50 años de la visita de los astronautas del Apolo 11 a España

7 octubre 2019

Comienzo de la gira mundial de los astronautas del Apolo 11 – 29 septiembre 1969. Foto NASA.

Desde el 29 de septiembre hasta el 5 de noviembre de 1969 los astronautas del Apolo 11, junto con sus respectivas esposas; Janet Armstrong, Patricia Collins y Joan Aldrin, se embarcaron en una gira mundial de buena voluntad denominada como “Project Giantstep” o “Giantstep Apollo 11“.

Cena de honor del Presidente Nixon a los astronautas del Apolo 11 y sus esposas. Autor y fecha desconocidos.

El impulsor de este tour fue el presidente Nixon. Su intención era enviar a la tripulación del Apolo 11 a visitar otras naciones para compartir información obtenida del histórico vuelo y los planes sobre la futura exploración espacial. El Departamento de Estado norteamericano se encargó de organizar las visitas contactando con las embajadas de los países a visitar.

Astronautas del Apolo 11 en Ciudad de Mexico – NASA 70-H-1553.

La gira comenzó en la Ciudad de México y terminó en Elmendorf, Alaska. Durante ese tiempo visitaron 24 países y se estima que, al menos, 100 millones de personas vieron a los astronautas y unas 25.000 les dieron la mano. Entre los regalos que la mítica tripulación ofrecía a los Jefes de Estado y a otros dignatarios que conocían, se encontraba una réplica de la placa dejada en la pata del Módulo lunar Águila, una réplica del disco dejado también en la Luna con distintos mensajes de buena voluntad escritos por personalidades de todo el Mundo y fotografías a color de la misión firmadas por los astronautas.

Air Force One (Boeing C-137 Stratoliner – VC-137B con número de cola 86970). Foto Wikipedia.

Para poder recorrer el globo, Nixon autorizó el uso del famoso Air Force One. El 4 de octubre de 1969, el avión presidencial norteamericano aterrizaba en Las Palmas de Gran Canaria procedente de Brasil. Los astronautas y sus esposas estuvieron descansando en Maspalomas dos días. El 6 por la tarde partieron hacia Madrid en donde permanecieron dos días más. El 8 de octubre salieron de la capital de España con destino Paris.

Llegada de Armstrong, Collins y sus esposas al Hotel Maspalomas Oasis el 4 de octubre de 1969. Revista Costa Canaria, num 15, 30/12/69.

Como anécdota, aquel sábado día 4, los tres astronautas no llegaron juntos al aeropuerto de Las Palmas. Buzz Aldrin llegó por su cuenta en un vuelo de Iberia procedente de Nueva York – vía Madrid – por la mañana.  Cuenta Don Antonio-Román Rodríguez en su libro “Maspalomas, un lugar histórico en la exploración del espacio exterior, memorias” que los funcionarios norteamericanos estaban obligados a viajar con la compañía aérea TWA, pero como cortesía se dejó que Aldrin viajara con Iberia para que ésta obtuviera un poco de publicidad. Sin embargo, una crónica de El Eco de Canarias detalló que Aldrin viajó con TWA de Nueva York a Madrid y en Madrid cogió el vuelo de Iberia hacia Las Palmas. Por la tarde, antes de que llegaran sus otros dos compañeros de misión, Buzz Aldrin se fue a la playa, estuvo navegando e incluso buceando entre la costa de Mogán y San Nicolás de Tolentino. A las nueve de la noche el Air Force One aterrizaba en Gran Canaria con los otros dos astronautas. Durante su estancia en el sur de la isla, los tres protagonistas y sus esposas se instalaron en el Hotel Maspalomas Oasis. En concreto en las habitaciones 113, 123 y 133.

El Eco de Canarias – 7 octubre 1969 – pag 13. Aldrin describiendo lo que acaba de ver. ¿Un pez?

El día siguiente se planificó como un domingo de descanso para los ilustres visitantes de las Islas. Todos, salvo Collins que se quedó en el hotel durmiendo y descansando, se fueron a pasar el día a navegar y tomar el sol. De ese día son las fotografías que realizó Eduardo López Merino, delegado de Información y Turismo en las islas, que iba en la falúa junto con Alberto Isasi (director del hotel) y Virgilio Suárez (dueño del barco). Se publicaron el martes 7 de octubre en El Eco de Canarias, con autoría de Félix Urquijo y, recientemente, se han recuperado en un artículo publicado en la revista QUO por Fernando López Mirones, hijo de Eduardo López. La más famosa de todas ellas, quizás, sea la de Aldrin con los brazos abiertos mientras se daba un baño. Los promotores turísticos de la zona, muy hábilmente, vendieron que Buzz Aldrin estaba indicando cómo era el pez que acaba de ver mientras buceaba. La realidad parece que fue otra. Por la noche, los astronautas cenaron en el hotel y se les entregó los “guanches de oro” como homenaje de la isla. La jornada terminó tarde después de cantar y bailar, como también se puede ver en las fotografías de la revista QUO.

Visita de los tres astronautas a la CYI de Maspalomas – 6 octubre 1969. Web: Bendix. Andrew Wells.

El lunes 6 por la mañana los astronautas estuvieron en el hotel y sus esposas aprovecharon para salir de compras e, incluso, ir a la peluquería. Sobre las tres y media de la tarde, los tres hombres salieron en un coche a visitar la estación de NASA en Montaña Blanca; la estación de la red MSFN (red de vuelos espaciales tripulados en sus siglas en inglés) que había ayudado en el seguimiento de la histórica misión del Apolo 11. Parece ser que no llegaron a entrar en el edificio principal y solo estuvieron 15 minutos charlando en la antesala con los técnicos antes de partir hacia el aeropuerto. A pesar de esta rápida visita, se oyó decir a Armstrong: “Tenía deseos de oír más cerca las voces familiares que oíamos allá arriba y que procedían de Maspalomas. Solo que ahora las escuchamos más tranquilos y más cerca y más claras”. Poco después de las cinco de la tarde, el Air Force One despegó del aeropuerto de Las Palmas con destino a Madrid a donde llegaría dos horas y media después. Allí fueron recibidos por el alcalde de Madrid, el director del INTA, el embajador de los Estados Unidos y Don Manuel Bautista, director español de las estaciones espaciales, entre otras personalidades. Comenzaba aquí una trepidante agenda cargada de actos oficiales. En la misma sala de recepciones del aeropuerto de Barajas se ofreció una pequeña rueda de prensa. Ahí es donde Armstrong dijo la famosa frase de: “Sin las vitales comunicaciones mantenidas entre el Apolo 11 y la estación Apolo, en Madrid, podemos afirmar que nuestro aterrizaje en la Luna no hubiera sido posible”. Pero también allí fue donde Michael Collins afirmó: “No me siento extranjero a causa de la amistad que me brindáis. Fresnedillas realizó una labor importantísima. Gracias por habernos ayudado a dar este paso gigantesco”. Posteriormente, y para concluir con la agenda de ese día, el ministro Manuel Fraga Iribarne les ofreció una cena en su honor en un hotel céntrico. Parece ser que en el menú hubo “Langostinos Mar de la tranquilidad” y “Helado Apolo 11” según cuenta la crónica del ABC. El Ayuntamiento le entregó a cada uno una estatuilla del “Oso y del Madroño” como símbolo de Madrid.

Franco recibiendo a los astronautas del Apolo 11. 7 de octubre de 1969.

A la mañana siguiente, a las 11 h, fueron recibidos en audiencia por Franco que les impuso la Cruz del Mérito Aeronáutico. Media hora después, los tres astronautas partieron hacia el Palacio de la Zarzuela en donde se entrevistaron con los Príncipes Don Juan Carlos y Doña Sofía. De allí salieron hacia Puerta de Hierro donde se formó una caravana, ellos iban en un coche azul descapotable, que recorrió las principales calles de Madrid; empezaron en Moncloa, bajaron por la calle Princesa, llegaron a la Plaza de España, subieron por Gran Vía, llegaron hasta la calle Alcalá, bajaron a Cibeles y allí tomaron dirección norte hacia el Paseo de Recoletos terminando en la Plaza de Colón. Allí los tres hombres colocaron una corona de laurel a los pies de la estatua de Colón en homenaje al descubridor de América. Una vez acabado el acto multitudinario en el que miles de personas saludaron a los tres míticos astronautas, Armstrong, Aldrin y Collins regresaron a su hotel. Allí les esperaban los toreros Antonio Bienvenida, Santiago Martín “El Viti” y Paco Camino con el fin de obsequiarles, a cada uno, con un traje de luces de su propiedad.

Portada de la revista QP de Telefónica, nº 32. Los astronautas del Apolo 11 pasando por el edificio de Telefónica. Cortesía Fundación Telefónica.

A las cinco de la tarde los astronautas se dirigieron a la sede del Ministerio de Información y Turismo (actual sede del Ministerio de Defensa) en el Paseo de la Castellana en donde dieron una conferencia y una rueda de prensa. Después de una breve introducción por parte de Armstrong, se proyectó una película de NASA explicando las etapas de la conquista espacial y las diversas fases de la misión del Apolo 11. Una vez terminada la película, y antes de la rueda de prensa, Neil Armstrong leyó la frase escrita en la placa que se dejó en la pata del Módulo lunar. Aquello provocó una cerrada ovación. Cuentan las crónicas que, en la rueda de prensa posterior, los astronautas se centraron en explicar el sentimiento de unidad y paz que su vuelo a la Luna provocó en todo el Mundo. Después de aquel acto, el embajador norteamericano ofreció, en su residencia, una recepción en honor a los tres famosos astronautas. Siendo éste el último de los actos oficiales celebrados en España.

El reportaje original del NODO del 13 de octubre de 1969 (NOT N 1397 B) se enlaza aquí.

Al día siguiente, miércoles 8 de octubre, los famosos hombres y sus esposas partieron a las nueve de la mañana hacia Paris. Terminaba aquí el homenaje y agradecimiento que los tres astronautas brindaban a España por su colaboración. Sin embargo, el cronista de ABC, Antonio Alférez, destacaba en su artículo del día 8 que notó como los tres astronautas ya acusaban llevar una “vida verdaderamente agitada” debido a todo lo que estaban viajando. Incluso reseña que vio como Armstrong y Aldrin se tomaban unos vasos de güisqui. Hay que recordar que Aldrin siempre achacó a esta gira el haberle causado graves problemas con el alcohol entre otras cosas. En cualquier caso, se trató de una histórica visita de reconocimiento y agradecimiento mutuo.

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Actualización: cinco conferencias más sobre el Programa Apolo

2 octubre 2019

Con este artículo queremos actualizar y ampliar con cinco nuevas conferencias el artículo publicado el pasado 23 de septiembre titulado: “Unas cuantas conferencias que no deberías perderte en las próximas semanas”.

El próximo martes día 8 de octubre se impartirá la charla “1869-1969: visita guiada por las conquistas científicas que la ingeniería coronó en el Apolo 11” por parte de Javier García Álvarez, fundador del Museo de la Informática y las Transformaciones Digitales (MITD). Este evento tendrá lugar en la sede de la Real Academia de Ingeniera situada en la C/ Don Pedro 10 de Madrid a las 18h.

Ese mismo día, pero a las 19:30h, en el salón de actos de la sede de la Fundación Ramón Areces de Madrid (C/ Vitruvio 5) tendrá lugar la conferencia titulada “¿Por qué no volvimos a la luna? La historia desconocida del programa Apolo” impartida por Rafael Clemente. El Sr. Clemente es el autor del libro “Un pequeño paso para [un] hombre” que ya reseñamos en este blog hace unos meses. Para asistir es necesario inscribirse previamente ya que el aforo es limitado. Esta conferencia pertenece al ciclo: La conquista del espacio. 50 años de la llegada a la luna. Historia e historias de la exploración espacial.

El viernes 11 de octubre vuelvo a casa (antes de Navidad) para impartir la conferencia: “La participación española en la llegada del hombre a la Luna: 50 años del Apolo 11” en el salón de actos de la ETS de Ingenieros Industriales y de Telecomunicación de Santander (Cantabria). Esta conferencia ha sido organizada por ERZIA y SANTANDER TELEPORT con la colaboración de la Universidad de Cantabria. ¡Ah!, empezaremos a las 13h y la entrada es gratuita. En la charla explicaré el papel de las estaciones de seguimiento españolas de la red MSFN y NASCOM de NASA durante el Programa Apolo.

El viernes siguiente, 18 de octubre a las 18 horas, nuestro admirado Carlos González Pintado se trasladará hasta el nuevo edificio del Museo de Ciencias naturales de la ciudad de Granollers (Barcelona) para dar la conferencia “Carrera espacial a la Luna: Un salto de gigante”.

Saltamos al 15 de noviembre (viernes) en Boadilla del Monte (Madrid). A las 18:30h tendrá lugar en el Aula Medioambiental de Boadilla (Avda. de Adolfo Suárez 35) un mano a mano entre Carlos González y Alberto Martos. El primero impartirá su conferencia “Apolo 11: Un salto de gigante” y el segundo la conferencia “El legado científico del Proyecto Apolo”.

Así que actualizad vuestras agendas. ¡Os esperamos!

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Próxima conferencia de José Manuel Grandela en la AEME

10 septiembre 2019

Asociación Española de Militares Escritores (AEME).

El próximo lunes 16 de septiembre de 2019 nuestro admirado José Manuel Grandela, protagonista en primera persona del Programa Apolo trabajando desde la Estación de NASA en Fresnedillas de la Oliva, impartirá una conferencia titulada «50 aniversario de la llegada del hombre a la Luna» en la Asociación Española de Escritores Militares.

Jose Manuel Grandela (izq) y Walter Cunninham del Apolo 7 (dcha) – Madrid 27 junio 2019

El acto tendrá lugar a las 19 horas en el Salón de Actos de la Fundación Universitaria Española situado en la Calle Alcalá nº 93 de la ciudad de Madrid.

La entrada es libre hasta completar el aforo.

Invitación a la conferencia de Grandela en la AEME

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Fresnedillas, 20 de julio de 2019

14 agosto 2019

Programa con los actos conmemorativos de los 50 años del Apolo 11 en Fresnedillas de la Oliva (Madrid).

El pasado 20 de julio, cuando se cumplían exactamente 50 años del aterrizaje en la Luna por primera vez con el Apolo 11, tuve la suerte de ser invitado a los actos que se celebraron en Fresnedillas de la Oliva (Madrid) por ese motivo.

Localización de las tres antenas principales de la MSFN (Fuente: honeysucklecreek.net)

Para las personas que a estas alturas de la historia no sepan lo que ocurrió en ese lugar el 20 de julio de 1969 haré un breve resumen: en Fresnedillas de la Oliva, un pueblo de la sierra de Madrid rodeado de bosques y jaras se colocó una de las tres antenas principales de la red de vuelos tripulados (MSFN en sus siglas en inglés) de NASA con el fin de poder estar en contacto permanente con la nave y los astronautas que viajaron a la Luna en las distintas misiones del Programa Apolo. Las otras dos estaciones, con antenas de 26 metros de diámetro, se situaron en Honeysuckle Creek (Australia) y en Goldstone (Estados Unidos). Situando tres estaciones, separadas 120 º entre sí, se podía mantener el contacto con la nave y los astronautas de forma permanente en turnos de 8 horas aproximadamente y poder así contrarrestar la rotación de la Tierra. La estación de Fresnedillas, conocida como “Apollo Madrid Prime por NASA, soportó todos los vuelos tripulados del Programa Apolo, desde el 7 hasta el 17 y tuvo la responsabilidad de ayudar al Apolo 11 justo en su descenso hacia la Luna. En la estación se recibió y escuchó, por primera vez en la Tierra, la noticia de que el módulo lunar Águila, pilotado por Neil Armstrong y Buzz Aldrin, había aterrizado en la Luna (La famosa frase: “The Eagle has landed”) precisamente el 20 de julio de 1969.

Portada de un panfleto de la época sobre la estación de Fresnedillas (MSFN – NASA).

Pues bien, el Ayuntamiento de Fresnedillas organizó una serie de actos conmemorativos centrados, como no podía ser de otra manera, en homenajear a los protagonistas que trabajaron en la estación (“la base” como muchos de ellos la conocían) durante aquellos históricos momentos para la humanidad.

Fresnedillas de la Oliva. Casa de la cultura. 20 de julio 2019. Autora: Bárbara Alonso.

La jornada empezó a las 11 de la mañana en la Casa de la Cultura del pueblo. Allí tuvo lugar un acto de bienvenida y reconocimiento liderado por los hermanos Alonso (Tomás y Pablo). El salón de actos estaba repleto de gente. Y entre ellos un montón de trabajadores de la estación: González, Grandela, Martos, Colina, Claros, Castellanos, imposible nombrarlos a todos. Entre el personal norteamericano dos nombres a destacar: Larry Haug y Víctor Wervitzky. No pudo asistir Don Luis Ruiz de Gopegui, pero se le aplaudió mucho cuando se le recordó. Desgraciadamente, Luis falleció dos semanas después. Antes de dar paso a los discursos, Tomás nos anunció a los presentes que se estaba preparando una nueva web con información y fotografías sobre la estación. Estamos deseando poder verla aunque un pajarito nos da dicho que igual se retrasa un poco debido a problemas técnicos.

Fresnedillas de la Oliva. Casa de la cultura. 20 de julio 2019. Discurso Tomás Alonso.

Llegó el turno de los discursos de las autoridades: José Damián de la Peña, alcalde de Fresnedillas, F. Talluto, agregado científico de la Embajada de Estados Unidos, un divertido Tony Carro, representante de NASA en España y, finalmente, el de Salom Piqueres, Teniente General del INTA, que tuvo un recuerdo para el gran Manuel Bautista Aranda.

Fresnedillas de la Oliva. Casa cultura – 20 julio 2019 – Conferencia Larry Haug.

Posteriormente, tomo la palabra Larry Haug que nos impartió una breve pero excelente conferencia de 10 minutos sobre el funcionamiento de una estación de seguimiento de naves espaciales.

Insignia de recuerdo de los 50 años del Apolo 11 en Fresnedillas de la Oliva (Madrid).

Acabada la charla de Haug, se procedió a entregar unos diplomas de recuerdo al personal español. Se echó en falta un par más para Haug y Wervitzky. A parte del diploma, a cada uno de ellos se le entregó un panfleto, una postal con fotos de la época, una insignia y una tarjeta de memoria.

Fresnedillas de la Oliva (Madrid) – Calle Apolo 11 – 20 julio 2019

Una vez acabo el acto, nos dirigimos a ver la inauguración de la nueva calle Apolo 11. Esta calle es precisamente donde se ubica el nuevo Museo lunar de Fresnedillas. En el camino pude aprovechar para conocer y saludar a Larry Haug y agradecerle su charla y, sobre todo, que nos dejara utilizar muchas de las fotos que hizo de la estación en aquella época para el minidocumental de la Fundación Telefónica. Después de unas breves palabras del alcalde, quedó inaugurada la nueva calle.

Inauguración nuevo Museo lunar de Fresnedillas. Placa conmemorativa. 20 julio 2019.

Seguidamente, todos los allí presentes, procedimos a entrar en las instalaciones del nuevo Museo lunar para, también, inaugurarlo por parte del alcalde.  Tras otro breve discurso se procedió a descubrir una placa conmemorativa. Posteriormente fuimos invitados a un copioso tentempié en donde cogimos fuerzas para el plato fuerte que se avecinaba.

Estación Apolo Madrid. Fresnedillas de la Oliva. Fotografía: Larry Haug.

Si todo lo vivido anteriormente hubiera sido más que suficiente para definir el día como excepcional, aún quedaba poner la guinda al pastel. Esa guinda era, nada más y nada menos, que entrar en la antigua estación. Visitar la – mítica ya – Estación Apolo Madrid. Por si no lo sabe el lector, la estación pertenece actualmente al Ministerio de Defensa por lo que entrar allí es imposible en condiciones normales. Sin embargo, dada la excepcionalidad de la fecha, el Ministerio permitió entrar a los antiguos trabajadores y a algunas personas más, entre las que me encontraba, para volver a visitar aquel sitio histórico, justo 50 años exactos de la gran hazaña del Apolo 11. Aquí quiero agradecer especialmente a Juan su ayuda para que mi nombre estuviera en la lista de los afortunados que nos subimos al autobús que nos esperaba a la salida del Museo para llevarnos a las puertas de “la base”. Sinceramente, jamás pensé que tendría la oportunidad de poder cruzar esa verja algún día. Por motivos de seguridad no pudimos introducir ningún teléfono móvil, aunque si hubo alguna persona a la que se lo permitieron para poder hacer unas fotos de recuerdo.

Los protagonistas en los 50 años del Apolo 11. Estación Apolo Madrid. Fresnedillas de la Oliva. 20 julio 2019. Fotografía: Bárbara Alonso.

Una vez acreditados, subimos caminando por la carretera hasta el lugar donde se encontraba situada la mítica antena blanca DSS-66 de 26 metros. Ni que decir tiene que realizar ese camino rodeado por Carlos, José Manuel, Alberto, Luis, Valeriano, Larry y tantos otros, fue realmente emocionante. Lo primero que hicimos fue pasar enfrente del edificio de la cafetería, luego llegamos al de “fuerza” (el que proporcionaba la energía necesaria de forma independiente), luego los talleres y por último el de operaciones antes de alcanzar la base de la antena. La antena ya no está allí porque se trasladó al Complejo de NASA en Robledo (MDSCC). Ahora, en ese lugar, existe otra y, bajo su sombra, Luis y Alberto me explicaron por dónde salía la Luna en aquellos días y cual era el recorrido de ella por el cielo. Luego Carlos me indicó dónde estaban el pico de la Almenara y la estación de Robledo para explicarme el enlace de comunicaciones que existía entre las dos estaciones (Fresnedillas y Robledo). Antes de volver, Alberto me ilustró como eran los enlaces de comunicaciones de subida (uplink) y de bajada (downlink) en los Apolo. Cuando volvimos a pasar por el edificio de operaciones, los protagonistas posaron en la puerta para la foto de recuerdo de los 50 años. Después, los demás acompañantes, fuimos invitados a unirnos a ellos y tener otra foto todos juntos.

Acompañando a los protagonistas en los 50 años del Apolo 11. Estación Apolo Madrid. Fresnedillas de la Oliva. 20 julio 2019. Fotografía: Bárbara Alonso.

El director de la estación nos invitó a entrar en el edificio de la cafetería en donde nos agasajaron con un refrigerio, después de un breve discurso de bienvenida. Allí pude volver a charlar con Carlos, José Manuel y Juan, además de conocer a José Manuel Martínez Colina, otro crack con el que estuve comentando un par de asuntos muy interesantes y que intentaremos desarrollar en este blog en un futuro.

El módulo lunar ha aterrizado en Fresnedillas de la Oliva. 50 años del Apolo 11. 20 julio 2019.

Al acabar el piscolabis, volvimos al autobús y de allí a Fresnedillas. La jornada estaba a punto de terminar, pero antes mi amigo Juan me hizo una visita guiada por todo el pueblo para mostrarme todos los vinilos con imágenes del Programa Apolo que decoraban algunas fachadas de algunas de las casas de Fresnedillas. Sin duda una gran iniciativa que debería perdurar en el tiempo porque, a parte de ser otro reclamo turístico, queda muy bien, muy integrado, muy “Banksy”. Además, cerca de todas las imágenes hay un código QR que te remite a contenido relacionado en la nueva web.

Sin duda un día redondo. Increíble. Para terminar, no solo quiero agradecer especialmente a Juan, Tomás, Pablo y Elena su invitación y deferencia hacia mí sino, sobre todo, su gran trabajo y empeño para hacer del 20 de julio de 2019 un día inolvidable para los homenajeados y grandes protagonistas de aquella gesta humana.

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Adiós Luis

8 agosto 2019

Don Luis Ruiz de Gopegui. Fotografía: Antonio Heredia. Cortesía Diario El Mundo.

Hoy, 7 de agosto de 2019, me entero de que nos ha dejado Don Luis Ruiz de Gopegui. Se fue tranquilo y acompañado de su familia en su casa.

Luis estaba mayor y desde que se fue Margarita, su esposa, hace unos años, no quería salir mucho de casa. Sin embargo, mantenía toda la lucidez de siempre, como pude comprobar cuando le llamé por teléfono el pasado 23 de julio, una vez pasada la vorágine de los actos conmemorativos del cincuenta aniversario del Apolo 11. Recuerdo que me dijo que estaba “pachucho y muy mayor ya”. Yo le dije que le vi muy bien en todas las entrevistas que dio la semana anterior, pero él me dijo que era porque “era fácil”. Le comenté que le iba a enviar por correo el pendrive con la grabación de la entrevista que le hicimos para el documental de la exposición en Telefónica. Hoy, Belén, su querida hija, me dijo, cuando hablé con ella, que pudieron verlo con él antes de irse. También pude comentarle la iniciativa de poner el nombre a una estación del Metro de Madrid como Estación Apolo en homenaje a todos los españoles que participaron en el Programa Apolo y como guiño a Fresnedillas. Aquello le pareció muy bien. Recuerdo que nos despedimos y le di muchos ánimos diciéndole que aún había mucha gente que le admirába y se acordaba de él.

No recuerdo exactamente cuando empecé a “seguir” a Luis. Lo que si recuerdo es poner a grabar el video VHS cada vez que salía por televisión en algún programa sobre el espacio. Automáticamente después me empecé a hacer con sus libros, los cuales devoraba una y otra vez. Porque Luis escribía realmente bien: claro, directo, conciso, riguroso, ameno… Daba gusto leerle y también escucharle.

Con Luis en el Planetario de Madrid (Presentación del libro de Alberto Martos – Breve historia de la carrera espacial).

Y llegó el año 2001. La Universidad de Cantabria organizaba todos los años unos cursos de verano en Laredo. Cual fue mi sorpresa cuando vi que ese verano Don Luis iba a impartir uno sobre Cosmología. 22 horas repartidas durante una semana. Ni que decir tiene que me apunté enseguida junto con mi amigo Luisma. Llegó el primer día de curso y cogimos sitio en primera fila. En cuanto hicimos el primer descanso nos acercamos a él para presentarnos. Llevaba conmigo todos sus libros para que me los firmara y dedicara. Luis, tan sensato como siempre, me propuso ir a una cafetería cercana a tomar algo porque teníamos toda la semana aún por delante. Enseguida llegamos a un trato con él: nosotros le invitaríamos todos los días de esa semana al pincho de tortilla y al café a cambio de poder preguntarle cosas. Aceptó gustoso. Creo que ahí comenzó nuestra amistad. Por supuesto yo le “freía” a preguntas sobre el Programa Apolo, pero también hablamos de la exploración del Sistema Solar e incluso de cine, ya que me contó que estaba siendo asesor en la película “Stranded: Náufragos”. Después de aquella semana, mantuvimos el contacto siempre, hasta sus últimos días.

Programa del curso de verano sobre Cosmología impartido por Luis en Laredo (Cantabria).

Los últimos diez años tuve la suerte de estar mucho tiempo con él, gracias en parte a este blog. Siempre publicitaba aquí las conferencias que iba a impartir, a las que, por supuesto, asistía en persona. Luis, tan generoso como era, posteriormente me hacía llegar por correo electrónico los textos de estas para publicarlas en el blog. Y aquí siguen. Recuerdo con mucho cariño las conferencias que daba en el Ateneo de Madrid y, sobre todo, los coloquios y debates que seguían a las mismas en donde surgía siempre la polémica. La respuesta calmada de Luis era dejar hablar al asistente para después responder: no estoy de acuerdo en nada de lo que has dicho. ¡Y vuelta a empezar la polémica! Pero no solo fue generoso con este blog cediendo sus conferencias, también lo fue para concedernos alguna entrevista. Eso sin contar las veces que me abrió las puertas de su casa simplemente para charlar o para dedicarme alguno de sus libros nuevos. Recuerdo que yo les llevaba, a Margarita y a él, unos sobaos cántabros como agradecimiento. Y Margarita, tan educada y atenta siempre, bajaba conmigo al portal de la calle a despedirme cuando Luis y yo terminábamos de hablar.

Don Luis recibiéndonos en su casa.

En aquellas charlas siempre le contaba a Luis los proyectos que tenía en mente. Como el libro que quería escribir sobre el Programa Apolo y que me dijo que me prologaría con gusto demostrando, una vez más, su generosidad. Desgraciadamente no he llegado a tiempo, y eso que él siempre me lo advirtió: “yo te prologo el libro, pero date prisa en escribirlo porque no se cuanto voy a durar”, me decía.

Algunas dedicatorias de Luis (82 Erídano, Rumbo al cosmos y Extraterrestres ¿mito o realidad?)

Hace un par de años le comenté la idea de grabar un documental sobre la participación española en el Programa Apolo. Le pedí si podía contar con su presencia para grabarle una entrevista. Como siempre, me dijo que sí. Cosa que hicimos el 3 de mayo de 2017 en su casa. Aquel proyecto se transformó desde un documental inicial a una exposición en Espacio Fundación Telefónica. Afortunadamente pudimos reutilizar las entrevistas para hacer un minidocumental de 15 minutos de duración que ya se exhibe en la exposición permanente sobre la Historia de las Telecomunicaciones en la segunda planta del edificio de Telefónica de la Gran Vía de Madrid. Allí estará el testimonio de Luis para siempre.

Grabación del 3 mayo 2017. Fotografía: Mykado Media.

Después de aquella grabación no volví a ver a Luis en persona. Sin embargo, le llamaba por teléfono de vez en cuando y hablaba con Belén por email para ver cómo iba. Ella siempre me animaba a llamarle, cosa que hice por última vez el pasado 23 de julio, como he contado al principio.

Se nos ha ido Luis. Hoy es un día triste. Afortunadamente tuve la gran suerte de conocerlo, de disfrutar de su amistad y de su sabiduría. Gracias a su labor de divulgación podremos seguir disfrutando de sus libros, de sus artículos, de sus entrevistas en radio y televisión… Pero sobre todo, gracias a su trabajo y esfuerzo en NASA, por ayudar a ampliar los conocimientos del ser humano sobre el espacio.

Recordando, en estas últimas horas, cómo empezó todo, no creo equivocarme mucho si afirmo que Luis ha sido una de las personas que más me ha inspirado en la vida. Mi más sincero pésame a toda su familia, en especial a su hija y a sus nietos.

Gracias por todo Luis. Descansa en Paz.


Falleció Christopher C. Kraft, primer director de vuelo de la NASA

23 julio 2019

No creo que me equivoque mucho si afirmo que Chris Kraft ha sido una de las pocas personas realmente clave en la exploración humana del espacio. De los que se cuentan con los dedos de una mano en lo que se refiere a marcar la diferencia de verdad.

Además, cuando hablaba, siempre decía algo valioso, como lo que dice en el video de arriba: “NASA is the best return on investment that this country has ever seen, and is today the best government agency to get a return on investment. And it is where our future lies.” (NASA es la mejor herramienta de generación de rendimiento que este país [EE.UU] ha visto, y hoy es la mejor agencia gubernamental para obtener un retorno de la inversión. Y es ahí donde radica nuestro futuro.)

Retrado oficial de Christopher C. Kraft Jr. en 1979 (NASA – S79-35723).

Descanse en paz.

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Apolo, ¿una nueva estación para el Metro de Madrid?

22 julio 2019

Composición de cómo quedaría el nombre en una boca de Metro. Foto: http://www.comunidad.madrid

¿Por qué no? Estos días se cumplen 50 años de la llegada del ser humano a la Luna por primera vez. España tuvo un papel relevante ayudando a los norteamericanos con las estaciones de NASA de la Red de Vuelos Tripulados (MSFN, en sus siglas en inglés) y con las estaciones de Telefónica en la red NASCOM (NASA Communications). Se ha estimado que cerca de 400 españoles trabajaron y dieron lo mejor de sí para ayudar a lograr ese objetivo que, aunque lo realizaron los norteamericanos, trascendió a los Estados Unidos y se situó como uno de los hitos conseguidos por el Homo sapiens: nuestra civilización podía realizar viajes interplanetarios.

NASA: Antenas españolas (Fresnedillas, Robledo y Maspalomas)

El nombre de Apolo, para una estación de alguna línea nueva del Metro de Madrid, es perfecto porque, aunque era como se conocía a la estación “prime” de NASA, la de Fresnedillas de la Oliva, también era el nombre del Programa espacial que logró aquella gesta, dentro del cual se engloban al resto de estaciones española de las dos redes mencionadas antes.

Histórico catálogo de la estación espacial de Fresnedillas de la época de las misiones Apolo.

Pienso que nombrar una estación del Metro de Madrid como Apolo, también tendría otras ventajas:

  • Ayudaría a generar Marca España “de la buena”, porque se asocia a un evento histórico y tecnológico relevante a nivel mundial.
  • Ayudaría a cohesionar a distintas regiones de España: Madrid, Canarias y Ávila (por la estación de Cebreros).

Telefónica: Antenas Intelsat – NASCOM para el Programa Apolo. Fotos: cortesía de Telefónica.

Las líneas del Metro de Madrid constan de estaciones, por lo que el nombre de “Estación Apolo” es perfecto. Además, la estación se podría decorar con paneles informativos y fotografías de todas las estaciones de seguimiento.

Hoy sale en las noticias que Madrid va a empezar el nuevo proyecto urbanístico en la zona norte.  Según parece, está pensado que se construyan nuevas líneas de Metro a lo mejor es buena idea nombrar una de esas nuevas estaciones como “Estación Apolo”. ¿Por qué no?

Si te gusta la iniciativa, te invito a que firmes una petición en Change.org.

 

Muchas gracias por adelantado.

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