Falleció John Young, el noveno hombre en pisar la Luna

10 enero 2018

El pasado 5 de enero de 2018 falleció John Young debido a una complicación en la neumonía que padecía. Contaba con 87 años.

Y es que John Young no era un cualquiera. Hoy en día es fácil encontrar información detallada de su biografía y de sus anécdotas, pero para resumir diremos que participó en seis misiones espaciales: Geminis 3, Geminis 10, Apolo 10, Apolo 16, STS-1 y STS-9. Estuvo más de 20 horas dentro de su traje espacial trabajando en actividades extravehiculares (EVAs en inglés) y pasó más de 34 días en el espacio. Se incorporó a NASA en 1962 y se retiró en 2004, nada menos que 42 años.

Como es lógico, Young vivió multitud de anécdotas. Muchas de ellas se recuerdan durante estos tristes días después de su fallecimiento. El sándwich de contrabando que introdujo en su primera misión al espacio o cuando durante el Apolo 10 se convirtió en el primer hombre en orbitar la Luna solo, o cuando condujo el Rover lunar más rápido que nadie durante el Grand Prix del Apolo 16, o cuando tuvo que hablar con el médico porque tenía gases mientras estaba en la superficie lunar (anécdotas sobre el Apolo 16 que ya contamos en este blog). Y es que 42 años de servicio en NASA dan para muchas historias.

Muchas de las anécdotas de Young están maravillosamente narradas en el libro “Fresnedillas y los hombres de la Luna”, de nuestro admirado y querido José Manuel Grandela. Pero vamos a recordar una, que no es tan conocida, y que tiene que ver con España, en concreto con la Estación de seguimiento de Fresnedillas, que era una de las encargadas de dar soporte a todos los vuelos tripulados del Programa Apolo. Y es que John Young debe mucho, quizás su propia vida, a los técnicos y a la antena de Fresnedillas. Por eso, a mediados de junio de 1981, realizó una visita a las instalaciones de la Estación, como agradecimiento a esos “favorcillos” que le hicieron en años pasados mientras él estaba en Luna u orbitando la Tierra con el Transbordador espacial. En el libro “Fresnedillas, Estación Apolo de Madrid” hay cuatro fotos que atestiguan esta visita.

Grandela narra en su libro, como decíamos, que durante el viaje de regreso del Apolo 16 desde la Luna a la Tierra, se perdieron durante unos momentos las comunicaciones entre el Control de Misión de Houston y la estación de Fresnedillas que recibía, en ese instante, los datos y las comunicaciones por voz de la nave Apolo. Aquello hizo, obviamente, que los astronautas dejaran de estar en comunicación con Houston, lo cual empezó a inquietar bastante a los inquilinos del módulo de mando Casper ya que no recibían respuesta a sus mensajes. En Fresnedillas veían lo que estaba pasando (y también los electrocardiogramas de los astronautas) pero no podían intervenir hasta que, al ver que las pulsaciones de Young llegaban a 120, el Jefe de Operaciones de Fresnedillas decidió tomar cartas en el asunto para calmar a los astronautas y explicarles lo que estaba pasando. Aquel gesto no sólo tranquilizó a los tres astronautas sino que hizo que Young exclamara de júbilo aquello de “Oh Madrid! Beautiful Madrid! Wonderful Madrid! Outstanding Madrid!” (¡Oh Madrid! ¡Hermoso Madrid! ¡Maravilloso Madrid! ¡Espectacular Madrid!). Puede parecer exagerada la reacción de Young pero hay que verse en una situación como esa, en mitad del espacio pensando que te has quedado solo. Según me contó Alberto Martos hace poco, él oyó todo aquello en primera persona, y en la voz de Young se notaba perfectamente la congoja cuando hablaba. Normal que después fuera a Fresnedillas a agradecerles su excelente trabajo.

Para terminar, quiero recordar las palabras de John Young cuando dejó NASA y que, aunque todo el mundo que le conoció decía de él que era un tipo frío y de pocas palabras, reflejan y resumen como era y lo que sentía realmente esta leyenda de la exploración humana del espacio: “He tenido mucha suerte, creo”. Y en cuanto a qué momento de los que vivió fue más memorable para él, simplemente respondió: “Me gustaron todos”. D.E.P y Godspeed!

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La precisión en el aterrizaje lunar y en el amerizaje al regreso de las misiones Apolo

28 diciembre 2017

Despedimos el año con uno de esos artículos curiosos que tanto gustan. Esta vez se trata de conocer la precisión que tuvieron las seis misiones lunares que lograron posarse sobre la superficie de nuestro satélite y la de los módulos de mando de todas las misiones tripuladas que amerizaron sobre el océano.

Charles Conrad, examina la sonda Surveyor III . El Módulo Lunar está al fondo a la derecha.

Todas las misiones lunares tenían designado un punto exacto sobre la superficie de la Luna en el que debía posarse el módulo lunar. En realidad se trataba de una zona elíptica. Para alcanzar dicha zona había que tener en cuenta numerosas variables, como por ejemplo la cantidad de combustible disponible en el cohete Saturno V, el lugar de lanzamiento terrestre (en este caso Cabo Cañaveral), si la nave Apolo viajaría por una trayectoria de retorno libre o no y unas cuantas cosas más que hacían que llegar a ese punto exacto fuera realmente un ejercicio de auténtica precisión. La misión que más cerca estuvo fue la del Apolo 14, a tan solo 53 metros del objetivo. Le siguió el Apolo 12 a 183 metros. La tercera misión más precisa fue el Apolo 17 a 200 metros, seguida por el Apolo 16 que aterrizó a 212 metros. El Apolo 15 aterrizó a 549 metros de su objetivo y la primera misión, la del Apolo 11, logró posarse nada más y nada menos que a casi 7 kilómetros del punto donde debía hacerlo.

Kit de prensa del Apolo 14. Lugar previsto del amerizaje.

Si miramos ahora cuál fue la precisión en el amerizaje sobre el océano de todas las misiones tripuladas del Programa Apolo, volvemos a felicitar al Apolo 14 ya que fue la que más cerca estuvo de su objetivo. Tan solo a un kilómetro. El Apolo 17, el Apolo 15 y el Apolo 13 estuvieron entre el kilómetro y medio y los dos kilómetros del punto exacto. El Apolo 8 y el Apolo 10 se posaron sobre el océano a unos 2 kilómetros y medio y el Apolo 11, el Apolo 7 y el Apolo 12 se alejaron entre los 3 y los 4 kilómetros del objetivo. El Apolo 9 cayó exactamente a 5 kilómetros y el que peor precisión tuvo fue el Apolo 16 a 5 kilómetros y medio de donde debía caer.

Amerizaje del Apolo 14 en el océano.

Por tanto, podemos afirmar que la misión del Apolo 14, aquella que estuvo comandada por Alan B. Shepard junto con Edgar D. Mitchell y Stuart A. Roosa, fue la misión más precisa de todo el Programa Apolo sin olvidar que se venía del desastre-éxito del Apolo 13 y NASA no las tenía todas consigo, como se suele decir.

Fuente: Apollo by the numbers. Por Richard W. Orloff.

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Mission Control: The Unsung Heroes of Apollo, un documental sobre los héroes olvidados del Programa Apolo

27 noviembre 2017

John Aaron, Sly Liebergot, Glynn Lunney, Ed Fendell, Bill Moon…, quizás estos nombres no os suenen tanto como los de Buzz Aldrin, Michael Collins o Neil Armstrong pero fueron igual de importantes, o más, que los que se llevaron la gloria y la fama por sus viajes a la Luna durante el Programa Apolo de NASA.

Cuando los astronautas Jim Lovell, Fred Haise y Jack Swigert sufrieron la explosión del módulo de servicio del Apolo 13, lo primero que hicieron fue informar al centro de control de la misión diciendo la famosa frase de “Houston, we have a problem…” ¿Alguien duda sobre el desastre que hubiera ocurrido con los tres astronautas de no existir esos controladores de misión en Tierra?

Pues bien, este magnífico documental cuenta la historia de esos profesionales, en su mayoría técnicos, científicos e ingenieros, que fueron los encargados de controlar y proteger a los astronautas durante sus misiones. Trabajo totalmente necesario y sacrificado (recordamos que están las 24 horas pendientes en turnos rotatorios, obviamente) y que aún hoy en día se sigue realizando para la misión más sencilla, como puede ser vigilar el estado de un satélite, hasta la más compleja, como la de controlar la Estación Espacial Internacional y los astronautas que la habitan.

Centro de control de misión (Houston) durante la trasmisión del Apolo 14

Los controladores también son especiales, como lo son los astronautas. Gente con esa habilidad para pensar rápidamente cuando surge un problema. Porque la clave es el tiempo y la habilidad para encontrarle sentido a las cosas que están más allá de la comprensión y poder comenzar a resolver el problema, como bien apunta Eugene Kranz durante el documental. Otra de las características de los controladores es su implicación. Puede que no estén físicamente dentro de la nave que viaja por el implacable espacio exterior, sin embargo, hablan como si ellos mismos permanecieran también dentro de la misma, y es que, cuando transcurre una misión, “todos estamos lejos de casa”.

En la época de los vuelos a la Luna, los norteamericanos ya tenían algo de experiencia en el control y seguimiento de las misiones espaciales. Experiencia obtenida durante el Programa Mercury y el Programa Géminis de los años anteriores. Sin embargo, ir a la Luna requería de otros procedimientos y protocolos mucho más complejos y seguros que hubo que desarrollar y evolucionar por gente cuya edad media rondaba los 30 años y que cobraba unos 6.700 Dólares norteamericanos de los años 60. Sin duda todo ese excelente trabajo no hubiera sido posible sin el liderazgo de Christopher C. Kraft. Y es que, como él mismo dice en el documental, “para ser un líder tienes que estar dispuesto a aceptar las responsabilidades que requiere el puesto, y eso es lo que la gente no entiende sobre la gestión. No entienden que se requiere un compromiso que tienes que estar dispuesto a aceptar.”.

En primer término, a la izquierda Gene Kranz y a la derecha Christopher Kraft.

Se trata de un gran documental que cuenta con la participación de varios de los astronautas del Programa Apolo como Charlie Duke, Jim Lovell o el recientemente fallecido Eugene Cernan y que sin duda hará las delicias de los “astrotrastornados”.

Para acabar esta reseña, quiero compartir el comentario que Gene Kranz realizó a sus controladores después del trágico accidente del Apolo 1 que costó la vida a los tres astronautas de esa misión en 1967. Kranz les dijo: “Quiero que vuelvan a sus oficinas, y en sus pizarras quiero que escriban: fuertes y competentes, y no quiero que lo borren jamás. Fuertes porque nunca vamos a eludir nuestras responsabilidades porque somos responsables por lo que hacemos, o en el caso de la Apolo 1, por lo que no hicimos. Competentes porque nunca daremos nada por hecho. Nunca dejaremos de aprender.”.

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TRAPPIST-1, los nuevos exoplanetas y otras conferencias de la Semana de la Ciencia 2017

27 octubre 2017

La Fundación Madri+d, encargada de organizar los eventos anuales de la Semana de la Ciencia, ha tenido a bien invitarme, a través del Colegio Oficial de Físicos (COFIS), a impartir la conferencia “TRAPPIST-1 y la posibilidad de encontrar vida en los nuevos exoplanetas descubiertos”.  La fecha elegida es el miércoles 8 de Noviembre, a las 19 horas, en la sede del Colegio Oficial de Físicos situada en la calle Monte Esquinza 28, 3º dcha. de la ciudad de Madrid.En la conferencia intentaré razonar si pueden existir civilizaciones extraterrestres en los exoplanetas que giran alrededor de TRAPPIST-1, una estrella enana roja mucho más fría y más pequeña que nuestro Sol. Si fuera así se podría tratar del mayor descubrimiento en la Historia de la Humanidad aunque, a lo mejor, de lo que se trata es de un hallazgo más propagandístico que real.Para poder asistir, es necesario reservar plaza llamando al teléfono +34.914.470.677 o bien escribiendo un email a administracion@cofis.es.

Por otro lado, no quiero dejar pasar la oportunidad de comentaros otras conferencias interesantes que he visto en el programa de esta XVII edición de la Semana de la Ciencia:

¡Qué las disfrutéis!

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Próximas conferencias de Alberto Martos sobre la Luna y el Sistema Solar

29 septiembre 2017

Estamos de enhorabuena. Durante el próximo mes de octubre (2017), nuestro querido y admirado Alberto Martos va a repetir dos de sus últimas y exitosas conferencias sobre la Luna y el Sistema Solar en distintos lugares de la Comunidad de Madrid.

“Cómo llegó Aristarco de Samos al heliocentrismo” – AAM.

La primera de ellas tendrá lugar el martes 3 de octubre en la sede de la Agrupación Astronómica de Madrid (C/ Albendiego 22 – Metro Ventilla) a las 19:30h. Se trata de la conferencia “Cómo llegó Aristarco de Samos al heliocentrismo” que impartió Alberto el pasado 26 de Agosto en Daimiel (Ciudad Real) dentro de las terceras jornadas de astronomía celebradas en aquella ciudad manchega. La conferencia es de libre acceso hasta completar el aforo.

Harrison Schmitt en el módulo lunar (Apolo 17)

Finalmente, el sábado 28 de octubre, en el Centro de Visitantes del MDSCC de Robledo de Chavela, Alberto volverá a repetir la conferencia “¿Por qué hemos de volver a la Luna?” que ya impartió hace unos días en el mismo lugar sobre la posibilidad de utilizar el Helio-3 que hay en la superficie lunar dentro del Proyecto ITER. Se trata de una conferencia interesantísima ya que está extraída de estudios de la Universidad de Wisconsin, en los que tomó parte el único astronauta científico que ha pisado la Luna con el Apolo 17, Harrison Schmitt. Como el aforo es limitado, hay que llamar al teléfono 918.677.321 para reservar previamente.

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I semana de cine del espacio en Robledo de Chavela

15 agosto 2017

Durante los próximos días 16, 17 y 18 de Agosto se desarrollarán una serie de actividades en Robledo de Chavela, municipio de la sierra de Madrid que alberga las instalaciones del MDSCC de NASA-INTA, relacionadas con la Historia de la carrera espacial.

I semana de cine del espacio – miércoles 16

Cabe destacar la proyección de la película “Apolo 13”, protagonizada por Tom Hanks, y el debate posterior con la participación de nuestro admirado José Manuel Grandela, ingeniero de NASA que vivió aquella misión en 1972 desde su puesto en la Estación de Fresnedillas. Grandela también participara en el debate coloquio que habrá después de la proyección de la película “Marte” el día siguiente.

I semana de cine del espacio – Jueves 17 y Viernes 18

Os animamos, desde este blog, a asistir y participar en todos estos estupendos actos si estáis por la zona.

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El astronauta, la película de Tony Leblanc rodada en la estación de Fresnedillas

23 junio 2017

En 1970, un año después de la llegada del Hombre a la Luna con el Apolo 11, se estrenaba la película española titulada “El astronauta”. Se trataba de una comedia producida por el gran Pedro Masó y protagonizada por los geniales Tony Leblanc, José Luis López Vázquez, José Luis Coll y José Sazatornil entre otros. En ella se relataba la hilarante historia en la que la agencia espacial española SANA (jugando con las mismas letras que NASA) intentaría mandar a Tony Leblanc a pisar la Luna… Si los norteamericanos podían hacerlo, los españoles no íbamos a ser menos… El resultado mejor verlo para disfrute de todos los espectadores.

Pues bien, como se ha contado en este blog varias veces, hubo algunas secuencias que se grabaron dentro de la estación de seguimiento de vuelos tripulados de NASA-INTA que se encontraba, durante los vuelos de los Apolo, en Fresnedillas de la Oliva (Madrid). Luis Ruiz de Gopegui, el director español de la estación en aquellos tiempos, me contó que, una vez finalizado el rodaje de esas secuencias, se organizó una comida entre los trabajadores de Fresnedillas y los actores. José Manuel Grandela también me contó que el famoso botijo que sale en la película se lo pidió Tony Leblanc y era el que utilizaban los técnicos “reales” para sofocar el calor dentro de la estación.

Ahora, gracias a otro técnico, Luis F. Rojo, se ha podido localizar en YouTube las partes de la película en la que salen las secuencias grabadas dentro de la estación de Fresnedillas y que adjuntamos a continuación para vuestro deleite. Pero no dudéis en ver la película entera, que merece la pena.

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