La conferencia de Alberto Martos en el IIES sobre el origen de la carrera espacial

6 julio 2019

El Instituto de la Ingeniera de España (IIES) ya ha colgado el video con la conferencia que impartió el gran Alberto Martos el pasado 4 de julio en su sede de Madrid.

Alberto nos contó todos los entresijos previos al órdago del presidente Kennedy, cuando anunció, en el año 61, que los norteamericanos irían a la Luna.

Como se puede ver en el video, Alberto es una auténtica enciclopedia. Da gusto escucharle.

Alberto Martos en el IIES (4 julio 2019) – La carrera espacial a la Luna.

Me surgió la duda sobre si los soviéticos crearon también una red de seguimiento de sus vuelos espaciales tripulados. Duda que me resolvió Alberto después, durante el “tradicional vino español. Efectivamente, los soviéticos tenían estaciones de seguimiento en su vasto territorio, y allí donde no llegaban hicieron como los norteamericanos, enviaban buques.

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59 años del acuerdo entre España y EE.UU para establecer una estación de seguimiento del Proyecto Mercury en Canarias

18 marzo 2019

Captura del acuerdo España – EEUU – 1960

Aunque la cifra no es redonda, – el año que viene se cumplirán 60 años -, tiene su importancia. Y es que el 18 de marzo de 1960 se oficializaba un acuerdo histórico y de gran importancia.

Histórico porque aquella aventura del Proyecto Mercury, que se iniciaba bajo el mandato del Presidente norteamericano Eisenhower, concluiría, nueve años después, con los pies de Neil Armstrong y Buzz Aldrin sobre la superficie de la Luna en la misión del Apolo 11. Misión de la que este año 2019 se cumplirán 50 años.

Y España jugaría un papel destacable desde ese mismo momento. Papel que se mantiene hasta nuestros días gracias al Complejo de Comunicaciones con el Espacio Profundo de Madrid (Madrid Deep Space Communications Complex o MDSCC) situado en Robledo de Chavela. Sin olvidar que en Maspalomas, lugar escogido finalmente para la estación del Proyecto Mercury, sigue existiendo hoy en día una gran instalación de seguimiento de satélites.

Estación Espacial de Maspalomas (años 60). Fotos: ESA.

Siendo rigurosos con las fechas, un año antes de la firma del acuerdo, en 1959, fue cuando los dos Gobiernos empezaron a mantener conversaciones al respecto. En concreto, el 4 de agosto de 1959, la NASA informaba al Gobierno español de que requería instalar una estación de seguimiento en las Islas Canarias. Seis días más tarde, el 10 de agosto, una delegación de NASA visitaba ya las islas. Para ponerlo todo en contexto, en diciembre del 59 el Presidente Eisenhower vendría a España en visita oficial.

Si observamos el acuerdo, podemos destacar varias cosas. La primera que fue bastante sencillo, ya que solo consta de 14 puntos que caben en tres hojas. Otro punto que me llamó la atención fue que en el punto 3 dice que “La estación estará compuesta […] de las instalaciones necesarias para las comunicaciones de punto a punto en aquellos casos en que las comunicaciones no puedan ser facilitadas por los servicios telefónicos y telegráficos locales y previo acuerdo entre ambos Gobiernos”. Me llamó la atención porque este punto daba pie a la participación de la Compañía Telefónica Nacional de España (CTNE). Finalmente, otro punto importantísimo fue el 10 en donde se acordaba que en la estación también hubiera “personal español calificado en relación con el funcionamiento y mantenimiento de la estación”.

Habiendo pasado tantos años de aquello y viendo como transcurrieron posteriormente los acontecimientos, creo que es de recibo reconocer que se trató de un gran acuerdo. Por esta razón, mi reconocimiento al Ministro de Asuntos Exteriores de la época, que fue quien firmó aquel acuerdo, Don Fernando Castiella.

Diario Falange – Canarias – 22 marzo 1960

La única manera que tuve de conseguir ver este acuerdo fue a través del lado norteamericano, dentro de un volumen que recopila los tratados y acuerdos de los Estados Unidos durante el año 1960, encontrado en Google. Por parte española, el diario ABC publicaba la noticia el día 20 de marzo. En los medios de Canarias, solo hemos visto la publicación de la noticias el día 22 en el diario Falange.

ACTUALIZACIÓN (22/03/19): El acuerdo, por parte española, se puede ver en el BOE del día 7 de abril de 1960.

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Se busca: NASA Space Task Group, Project Mercury [Quarterly] Status Report No. 6 for Period Ending April 30, 1960.

1 febrero 2019

Project Mercury – Quarterly Status Report 14

En un intento desesperado, lanzo esta petición pública por si alguna alma caritativa tiene, o sabe dónde poder encontrar, este informe que publicó NASA durante el Programa Mercury.

En las fuentes que he consultado (NASA, Archive.org, Info Sondas, Google y alguna más) solo he podido encontrar el Status Report número 14 y parcialmente el número 2. Del resto nada. He llegado a pensar que estos documentos pudieran seguir siendo confidenciales. En la portada del número 14 se ve como la palabra confidential está tachada.

Pero, ¿por qué quiero hacerme con este documento? Pues básicamente porque creo que hay alguna información sobre la estación de NASA en Maspalomas (Islas Canarias) que me interesa conocer.

Gracias por adelantado a todos aquellos que me puedan ayudar.

ACTUALIZACIÓN (09/09/2019): Gracias a un pajarito, al fin hemos podido conseguir el famoso documento que se puede descargar en Project Mercury Status Report No. 6 Langley. Desgraciadamente, la información que quería conseguir – el nombre de las dos compañías españolas con las que se firmó un acuerdo para proveer comunicaciones – no se especifica, por lo que hemos llegado a un callejón sin salida. Tengo una ligera idea de que dos compañías son, pero esta búsqueda era para confirmar esos nombres con una fuente oficial. Seguiremos perseverando, como siempre.

NASA Space Task Group, Project Mercury [Quarterly] Status Report No. 6 for Period Ending April 30, 1960 – portada

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Mercury 13, documental sobre las primeras mujeres norteamericanas que intentaron ser astronautas

5 junio 2018

Mercury 13 (Documental de Netflix)

Para los Estados Unidos, pioneros en multitud de aspectos relacionados con la exploración espacial y el primer y único país en enviar seres humanos a la superficie de la Luna, no debió resultar gratificante, sin embargo, tener que esperar hasta el año 1983 para enviar al espacio a la primera mujer norteamericana. Sally Ride voló en la misión STS-7 del transbordador espacial justo veinte años después del vuelo de la soviética Valentina Tereshkova ocurrido en 1963. Como es bien sabido, Tereshkova fue la primera mujer en salir al espacio.

Y es que, aunque la URSS fue la gran perdedora en la lucha por llegar antes que nadie a la Luna, pudo conservar esa ventaja durante dos décadas. En parte, aquello fue debido a la falta de visión norteamericana, influenciada claramente por los prejuicios de la época. Pero lo peor de todo para los americanos es que pudieron haber disputado también ese logro a los soviéticos, si hubieran querido, ya que disponían de los recursos humanos y técnicos necesarios para ello.

William Randolph Lovelace II

El 4 de octubre de 1957 la URSS lanzó el Sputnik 1 y en ese momento comenzó la carrera espacial. Poco tiempo después, NASA encargó al Doctor William Randolph Lovelace II que diseñara algunas de las pruebas a las que someter a los primeros candidatos a astronautas de los EE.UU. Los seleccionados fueron mundialmente conocidos como los siete del Programa Mercury. Sin embargo, el Doctor Lovelace también pensaba tener mujeres astronautas.  Por ello, en febrero de 1960, empezó a reclutar a mujeres que pilotaban aviones con el fin de realizar un estudio denominado “La mujer en el espacio”. Este estudio nada tenía que ver con NASA y fue liderado y financiado en parte por el propio Doctor Lovelace. Se escogieron a 25 mujeres que fueron sometidas a casi las mismas pruebas que a las que hubieron de enfrentarse los astronautas, aprobando 13 de ellas.

El 12 de abril de 1961, el soviético Yuri Gagarin se convirtió en el primer ser humano en llegar al espacio, siendo Alan B. Shepard, veintitrés días después de Gagarin, el primer norteamericano en hacer (casi) lo mismo con su vuelo suborbital. En esta época, las mujeres seleccionadas por el Doctor Lovelace se preparaban para la segunda fase de pruebas.

En septiembre de 1961, cuando iba a comenzar la tercera fase de las pruebas, NASA se enteró de los planes del Doctor Lovelace y presionó para que se cancelara el estudio. A pesar, incluso, de que algunos de los resultados conseguidos por las mujeres eran mejores que los obtenidos por los hombres. Lovelace llegó a afirmar que aquello fue la mayor bofetada que había recibido.

En julio de 1962, pocos meses después del vuelo de John Glenn, las 13 del Mercury, como así se las conocía ya, llevaron su caso al Congreso de los EE.UU. pero ni siquiera aquel gesto logró hacer cambiar a NASA de opinión.

Casi un año después, en junio de 1963, Valentina Tereshkova se convertiría, como dijimos al principio, en la primera mujer en volar al espacio, orbitando 48 veces a la Tierra.

Habría que esperar hasta 1976 para que la Fuerza Aérea Norteamericana  (USAF) empezara a entrenar a mujeres, y hasta 1995 para que una mujer – Eileen Collins – pilotara y comandara una misión del transbordador espacial, la STS-63. Una anécdota curiosa del documental es cuando Collins relata cómo fue reclutada por NASA. Un día vio un cartel en la base aérea donde estaba estacionada en el que se solicitaba a los interesados que llamasen a NASA. Ella aprovechó la oportunidad que tanto tiempo había esperado y telefoneó. Al otro lado le respondió el mismísimo John Young, noveno hombre en pisar la Luna, y lo primero que le preguntó fue: ¿Aún quieres ser una astronauta? Ella contestó que sí y, después de un rato de conversación, Young le dijo: Vas a ser la primera mujer en pilotar el transbordador espacial.

Siete de las 13 del Mercury durante el lanzamiento de la misión STS-63 (Año 1995)

Sin duda pasó mucho tiempo desde que comenzó la carrera espacial hasta que las mujeres norteamericanas empezaron a tener un papel protagonista en la misma. Aquellas 13 mujeres se merecieron haber tenido su oportunidad de volar al espacio exterior, sobre todo, cuando se demostró que sus resultados fueron tan válidos como los de sus compañeros masculinos.

Pero de lo que tampoco hay duda es que sin su esfuerzo, sin su lucha o sin su sacrificio durante aquellos primeros años, no hubieran inspirado a otras mujeres a conseguir lo que ellas no pudieron. Ese quizás sea su mayor legado y aquello por lo que agradecérselo para siempre.

Mercury 13 es un documental de 1 h y 19 minutos de duración que se puede ver en Netflix.

(Artículo publicado originalmente en el blog de la Asociación Española de Comunicación Científica).

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Los vuelos espaciales tripulados, el libro

10 agosto 2016

Los vuelos espaciales tripulados - Max FagetLos vuelos espaciales tripulados. Por Max Faget. Editorial Pomaire. 1965 – 1968. 191 páginas.

Maxime “Max” Faget, escribió hace más de 50 años esta pequeña joya sobre los conceptos básicos que intervienen en los vuelos espaciales tripulados. Pequeña porque, en no más de 200 páginas, el diseñador de la nave espacial Mercury, resume todos los aspectos que hay que tener en cuenta cuando se mandan seres humanos al espacio. Y joya porque, desde la elegancia de la sencillez, Faget transmite todo su conocimiento de una forma ordenada y entendible para el público general.

El primer aspecto que se aborda en la obra trata sobre el medio ambiente en el que se mueven las naves espaciales, esto es, el espacio exterior, con sus problemas de radiación, el vacío o los meteoros entre otros problemas a resolver. En segundo lugar se estudia la tripulación y donde se va a albergar durante el viaje. Posteriormente se tratan los aspectos del lanzamiento de la nave espacial, la navegación, comando y control y las necesidades de la tripulación. Finalmente se abordan los sistemas de rastreo y comunicaciones, las fuentes de energía eléctrica en el espacio y el retorno a la Tierra.

Sin duda se trata de un libro que, seguramente, pueda pasar desapercibido en muchos casos. Sin embargo, los conocimientos expresados en el mismo constituyen la base de lo que hoy nos parece algo relativamente común y, por tanto, sencillo, como es el que los seres humanos puedan viajar al espacio.

Otro de los aspectos que hacen interesante este libro es la biografía de su autor. Max Faget, como hemos adelantado antes, fue el diseñador de la cápsula donde fueron alojados los sietes astronautas del Programa Mercurio, los primeros astronautas norteamericanos en ir al espacio. Posteriormente trabajó, como no podía ser de otra forma, en el Programa Géminis, el Programa Apolo y en el diseño del transbordador espacial.

Estos hechos le confieren al autor la categoría de pionero, lo que hizo que fuera incluido en el Salón de la Fama del Espacio en 1969, en el Salón de la Fama de Inventores Nacionales Norteamericanos y que recibiera de la NASA la Medalla al Liderazgo Sobresaliente entre otras distinciones.

Sin duda un libro imprescindible para la biblioteca de cualquier espacio-trastornado.

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