La generación de Marte, el documental de Netflix

5 julio 2017

Hace unos meses, escribía en el blog de la Asociación Española de Comunicaciçon Científica un artículo sobre si era posible realizar un vuelo tripulado a Marte en la próxima década. Después de razonar sobre una serie de cuestiones como el tipo de misión, el tamaño de la nave, el número de astronautas, las comunicaciones y la financiación, la conclusión a la que llegaba era que veía muy difícil conseguir llevar a unos seres humanos a la superficie de Marte en ese periodo de tiempo.

Sin embargo, al igual que pasa con la Luna, de vez en cuando se divulgan artículos, se realizan reportajes o, como en el caso que nos ocupa, se producen documentales en los que se plantea, o se quiere plantear, la idea de que si se puede conseguir lo que sería, probablemente, el mayor logro del Hombre hasta la fecha. La experiencia, por el contrario, me dice que al final no es más que otra campaña de humo, que se reactiva un tiempo después, en sucesivos ciclos.

El documental “La generación de Marte”, que se puede ver este año 2017 en Netflix, sigue a un grupo de adolescentes norteamericanos que están en un campamento espacial de NASA y juegan, de una manera más o menos realista, a simular cómo sería un viaje espacial tripulado a Marte. Como un documental solo de esta temática sería, probablemente, bastante aburrido, el director intercala entrevistas con expertos – como Neil deGrasse Tyson o Michio Kaku – e imágenes de la historia de la carrera espacial, situando el inicio de la misma en los cohetes V2 diseñados por Wernher von Braun durante la Segunda Guerra Mundial.

Según el documental, la generación de Marte es la generación de los adolescentes actuales. Ellos son los que deben convertirse en astronautas y explorar el planeta rojo. Alguno afirma, incluso, que se ha de ir porque simplemente es “cool” (palabra inglesa que significa genial, guay…). Y es que, a falta de dinero, no queda más remedio que pensar en otro tipo de motivaciones.

Es cierto que ir a Marte sería algo grandioso. Que el precedente del Programa Apolo nos dejó con ganas de más y que seguramente nadie se arrepiente de haber ido a la Luna hace ya casi cincuenta años. Es cierto también que a todos nos gustó ir a la Luna y que ir a Marte sería mejor aún pero mientras no haya un líder visionario, como Kennedy lo fue en su momento, que apoyado por unas acciones de marketing que vendieran muy bien al, ya famoso, “contribuyente” el tremendo esfuerzo que va a ser necesario realizar, ningún avance real se va a lograr.

Sin duda, el mayor problema tecnológico que existe hoy en día es que ir con un cohete a la órbita baja de la Tierra (a unos 400 kilómetros de altura) resulta muy caro. Sin embargo, poca innovación se ha producido en los últimos cincuenta años para resolver este asunto. La prueba es que el nuevo cohete que está desarrollando NASA, el SLS, utiliza prácticamente los mismos motores que se diseñaron para el transbordador espacial. La solución parece que va a venir de Elon Musk y sus cohetes reutilizables de SpaceX pero no se sabe aún si este proyecto actuará como catalizador que haga reaccionar, de una vez, a las agencias espaciales de los distintos países y a la industria privada.

Está muy bien entrenar a chavales desde pequeños para que puedan ir a Marte en un futuro más o menos cercano, pero si no se va al planeta rojo no es por falta de entrenamiento sino por falta de apoyo público y de “marketing”, básicamente. Mientras esto no se canalice lo único que nos quedará será visionar, de vez en cuando, este tipo de documentales porque, ahora, todos sabemos que en realidad, la generación de Marte va a ser la generación perdida de Marte…

(Artículo publicado originalmente en el blog de la Asociación Española de Comunicación Científica).

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El astronauta, la película de Tony Leblanc rodada en la estación de Fresnedillas

23 junio 2017

En 1970, un año después de la llegada del Hombre a la Luna con el Apolo 11, se estrenaba la película española titulada “El astronauta”. Se trataba de una comedia producida por el gran Pedro Masó y protagonizada por los geniales Tony Leblanc, José Luis López Vázquez, José Luis Coll y José Sazatornil entre otros. En ella se relataba la hilarante historia en la que la agencia espacial española SANA (jugando con las mismas letras que NASA) intentaría mandar a Tony Leblanc a pisar la Luna… Si los norteamericanos podían hacerlo, los españoles no íbamos a ser menos… El resultado mejor verlo para disfrute de todos los espectadores.

Pues bien, como se ha contado en este blog varias veces, hubo algunas secuencias que se grabaron dentro de la estación de seguimiento de vuelos tripulados de NASA-INTA que se encontraba, durante los vuelos de los Apolo, en Fresnedillas de la Oliva (Madrid). Luis Ruiz de Gopegui, el director español de la estación en aquellos tiempos, me contó que, una vez finalizado el rodaje de esas secuencias, se organizó una comida entre los trabajadores de Fresnedillas y los actores. José Manuel Grandela también me contó que el famoso botijo que sale en la película se lo pidió Tony Leblanc y era el que utilizaban los técnicos “reales” para sofocar el calor dentro de la estación.

Ahora, gracias a otro técnico, Luis F. Rojo, se ha podido localizar en YouTube las partes de la película en la que salen las secuencias grabadas dentro de la estación de Fresnedillas y que adjuntamos a continuación para vuestro deleite. Pero no dudéis en ver la película entera, que merece la pena.

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Lunar, un corto hecho con las fotografías del Programa Apolo

30 mayo 2017

Seguimos creyendo que el Programa Apolo que consiguió llevar a 12 hombres a pisar la superficie de la Luna, sigue fascinando a muchas personas. La prueba es que, a casi 50 años de la llegada del Apolo 11 a nuestro satélite, se sigue generando material y contenido sobre aquella gran aventura del Ser humano.

Lo último que hemos podido ver, y admirar, en ese sentido, es un corto de poco más de 7 minutos titulado “Lunar” el cuál se ha realizado, única y exclusivamente, con las fotografías que tomaron los astronautas en todas las misiones Apolo. Si a eso le añades una banda sonora y, sobre todo, aplicas una serie de técnicas a las fotografías para dar sensación de movimiento el resultado es realmente maravilloso.

Captura del corto “Lunar”.

Hay que dar las gracias a los hermanos Christian y Wolfgang Stangl que han trabajado durante 18 meses para dar forma a este corto tan espectacular y les animamos, desde aquí, a que continúen con este tipo de iniciativas.

(Vía mi madre, ¡gracias mamá!).

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La manzana roja en el traje de los astronautas del Programa Apolo

18 mayo 2017

Buzz Aldrin en la Luna (Apolo 11)

En muchas de las fotografías de los astronautas del Programa Apolo en la Luna se puede observar, en la parte delantera del traje espacial y a la altura de la cintura, una especie de bolita roja.

Esta bola, llamada “la manzana roja” por razones obvias, colgaba de un cable con un pasador de bloqueo en el otro extremo. Cuando se tiraba de la bolita roja, el sistema se desbloqueaba y permitía a los  astronautas girar la válvula de purga de doble posición que permitía seleccionar un caudal alto o bajo de oxígeno.

Válvula de purga de doble posición y manzana roja

La válvula de purga se utilizaba junto con el sistema de purga de oxígeno (OPS en sus siglas en inglés) en los casos de que la mochila principal (PLSS – Portable Life Support System) no pudiera proporcionar oxígeno al traje, tuviera un mal funcionamiento (por ejemplo, cuando no se pudiera gestionar correctamente el dióxido de carbono generado por la respiración del astronauta) o hubiera una fuga en el traje espacial.

Con la posición de bajo caudal de oxígeno seleccionada,  se permitía refrigerar, respirar y vaciar el CO2 del astronauta de forma normal. Sin embargo, si se giraba para obtener un caudal alto, el astronauta podía respirar y eliminar el CO2 pero se refrigeraba mínimamente. La presión dentro del traje espacial se mantenía a 0,27 atmósferas (4 psi).

PLSS (Portable Life Support System) y OPS (Oxigene Purge System)

En el Apolo 14, tanto el Comandante Alan Shepard como el Piloto del módulo lunar Ed Mitchell, tuvieron dificultades con los cambio de posición de la válvula y estuvieron practicando antes hasta que se sintieron seguros de que podían hacerlo correctamente sin riesgo para sus vidas. Sin embargo, a ambos astronautas no les gustó nada el diseño de esta parte del traje espacial.

En la misión del Apolo 16, a John Young se le salía a menudo el pasador cuando se subía al Rover lunar y se echaba hacia adelante. Por esta razón, su compañero en la Luna, Charlie Duke, le tenía que recordar a menudo que se asegurase de tener la válvula cerrada para no dejar escapar el oxígeno lo cual acortaría el tiempo de sus paseos por la superficie lunar.

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“La carrera espacial”, próxima conferencia de Alberto Martos en el CEV del MDSCC

8 mayo 2017

El sábado 13 de mayo de 2017, a las 12 horas, tendrá lugar la conferencia titulada “La carrera espacial” en el Centro de Entrenamiento y Visitantes (CEV) del Madrid Deep Space Communications Complex (MDSCC) en Robledo de Chavela (Madrid). El ponente será el maestro Alberto Martos. Los que leen este blog saben que sentimos una gran admiración por Alberto, no sólo porque tiene unos infinitos conocimientos sobre la materia sino también porque se trata de una excelente persona. Para los que no lo sepan, Alberto fue un antiguo ingeniero de la Estación de seguimiento de misiones tripuladas de NASA-INTA en Fresnedillas de la Oliva (Madrid), durante las misiones Apolo, Skylab y Apolo-Soyuz, entre otras. Además ha escrito un libro imprescindible sobre aquellos acontecimientos.

Breve historia de la carrera espacial. Por Alberto Martos.

La conferencia que va a impartir Alberto responderá a la cuestión principal de si la carrera espacial, entre norteamericanos y soviéticos por conseguir llegar a la Luna antes que nadie, fue un duelo entre caballeros (o no). También se hablará, entre otras cosas, sobre si la ciencia fue el principal objetivo del Proyecto Apolo. Para responder a esta y otras cuestiones relacionadas, Alberto Martos ha aprovechado su experiencia y la reciente desclasificación de documentos secretos en los EE.UU. y de la política de transparencia (Glasnost) en la antigua URSS.

Alberto Martos

Como el salón de actos del CEV tiene un aforo limitado es necesario reservar previamente antes de ir. Para ello hay que llamar al teléfono 918.677.321.

El CEV está en la carretera de Colmenar del Arroyo a Robledo de Chavela, km. 7. M-531.

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45 años del Apolo 16 y las “cosas” que encontraron en la Luna

5 mayo 2017

Tripulación Apolo 16. De izq. a dcha: Mattingly, Young y Duke.

La semana pasada se cumplieron 45 años del fin de la penúltima misión Apolo a la Luna. Misión que llevó a los astronautas John Young (Comandante) y a Charlie Duke a pisar la Luna mientras que un tercer astronauta, Thomas Mattingly, permanecía en órbita dentro del Módulo de Mando llamado “Casper”. La misión del Apolo 16 fue una de seis grandes misiones que lograron llegar a la superficie de la Luna. En ella se realizaron tres salidas de la nave para explorar la zona al sur del ecuador lunar donde habían aterrizado. El tiempo total de estas tres actividades extra vehiculares (EVAs en inglés) fue de más de 20 horas repartidas en los casi tres días que permanecieron allí. Además, en todo ese tiempo, pudieron recolectar casi 100 kilos de rocas lunares para ser analizadas posteriormente en laboratorios y universidades de la Tierra sin olvidar la instalación del paquete de instrumentos científicos ALSEP por toda la superficie. Entre los experimentos e instrumentación que se dejó allí había un medidor del flujo térmico, un micro sismómetro pasivo, un detector de campo magnético (Magnetómetro), un sismómetro activo, un detector de la composición del viento solar,  un detector de rayos cósmicos o un retro reflector láser. No hay que olvidar tampoco que se lograron recorrer 20 kilómetros con el Rover lunar ni que se puso en órbita lunar un sub-satélite para estudiar el plasma y el campo magnético de la Luna así como realizar un mapa del campo gravitatorio de la misma.

Gran Prix con el LRV Apolo 16

Pero esta misión dejó multitud de anécdotas como por ejemplo aquella en la que John Young condujo el Rover lunar a la increíble velocidad de 18 km/h logrando el record de velocidad en la Luna y que aún sigue vigente (a pesar de que Eugene Cernan, Comandante de la siguiente y última misión a la Luna, la del Apolo 17, intentó batirlo pero sin lograrlo). Otra simpática anécdota la protagonizó Charlie Duke, cuando dejó sobre la superficie lunar una fotografía de él y de toda su familia, como recuerdo. Fotografía que seguramente hoy en día ya se haya borrado por efecto de la luz y las variaciones de temperatura que hay allí.

Sin embargo, durante aquellos días del mes de abril de 1972,  ocurrió otra anécdota, poco conocida, pero muy cercana a nosotros puesto que la misma sucedió en la Estación de NASA en Fresnedillas de la Oliva (Madrid) que seguía a la nave Apolo cada 8 horas al día. La anécdota me la contó hace muchos años el Director del personal español de la estación, Don Luis Ruiz de Gopegui, siendo confirmada también por Don José Manuel Grandela en su libro sobre Fresnedillas que ya reseñamos en este mismo blog.

Ya en la Luna John Young, en un momento dado al principio de la misión, pidió por radio hablar de forma privada con el Director de Control de Misión en Houston (MOCR) algo, a priori, no muy normal. Sin embargo, Houston ordenó a la red de seguimiento que reservaran una línea para que se produjera esa comunicación directa además de prohibir a todos los técnicos escuchar aquella conversación.

Estación de seguimiento de Fresnedillas (Madrid) en 1967.

En el mismo momento, el subdirector de NASA en Fresnedillas, Steve Stompf, fue a la sala donde estaban los periodistas acreditados y en donde había un altavoz que permitía a los profesionales de la información seguir las andanzas de los astronautas el tiempo que durase la misión. Stompf, una vez allí, apagó el altavoz justo después de que el Comandante de la misión dijera las siguientes palabras:

Young: “Hey, here they are! They are back again!”. (¡Eh! ¡Ya están aquí! ¡Ya han vuelto otra vez!).

Pues bien, parece ser que entre los periodistas allí presentes se encontraba José Antonio Silva do Porto, un ex piloto de Aviaco, que, sin esperar ni un segundo, se subió a su motocicleta y partió raudo hasta las instalaciones de Televisión Española en Madrid. A las pocas horas, un informativo de TVE anunció que el señor Silva, acreditado para la cadena en Fresnedillas, había oído que los astronautas habían exclamado asustados desde la Luna que estaban viendo alguna evidencia de lo que podrían ser ovnis o extraterrestres y que un americano había cortado esa comunicación delante de ellos con lo que se demostraba que algo excepcional pasaba en la Luna. Algo que, evidentemente, no era verdad pero la falta de paciencia del señor Silva le jugó una mala pasada porque lo que realmente pasaba era que John Young tenía gases.

Flatulencias debidas a que los astronautas bebían zumo de naranja en vez de agua con el fin de contrarrestar la pérdida de potasio que había causado problemas a los astronautas de las anteriores misiones. Cuando Young pidió hablar por la línea privada en realidad lo que hizo fue hablar con el médico de la misión para comentarle que tenía retortijones de tripa y no que habían visto supuestos extraterrestres en la Luna.

Al finalizar la primera actividad extra vehicular en la superficie de la Luna, y ya dentro del módulo lunar, los dos astronautas siguieron comentando lo que había pasado con la mala suerte de que la línea estaba abierta, con lo que esa conversación pudo ser escuchada por toda la red de seguimiento, ya en abierto.

128:50:37. Young: “I have the farts, again. I got them again, Charlie. I don’t know what the hell gives them to me. Certainly not…I think it’s acid stomach. I really do.”. (Tengo gases otra vez. Los tengo otra vez Charlie. No sé qué demonios me los causa. Creo que es ácido en el estómago. Estoy seguro.).

128:50:44. Duke: “It probably is.”. (Seguramente lo sea.).

128:50:45. Young: “(Laughing) I mean, I haven’t eaten this much citrus fruit in 20 years! And I’ll tell you one thing, in another 12 fucking days, I ain’t never eating any more. And if they offer to sup(plement) me potassium with my breakfast, I’m going to throw up! (Pause) I like an occasional orange. Really do. (Laughs) But I’ll be durned if I’m going to be buried in oranges.”. (Riendo) (¡Lo que quiero decir es que no he comido tanta fruta cítrica en veinte años! Y te voy a decir una cosa, en otros doce jodidos días, nunca voy a comer más naranjas. Y si me quieren servir potasio en el desayuno, lo voy a vomitar (Pausa). Me gusta la naranja de vez en cuando, de verdad (risas). Pero maldito sea si me van a enterrar en naranjas).

Mística y misterio de los ovnis

Fin de la historia. Sin embargo, quince años después de aquello, José Antonio Silva publicó un libro titulado “Mística y misterio de los OVNIs” en donde contaba su versión de los hechos afirmando, en la página 93 del mismo, que habían encontrado “cosas” en la Luna y que las comunicaciones entre la Tierra y los astronautas habían sido “rigurosamente censuradas” por NASA.

(Artículo publicado originalmente en el blog de la Asociación Española de Comunicación Científica).

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Life (Vida), la película

18 abril 2017

La amplitud del cine de ciencia ficción permite visionar películas claramente fantásticas o, como en el caso de Life, proponer una situación que, a día de hoy, se antoja un tanto lejana pero que en unas pocas décadas podría ser algo a tener en cuenta. En cierta manera, Life, podría ser calificado como un film visionario.

Y es que la premisa de Life [ojo spoiler], una sonda procedente de Marte que trae consigo unas muestras biológicas para ser analizadas en la Estación Espacial Internacional (EEI) y determinar que, efectivamente, hay vida (y de la peligrosa) en Marte antes de ser re-enviadas con seguridad a la Tierra, podría ser una situación bastante realista de aquí a unos pocos años.

La película plantea un bicho que va creciendo por momentos tanto en tamaño como en mala leche. Esto, hay que reconocer, no es nuevo en el cine y se ha contado ya en numerosas ocasiones. Tampoco es nueva la actitud que toman los astronautas hacia el bicho, que no es otra que la de intentar acabar con él a toda costa. Life no se va a destacar por su originalidad en el uso, por parte de la tripulación de la EEI, de los distintos recursos para acabar con la vida del bicho. Retahíla de métodos de destrucción demasiados usados ya en el cine de ciencia ficción. Por un lado nos encontramos con el uso de un lanzallamas dentro de una nave espacial. Algo que en la realidad sólo se podría calificar como de auténtica locura ya que un fuego en el espacio, aparte de consumir parte del oxígeno que hay en la nave para poder respirar, es de las cosas más peligrosas que existen puesto que es muy difícil de apagar en gravedad cero. En otro momento de la película se plantea abrir las escotillas de la nave para sacar el oxígeno (y hacer que el bicho muera de asfixia) o bien para que la temperatura de la nave se iguale a la del espacio exterior, que es de unos -270º C aproximadamente, y congelarlo. Eso sin olvidar tampoco la bajada de la presión que afectaría negativamente, tarde o temprano, al organismo procedente de Marte.

Pero lo realmente interesante de la película es el planteamiento, muy acertado, sobre qué hacer en caso de encontrar vida más allá de nuestro planeta. Cómo deberíamos reaccionar y, sobre todo, qué procedimientos deberíamos desarrollar para evitar que una gran oportunidad como esa se transforme en una amenaza grave para toda la humanidad.

Life (Vida) – Fotograma de la película.

Sin duda, encontrar vida en otros lugares del Universo sería considerado como el mayor descubrimiento hecho por los Seres humanos. Resolvería muchas cuestiones científicas y generaría tal cantidad de nuevo conocimiento que sería beneficioso para todos nosotros. Sin embargo, este hecho conllevaría un dilema, una paradoja, y es la de cómo descartamos que esa nueva fuente de vida no sea, en realidad, un arma de doble filo. De hecho, hoy en día, muchos científicos como Stephen Hawking abogan por controlar nuestras emisiones radioeléctricas hacia el Universo para evitar ser detectados por civilizaciones extraterrestres más avanzadas que nosotros y evitar posibles “sustos”.  Por tanto, desde un punto de vista científico, tan importante sería encontrar vida extraterrestre como desarrollar todos los procedimientos recurrentes de seguridad que, cómo se muestra en el film, permitan evitar que la amenaza se propague si falla uno o varios de ellos. Procedimientos de seguridad que en muchos casos ya están implementados en la vida civil, como por ejemplo en hospitales para evitar el riesgo de contagiar epidemias o en el caso de las centrales nucleares para, en caso de accidente, contener la radiación. También ha habido un precedente real durante la carrera espacial cuando en las tres primeras misiones del Programa Apolo que tocaron la Luna (Apolo 11, Apolo 12 y Apolo 14), los astronautas que regresaban de allí eran metidos en una caravana aislada a modo de cuarentena por si en la Luna hubiera algún organismo peligroso para la humanidad. Pero enseguida se comprobó que no había peligro, cosa que no siempre va a ser así. Por esa razón, lo más seguro para nosotros, como especie, sería estudiar esa posible vida en su medio natural, es decir, enviando astronautas y científicos a la superficie de Marte, si ese fuera el caso.

Tripulación del Apolo 14 en el módulo de cuarentena después de regresar de la Luna.

Volviendo a la película, todos estos asuntos de seguridad se tratan desde una perspectiva bastante realista, aunque haya otros aspectos, como decíamos al principio, que se obvian con el fin de generar la típica tensión al espectador en este tipo de tramas. En resumen podemos afirmar que estamos ante un film bastante correcto.

En definitiva, si te gusta la ficción realista, al estilo de Gravity, mezclada con un poco de tensión, al estilo de Alien, no debes perderte Life, pero lleva cuidado que tanta curiosidad mató al gato…

(Este artículo se publicó, previamente, en el blog de cine El Palomitrón el día 16 de abril de 2017 como una colaboración).

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