La exposición “De Madrid a la Luna” se vuelve a prorrogar unos días más

22 enero 2020

Tengo la satisfacción de anunciar, como comisario de la exposición “De Madrid a la Luna” en Espacio Fundación Telefónica de Madrid, que la muestra se va a poder disfrutar quince días más, es decir, hasta el domingo 16 de febrero.

Es la segunda vez que se extiende la fecha de clausura. La primera vez ocurrió el pasado mes de noviembre, como anuncié también en este mismo blog, ampliándose hasta el 2 de febrero de 2020.

“De Madrid a la Luna” (fotografía cortesía de Fundación Telefónica)

Por cierto, muchas gracias de nuevo a los responsables de la Fundación por haber decidido extender la fecha.

Los rezagados o a los que les ha gustado mucho la exposición, tienen otra oportunidad para ir a conocer el papel de que jugó España (a través de las estaciones de seguimiento que NASA construyó aquí), y el de Telefónica (como proveedor principal de NASA), en la llegada del hombre a la Luna. Aunque, si eres de los que no tienen claro el ir a verla o no, a lo mejor te convenzo si te digo que el diario La Vanguardia la seleccionó entre las diez mejores exposiciones mundiales sobre el tema.

Diez exposiones para tocar la Luna (Diario La Vanguardia).

Vuelvo a recordar que la muestra está en la segunda planta del Espacio Fundación Telefónica de la Calle Fuencarral nº 3 de la ciudad de Madrid. El horario de visitas es de martes a domingo (el lunes está cerrado), de 10h de la mañana a 20h de la tarde. El acceso es gratuito.

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La exposición “De Madrid a la Luna” viaja a Santander

20 enero 2020

Exposición “De España a la Luna” en Santander.

Gracias al empeño, ilusión e inquietud de Mario Crespo, director del Centro de Educación de Personas Adultas (CEPA) “Escuelas Verdes” de Santander, se ha conseguido que la exposición “De Madrid a la Luna”, que se puede ver en el Espacio Fundación Telefónica de Madrid, se traslade a este centro cántabro bajo el título “De España a la Luna”.

Exposición “De España a la Luna” en Santander. Vista general del espacio expositivo.

Se me olvidó mencionarlo antes en el blog para su mayor difusión. Mis disculpas. Como digo, en los pasillos de este lugar se pueden ver los paneles replicados de la expo de Madrid con los mismos textos y fotografías. Obviamente, adaptados al formato correspondiente. Por cierto, labor realizada excelentemente por Alberto, el diseñador gráfico. Además, se han recopilado un montón de revistas y libros relacionados con el tema lunar, así como un buen puñado de sellos conmemorativos (astro filatelia). Uno de los objetos que se expone en una de las vitrinas y que a mí personalmente me ha llamado mucho la atención, es una moneda conmemorativa de Apolo 11. ¡Ah! también se pueden ver los videos que hay en la exposición original.

Exposición “De España a la Luna” en Santander. Moneda expuesta.

Se trata de una breve itinerancia de dos meses que comenzó el pasado martes 7 de enero de 2020 y terminará el próximo 28 de febrero. El CEPA “Escuelas Verdes” de Santander está en la calle Enrique Gran, s/n. Advierto que, si vais en coche, el aparcamiento por la zona está bastante complicado. El horario de visita es de lunes a jueves de 9 a 21h y los viernes de 9 a 18h.

Exposición “De España a la Luna” en Santander. Vitrina con libros y revistas.

Personalmente me ha hecho mucha ilusión este proyecto; uno por estar en mi ciudad y dos por ser Mario el que lo ha gestionado. Además, fue todo un poco sorpresivo ya que conozco a Mario desde hace tiempo (incluso salió mencionado en una entrada de este blog hace diez años) pero me enteré (casi por casualidad) de su interés por la exposición cuando se empezó a plantear la itinerancia en Telefónica. Así que, ya digo, feliz por partida doble.

Exposición “De España a la Luna” en Santander. Créditos.

He de agradecer personalmente a Mario y al Centro su gran interés por llevar esta exposición al CEPA para que los alumnos y los visitantes que acudan allí puedan aprender y conocer esta parte desconocida de la historia de nuestro país, además de por haberme invitado a impartir un par de conferencias sobre el asunto a sus alumnos. Fue un auténtico placer. Muchas gracias de nuevo por todo. ¡Ah! y gracias también a El Diario Montañés por hacerse eco de la noticia. 😊

Recorte de la noticia aparecida en El Diario Montañés del 9 de enero de 2020 sobre la exposición.

Acabo ya, no sin antes invitaros a pasar por el CEPA recordando que hay que darse prisa porque la muestra solo estará disponible dos meses y el tiempo se pasa volando.

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Fresnedillas, una historia alunizante (video)

17 enero 2020

El Ayuntamiento de Fresnedillas de la Oliva, a través del Museo lunar de esta localidad madrileña, ha publicado recientemente un corto de siete minutos titulado “Fresnedillas, una historia alunizante”. En él se recuerda la participación de la estación de seguimiento de vuelos espaciales tripulados que se instaló en las afueras de Fresnedillas para dar soporte a todas las misiones Apolo a la Luna. Esta estación era conocida como Madrid Apollo Prime” (MAD) en el argot de NASA. Para el visitante neófito del blog, decir que aquí podrá encontrar multitud de información sobre “la base”, como era conocida entre los trabajadores de la misma.

Catálogo de la época de la estación de Fresnedillas (Madrid Apollo Prime – MAD)

Durante siete minutos y medio se puede disfrutar de imágenes de la época y de testimonios de algunos de los protagonistas como los de Don Manuel Bautista, Don Luis Ruiz de Gopegui y Don José Manuel Grandela. Por cierto, es emocionante ver emocionarse al Doctor Bautista recordando aquella gesta.

El video ha sido editado por el infatigable Mike Plonsky y recuerda mucho al que realizó hace unos años como presentación del Complejo de Comunicaciones con el Espacio Profundo de Madrid (MDSCC en sus siglas en inglés) y del que hablamos aquí hace nueve años ya. Por cierto Mike, si lees esto, te agradecería que me comentaras qué música de fondo has utilizado en el video.

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Mi visita a las estaciones INTELSAT de Telefónica en Gran Canaria (4 de 4)

23 diciembre 2019

Con este post acaba la serie de cuatro artículos relacionados con mi reciente viaje a Canarias con motivo de la inauguración de la exposición “De Maspalomas a la Luna”. En esta exposición se cuenta, principalmente, el papel que tuvieron las estaciones de seguimiento de vuelos tripulados que NASA, junto con el INTA, situó en Gran Canaria durante los años 60.

INTRODUCCIÓN

Cuando terminó el Programa Géminis con el amaraje de la última misión tripulada el 15 de noviembre de 1966, se decidió trasladar la estación de seguimiento ubicada en tres parcelas próximas al faro de Maspalomas a otro lugar. Los motivos principales para tomar esta decisión fueron dos: en primer lugar, los requerimientos técnicos exigidos con relación a las comunicaciones con la nave y los astronautas para el Programa Apolo, hacía necesario abordar un cambio tecnológico. Para las comunicaciones de esas misiones se iba a utilizar la Banda S Unificada (USB en sus siglas en inglés), que demandaba de antenas y equipamientos más grandes. Estos nuevos equipos deberían estar instalados todos juntos en una única parcela. En segundo lugar, la presión turística en la zona del faro y las posibles interferencias debidas a esta nueva actividad, aconsejaban alejar a los nuevos trasmisores y receptores de esas posibles fuentes electromagnéticas que dificultaran las misiones lunares. Por ello, en 1967, se construyó una nueva y moderna estación en la zona de Montaña Blanca para que albergase a la, ya inolvidable, antena blanca de 10 metros de diámetro en Banda S Unificada.

Antena en Banda S Unificada (USB) de 10 metros de diámetro en la Estación NASA/INTA de Maspalomas (CYI).

Otro cambio fundamental que fue necesario acometer tenía que ver con la red NASCOM. Recordamos que esta red (NASA Communicatios Network en inglés) era la encargada de trasmitir toda la información que se captaba en las estaciones de la red de vuelos espaciales tripulados (MSFN en sus siglas en inglés), como la de Maspalomas o la de Fresnedillas en Madrid, hacia el centro de control de misión en Houston (Texas) y viceversa. Hasta el Programa Géminis la red NASCOM funcionaba por medio de cables telefónicos, enlaces de microondas, enlaces vía radio y cables submarinos principalmente, pero para las misiones lunares esto era insuficiente. Se exigía más capacidad y más fiabilidad. Y en aquellos tiempos sólo las comunicaciones vía satélite (que habían comenzado a funcionar comercialmente unos pocos años antes) eran capaces de atender esos requerimientos. Por esta razón, la Compañía Telefónica Nacional de España (CTNE) firmó con NASA un contrato en 1967 con el fin de que esta última instalara una serie de estaciones de comunicaciones por satélite en España para integrarse en la red NASCOM, a través de satélites INTELSAT, y dar servicio a las misiones lunares de NASA.

Portada del contrato entre NASA y Telefonica del año 1967 para la integración en la red NASCOM. El original está expuesto en la exposición “De Madrid a la Luna” hasta el 2 de febrero de 2020. Cortesía: Fundación Telefónica.

LAS ESTACIONES INTELSAT DE TELEFÓNICA

Telefónica decidió instalar dos estaciones en España. Una, la principal, en Buitrago del Lozoya (Madrid) para dar servicio especialmente a la estación de Fresnedillas (Madrid Apollo Prime en terminología de NASA) y otra en Maspalomas (Gran Canaria) para dar servicio a la nueva estación de la que hemos hablado antes y que era conocida en NASA con las siglas de CYI (Gran CanarY Island Station).

NASA: Antenas españolas en Banda S Unificada (Fresnedillas, Robledo y Maspalomas)

A diferencia de la estación de Buitrago, que constaba de una antena de casi 26 metros de diámetro, la estación de Telefónica en Maspalomas tenía dos antenas de 12 metros. Esta estación operó solo tres años, es decir, desde 1968 (con los primeros vuelos tripulados del Programa Apolo) hasta el año 1971. Año en el que se cerró porque la CTNE abrió en Agüimes, también en la isla de Gran Canaria, otra estación, con una antena más grande de 30 metros de diámetro, que sería la encargada de enlazar con Estados Unidos durante las últimas misiones Apolo. Como curiosidad, quiero comentar que gracias a esa nueva antena los habitantes de las Islas Canarias pudieron ver la televisión en el mismo momento en que se veía en la península dado que, hasta entonces, los programas de televisión se emitían en Canarias con un día de retraso, es decir, lo que se veía en la península un sábado, por ejemplo, es lo que se veía en las islas el domingo. Una ventaja más de los satélites de comunicación para la vida de las personas.

Telefónica: Antenas Intelsat – NASCOM para el Programa Apolo. Fotos: cortesía de Telefónica.

MASPALOMAS

En mi reciente viaje a Maspalomas, traté de localizar, como si fuera un arqueólogo espacial, el lugar donde se encontraba situada esa primera estación de Telefónica, la de las dos antenas, dado que se desmanteló hace ya muchos años. La empresa no fue fácil. De hecho, fue imposible. Previamente al viaje leí documentación de Telefónica, pregunté a varias personas que estuvieron allí en aquellos años, e incluso, busqué en Google Maps por si encontraba alguna pista que me pudieran indicar la localización exacta. Pero, como digo, fue imposible determinar el lugar. Estuve dando una vuelta por la zona de Pedrazo bajo a ver si era capaz de reconocer algún hito basándome en las fotografías que hay de la estación, mirando los alrededores o incluso las montañas de la sierra, hacia el norte, pero nada. Además, aquella zona, la más probable, está actualmente muy urbanizada, con un montón de viviendas, sin olvidar que hace unos años se construyó por allí la autopista GC-1.

Estación INTELSAT de comunicaciones vía satélite de Telefónica en Maspalomas. (1968-1971). Esta estación ya no existe. Foto: NASA S68-37987.

Tuve que desistir, por el momento, y olvidarme de la estación de Maspalomas. Por cierto, aprovecho el artículo para agradecer de antemano a algún posible lector del blog que conozca el lugar y tuviera a bien decírmelo.

Panorámica desde Pedrazo bajo apuntando hacia el Norte (Maspalomas – año 2019).

AGÜIMES

Quedaba ya abordar la última etapa de este viaje de “arqueología espacial”, como muy bien lo definió mi amigo Luis. El objetivo no era otro que acercarme a ver la enorme antena de Agüimes, a unos 36 kilómetros al sur de Las Palmas de Gran Canaria, en la zona de La Goleta. Localizarla no fue difícil. Como la instalación sigue existiendo, aunque Telefónica la tiene cerrada y, por tanto, sin uso, es muy fácil encontrarla. Sólo hay que ir por la autopista GC-1, salirse a la altura del Cruce de Arinaga, y coger la carretera GC-104 en sentido Los Corralillos. La antena se ve enseguida dada sus dimensiones. De hecho, se ve desde la autopista. Es fácil parar y darse una vuelta por los alrededores, pero, como digo, no se puede entrar dentro porque la estación está en desuso, lo que no quita para admirar las grandes dimensiones de su antena de 30 metros. Me produce una sensación extraña cada vez que observo y me planto delante de una de estas antenas. Es raro verlas quietas, paradas, apuntando al cielo, eso sí, como estatuas que recuerdan un pasado glorioso. Porque, en efecto, el pasado fue glorioso. Nada más y nada menos que aproximadamente un tercio de todas las comunicaciones y datos que se generaron en todas las primeras expediciones del ser humano a la Luna pasaron por estas antenas españolas. Casi nada.

Estación de Telefónica en Agüimes (Gran Canaria) para operar satelites INTELSAT dentro de la red NASCOM. Actualmente en desuso. Foto: MrGorsky, año 2019.

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Mi visita a la antigua Estación Apolo INTA/NASA de Maspalomas (3 de 4)

17 diciembre 2019

Tercer artículo relacionado con mi viaje a Maspalomas con motivo de la exposición titulada “De Maspalomas a la Luna”, la cuál se puede ver en el famoso Faro de esa localidad hasta el 31 de enero de 2020.

CONFERENCIAS

El día comenzó muy pronto con una conferencia sobre las estaciones de NASA y Telefónica al inicio de la carrera espacial, que me invitaron a impartir en el Centro Socio Cultural de Mayores de San Fernando de Maspalomas. En realidad, tuve el honor de hacer de telonero al gran Valeriano Claros el cual impartió, a su vez, otra conferencia, a continuación de la mía, contando su participación en el Programa Apolo mientras trabajaba en la Estación de Gran Canaria (denominada CYI en argot de NASA).

Con Valeriano Claros al término de las conferencias. Fotografía: http://www.maspalomas.com

Si esto fuera poco, se acercó por allí otro mítico; Daniel Marín, autor del blog Eureka, en Naukas, que es sin duda el mejor blog sobre astronáutica y astrofísica de España. Daniel, muchas gracias por asistir. Fue un honor y un placer conocerte personalmente. Al término de las conferencias, como no podía ser de otra forma, nos pudimos hacer una foto de recuerdo los tres.

Junto a dos grandes: Daniel Marín del blog Eureka y Valeriano Claros en Maspalomas el 29 noviembre 2019.

LA VISITA A LA ESTACIÓN INTA, ANTIGUA ESTACIÓN APOLO

Después de la conferencia, cogí la carretera GC-500 en sentido Pasito Blanco camino de la Estación Espacial de Maspalomas que gestiona el INTA. Allí había quedado con Rafael Fernández, su director técnico, gracias a las gestiones de mi amigo Juan. Juan, muchas gracias de nuevo por todo. ¡Te debo otra! Una vez acreditado, el guardia de seguridad me indicó cómo llegar al aparcamiento que está enfrente del edificio principal: el histórico edificio que se construyó en 1967 para albergar la nueva estación de seguimiento de NASA y que iba a dar soporte a los vuelos tripulados a la Luna. La estación trabajaría, especialmente, mientras la misión transcurriera en órbita terrestre, aunque sin olvidar que, en caso necesario, podría realizar también alguna función a distancias lunares gracias a su famosa antena blanca de 10 metros de diámetro en Banda S Unificada (USB en sus siglas en inglés). Para conocer más acerca del funcionamiento de esta estación, me remito al artículo que escribió magníficamente Valeriano Claros y que tuvimos la suerte de publicar en este blog hace unos meses.

Señal al lado de la GC-500 indicando el desvio para acceder al Centro Espacial de Canarias. La antigua Estación Apolo se observa a la derecha con sus actuales antenas de seguimiento de satélites.

Al igual que lo que me ocurrió el pasado 20 de julio cuando visité la mítica estación de Fresnedillas (Madrid Apollo Prime – MAD), pude sentir de nuevo la emoción de estar en un lugar único e histórico. Han pasado 50 años de todo aquello, pero el sitio conserva ese mágico halo que provoca una característica sensación al recordar como, incluso los tres astronautas del Apolo 11, pisaron ese lugar durante unos breves minutos el 6 de octubre de 1969.

En la entrada del edificio principal de la Estación Espacial de Maspalomas, antigua CYI de NASA. 29 Noviembre 2019.

En la puerta me esperaba Rafael que, después de los saludos iniciales, me invitó a pasar al hall de entrada. Las paredes de ese pequeño recibidor están llenas de recuerdos de las misiones pasadas, a modo de pequeño museo. Rafael me condujo directamente al pequeño salón de actos en donde me puso un video que había editado el INTA con motivo de los cincuenta años del Apolo 11. No sé si ese video se ha subido a la red, si fuera así intentaré encontrarlo y difundirlo más adelante.

COSPAS-SARSAT

Después de ver el video, Rafael comenzó a enseñarme la estación y, como no podía ser de otra manera, el primer sitio a donde me llevó fue la sala de control. Esta sala abierta, diáfana y, por tanto, que trasmite una gran sensación de amplitud, está formada por una zona de ordenadores que controlan el proyecto COSPAS-SARSAT y una sala refrigerada con los servidores.  Por cierto, no conocía este proyecto y me pareció una iniciativa fantástica. Para el que no lo sepa, el COSPAS-SARSAT permite detectar, por los satélites de la red, cualquier radiobaliza que se activa tanto en el mar como en tierra. Esta emergencia se trasmite, en el caso de España, a Salvamento Marítimo que, una vez comprobada la verosimilitud de ésta, enviaría un helicóptero de rescate. Lo malo es que parece ser que más del 90 % de los avisos son falsos, es decir, son radiobalizas que se han activado sin querer, como la anécdota que me contaron de un pescador gallego que se llevaba su equipo a casa todos los días después de faenar, guardando la radiobaliza debajo de la cama. Al día siguiente su mujer, cuando fregaba el suelo, mojaba la radiobaliza activándola y generando el consiguiente aviso que, todos los días, había que comprobar. En cualquier caso, se trata de un proyecto humanitario, gratuito, muy valioso y, por supuesto, muy gratificante. Prueba de ello es que allí, bien grande y con todo merecimiento, tienen puesto en la pared el número de avisos reales que han permitido salvar a muchas personas.

Estación de NASA en Canarias (CYI). Montaña Blanca. Año 1971. Fotografía: Joseph William Hirman.

Pregunté a Rafael por cómo estaba aquello durante la época de los Apolo y me dijo que aquella sala estaba más compartimentada, cosa que Valeriano también me lo confirmó. Otra anécdota que me contó Rafael fue que la sala que tenía la ventana desde la que se podía controlar la antena USB se puede aún intuir fácilmente dónde se encontraba. Solo hay que mirar al techo. Y en efecto, aún se nota, allá arriba, la marca del perímetro de la sala dado que no han cambiado las planchas del falso techo como recuerdo de aquella época. Por cierto, la famosa antena USB de 10 metros se desmontó y se trasladó a la estación de Fresnedillas de la Oliva (Madrid) cuando se cerró esta estación en 1975. Una vez terminada la visita a la sala principal, salimos por el lateral Este a dar una vuelta por la zona de antenas y a visitar el edificio en donde se encuentra el proyecto CREPAD.

CREPAD

Nada más salir a la calle, allí mismo, estaba la base de una de las dos antenas VHF (Teltrac y Agave) de la época de los Apolo que aún se conserva. La antena que está en lo alto ya no es ninguna de esas dos, pero la base, repito, es la misma. No podía faltar un poco de “arqueología espacial” antes de llegar al edificio del CREPAD.

CYI. Antenas VHF Teltrac y Agave. NASA S68-37982.

Allí pude ver en qué consiste este proyecto tan interesante y útil. Para el que no le suene, CREPAD utiliza los satélites para observar la Tierra con el fin de generar información que pueda resultar valiosa al usuario. En especial me llamaron la atención dos productos que tienen: el que mide el índice de vegetación (y, efectivamente, allí mismo me confirmaron que, desgraciadamente, la masa arbórea de España está disminuyendo) y las fotografías con las que son capaces de detectar vertidos ilegales desde los barcos (cuando realizan, por ejemplo, las limpiezas de sus sentinas). En fin, otro gran uso de la tecnología satelital para beneficio de todos nosotros.

Acababa aquí la visita que tan generosamente me brindó Rafael Fernández y al que, por supuesto, agradezco públicamente el haberme regalado su tiempo y conocimiento. Sin duda, un recuerdo inolvidable. Antes de volver al coche, aproveché para saludar también a Andrés, el responsable de seguridad, que es otra persona con gran conocimiento y valía.

A mis espaldas, el mítico edificio de la antigua Estación Apolo de NASA, la CYI. Justo en ese lugar, hace 50 años, permanecieron durante 15 minutos los astronautas del Apolo 11 departiendo con los técnicos antes de marchar a Madrid.

Después de hacernos las últimas fotografías de recuerdo, volví al coche y puse rumbo hacia el Faro de Maspalomas donde tuve una reunión para tratar un proyecto del que, si todo sale bien, tendréis noticias pronto.

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10 diciembre 2019

De Maspalomas a la Luna (1969-2019)

Este es el segundo artículo relacionado con mi viaje a Maspalomas con motivo de la inauguración de la exposición titulada “De Maspalomas a la Luna”, en donde se explica la participación de esa localidad y de sus habitantes en los programas espaciales tripulados norteamericanos que tenían por objeto llegar a la Luna.

UNA BREVE INTRODUCCIÓN

El 4 de octubre de 1957 la URSS lanzaba al espacio el Sputnik 1. Fue el primer satélite artificial que orbitaba la Tierra. Comenzaba en ese momento lo que se denomina como “la carrera espacial”. Los norteamericanos, por su parte, reaccionaron lanzando sus propios cohetes con muy poco éxito al principio. Sin embargo, sí hicieron una cosa bien: fundar la NASA al año siguiente. Esta agencia federal civil, se creó por la unión de varias instituciones y organismos que operaban por su cuenta, pero que todos se dedicaban al estudio y desarrollo de la astronáutica. Entre los programas en desarrollo que aportaron esas agencias, había uno, liderado por la Fuerza Aérea Norteamericana (USAF), para poner astronautas a orbitar la Tierra dentro de una nave o cápsula espacial. Es lo que se conoció posteriormente como Programa Mercury: si los soviéticos habían lanzado al espacio el primer satélite artificial, ellos, los norteamericanos, serían los primeros en mandar astronautas al espacio.

Los siete astronautas del Programa Mercury norteamericano.

Para mantener el contacto permanente con la nave y el astronauta hacían falta instalar una serie de estaciones de seguimiento, equipadas con antenas y radares, a lo largo de la órbita que seguiría la nave. Como es conocido, los norteamericanos lanzaban (y lanzan) sus cohetes desde Cabo Cañaveral (Florida) hacia el Atlántico, con el fin de aprovechar la rotación de la Tierra. Así, el primer territorio con el que se encuentra la nave después de cruzar el océano son las Islas Canarias. La solución, por tanto, era fácil: el 4 de agosto de 1959 el Gobierno norteamericano contacta, a través de NASA, con el Gobierno español para instalar una de esas estaciones en Canarias. Para, unos meses después, el 18 de marzo de 1960, firmar el acuerdo entre ambos países. El lugar escogido para colocar la estación fueron tres parcelas cedidas por el VIII Conde de la Vega Grande de Guadalupe, Don Alejandro del Castillo y del Castillo, situadas muy cerca del Faro de Maspalomas.  En aquellos días, el sur de la isla de Gran Canaria era una zona agrícola alejada de posibles interferencias. Nada que ver con lo que es hoy.

Estación Mercury (CYI). Localización de las tres parcelas. Autor de la fotografía: se ruega confirmación.

LA ESTACIÓN MERCURY o CYI

Las funciones concretas de una estación de seguimiento de vuelos tripulados en aquella época eran básicamente tres: seguimiento de la nave (es decir, determinar su posición y su velocidad), telemetría (es decir, conseguir los datos acerca del estado de la nave y del astronauta) y, finalmente, comunicarse por voz con el astronauta.

Radar de muy largo alcance (Verlort) en Banda S. Estación de Muchea (arriba) y Bermuda (abajo). El radar de Canarias era similar a estos. NASA SP-45 y carnarvonspace.com

Para la primera función, el seguimiento, se necesitaba instalar un radar de largo alcance. En este caso, para Canarias, se usó uno que operaba en Banda S (entre 2.700 y 2.900 MHz) que se instaló en una parcela a pocos metros al oeste del Faro de Maspalomas, junto a la playa.

Edificio de Telemetría y Control (T&C) con las dos antenas “Acquisition Aid”. Foto escaneada por Tony Pelling (Archivos de Tidbinbilla). Fuente: honeysucklecreek.net. La estación de Maspalomas era similar a esta.

Para obtener la telemetría y poder comunicarse con el astronauta se instalaron una serie de antenas en VHF y HF en dos parcelas distintas, pero cercanas, y al norte del Faro. Justo al lado de la carretera. Las antenas de VHF operaban entre 225 y 300 MHz y la de HF entre 15 y 20 MHz.

Red de seguimiento para el Programa Mercury. La estación de Maspalomas es la conocida como CYI. NASA SP-45.

Todo este complejo era conocido en la red de NASA con las siglas CYI, del inglés Grand CanarY Island. Aunque también se conocía como Canary Station (Estación Canaria) o, en Maspalomas, como Estación Mercury, por el nombre del programa espacial.

Camino que seguían las comunicaciones, desde la Estación Mercury de NASA hasta el centro de control de misión. Nótese la participación de Telefónica. Fuente: Histories of the Space Tracking and Data Acquisition Network (STADAN), the Manned Space Flight Network (MSFN), and the NASA Communications Network (NASCOM).

Aparte de la propia estación, se necesitaba el apoyo de Telefónica, en aquellos días conocida como Compañía Telefónica Nacional de España o por sus siglas CTNE. Su función era trasmitir hacia Estados Unidos todo lo que captaba la Estación Mercury de NASA. Por esta razón, al lado de la estación norteamericana, se colocó una pequeña instalación de Telefónica que reenviaba todas las señales de la Canary Station hacia la central de Telefónica en la ciudad de Las Palmas y, desde allí, vía radio a Londres desde donde cruzarían el Océano Atlántico, camino de Estados Unidos, a través de un cable submarino. El sentido inverso también funcionaba, es decir, desde el centro de control de misión, en Cabo Cañaveral, hacia la nave.

John Glenn se dispone a iniciar su vuelo orbital el 20 de febrero de 1962.

La Estación Mercury operó desde el primer vuelo orbital tripulado del Programa Mercury, el de John Glenn con su nave Amistad-7 (Friendship-7 en inglés) el 20 de febrero de 1962, hasta la última misión del Programa Géminis, la del Géminis 12, en noviembre de 1966. Para el Programa Géminis la Canary Station fue ampliada con el fin de poder dar mejor cobertura a las nuevas misiones, pero para el Programa Apolo, las instalaciones y equipamientos eran insuficientes por lo que se decidió desmantelarla y construir una nueva estación a unos kilómetros de allí, en la zona de Montaña Blanca, al año siguiente. Amén de que la presión turística de la zona, con sus consecuentes interferencias radioeléctricas, recomendaban también su traslado a otro lugar.

Estación Apolo de NASA en Canarias (CYI). Montaña Blanca. Año 1971. Fotografía: Joseph William Hirman.

La nueva estación siguió siendo conocida en la red espacial de vuelos tripulados (MSFN en sus siglas en inglés) como Grand Canary Island Station, CYI, pero en la zona pasó a ser denominada como Estación Apolo hasta que se cerró en 1975.  Cuatro años después se volvió a abrir, siendo gestionada ya por el INTA hasta el día de hoy. Actualmente las instalaciones reciben el nombre de Centro Espacial de Canarias o Estación especializada en Satélites de Observación de la Tierra de Maspalomas. La visita que pude realizar a este mítico lugar, gracias a la ayuda de mi amigo Juan, la contaré en el próximo artículo de esta serie.

EL BAR EL CHARCO Y EL RESTAURANTE MERCURIO

Como he dicho al principio, el lugar escogido para instalar la Estación Mercury era un sitio inhóspito y muy poco transitado. El turismo aún no se había desarrollado, como ocurrió pocos años después. Allí sólo estaba el famoso Faro de Maspalomas desde que se construyera a finales del siglo XIX, las dunas, terrenos de cultivo como tomateras y un bar.

Norteamericanos e isleños jugando al futbolín en el Restaurante Mercurio. Fotografía: Paul Schutzer para Life (1965).

El bar era propiedad de la familia Vega Vega y estaba al lado de la carretera que iba al Faro, justo enfrente de la parcela principal de la Estación, la situada más al norte de las tres.  Posteriormente, a este bar se le renombró como Restaurante Mercurio, por razones obvias, siendo muy conocido por servir langostas. También he podido ver, en otras fuentes, que al bar se le conocía como Bar Vega. En cualquier caso, aquel lugar se llenaba de técnicos de la estación que, al terminar sus turnos de trabajo, bebían cerveza (dicen que de la marca Heineken) y jugaban al futbolín. Otra de las anécdotas que circulan por ahí es que el bar se benefició de la presencia norteamericana dado que pudo tener suministro de electricidad, cosa muy difícil en aquel lugar y en aquella época, gracias a un cable tendido desde la Estación al otro lado de la carretera.

Postal del interior del Restaurante Mercurio (Maspalomas). Fecha y autor desconocidos.

PERO ¿QUÉ QUEDA DE TODO AQUELLO?

En mi reciente viaje a Maspalomas, me propuse buscar los posibles restos de la estación. El primer lugar al que me dirigí fue la parcela donde se situó el radar Verlort, en Banda S, que se localizaba a unos 500 metros al oeste del Faro de Maspalomas, siguiendo la línea de playa y justo al lado del yacimiento arqueológico de Punta Mujeres. El lugar exacto, como pude comprobar, lo ocupa hoy en día, la tienda circular Varadero de la cadena Fund Grube. El progreso es lo que tiene.

Cartel del Yacimiento Punta Mujeres en el que se hace referencia al radar de la Estación Mercury de NASA en Maspalomas.

Posteriormente, decidí volver al Faro y caminar, por la actual Avenida Cristóbal Colón, para buscar las otras dos parcelas. A unos 800 metros al norte del Faro se encontraba la parcela en donde se situaba el edificio con los generadores, el depósito diésel y la antena trasmisora tierra-aire. Ese lugar lo ocupa hoy la enorme piscina del Hotel Lopesan Baobab Resort. En concreto, de las dos que tiene el complejo, la que está más cerca de la rotonda en donde se cruzan la Avenida de Cristóbal Colón con el Paseo Príncipe de Asturias. Más progreso.

Antigua localización, en Maspalomas, de una de las parcelas que conformaban la Estación Mercury o Canary Station (CYI) durante los Programas Mercury y Geminis.

Y por fin llegué a la última parcela, en donde se encontraban la nave principal con el edificio de control y telemetría y las dos antenas de adquisición y recepción montadas en sendas torres. Esta parcela es la que se encuentra enfrente del Restaurante Mercurio y de la centralita de Telefónica. Y estas tres cosas son lo único que queda hoy de todo aquello. Es muy fácil dar con el lugar dado que está en el kilómetro uno de la carretera GC-510.

Localización exacta de la parcela principal de la Estación Mercury (Canary Station) en Maspalomas. Aún está en pie el poste telefónico que unía la CYI con la centralita de Telefónica, más allá del Restaurante Mercurio.

Aunque la parcela está vallada, se puede acceder por un lateral que no lo está. Por primera vez realicé “arqueología espacial”, como me dijo un amigo. Allí pude observar perfectamente la losa de cimentación del edificio. Que es realmente el único resto que queda. Aparte de unos hierros oxidados, un tornillo, una arandela y poco más.  No me puedo olvidar tampoco del poste telefónico, de madera, que aún se mantiene en pie en la esquina norte, pegado a la carretera. El cable permanece ahí, como se puede ver en las fotografías, y cruza la GC-510 en dirección a la centralita de Telefónica, que también sigue operando y que tiene adosada una gran torre para los usos modernos. De ahí, repito, salía una línea de teléfonos hacia Las Palmas. Esta línea es la que se construyó en el año 1960 y se refleja en el Libro de Actas del Consejo de Administración de Telefónica del 15 de junio de ese año. Acta que está expuesta, por cierto, en la exposición “De Madrid a la Luna” en Espacio Fundación Telefónica hasta el día 2 de febrero de 2020.

Lugar exacto donde se encontrada el Edificio de Telemetría y Control y las dos antenas de la Canary Station (CYI) durante los Programas Mercury y Géminis. Se observa perfectamente la losa de cimentación, y al fondo el Restaurante Mercurio.

Losa de cimentación y restos del Edificio de Telemetría y Control de la Canary Station (CYI) durante los Programas Mercury y Géminis. Al fondo antenas de la centralita de Telefónica.

El otro gran resto que actualmente permanece en pie es el Restaurante Mercurio. El de la cerveza y las partidas de futbolín entre guiris e isleños. Ahora mismo permanece cerrado y viendo el actual estado del edificio, se hace difícil imaginar que ese local, en su día, fuera famoso por las langostas que se servían en él.

Restaurante Mercurio en 2019. Observese la langosta del cartel y la central de Telefónica detrás. El cable telefónico es el que procede de la parcela principal donde estaba la Canary Station (CYI).

Y ya está. No queda más de toda aquella aventura ocurrida durante los primeros años de la carrera espacial.

Es cierto que, afortunadamente, la Estación Apolo, actual Centro Espacial de Canarias, ahí sigue. Pero eso lo contaré en el próximo artículo.

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De Maspalomas a la Luna (exposición)

27 noviembre 2019

De Maspalomas a la Luna (1969-2019)

Se puede afirmar, sin ningún género de duda, que gracias al acuerdo que firmaron los Gobiernos español y norteamericano el 18 de marzo de 1960 para que se pudiera instalar una estación de seguimiento de las naves tripuladas del Programa Mercury, se sentaron los cimientos de la participación española en el Programa Apolo a la Luna.

Si los norteamericanos no se hubieran fijado en nuestras queridas Islas Canarias para establecer allí una base fundamental para controlar el lanzamiento y las demás fases de los vuelos orbitales del Programa Mercury, la historia hubiera sido muy distinta a como la conocemos hoy y, lo más seguro, es que no existiera siquiera el Complejo de Comunicaciones con el Espacio Profundo de Madrid (en inglés: Madrid Deep Space Communications Complex o MDSCC). Una de las tres estaciones de la red DSN de NASA operada, íntegramente, por personal español. Por tanto, no miento cuando afirmo que todo empezó en Canarias, en la isla de Gran Canaria, en concreto al sur, en Maspalomas, muy cerca de sus dunas y de su esbelto faro.

Faro de Maspalomas desde el interior de la sala de exposiciones. Fotografía cortesía de Laura García Morales.

Pues bien, desde el próximo jueves 28 de noviembre hasta el jueves 30 de enero de 2020, se va a poder disfrutar, en el Faro de Maspalomas, de la exposición titulada “De Maspalomas a la Luna” en horario de lunes a viernes desde las 10:30h a las 17:30h. La comisaria de la muestra, Laura García Morales, ha planteado la exposición desde un punto de vista transversal, en donde no solo se explica la participación histórica de Maspalomas y sus gentes en el programa espacial norteamericano desde el inicio del mismo y que llevaría a que doce hombres pisaran la Luna entre 1969 y 1972, sino también cómo esas instalaciones, y los técnicos norteamericanos que trabajaron en ellas, influyeron, en distintos aspectos, a los canarios en general y a los tirajaneros en particular.

La exposición también recoge la visita de los astronautas del Apolo 11 a Maspalomas, dentro de la gira mundial de buena voluntad, y de la que también se acaba de cumplir 50 años como recogimos en este blog, y de los astronautas del Apolo 12 en febrero de 1970.

Pieza de la Estación regalada al Hotel Oasis Maspalomas. Fotografía cortesía de Laura García Morales.

Entre los objetos que se pueden ver están catálogos y manuales originales de NASA utilizados por los técnicos en las estaciones, fotografías (algunas dedicadas), sellos, insignias y medallas, vídeos con testimonios de trabajadores canarios y una pieza de un repetidor de comunicaciones de la Canary Station de la época de las misiones Apolo que los astronautas dejaron en el Hotel Maspalomas Oasis cuando se hospedaron allí.

El Instituto Nacional de Tecnología Aeroespacial (INTA), a través del Centro Espacial de Canarias, colabora cediendo parte de la maquinaria original de la sala de control de la estación y que, según parece, había estado almacenada en un contenedor durante más de 40 años, además de una maqueta de la cápsula espacial Géminis.

Géminis VI. 15 diciembre 1965.

La Fundación Telefónica participa también con esta muestra, cediendo los videos que se han producido para la exposición “De Madrid a la Luna”, de la cual soy comisario, como bien saben los lectores habituales del blog (😊). Por ese motivo, el Cabildo de Gran Canaria y el Ayuntamiento de San Bartolomé de Tirajana han tenido la amabilidad y la generosidad de invitarme a la inauguración de esta exposición.

Los actos comenzarán el jueves 28 a las 11h de la mañana con una presentación a los medios de comunicación. A las 18:30h, en el exterior del Faro de Maspalomas, se producirá el acto principal. En él está previsto que hablen el periodista Ángel Tristán Pimienta – que recordará cómo vivieron los periodistas y la población en general la visita de los astronautas durante los días que permanecieron en Maspalomas – y el mítico Valeriano Claros Guerra, – exdirector de Operaciones del Centro Espacial de la NASA en Maspalomas (1969-1975) -, que explicará la importancia que tuvo el centro espacial de la NASA en Maspalomas en la misión del Apolo 11 así como en el resto de las misiones Apolo. Posteriormente tomarán la palabra los representantes del Cabildo de Gran Canaria y del Gobierno de Canarias, así como también la Alcaldesa de San Bartolomé de Tirajana, Concepción Narváez. Finalmente, y antes de proceder a la visita de la exposición, está previsto que actúe durante unos minutos la banda de música “Maspalomas Sol y Arena”. Además, en el exterior del Faro, se instalará megafonía y una pantalla de 4 x 2 metros en la que se proyectarán, desde las 18h, imágenes de las portadas y páginas del interior de los periódicos y revistas del año 1969, con el seguimiento de la noticia de la visita de los astronautas y fotografías de su estancia.

Interior de la sala de exposiciones (edificio del Faro de Maspalomas). Fotografía cortesía de Laura García Morales.

Al día siguiente, viernes 29, tendré el honor de impartir una charla sobre los inicios de la Canary Station. Esta breve conferencia es un complemento a la charla principal que impartirá después mi admirado Valeriano Claros sobre el crucial papel de la estación INTA-NASA en Gran Canaria durante las misiones Apolo a la Luna. Estas conferencias empezarán a las 9:30h en el Centro Socio Cultural de Mayores de San Fernando de Maspalomas.

El lunes 2 de diciembre se estrenará, a las 19 horas en el Centro Cultural de Maspalomas, el documental “Moon on the Man” del director grancanario Gerardo Carrera. Se trata de un trabajo audiovisual que recoge los testimonios de antiguos trabajadores y otras figuras que vivieron estos acontecimientos. Este documental se exhibirá en una sala del Faro de Maspalomas, mientras dure la exposición.

Documental canario “Moon on the man”.

No quiero olvidarme tampoco de mencionar que, el jueves 19 de diciembre, la canaria Nadjejda Vicente hablará de su experiencia, como periodista especializada en el espacio y de su labor como relaciones públicas y divulgadora científica. Nadjejda ha publicado el magnífico libro “La cuenta atrás. De la carrera espacial al turismo cósmico”. Se trata de un apasionante relato que tengo pendiente de reseñar en el blog pero que os invito a leerlo ya porque está muy bien. Además, Nadjejda, es autora de la tesis doctoral: “Ayer, hoy y mañana de la información espacial: metamorfosis del periodismo especializado en la era espacial”.

Como se puede comprobar, los actos vienen cargados. Si esto no fuera suficiente voy a poder visitar el Centro Espacial de Canarias, la antigua estación que se abrió en Montaña Blanca, para dar servicio a las misiones Apolo con la antena en Banda S Unificada (USB) de 9 metros (¡gracias Juan!). Además, prometo hacer muchas fotografías y recorrer los otros lugares míticos, como las ubicaciones originales de la estación Mercury (aunque algunos ya no existen), la estación de Telefónica de Agüimes e intentaré localizar los terrenos en donde se instaló la primera estación de Telefónica en Maspalomas, la que tenía las dos antenas blancas de 12,6 metros de diámetro. A mi vuelta, intentaré publicar todo en otro artículo.

Estación Intelsat de Telefónica en Maspalomas para el Programa Apolo. Ya no existe. Fotografía cortesía Fundación Telefónica.

¡Vamos!

PAO: This is Apollo Control. The Canary Island station has acquisition of Apollo 11 now. We’ll continue to stand by live for any air-to-ground communication. We’re showing an orbital weight of the combined vehicles of 297,914 pounds.

000:17:38 Comm Tech: Uh, you… Houston Comm Tech. Canary Comm Tech.

000:18:18 McCandless: Apollo 11, this is Houston through Canary. Over.

000:18:23 Armstrong: Roger. Reading you loud and clear. Our insertion checklist is complete, and we have no abnormalities.

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