La generación de Marte, el documental de Netflix

5 julio 2017

Hace unos meses, escribía en el blog de la Asociación Española de Comunicaciçon Científica un artículo sobre si era posible realizar un vuelo tripulado a Marte en la próxima década. Después de razonar sobre una serie de cuestiones como el tipo de misión, el tamaño de la nave, el número de astronautas, las comunicaciones y la financiación, la conclusión a la que llegaba era que veía muy difícil conseguir llevar a unos seres humanos a la superficie de Marte en ese periodo de tiempo.

Sin embargo, al igual que pasa con la Luna, de vez en cuando se divulgan artículos, se realizan reportajes o, como en el caso que nos ocupa, se producen documentales en los que se plantea, o se quiere plantear, la idea de que si se puede conseguir lo que sería, probablemente, el mayor logro del Hombre hasta la fecha. La experiencia, por el contrario, me dice que al final no es más que otra campaña de humo, que se reactiva un tiempo después, en sucesivos ciclos.

El documental “La generación de Marte”, que se puede ver este año 2017 en Netflix, sigue a un grupo de adolescentes norteamericanos que están en un campamento espacial de NASA y juegan, de una manera más o menos realista, a simular cómo sería un viaje espacial tripulado a Marte. Como un documental solo de esta temática sería, probablemente, bastante aburrido, el director intercala entrevistas con expertos – como Neil deGrasse Tyson o Michio Kaku – e imágenes de la historia de la carrera espacial, situando el inicio de la misma en los cohetes V2 diseñados por Wernher von Braun durante la Segunda Guerra Mundial.

Según el documental, la generación de Marte es la generación de los adolescentes actuales. Ellos son los que deben convertirse en astronautas y explorar el planeta rojo. Alguno afirma, incluso, que se ha de ir porque simplemente es “cool” (palabra inglesa que significa genial, guay…). Y es que, a falta de dinero, no queda más remedio que pensar en otro tipo de motivaciones.

Es cierto que ir a Marte sería algo grandioso. Que el precedente del Programa Apolo nos dejó con ganas de más y que seguramente nadie se arrepiente de haber ido a la Luna hace ya casi cincuenta años. Es cierto también que a todos nos gustó ir a la Luna y que ir a Marte sería mejor aún pero mientras no haya un líder visionario, como Kennedy lo fue en su momento, que apoyado por unas acciones de marketing que vendieran muy bien al, ya famoso, “contribuyente” el tremendo esfuerzo que va a ser necesario realizar, ningún avance real se va a lograr.

Sin duda, el mayor problema tecnológico que existe hoy en día es que ir con un cohete a la órbita baja de la Tierra (a unos 400 kilómetros de altura) resulta muy caro. Sin embargo, poca innovación se ha producido en los últimos cincuenta años para resolver este asunto. La prueba es que el nuevo cohete que está desarrollando NASA, el SLS, utiliza prácticamente los mismos motores que se diseñaron para el transbordador espacial. La solución parece que va a venir de Elon Musk y sus cohetes reutilizables de SpaceX pero no se sabe aún si este proyecto actuará como catalizador que haga reaccionar, de una vez, a las agencias espaciales de los distintos países y a la industria privada.

Está muy bien entrenar a chavales desde pequeños para que puedan ir a Marte en un futuro más o menos cercano, pero si no se va al planeta rojo no es por falta de entrenamiento sino por falta de apoyo público y de “marketing”, básicamente. Mientras esto no se canalice lo único que nos quedará será visionar, de vez en cuando, este tipo de documentales porque, ahora, todos sabemos que en realidad, la generación de Marte va a ser la generación perdida de Marte…

(Artículo publicado originalmente en el blog de la Asociación Española de Comunicación Científica).

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Presentacion: Ludwig, el extraterrestre

25 abril 2017

El próximo sábado 27 de mayo de 2017, a las 12 horas, tendrá lugar la presentación del nuevo libro de Don Luis Ruiz de Gopegui titulado “Ludwig, el extraterrestre” de la editorial Media Vaca (ISBN:  978-84-943625-7-6.).

El acto se celebrará en la Biblioteca Pública Municipal Eugenio Trías (antigua Casa de Fieras de El Retiro) situada en el Paseo Fernán Nuñez 24 de Madrid.

Además contará con la participación de la nieta del autor, Mariú Bertolo, de 13 años, que presentará la nueva obra de su abuelo.

El libro, de 224 pagínas, saldrá próximamente a la venta. En él, Don Luis, se plantea (nos plantea) la pregunta de si existe vida en otras partes del Universo.

Finalmente comentar también que la obra está plagada de magníficas ilustraciones realizadas por Juan Miguel Aguilera.

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Life (Vida), la película

18 abril 2017

La amplitud del cine de ciencia ficción permite visionar películas claramente fantásticas o, como en el caso de Life, proponer una situación que, a día de hoy, se antoja un tanto lejana pero que en unas pocas décadas podría ser algo a tener en cuenta. En cierta manera, Life, podría ser calificado como un film visionario.

Y es que la premisa de Life [ojo spoiler], una sonda procedente de Marte que trae consigo unas muestras biológicas para ser analizadas en la Estación Espacial Internacional (EEI) y determinar que, efectivamente, hay vida (y de la peligrosa) en Marte antes de ser re-enviadas con seguridad a la Tierra, podría ser una situación bastante realista de aquí a unos pocos años.

La película plantea un bicho que va creciendo por momentos tanto en tamaño como en mala leche. Esto, hay que reconocer, no es nuevo en el cine y se ha contado ya en numerosas ocasiones. Tampoco es nueva la actitud que toman los astronautas hacia el bicho, que no es otra que la de intentar acabar con él a toda costa. Life no se va a destacar por su originalidad en el uso, por parte de la tripulación de la EEI, de los distintos recursos para acabar con la vida del bicho. Retahíla de métodos de destrucción demasiados usados ya en el cine de ciencia ficción. Por un lado nos encontramos con el uso de un lanzallamas dentro de una nave espacial. Algo que en la realidad sólo se podría calificar como de auténtica locura ya que un fuego en el espacio, aparte de consumir parte del oxígeno que hay en la nave para poder respirar, es de las cosas más peligrosas que existen puesto que es muy difícil de apagar en gravedad cero. En otro momento de la película se plantea abrir las escotillas de la nave para sacar el oxígeno (y hacer que el bicho muera de asfixia) o bien para que la temperatura de la nave se iguale a la del espacio exterior, que es de unos -270º C aproximadamente, y congelarlo. Eso sin olvidar tampoco la bajada de la presión que afectaría negativamente, tarde o temprano, al organismo procedente de Marte.

Pero lo realmente interesante de la película es el planteamiento, muy acertado, sobre qué hacer en caso de encontrar vida más allá de nuestro planeta. Cómo deberíamos reaccionar y, sobre todo, qué procedimientos deberíamos desarrollar para evitar que una gran oportunidad como esa se transforme en una amenaza grave para toda la humanidad.

Life (Vida) – Fotograma de la película.

Sin duda, encontrar vida en otros lugares del Universo sería considerado como el mayor descubrimiento hecho por los Seres humanos. Resolvería muchas cuestiones científicas y generaría tal cantidad de nuevo conocimiento que sería beneficioso para todos nosotros. Sin embargo, este hecho conllevaría un dilema, una paradoja, y es la de cómo descartamos que esa nueva fuente de vida no sea, en realidad, un arma de doble filo. De hecho, hoy en día, muchos científicos como Stephen Hawking abogan por controlar nuestras emisiones radioeléctricas hacia el Universo para evitar ser detectados por civilizaciones extraterrestres más avanzadas que nosotros y evitar posibles “sustos”.  Por tanto, desde un punto de vista científico, tan importante sería encontrar vida extraterrestre como desarrollar todos los procedimientos recurrentes de seguridad que, cómo se muestra en el film, permitan evitar que la amenaza se propague si falla uno o varios de ellos. Procedimientos de seguridad que en muchos casos ya están implementados en la vida civil, como por ejemplo en hospitales para evitar el riesgo de contagiar epidemias o en el caso de las centrales nucleares para, en caso de accidente, contener la radiación. También ha habido un precedente real durante la carrera espacial cuando en las tres primeras misiones del Programa Apolo que tocaron la Luna (Apolo 11, Apolo 12 y Apolo 14), los astronautas que regresaban de allí eran metidos en una caravana aislada a modo de cuarentena por si en la Luna hubiera algún organismo peligroso para la humanidad. Pero enseguida se comprobó que no había peligro, cosa que no siempre va a ser así. Por esa razón, lo más seguro para nosotros, como especie, sería estudiar esa posible vida en su medio natural, es decir, enviando astronautas y científicos a la superficie de Marte, si ese fuera el caso.

Tripulación del Apolo 14 en el módulo de cuarentena después de regresar de la Luna.

Volviendo a la película, todos estos asuntos de seguridad se tratan desde una perspectiva bastante realista, aunque haya otros aspectos, como decíamos al principio, que se obvian con el fin de generar la típica tensión al espectador en este tipo de tramas. En resumen podemos afirmar que estamos ante un film bastante correcto.

En definitiva, si te gusta la ficción realista, al estilo de Gravity, mezclada con un poco de tensión, al estilo de Alien, no debes perderte Life, pero lleva cuidado que tanta curiosidad mató al gato…

(Este artículo se publicó, previamente, en el blog de cine El Palomitrón el día 16 de abril de 2017 como una colaboración).

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Trappist-1 y la posibilidad de encontrar vida en los nuevos exoplanetas descubiertos

10 abril 2017

La Asociación de Antiguos Médicos del Hospital General Universitario Gregorio Marañón ha organizado, junto con el Colegio Oficial de Físicos (COFIS), para el próximo día 26 de abril, a las 12 horas, en el salón de actos del Centro Oncológico Príncipe de Asturias situado en la calle Maiquez de Madrid la conferencia titulada “Trappist-1 y la posibilidad de encontrar vida en los nuevos exoplanetas descubiertos” que tendré el gusto de impartir.

Como la mayoría de los lectores del blog sabrán, recientemente se ha descubierto un nuevo sistema de siete planetas orbitando alrededor de Trappist-1, una estrella enana roja mucho más fría y más pequeña que nuestro Sol. De los siete planetas localizados hasta ahora, tres tienen un tamaño parecido a la Tierra, son rocosos  y, además, se encuentran en la “zona habitable” de la estrella por lo que podrían albergar vida o llegar a desarrollarla.

En esta conferencia descubriremos si realmente esos nuevos planetas podrían contener civilizaciones extraterrestres lo cual, a su vez, implicaría encontrarnos con el mayor descubrimiento en la Historia de la Humanidad o bien se trata de un hallazgo más propagandístico que real.

La entrada es libre (contácta conmigo por email si quieres asistir) y gratuita hasta completar el aforo. ¡Os esperamos!

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Figuras ocultas (película)

14 febrero 2017

00-figuras-ocultasEn 1961 no hacía aún ni 100 años desde que se hubiera abolido la esclavitud en EE.UU. – recordemos que fue en 1863 cuando el presidente estadounidense Abraham Lincoln proclamó la emancipación y hasta 1865, cuando terminó la Guerra de Secesión norteamericana, no pudo entrar en vigor -. Por otro lado, desde hacía 6 años, se estaba produciendo lo que se llamaría el movimiento por los derechos civiles en Estados Unidos que comenzó en 1955 con el asesinato de un joven negro llamado Emmett Till. Si eso no fuera suficiente, en 1961, empezaba a librarse otro conflicto entre los EE.UU. y la Unión Soviética por el control del espacio. Conflicto en el que empezaban ganando claramente los rusos al haber enviado antes que nadie al cosmonauta Yuri Gagarin al espacio.

Los norteamericanos, como decimos, iban bastante más retrasados, pero NASA intentaba poner toda la carne en el asador para cambiar cuanto antes esa situación. Para ello disponía de una cantidad ingente de recursos, tanto económicos como de personal. Obviamente se buscaban a los mejores ingenieros, científicos y gestores. La gran mayoría del personal, como se puede uno imaginar, eran hombres blancos. En aquella época, en aquel lugar, había poco sitio para las mujeres y menos aún para las mujeres negras. Sin embargo, a pesar del evidente machismo y segregación de esa sociedad, había un pequeño grupo de mujeres negras que trabajaban para NASA en labores técnicas, en concreto, matemáticas que calculaban y repasaban todas las operaciones necesarias que definían los parámetros de los vuelos al espacio. Hay que recordar que en aquellos tiempos los ordenadores no eran aparatos comunes ni habituales.

02-figuras-ocultasPues bien, entre esas mujeres negras, destacaron tres por su nivel de excelencia en sus respectivos campos. Tanto fue así que incluso tuvieron un papel fundamental en confirmar los cálculos para que los vuelos al espacio de los primeros astronautas norteamericanos del Programa Mercury fueran todo un éxito. Sin embargo, esa excelencia no las proporcionó facilidades inmediatas en ese ambiente machista y racista en el que vivían. A pesar de todo, pocos aceptaban su compañía ni reconocían sus esfuerzos por hacer un buen trabajo. Pero su perseverancia, inteligencia y actitud lograrían, con mucho trabajo eso si, que poco a poco cambiara esa situación. Llegando a ser reconocidas públicamente, unos años después, por NASA y por el Gobierno norteamericano como pioneras en la carrera espacial.

Pues bien, de todo esto trata la película de “Figuras ocultas”.  Una película interesante desde el punto de vista formal; guión y ritmo correcto, buenas interpretaciones en general y efectos especiales y banda sonora que apoyan la historia. En definitiva, un buen entretenimiento para pasar dos horas.

03-figuras-ocultasSin embargo, como puntos débiles, destacaríamos que, aunque es una historia que capta la atención del espectador, no consigue que empaticemos totalmente con ella, probablemente porque, en definitiva, se trata de un relato histórico muy específico de los EE.UU. Nuestra sociedad y cultura se han movido y se mueven actualmente por otros derroteros. Hay que recordar que aún hoy en día el tema del racismo en EE.UU. es delicado cuanto menos.

Podríamos afirmar que se trata de una película de moda. Ya que en los últimos años se han realizado filmes que tratan de sacar a la luz historias sobre el racismo, la esclavitud y la lucha por los derechos civiles de las personas de raza negra. Seguramente, como un ejercicio de perdón de parte de la sociedad “blanca” norteamericana hacia ellos.

Para los amantes de la Historia de la carrera espacial es un film que hay que ver y que en muchos momentos se disfrutará.

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Buenafuente entrevista a Luis Ruiz de Gopegui en su programa Late Motiv

17 enero 2017

Enlazamos el video de la entrevista que le hizo Buenafuente a Don Luis en su programa de televisión Late Motiv (#Latemotiv170) a principios de este año 2017.

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Comentarios a la ponencia titulada como “El Hombre nunca pisó la Luna” del primer congreso de historia, política y conspiración

1 septiembre 2016

Congreso historia politica conspiracion - Sitges - 2016El pasado 25 de junio de 2016 se celebró en Sitges, Barcelona, el primer congreso sobre historia, política y conspiración organizado por Felipe Botaya. Una de las ponencias llevaba el taxativo título de “El Hombre nunca pisó la Luna” y fue impartida por el señor José Luis Camacho.

Como es verano y tengo tiempo, me propuse perder un poco del mismo en tragarmela, gracias a que fue subida al canal de YouTube que tiene el ponente. Reconozco que miento si afirmo que en ella me esperaba encontrar nuevos argumentos e indicios que pudieran hacer dudar, razonablemente, sobre la llegada de los norteamericanos a la Luna. Sin embargo, me topé con los mismos comentarios de siempre: que si no hay estrellas en el cielo de las fotografias, que si se ven a los astronautas claramente en mitad de las sombras, que si la radiación de los cinturones de Van Allen habrían matado a los astronautas, etc. Lo que si me sorprendió fue comprobar cómo una persona que se atreve a impartir una conferencia pública, y con la facilidad que hay hoy en día para acceder a todo tipo de información, siga difundiendo, sin ningún tipo de escrúpulo, los mismos argumentos erróneos ya desmentidos en multitud de libros, documentos, seminarios, programas de televisión, documentales e incluso fotografías recientes de sondas orbitando la Luna. Quiero creer que tamaño comportamiento sólo puede ser debido a un gran desconocimiento sobre la materia que se imparte. Afortunadamente, ésta situación se puede corregir, con un poco de esfuerzo e interés, mediante el estudio, por ejemplo, de la amplia bibliografía que existe en distintos soportes. Desde aquí, me propongo ayudar al señor ponente proporcionándole información útil, razonable y contrastada sobre la materia de la que habla en su charla para que no vuelva a caer en el ridículo en un futuro próximo.

Empezaremos seguidamente, y de forma más o menos exhautiva, a comentar las afirmaciones y conclusiones erróneas que en dicho evento surgieron. Para ello haremos referencia, sobre todo, a libros y webs que se pueden encontrar facilmente por parte del público en general. No nos remitiremos, por tanto, a informes o documentos secretos sino a información pública.

En la primera parte de la charla, el ponente relata los comienzos de la carrera espacial dentro del periodo histórico denominado como Guerra fría. Habla del discurso del Presidente Kennedy en la Universidad de Rice (Texas) “el 12 de diciembre de 1962”, así como del cohete Saturno V, para, posteriormente, hablar de las metas y logros que estaba consiguiendo la Unión Soviética. Primera corrección: el discurso de Kennedy fue dado el 12 de septiembre. Hasta aquí todo más o menos dentro de lo que los historiadores han relatado en multitud de ocasiones. Sin embargo, me surge una primera duda, viendo los primeros minutos de la charla, y es ¿por qué el ponente se cree, da por verdadero, este relato histórico y otros sucesos relacionados con el mismo no se los cree? Al ser una pregunta retórica no espero contestación, pero al menos podemos afirmar que hay cosas que el señor Camacho si parece creerse. No es un incrédulo total, lo cual me permite albergar ciertas esperanzas en que, con una explicación racional sobre otros hechos, el ponente será capaz de asumirlos también como verdaderos.

Breve Historia de la carrera espacialPero sigamos con la conferencia. El señor Camacho afirma que: “los norteamericanos estaban absolutamente desesperados”  por los éxitos de la Unión Soviética pero que, “en el año 1969 misteriosamente los EE.UU. se ponen a la cabeza” con el Apolo 11. “Esto es muy extraño, de repente llega EE.UU. y se pone por delante de todo”. Ni fue una cosa misteriosa, ni fue una cosa extraña ni fue de repente. Para entender qué y cómo ocurrieron esos sucesos, nos remitiremos, por ejemplo, a dos libros: Breve historia de la carrera espacial y Project Apollo: The tough decisions. Así mismo, en el artículo titulado “¿Existió realmente una carrera entre los EEUU y la URSS para llegar a la Luna?“, que publiqué en este mismo blog hace unos años, se explica cómo los EE.UU fueron adelantando poco a poco, y con mucho esfuerzo, a la URSS. Lo que si se puede concluir de lo dicho por el ponente es el hecho de que, aún siendo calificado como “misterioso”, los EE.UU. adelantaron a la URSS en la carrera espacial.

Después de esta especie de prólogo histórico, el orador cambia de tema y menciona a Bill Kaysing y el supuesto cálculo que hizo este ingeniero sobre la probabilidad de que el cohete Saturno V llegara la Luna. Pero el orador no explica nada más, ni cómo se hizo ese supuesto cálculo de probabilidades ni en qué se basó, ni nada de nada, eso si, a cambio, nos comenta que existe una fotografía de los astronautas del Apolo 1 supuestamente rezando ante una maqueta del módulo lunar…. ¿Qué insinua con esto señor Camacho? ¿Qué concluye con esos sesudos argumentos? Me remitiré a otro libro, muy fácil de conseguir, de un profesor de física español llamado Eugenio Fernández Aguilar, en donde habla también de Bill Kaysing. El libro en cuestión se titula “La conspiración lunar, ¡vaya timo!” donde las hipótesis planteadas por Kaysing son rebatidas con bastante facilidad. Señor Camacho, si hubiera leído este libro antes de preparar la charla que dió en Sitges, probablemente se hubiera ahorrado bastante tiempo y ridículo.

La conspiracion lunar ¡Vaya timo!El siguiente libro que comenta el ponente es el de “Dark Moon” de David Percy y Mary Bennett, libro original que tengo, por cierto, en la biblioteca de mi casa y que compré hace años en una librería del Reino Unido. El señor Camacho afirma que el libro concluye que la misión Apolo fue un fraude y fue grabada en un plató. Para corroborar supuestamente sus conclusiones se basaron en las famosas anomalias detectadas en algunas fotografías. Pero es que, en realidad, si se piensa bien, una cosa no tiene nada que ver con la otra. Y aquí está uno de los principales problemas de los conspiranoicos: que no razonan bien. Ellos dicen: como no entiendo las (supuestas) anomalias que hay en las fotografias entonces concluyo que todo es mentira y todo fue un montaje hecho en un plató. No. El razonamiento correcto no es ese, el razonamiento correcto debería ser: como no entiendo las (supuestas) anomalias que hay en las fotografías entonces he de investigar las fotografias para intentar entender lo que se ve en ellas. Y no que, como no entiendo algo, entonces ese algo tiene que ser mentira. Por cierto, en el libro “La conspiración lunar, ¡vaya timo!” también se realizan objeciones a lo planteado por Percy.

Sigamos un poco más. A estas alturas de la conferencia, el orador comete un despiste, ya que afirma sobre la misión del Apolo 13 “que no llegó a la Luna”. Pero vamos a ver, nos está diciendo que todo es mentira y que ninguna misión Apolo llegó a la Luna, entonces el Apolo 13 en realidad debería ser una misión verdadera (dos negaciones hacen una verdad) porque es la que oficialmente se ha reconocido que no llegó a tocar la superficie lunar. Como vemos, surgen las contradicciones y los despistes del inconsciente muy frecuentemente. Después de esta inocente distracción, el ponente habla sobre las cámaras fotográficas Hasselblad y el carrete Kodak que llevaban los astronautas a la Luna. Sobre el carrete fotográfico afirma que Kodak nunca llegó a comercializar ese carrete tan especial. Razón para insinuar que todo fue un montaje. ¡Olé! El señor orador no ha pensado que, tal vez, Kodak asumió que para el resto de los mortales que jamás iríamos a la Luna no sería interesante comprar un carrete específico para el ambiente lunar, básicamente porque no vamos a poder ir allí a hacernos selfies... ¿Para qué voy a comprar un carrete específico desarrollado para el ambiente lunar si nunca voy a ir allí y con los carretes desarrollados para el ambiente terrestre me valen? Otra conclusión, como vemos, sin pies ni cabeza.

Camara Hasselblad con las crucesAhora entramos en el capítulo, ya clásico, de las (supuestas) anomalías en las fotografías de la Luna. Todas y cada una de esas supuesta anomalías comentadas por el señor Camacho, están explicadas en el libro anteriormente mencionado de “La conspiración lunar ¡vaya timo!”; las cruces de las fotografías, las sombras no paralelas, los astronautas alumbrados en mitad de la sombra, sombras de la misma longitud cuando los objetos tienen distinta altura, la foto de la huella, las famosas estrellas que no aparecen en el cielo, lo de que no hay crater debajo del motor del módulo lunar, lo de que si la radiación de Van Allen (que no Van Halen, señor Camacho) hubiera matado a los astronautas, que si los astronautas van a cámara lenta, que si las colinas que aparecen al fondo de las fotografías son todas iguales lo que indica que NASA reutilizó decorados, que si el Rover lunar no ha dejado huellas, que si se perdieron las cintas donde estaban grabados los videos de las misiones. Todas estas cuestiones, ya digo, están explicadas de forma clara y sencilla en ese maravilloso y estupendo libro. Mi generosidad me obliga a decir públicamente que, si hace falta, estoy dispuesto a regalar al señor Camacho un ejemplar de ese libro para que pueda salir de su error y así poder avanzar en el conocimiento de una materia que, sin lugar a dudas, desconoce en este momento.

Una vez tratado el asunto de las fotografías, el orador nos habla de la nueva nave Orion que está desarrollando la NASA para sus vuelos tripulados futuros. El ponente no se corta y afirma que la NASA “está utilizando la misma tecnología [para la nave Orion] que utilizaba los Apolo”. Si el señor conferenciante fuera un poco más riguroso, sabría que una cosa es la tecnología, lo cual es evidente que no es la misma, y otra cosa es la forma cónica de la nave. Las dos naves tienen forma cónica, pero eso es una cuestión dada por ser el mejor diseño aerodinámico y nada tiene que ver con la tecnología interna de las naves, con lo cual el señor orador confunde dos términos. ¿Por qué los aviones tienen todos más o menos la misma forma, independientemente, del constructor, ya sea Boeing, Airbus u otro? Por ser la mejor forma aerodinámica. Con el fin de entender mejor este concepto, recomiendo otro libro, comentado en este blog hace poco, titulado “Los vuelos espaciales tripulados” por Max Faget. Es irónico, sin embargo, escuchar el tono indignado del ponente en este momento de la charla cuando afirma: “perdonad si hago mucha demagogia pero es que me puede”. ¡Olé! Demagogia no se, pero el ridículo lo hace bastante…

los-vuelos-espaciales-tripulados-max-fagetPasamos ahora a escuchar la bonita historia de una (supuesta) injusticia. La víctima Thomas Ronald Baron. Un señor que supuestamente escribió un informe de 500 páginas, con un resumen de 50, en el que informaba a la NASA de los fallos de seguridad que hubo en el accidente del Apolo 1 y no del módulo lunar (“la cabaña”), como afirma el señor ponente. Desgraciadamente, Baron tuvo un accidente en el que muere al ser arrollado por un tren en un paso a nivel y el informe y el resumen jamás ven la luz. Sin embargo el ponente afirma: “existe ¡eh! pero nadie sabe donde anda”. Vamos a ver, nadie lo ha visto, nadie sabe donde está pero existe. ¿Lo ha visto usted señor ponente? En la NASA no se cortan y hablan de ello.

Otra de las grandes pruebas que repiten los conspiranoicos es la que afirma que todo se grabó supuestamente en un plató por el director de cine Stanley Kubrick. Esta es otra de las pruebas que se aclaran en el libro “La conspiración lunar ¡vaya timo!”. Además, recientemente, la propia hija del director ha afirmado en su cuenta de Twitter que nada de eso es cierto y que su padre jamás grabó nada sobre el supuesto montaje a la Luna. Por cierto, el afirmar que Kubrick dejó de viajar en avión a EE.UU. para hacerlo en barco no tiene nada que ver con el hecho de grabar algo en un plató. A estas alturas de la conferencia, comprobamos que el nivel de rigurosidad ha caído a límites preocupantes.

Y llegamos ya a la última de las supuestas pruebas. A finales de 2013 los chinos lograron enviar una sonda a la superficie de la Luna llamada Chang’e 3. Pues bien, según el señor Camacho, las fotografías de la superficie lunar que ha enviado esta sonda son distintas a la de las del Programa Apolo. Yo debo tener algún problema ocular porque cuando veo unas y otras no percibo ninguna diferencia significativa. Lo cual me hace pensar, de nuevo, en que el orador solo quiere creer lo que le apetece creer. ¿Por qué da credibilidad a los chinos, una dictadura comunista por cierto, y no a los norteamericanos, una democracia occidental? ¿Por qué no se cuestionan los resultados obtenidos por la sonda de los chinos y si los resultados de los Apolo? Hay que admitir que el ponente es, al menos, bastante partidista. No es equitativo como se pudiera desear en una persona que pretende ser creíble. Por cierto, tampoco aparecen estrellas en el cielo de las fotografías mandadas por los chinos. ¿Están compinchados también?

Sonda china en la LunaEn definitiva, esta conferencia es un auténtico despropósito. Por mucho que el señor Camacho se empeñe diciendo que “hay algunas pruebas que hacen indicar que efectivamente no llegamos” los supuestos indicios no concluyen nada que puedan corroborar razonablemente el título de la charla. A lo mejor se trata de algunas pruebas que no mostró en la conferencia y las tiene escondidas. De lo que no hay duda es que las supuestas pruebas que ha mostrado en la charla no son, ni de lejos, dignas de ser calificadas como tal.

Da que pensar el despropósito vivido en Sitges el pasado mes de junio… Da que pensar porque o bien se trata de una reunión liderada por una persona de escaso entendimiento y capacidad de raciocinio – el ponente afirma al final: “a nadie nos gusta que nos digan que estás equivocado, incluído en el lote” -, o bien se trata de una burda manipulación, realizada por engañanecios, con fines desconocidos aunque, seguramente, próximos al timo económico.

Señores lectores, por favor, no pierdan más el tiempo – ni su dinero – con estas cosas. Hay tantas evidencias e indicios racionales que indican que los norteamericanos llegaron a la Luna que solo un chiflado o un ser sin escrúpulos dudaría de ello.

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