50 años del Apolo 7: primera misión tripulada del Programa Apolo

11 octubre 2018

Hoy, día 11 de octubre de 2018, se cumplen cincuenta años del lanzamiento de la misión Apolo 7.  Se puede decir, de alguna manera, que también se da el pistoletazo de salida para las celebraciones de los cincuenta años de la llegada del Hombre a la Luna con el Apolo 11 a mediados del mes de julio del año que viene (2019).

Pero volviendo al Apolo 7, recordemos, brevemente, los motivos que hicieron de la misma una misión histórica:

  • Fue el primer vuelo tripulado del Programa Apolo.
  • Fue el primer lanzamiento tripulado del cohete Saturno IB.
  • Fue la primera misión espacial estadounidense con tres astronautas volando al mismo tiempo.
  • Los objetivos de esta misión fueron probar y verificar los sistemas del módulo de mando y de servicio (CSM), las comunicaciones y los procedimientos que se emplearían en las siguientes misiones Apolo.
  • Además, también fue la primera vez que se emitía televisión en directo desde una nave espacial tripulada.

En este blog hemos contado varias anécdotas que ocurrieron durante esta misión durante estos últimos años que, junto con toda la información disponible que hay hoy en día a disposición, permite hacerse una buena idea de lo que el Apolo 7 aportó y significó en la llegada del ser humano a la Luna:

De aquella misión, como la de todas del Programa Apolo, solo regresó a Tierra el Módulo de mando. El del Apolo 7 se encuentra en el Museo Frontiers of Flight de Dallas, Texas (EEUU) que por supuesto puede ser visitado.

A fecha de hoy, sin embargo, de los tres astronautas que formaban la tripulación, sólo Walter Cunningham (Piloto del Módulo Lunar – LMP) es el único que sigue vivo con 86 años.

Quizás, una de las anécdotas menos conocidas fue que, al comienzo de la misión, durante la fase de despegue e inserción en órbita, las comunicaciones de voz se resintieron bastante, llegando a perderse durante algunos minutos. Posteriormente el problema se achacó a los equipos receptores de VHF de las estaciones de seguimiento. Como se puede leer en el Diario de vuelo del Apolo 7 el problema se empezó a solucionar cuando el Apolo 7 volaba por encima de la estación de Canarias (Maspalomas).

Obviamente no podía faltar algún comentario simpático de los astronautas cuando veían las islas desde el módulo de mando.

  • 000:20:09 Swigert (Houston): Oh, okay. I was just wondering. I couldn’t see what you were describing there. (¡Oh! Vale. Me preguntaba. No puedo ver lo que me estás describiendo.)
  • 000:20:11 Schirra (Apolo 7): We’re looking at the Canary Islands. (Estamos viendo las Islas Canarias).
  • 000:20:15 Swigert (Houston): Oh, you’re making me jealous. (¡Oh! Me das envidia).

Leyendo la hemeroteca del periódico ABC, descubrimos que el periódico informó también de que: “A las ocho y cuatro de la noche (nueve y cuarto de la Península), estaba desconectada toda la red telefónica de Maspalomas con el exterior”.  Supongo que para no interferir en la trasmisión de datos hacia Houston dado que, la red NASCOM de NASA, utilizaba el cable submarino que conectaba Canarias con la Península.

¿Qué pasó con la estación de Fresnedillas y el Ala Apolo (Apollo Wing) de la estación de Robledo de Chavela en Madrid? Estas estaciones siguieron también la misión con sus antenas, como informó el kit de prensa. Además, uno de los objetivos de la misión fue probar el comportamiento del sistema de comunicación en banda S entre el módulo de mando y servicio y la red de estaciones de la MSFN. Objetivo que se logró totalmente.

El Apolo 7 quizás sea la misión menos glamurosa de todas las misiones tripuladas del Programa Apolo, sin embargo, quitando el hecho de que fue la primera (en ser tripulada), tuvo más importancia de lo que se cree. Hay que recordar que los norteamericanos llegaron a ella después del terrible accidente del Apolo 1 ocurrido un año y, casi, ocho meses antes e iba justo detrás del Apolo 8, que iba a ir, nada menos, a orbitar la Luna dos meses después. ¿Alguien hubiera ido a la Luna en el Apolo 8 sin ni siquiera haber probado mínimamente la nave en órbita terrestre?

Godspeed, Apollo 7!

Anuncios

La participación de Carlos González en el I Encuentro literario de Misterio de Guadarrama

11 septiembre 2018

Compartimos el video de 30 minutos, de Mindalia Televisión, con la participación de nuestro admirado Carlos González (antiguo Jefe de Operaciones y el Adjunto al Director del Complejo MDSCC) en el I Encuentro literario de Misterio de Guadarrama (Madrid) celebrado el pasado 25 de Agosto de 2018.

Gracias a Luis F. Rojo por el aviso.

ANOTACIONES RELACIONADAS:

Houston, tenemos un problema (falso documental)

4 septiembre 2018

He tenido la oportunidad de ver recientemente en Netflix el documental eslovaco titulado “Hjuston, imamo problem” que parte de la idea de que los EE.UU. compraron a la Yugoslavia del comunista Tito su programa espacial.

¿Perdón? Si, al inicio de la carrera espacial, cuando los soviéticos lanzaron el Sputnik, iban muy por delante de los norteamericanos. Éstos encadenaban fracaso tras fracaso porque no tenían (supuestamente) los conocimientos técnicos necesarios para desarrollar los cohetes ni la tecnología que pudiera competir con los soviéticos. Sin embargo, los yugoslavos si los tenían (no se sabe cómo) pero carecían del dinero necesario para desarrollar un programa espacial. Dinero que si tenían los EE.UU. Así que Tito vendió a Kennedy sus desarrollos y permitió que los millones de dólares que llegaron del otro lado del Atlántico sirvieran para mejorar la vida en el antiguo país balcánico.

Esta rocambolesca idea es la base del documental. De este falso documental. Parece que en los últimos años se ha puesto de moda realizar documentales y películas que tergiversan claramente los hechos históricos. La diferencia de éste respecto a otros, es que al final se dice que es falso y que se ha hecho para trata de explicar cómo funcionan muchas de las teorías de la conspiración.

Se puede ver, no llega a hora y media, y al menos conoces un poco más sobre quién era Tito y qué pasó en Yugoslavia. Eso sí, lo del viejo en silla de ruedas se hace bastante aburrido.

ANOTACIONES RELACIONADAS:

El primer hombre – First man (tráiler)

25 agosto 2018

Hoy, 25 de agosto de 2018, se cumplen seis años del fallecimiento de Neil Armstrong, el primer ser humano que pisó la Luna con sus propias botas.

Para recordar a su persona y la histórica hazaña que consiguió con el Apolo 11,  junto con su compañero Buzz Aldrin, nada mejor que visionar la película que se estrenará en España el próximo 11 de octubre. La película “El primer hombre” está basada en el libro escrito por James R. Hansen titulado “El primer hombre: La vida de Neil A. Armstrong”. Este libro también saldrá a la venta, en español, el próximo mes de Septiembre aunque en inglés lleva ya editado desde el año 2012.

Libros: Primer Hombre – First Man.

Aunque el libro trata sobre todo la vida de Armstrong, la película comprende el periodo de tiempo desde 1961 – cuyos hitos principales son el vuelo de Yuri Gagarin y el anuncio del Presidente Kennedy de enviar hombres a la Luna – y 1969 – fecha del Apolo 11 -.

Ryan Gosling interpretando a Neil Armstrong

Seguramente la película quiera aprovechar el tirón que supondrá celebrar en julio del año que viene el 50 aniversario de la llegada del Hombre a la Luna. Aunque quizás lo más importante no sea eso sino que el actor que encarna a Neil Armstrong, Ryan Gosling, sea capaz de interpretar a ese hombre tan especial. Quizás el mejor resumen que define a Armstrong lo escribió su otro compañero del Apolo 11, Michael Collins, en un artículo publicado en el Washington Post unas semanas después de su fallecimiento. En ese artículo, Collins definió a Armstrong como una persona modesta y humilde, que poseía una competencia técnica abrumadora, que era un apasionado de la aviación y del espacio pero que, sobre todo,  era un experto decisor, que es, al fin y al cabo, lo que se busca en un comandante de misión. En definitiva: Neil Armstrong era el mejor.

ANOTACIONES RELACIONADAS:

Mercury 13, documental sobre las primeras mujeres norteamericanas que intentaron ser astronautas

5 junio 2018

Mercury 13 (Documental de Netflix)

Para los Estados Unidos, pioneros en multitud de aspectos relacionados con la exploración espacial y el primer y único país en enviar seres humanos a la superficie de la Luna, no debió resultar gratificante, sin embargo, tener que esperar hasta el año 1983 para enviar al espacio a la primera mujer norteamericana. Sally Ride voló en la misión STS-7 del transbordador espacial justo veinte años después del vuelo de la soviética Valentina Tereshkova ocurrido en 1963. Como es bien sabido, Tereshkova fue la primera mujer en salir al espacio.

Y es que, aunque la URSS fue la gran perdedora en la lucha por llegar antes que nadie a la Luna, pudo conservar esa ventaja durante dos décadas. En parte, aquello fue debido a la falta de visión norteamericana, influenciada claramente por los prejuicios de la época. Pero lo peor de todo para los americanos es que pudieron haber disputado también ese logro a los soviéticos, si hubieran querido, ya que disponían de los recursos humanos y técnicos necesarios para ello.

William Randolph Lovelace II

El 4 de octubre de 1957 la URSS lanzó el Sputnik 1 y en ese momento comenzó la carrera espacial. Poco tiempo después, NASA encargó al Doctor William Randolph Lovelace II que diseñara algunas de las pruebas a las que someter a los primeros candidatos a astronautas de los EE.UU. Los seleccionados fueron mundialmente conocidos como los siete del Programa Mercury. Sin embargo, el Doctor Lovelace también pensaba tener mujeres astronautas.  Por ello, en febrero de 1960, empezó a reclutar a mujeres que pilotaban aviones con el fin de realizar un estudio denominado “La mujer en el espacio”. Este estudio nada tenía que ver con NASA y fue liderado y financiado en parte por el propio Doctor Lovelace. Se escogieron a 25 mujeres que fueron sometidas a casi las mismas pruebas que a las que hubieron de enfrentarse los astronautas, aprobando 13 de ellas.

El 12 de abril de 1961, el soviético Yuri Gagarin se convirtió en el primer ser humano en llegar al espacio, siendo Alan B. Shepard, veintitrés días después de Gagarin, el primer norteamericano en hacer (casi) lo mismo con su vuelo suborbital. En esta época, las mujeres seleccionadas por el Doctor Lovelace se preparaban para la segunda fase de pruebas.

En septiembre de 1961, cuando iba a comenzar la tercera fase de las pruebas, NASA se enteró de los planes del Doctor Lovelace y presionó para que se cancelara el estudio. A pesar, incluso, de que algunos de los resultados conseguidos por las mujeres eran mejores que los obtenidos por los hombres. Lovelace llegó a afirmar que aquello fue la mayor bofetada que había recibido.

En julio de 1962, pocos meses después del vuelo de John Glenn, las 13 del Mercury, como así se las conocía ya, llevaron su caso al Congreso de los EE.UU. pero ni siquiera aquel gesto logró hacer cambiar a NASA de opinión.

Casi un año después, en junio de 1963, Valentina Tereshkova se convertiría, como dijimos al principio, en la primera mujer en volar al espacio, orbitando 48 veces a la Tierra.

Habría que esperar hasta 1976 para que la Fuerza Aérea Norteamericana  (USAF) empezara a entrenar a mujeres, y hasta 1995 para que una mujer – Eileen Collins – pilotara y comandara una misión del transbordador espacial, la STS-63. Una anécdota curiosa del documental es cuando Collins relata cómo fue reclutada por NASA. Un día vio un cartel en la base aérea donde estaba estacionada en el que se solicitaba a los interesados que llamasen a NASA. Ella aprovechó la oportunidad que tanto tiempo había esperado y telefoneó. Al otro lado le respondió el mismísimo John Young, noveno hombre en pisar la Luna, y lo primero que le preguntó fue: ¿Aún quieres ser una astronauta? Ella contestó que sí y, después de un rato de conversación, Young le dijo: Vas a ser la primera mujer en pilotar el transbordador espacial.

Siete de las 13 del Mercury durante el lanzamiento de la misión STS-63 (Año 1995)

Sin duda pasó mucho tiempo desde que comenzó la carrera espacial hasta que las mujeres norteamericanas empezaron a tener un papel protagonista en la misma. Aquellas 13 mujeres se merecieron haber tenido su oportunidad de volar al espacio exterior, sobre todo, cuando se demostró que sus resultados fueron tan válidos como los de sus compañeros masculinos.

Pero de lo que tampoco hay duda es que sin su esfuerzo, sin su lucha o sin su sacrificio durante aquellos primeros años, no hubieran inspirado a otras mujeres a conseguir lo que ellas no pudieron. Ese quizás sea su mayor legado y aquello por lo que agradecérselo para siempre.

Mercury 13 es un documental de 1 h y 19 minutos de duración que se puede ver en Netflix.

(Artículo publicado originalmente en el blog de la Asociación Española de Comunicación Científica).

ANOTACIONES RELACIONADAS:

Falleció Alan Bean, el pintor lunar

29 mayo 2018

Alan Bean en el Océano de las Tormentas (Apolo 12) – GPN-2000-001428.

Desgraciadamente el pasado 26 de mayo de 2018 fallecía Alan Bean, piloto del módulo lunar en el Apolo 12 y, por tanto, el cuarto hombre en pisar la Luna.

A parte de la faceta humana, que está siendo ampliamente recordada estos días, quisiera destacar su faceta artística y es que Alan Bean era gran pintor que dedicó su obra a retratar al óleo algunos momentos vividos (o imaginados) por él o por los otros “moonwalkers” en la superficie de la Luna durante aquellas misiones del Programa Apolo. Pintura que, aparte del simbolismo de las mismas, consigue acercar a los que no hemos estado en la Luna esas sensaciones que pudieron vivir aquellos 12 elegidos.

Alan Bean en su estudio de pintura

Soy de la opinión de que al espacio no solo deben viajar físicos, ingenieros o pilotos, también deben viajar poetas, pintores y cualquier otro tipo de artista que ayuden, con su obra, a comprender al resto de las personas lo que es viajar al espacio y a otros mundos. Quiero recordar las palabras que Alan Bean le dijo a Eduardo García Llama en una entrevista que le realizó en noviembre de 2014.

Después de dejar la NASA, se ha dedicado de lleno a la pintura y me gustaría hablar acerca de esta faceta artística. ¿Por qué la pintura? ¿Qué desea transmitir a la gente con su arte?

Dejé la NASA, el mejor trabajo del mundo para mí, para contar historias acerca de la gran aventura que fue Apollo y algunas que se habrían perdido para siempre, y contarlas de una manera que inspire a futuros exploradores que vayan al espacio. Cuando futuros exploradores vayan al espacio y lean mis libros, tal vez digan ‘¿sabes?, podemos hacerlo mejor que lo que esos tipos hicieron en esas historias y en esas pinturas, podemos hacer más que ellos’. Algunas de las pinturas que hago versan sobre cosas que me gustaría haber hecho en la Luna y que no hice. Cuando otros vean esas cosas en las pinturas de Alan Bean, podrán decidir hacerlas y hacer cosas mejores. Por ejemplo, cuando vayan a la Luna podrían llevar una pelota de fútbol [americano] o de soccer y hacer algo con ella allí arriba y retransmitirlo por televisión para que la gente en la Tierra lo disfrutara; además, nosotros también lo habríamos disfrutado (risas). Nosotros nunca pensamos en su día nada de eso. Alan Shepard [Apollo XIV] golpeó una bola de golf en la Luna pero nosotros no pensamos en nada similar, así que cuando la próxima tripulación vaya a la Luna tal vez vean una pintura mía titulada ‘Are you ready for some football’ (‘¿Estás listo para algo de fútbol?’) y les inspire para llevar una pelota y lanzarse algún pase y jugar frente a la televisión en el vacío del espacio, a un sexto de gravedad, vistiendo un traje espacial, únicamente durante unos pocos minutos, claro, pero sólo porque estas son las cosas que hacemos los humanos y son cosas que a otros humanos les encantaría ver. Esta es más o menos la razón por la que pinto lo que pinto, para celebrar y recordar cosas que gustarán a los seres humanos en el futuro.

“Pete y yo” – Pintura de Alan Bean (Apolo 12)

Después del fallecimiento de John Young, en enero de 2018, con el de Alan Bean ya sólo quedan vivos cuatro de los doce astronautas que pisaron la Luna: Buzz Aldrin (Apolo 11), Dave Scott (Apolo 15), Charlie Duke (Apolo 16) y Harrison “Jack” Schmitt (Apolo 17).

ANOTACIONES RELACIONADAS:

De porqué al módulo lunar del Apolo 11 se le llamó Eagle y los otros indicativos para las naves Apolo

15 marzo 2018

CAPCOM Charlie Duke, Jim Lovell y Fred Haise durante el Apolo 11: Houston.

Cuando uno se comunica por radio con otra estación, o con un barco o con los astronautas de una nave espacial, por ejemplo, hay que identificar a cada emisor-receptor con lo que se llama indicativo (call sign en inglés). Esto facilita, como digo, la comunicación y la identificación entre los participantes de la conversación y evita, por tanto, problemas que puedan surgir debido a malinterpretaciones, etc.

A partir del Apolo 9, las naves Apolo constaban de dos naves unidas; el módulo de mando (CM) y el módulo lunar o LEM. El primero era donde viajaban los astronautas hasta la Luna, permaneciendo uno de ellos en el CM mientras el módulo lunar bajaba a la superficie de la Luna con los otros dos, para luego regresar a la órbita lunar, donde se desechaba una vez que los astronautas se introducían de nuevo en el módulo de mando.

El Apolo 7 y el Apolo 8 solo constaban del módulo de mando por lo que su indicativo era Apolo 7 y Apolo 8 directamente. Pero a partir del Apolo 9 había que distinguir entre el módulo de mando y el módulo lunar, como decimos, cuando se separaban entre ellos. Cuando estaban unidas el indicativo era el nombre de la misión Apolo.

Módulo de mando y servicio del Apolo 9: Gumdrop (gominola)

En el Apolo 9, al módulo de mando se le denominó como Gumdrop, gominola en español. Esto fue debido a que cuando el módulo de mando llegó a Cabo Cañaveral desde la fábrica para ser montado encima del cohete Saturno V, iba cubierto con una especie de envoltorio azul que recordaba a las gominolas y de ahí el nombre. Para el módulo lunar se utilizó Spider, araña en español. Esto era debido a las cuatro patas del LEM que destacaban como las patas de las arañas.

En el Apolo 10, la misión de prueba antes del Apolo 11, el módulo de mando se llamó Charlie Brown, el personaje de los comics de Snoopy que fue el nombre elegido para el módulo lunar dado que el LEM “husmearía” (snooping se dice en inglés) la Luna en una órbita baja.

El comandante del Apolo 10, Thomas P. Stafford, le toca la nariz a Snoopy.

Y llegamos al Apolo 11 con su módulo lunar Eagle por el águila representada en el emblema de la misión. En este caso, el módulo de mando se identificó con Columbia, el mismo nombre (Columbiad) con el que Julio Verne nombró a la nave que viajara en su novela “De la Tierra a la Luna” y con el que guarda relación con el descubrimiento de América por parte de Colón.

La segunda misión sobre la Luna, la del Apolo 12, contó con el módulo de mando Yankee Clipper, nombre puesto por los trabajadores del fabricante de esta nave espacial y el módulo lunar Intrepid, nombre escogido, de la misma manera, por los empleados de la empresa fabricante del LEM.

Los astronautas del Apolo 13 se salvaron gracias al módulo lunar Aquarius, el portador de agua, que traía la fertilidad y la vida al Valle del Nilo de la misma forma que los astronautas esperaban traer conocimientos de la Luna. Para el módulo de mando se escogió el nombre de Odyssey, Odisea en español, por la epopeya griega de Homero.

Vuelo de los hermanos Wright en Kitty Hawk (EEUU).

El Apolo 14 escogió el nombre de Kitty Hawk para el módulo de mando en honor al nombre del sitio en donde los hermanos Wright lograron volar por primera vez. Por otro lado, Antares fue el nombre del módulo lunar. Nombre de la estrella que usaría el LEM como referencia para el aterrizaje en la superficie lunar.

La primera misión Apolo en utilizar el Rover lunar sobre la superficie lunar fue la del Apolo 15. En esta ocasión el módulo de mando se llamó Endeavour, Esfuerzo, en honor al barco que utilizó el marino inglés James Cook en sus periplos científicos. En la Luna se posó el LEM llamado Falcon, Halcón, que es la mascota de la Academia militar del Fuerza Aérea Norteamericana (USAF). Los tres astronautas del Apolo 15 eran militares de la USAF.

Módulo de mando y de servicio del Apolo 16: Casper.

La penúltima misión lunar, la del Apolo 16, escogió el nombre de Casper, el fantasma de los dibujos animados, para el módulo de mando. Esto se debió a la similitud del color blanco de los trajes espaciales con el blanco del fantasma. El penúltimo LEM en posarse sobre la Luna se llamaba Orión, por la constelación Orión que utilizarían los astronautas como referencia en su navegación por el espacio hacia la Luna.

Y llegamos al Apolo 17, la última misión tripulada. En este caso se eligieron unos nombres acordes a la ocasión. Para el módulo de mando se escogió como nombre el de América. Un tributo y un agradecimiento a las personas que hicieron posible el Programa Apolo. Challenger, Retador en español, fue el nombre del último módulo lunar. Esto se debió por los retos que habría que acometer en el futuro de la Carrera espacial después del Programa Apolo.

ANOTACIONES RELACIONADAS: