10 cosas que desconocías sobre el módulo de mando de la nave Apolo

9 marzo 2017

Módulo de Mando y Servicio “Endeavor” (Apolo 15)

La nave Apolo que llevó a 12 astronautas norteamericanos a pisar la Luna entre 1969 y 1972, constaba, a su vez, de tres partes. Una parte era el módulo lunar LEM (que a su vez tenía dos partes; la etapa de ascenso y la etapa de descenso), otra parte era el módulo de mando CM y la última era el módulo de servicio SM que estaba adosado permanentemente al módulo de mando excepto cuando los astronautas reentraban en la atmósfera terrestre, al regreso de la Luna, en el que se desprendía por motivos aerodinámicos y de seguridad.

Pues bien, North American Rockwell Corporation, en cooperación con NASA, publicó un libro titulado Apollo Spacecraft News Reference en el que, de forma breve, se repasaban aspectos curiosos sobre las características y el diseño del módulo de mando. Aquí os traemos algunos de ellos:

  • Se calculó que la posibilidad de que un micro meteorito del tamaño de un trozo de ceniza de un cigarrillo golpeara el módulo de mando durante una misión lunar de 8 días era de 1 entre 1230, es decir, 0.000813. Por tanto, la probabilidad de que el módulo de mando no fuera alcanzado era de 0.999187.
  • El panel de mandos incluía 24 instrumentos, 566 interruptores, 40 indicadores parciales (mecánicos) y 71 luces.

  • El módulo de mando de la nave Apolo ofrecía 2 metros cúbicos de espacio a cada astronauta contra los 1,9 m3 por hombre de un automóvil de aquella época. En comparación, la cápsula Mercury ofrecía 1,5 metros cúbicos para su único viajero y la Geminis proporcionaba 1,13 metros cúbicos por hombre.
  • El módulo de mando se diseñó para poder soportar un agujero de hasta 0.6 centímetros de diámetro y mantener la presión dentro de la nave durante 15 minutos, que se considera tiempo suficiente para que un astronauta se pusiera el traje espacial.

  • Se calculó que cuando la nave Apolo volvía a entrar en la atmósfera, generaba una energía equivalente aproximada de 86.000 kilovatios/hora de electricidad, suficiente para iluminar la ciudad de Los Ángeles en 1968 durante unos 104 segundos.
  • El ordenador principal del módulo de mando ocupaba sólo 0,03 metros cúbicos.

  • El módulo de mando de la nave espacial Apolo tenía alrededor de 24 kilómetros de alambre, lo suficiente para conectar 50 hogares de dos dormitorios.
  • La cubierta protectora del módulo de mando del sistema de lanzamiento de escape protegía al módulo de mando de temperaturas de unos 600 grados centígrados alcanzados por el rozamiento con la atmósfera en la fase de lanzamiento.

  • El módulo de mando utiliza sólo unos 2.000 vatios de electricidad, similar a la cantidad requerida por un horno de la época.
  • Mientras que un automóvil de la época tenía menos de 3.000 partes funcionales, el módulo de mando tenía más de 2.000.000, sin contar los alambres y los componentes estructurales.
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Concurso John F. Kennedy Space Center: Sorteo de un souvenir book de 1969 (Cerrado)

7 diciembre 2016

01 JFK Space Center Souvenir BookHace casi un año (febrero 2016) os hablaba de esta publicación de 1969 (podéis recuperar aquí el artículo) en donde se mostraba de forma muy fotográfica cómo era el John F. Kennedy Space Center (Cabo Cañaveral), en los años previos a los aterrizajes en la Luna por parte de las nave Apolo.

Como os decía en el artículo, tengo dos ejemplares y he decidido sortear uno de ellos, que está en perfectas condiciones, entre los lectores de este blog, a modo de regalo de Navidad (el ganador se comunicará el día de Reyes de 2017).

¿Qué tenéis que hacer para optar a llevaros este ejemplar?

Muy sencillo, seguirnos en Twitter y/o Facebook y después contestarnos a la pregunta que os formulamos más abajo.

TWITTER:

Síguenos en Twitter (@bkrio).
Tuitea desde tu cuenta el siguiente tuit: “Quiero participar en el sorteo del souvenir book del JFK Space Center @bkrio”.
Mándanos un correo a: mrgorsky@hotmail.es indicándonos tu nombre y tu usuario Twitter.

FACEBOOK:

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Dale al “Me gusta” a nuestra publicación del concurso y compártela en tu muro.
Mándanos un correo a: mrgorsky@hotmail.es contestando a  la siguiente pregunta:

PREGUNTA: ¿Si pudieras hablar con algún astronauta que pisó la Luna, qué le dirías?

CONDICIONES:

*Solo se admite una participación por usuario. Podéis elegir tanto Twitter como Facebook para participar. De entre todas las respuestas recibidas, un jurado compuesto por colaboradores de Mr.Gorsky elegirá el ganador/a, premiando la creatividad y originalidad de la respuesta. Así que afinad vuestra imaginación porque el premio bien lo vale:)

**Concurso válido sólamente en territorio español.

Tenéis hasta las 23:59 del jueves 5 de enero de 2017 (noche de Reyes) para concursar.


ACTUALIZACIÓN:

Y el ganador (en este caso ganadora) del concurso es: Arantxa Gonzalo (@aran_Gonzalo).

Su pregunta fue si los astronautas del Apolo llevaban equipaje de mano y qué es lo que hacían con la ropa sucia.

Enhorabuena a la ganadora por el premio y por la divertidas preguntas que nos habéis enviado. El ejemplar llegará por correo postal en unos días. Y agradeceríamos a Arantxa que comparta con nosotros una foto cuando por fin reciba el premio en casa.

Muchas gracias a todos los que habéis participado. En breve llegarán más concursos, así que no os mováis mucho:)


Comentarios a la ponencia titulada como “El Hombre nunca pisó la Luna” del primer congreso de historia, política y conspiración

1 septiembre 2016

Congreso historia politica conspiracion - Sitges - 2016El pasado 25 de junio de 2016 se celebró en Sitges, Barcelona, el primer congreso sobre historia, política y conspiración organizado por Felipe Botaya. Una de las ponencias llevaba el taxativo título de “El Hombre nunca pisó la Luna” y fue impartida por el señor José Luis Camacho.

Como es verano y tengo tiempo, me propuse perder un poco del mismo en tragarmela, gracias a que fue subida al canal de YouTube que tiene el ponente. Reconozco que miento si afirmo que en ella me esperaba encontrar nuevos argumentos e indicios que pudieran hacer dudar, razonablemente, sobre la llegada de los norteamericanos a la Luna. Sin embargo, me topé con los mismos comentarios de siempre: que si no hay estrellas en el cielo de las fotografias, que si se ven a los astronautas claramente en mitad de las sombras, que si la radiación de los cinturones de Van Allen habrían matado a los astronautas, etc. Lo que si me sorprendió fue comprobar cómo una persona que se atreve a impartir una conferencia pública, y con la facilidad que hay hoy en día para acceder a todo tipo de información, siga difundiendo, sin ningún tipo de escrúpulo, los mismos argumentos erróneos ya desmentidos en multitud de libros, documentos, seminarios, programas de televisión, documentales e incluso fotografías recientes de sondas orbitando la Luna. Quiero creer que tamaño comportamiento sólo puede ser debido a un gran desconocimiento sobre la materia que se imparte. Afortunadamente, ésta situación se puede corregir, con un poco de esfuerzo e interés, mediante el estudio, por ejemplo, de la amplia bibliografía que existe en distintos soportes. Desde aquí, me propongo ayudar al señor ponente proporcionándole información útil, razonable y contrastada sobre la materia de la que habla en su charla para que no vuelva a caer en el ridículo en un futuro próximo.

Empezaremos seguidamente, y de forma más o menos exhautiva, a comentar las afirmaciones y conclusiones erróneas que en dicho evento surgieron. Para ello haremos referencia, sobre todo, a libros y webs que se pueden encontrar facilmente por parte del público en general. No nos remitiremos, por tanto, a informes o documentos secretos sino a información pública.

En la primera parte de la charla, el ponente relata los comienzos de la carrera espacial dentro del periodo histórico denominado como Guerra fría. Habla del discurso del Presidente Kennedy en la Universidad de Rice (Texas) “el 12 de diciembre de 1962”, así como del cohete Saturno V, para, posteriormente, hablar de las metas y logros que estaba consiguiendo la Unión Soviética. Primera corrección: el discurso de Kennedy fue dado el 12 de septiembre. Hasta aquí todo más o menos dentro de lo que los historiadores han relatado en multitud de ocasiones. Sin embargo, me surge una primera duda, viendo los primeros minutos de la charla, y es ¿por qué el ponente se cree, da por verdadero, este relato histórico y otros sucesos relacionados con el mismo no se los cree? Al ser una pregunta retórica no espero contestación, pero al menos podemos afirmar que hay cosas que el señor Camacho si parece creerse. No es un incrédulo total, lo cual me permite albergar ciertas esperanzas en que, con una explicación racional sobre otros hechos, el ponente será capaz de asumirlos también como verdaderos.

Breve Historia de la carrera espacialPero sigamos con la conferencia. El señor Camacho afirma que: “los norteamericanos estaban absolutamente desesperados”  por los éxitos de la Unión Soviética pero que, “en el año 1969 misteriosamente los EE.UU. se ponen a la cabeza” con el Apolo 11. “Esto es muy extraño, de repente llega EE.UU. y se pone por delante de todo”. Ni fue una cosa misteriosa, ni fue una cosa extraña ni fue de repente. Para entender qué y cómo ocurrieron esos sucesos, nos remitiremos, por ejemplo, a dos libros: Breve historia de la carrera espacial y Project Apollo: The tough decisions. Así mismo, en el artículo titulado “¿Existió realmente una carrera entre los EEUU y la URSS para llegar a la Luna?“, que publiqué en este mismo blog hace unos años, se explica cómo los EE.UU fueron adelantando poco a poco, y con mucho esfuerzo, a la URSS. Lo que si se puede concluir de lo dicho por el ponente es el hecho de que, aún siendo calificado como “misterioso”, los EE.UU. adelantaron a la URSS en la carrera espacial.

Después de esta especie de prólogo histórico, el orador cambia de tema y menciona a Bill Kaysing y el supuesto cálculo que hizo este ingeniero sobre la probabilidad de que el cohete Saturno V llegara la Luna. Pero el orador no explica nada más, ni cómo se hizo ese supuesto cálculo de probabilidades ni en qué se basó, ni nada de nada, eso si, a cambio, nos comenta que existe una fotografía de los astronautas del Apolo 1 supuestamente rezando ante una maqueta del módulo lunar…. ¿Qué insinua con esto señor Camacho? ¿Qué concluye con esos sesudos argumentos? Me remitiré a otro libro, muy fácil de conseguir, de un profesor de física español llamado Eugenio Fernández Aguilar, en donde habla también de Bill Kaysing. El libro en cuestión se titula “La conspiración lunar, ¡vaya timo!” donde las hipótesis planteadas por Kaysing son rebatidas con bastante facilidad. Señor Camacho, si hubiera leído este libro antes de preparar la charla que dió en Sitges, probablemente se hubiera ahorrado bastante tiempo y ridículo.

La conspiracion lunar ¡Vaya timo!El siguiente libro que comenta el ponente es el de “Dark Moon” de David Percy y Mary Bennett, libro original que tengo, por cierto, en la biblioteca de mi casa y que compré hace años en una librería del Reino Unido. El señor Camacho afirma que el libro concluye que la misión Apolo fue un fraude y fue grabada en un plató. Para corroborar supuestamente sus conclusiones se basaron en las famosas anomalias detectadas en algunas fotografías. Pero es que, en realidad, si se piensa bien, una cosa no tiene nada que ver con la otra. Y aquí está uno de los principales problemas de los conspiranoicos: que no razonan bien. Ellos dicen: como no entiendo las (supuestas) anomalias que hay en las fotografias entonces concluyo que todo es mentira y todo fue un montaje hecho en un plató. No. El razonamiento correcto no es ese, el razonamiento correcto debería ser: como no entiendo las (supuestas) anomalias que hay en las fotografías entonces he de investigar las fotografias para intentar entender lo que se ve en ellas. Y no que, como no entiendo algo, entonces ese algo tiene que ser mentira. Por cierto, en el libro “La conspiración lunar, ¡vaya timo!” también se realizan objeciones a lo planteado por Percy.

Sigamos un poco más. A estas alturas de la conferencia, el orador comete un despiste, ya que afirma sobre la misión del Apolo 13 “que no llegó a la Luna”. Pero vamos a ver, nos está diciendo que todo es mentira y que ninguna misión Apolo llegó a la Luna, entonces el Apolo 13 en realidad debería ser una misión verdadera (dos negaciones hacen una verdad) porque es la que oficialmente se ha reconocido que no llegó a tocar la superficie lunar. Como vemos, surgen las contradicciones y los despistes del inconsciente muy frecuentemente. Después de esta inocente distracción, el ponente habla sobre las cámaras fotográficas Hasselblad y el carrete Kodak que llevaban los astronautas a la Luna. Sobre el carrete fotográfico afirma que Kodak nunca llegó a comercializar ese carrete tan especial. Razón para insinuar que todo fue un montaje. ¡Olé! El señor orador no ha pensado que, tal vez, Kodak asumió que para el resto de los mortales que jamás iríamos a la Luna no sería interesante comprar un carrete específico para el ambiente lunar, básicamente porque no vamos a poder ir allí a hacernos selfies... ¿Para qué voy a comprar un carrete específico desarrollado para el ambiente lunar si nunca voy a ir allí y con los carretes desarrollados para el ambiente terrestre me valen? Otra conclusión, como vemos, sin pies ni cabeza.

Camara Hasselblad con las crucesAhora entramos en el capítulo, ya clásico, de las (supuestas) anomalías en las fotografías de la Luna. Todas y cada una de esas supuesta anomalías comentadas por el señor Camacho, están explicadas en el libro anteriormente mencionado de “La conspiración lunar ¡vaya timo!”; las cruces de las fotografías, las sombras no paralelas, los astronautas alumbrados en mitad de la sombra, sombras de la misma longitud cuando los objetos tienen distinta altura, la foto de la huella, las famosas estrellas que no aparecen en el cielo, lo de que no hay crater debajo del motor del módulo lunar, lo de que si la radiación de Van Allen (que no Van Halen, señor Camacho) hubiera matado a los astronautas, que si los astronautas van a cámara lenta, que si las colinas que aparecen al fondo de las fotografías son todas iguales lo que indica que NASA reutilizó decorados, que si el Rover lunar no ha dejado huellas, que si se perdieron las cintas donde estaban grabados los videos de las misiones. Todas estas cuestiones, ya digo, están explicadas de forma clara y sencilla en ese maravilloso y estupendo libro. Mi generosidad me obliga a decir públicamente que, si hace falta, estoy dispuesto a regalar al señor Camacho un ejemplar de ese libro para que pueda salir de su error y así poder avanzar en el conocimiento de una materia que, sin lugar a dudas, desconoce en este momento.

Una vez tratado el asunto de las fotografías, el orador nos habla de la nueva nave Orion que está desarrollando la NASA para sus vuelos tripulados futuros. El ponente no se corta y afirma que la NASA “está utilizando la misma tecnología [para la nave Orion] que utilizaba los Apolo”. Si el señor conferenciante fuera un poco más riguroso, sabría que una cosa es la tecnología, lo cual es evidente que no es la misma, y otra cosa es la forma cónica de la nave. Las dos naves tienen forma cónica, pero eso es una cuestión dada por ser el mejor diseño aerodinámico y nada tiene que ver con la tecnología interna de las naves, con lo cual el señor orador confunde dos términos. ¿Por qué los aviones tienen todos más o menos la misma forma, independientemente, del constructor, ya sea Boeing, Airbus u otro? Por ser la mejor forma aerodinámica. Con el fin de entender mejor este concepto, recomiendo otro libro, comentado en este blog hace poco, titulado “Los vuelos espaciales tripulados” por Max Faget. Es irónico, sin embargo, escuchar el tono indignado del ponente en este momento de la charla cuando afirma: “perdonad si hago mucha demagogia pero es que me puede”. ¡Olé! Demagogia no se, pero el ridículo lo hace bastante…

los-vuelos-espaciales-tripulados-max-fagetPasamos ahora a escuchar la bonita historia de una (supuesta) injusticia. La víctima Thomas Ronald Baron. Un señor que supuestamente escribió un informe de 500 páginas, con un resumen de 50, en el que informaba a la NASA de los fallos de seguridad que hubo en el accidente del Apolo 1 y no del módulo lunar (“la cabaña”), como afirma el señor ponente. Desgraciadamente, Baron tuvo un accidente en el que muere al ser arrollado por un tren en un paso a nivel y el informe y el resumen jamás ven la luz. Sin embargo el ponente afirma: “existe ¡eh! pero nadie sabe donde anda”. Vamos a ver, nadie lo ha visto, nadie sabe donde está pero existe. ¿Lo ha visto usted señor ponente? En la NASA no se cortan y hablan de ello.

Otra de las grandes pruebas que repiten los conspiranoicos es la que afirma que todo se grabó supuestamente en un plató por el director de cine Stanley Kubrick. Esta es otra de las pruebas que se aclaran en el libro “La conspiración lunar ¡vaya timo!”. Además, recientemente, la propia hija del director ha afirmado en su cuenta de Twitter que nada de eso es cierto y que su padre jamás grabó nada sobre el supuesto montaje a la Luna. Por cierto, el afirmar que Kubrick dejó de viajar en avión a EE.UU. para hacerlo en barco no tiene nada que ver con el hecho de grabar algo en un plató. A estas alturas de la conferencia, comprobamos que el nivel de rigurosidad ha caído a límites preocupantes.

Y llegamos ya a la última de las supuestas pruebas. A finales de 2013 los chinos lograron enviar una sonda a la superficie de la Luna llamada Chang’e 3. Pues bien, según el señor Camacho, las fotografías de la superficie lunar que ha enviado esta sonda son distintas a la de las del Programa Apolo. Yo debo tener algún problema ocular porque cuando veo unas y otras no percibo ninguna diferencia significativa. Lo cual me hace pensar, de nuevo, en que el orador solo quiere creer lo que le apetece creer. ¿Por qué da credibilidad a los chinos, una dictadura comunista por cierto, y no a los norteamericanos, una democracia occidental? ¿Por qué no se cuestionan los resultados obtenidos por la sonda de los chinos y si los resultados de los Apolo? Hay que admitir que el ponente es, al menos, bastante partidista. No es equitativo como se pudiera desear en una persona que pretende ser creíble. Por cierto, tampoco aparecen estrellas en el cielo de las fotografías mandadas por los chinos. ¿Están compinchados también?

Sonda china en la LunaEn definitiva, esta conferencia es un auténtico despropósito. Por mucho que el señor Camacho se empeñe diciendo que “hay algunas pruebas que hacen indicar que efectivamente no llegamos” los supuestos indicios no concluyen nada que puedan corroborar razonablemente el título de la charla. A lo mejor se trata de algunas pruebas que no mostró en la conferencia y las tiene escondidas. De lo que no hay duda es que las supuestas pruebas que ha mostrado en la charla no son, ni de lejos, dignas de ser calificadas como tal.

Da que pensar el despropósito vivido en Sitges el pasado mes de junio… Da que pensar porque o bien se trata de una reunión liderada por una persona de escaso entendimiento y capacidad de raciocinio – el ponente afirma al final: “a nadie nos gusta que nos digan que estás equivocado, incluído en el lote” -, o bien se trata de una burda manipulación, realizada por engañanecios, con fines desconocidos aunque, seguramente, próximos al timo económico.

Señores lectores, por favor, no pierdan más el tiempo – ni su dinero – con estas cosas. Hay tantas evidencias e indicios racionales que indican que los norteamericanos llegaron a la Luna que solo un chiflado o un ser sin escrúpulos dudaría de ello.

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Los vuelos espaciales tripulados, el libro

10 agosto 2016

Los vuelos espaciales tripulados - Max FagetLos vuelos espaciales tripulados. Por Max Faget. Editorial Pomaire. 1965 – 1968. 191 páginas.

Maxime “Max” Faget, escribió hace más de 50 años esta pequeña joya sobre los conceptos básicos que intervienen en los vuelos espaciales tripulados. Pequeña porque, en no más de 200 páginas, el diseñador de la nave espacial Mercury, resume todos los aspectos que hay que tener en cuenta cuando se mandan seres humanos al espacio. Y joya porque, desde la elegancia de la sencillez, Faget transmite todo su conocimiento de una forma ordenada y entendible para el público general.

El primer aspecto que se aborda en la obra trata sobre el medio ambiente en el que se mueven las naves espaciales, esto es, el espacio exterior, con sus problemas de radiación, el vacío o los meteoros entre otros problemas a resolver. En segundo lugar se estudia la tripulación y donde se va a albergar durante el viaje. Posteriormente se tratan los aspectos del lanzamiento de la nave espacial, la navegación, comando y control y las necesidades de la tripulación. Finalmente se abordan los sistemas de rastreo y comunicaciones, las fuentes de energía eléctrica en el espacio y el retorno a la Tierra.

Sin duda se trata de un libro que, seguramente, pueda pasar desapercibido en muchos casos. Sin embargo, los conocimientos expresados en el mismo constituyen la base de lo que hoy nos parece algo relativamente común y, por tanto, sencillo, como es el que los seres humanos puedan viajar al espacio.

Otro de los aspectos que hacen interesante este libro es la biografía de su autor. Max Faget, como hemos adelantado antes, fue el diseñador de la cápsula donde fueron alojados los sietes astronautas del Programa Mercurio, los primeros astronautas norteamericanos en ir al espacio. Posteriormente trabajó, como no podía ser de otra forma, en el Programa Géminis, el Programa Apolo y en el diseño del transbordador espacial.

Estos hechos le confieren al autor la categoría de pionero, lo que hizo que fuera incluido en el Salón de la Fama del Espacio en 1969, en el Salón de la Fama de Inventores Nacionales Norteamericanos y que recibiera de la NASA la Medalla al Liderazgo Sobresaliente entre otras distinciones.

Sin duda un libro imprescindible para la biblioteca de cualquier espacio-trastornado.

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El John F. Kennedy Space Center en 1969

25 febrero 2016

El otro día andaba yo buscando algo entre las carpetas que tengo con material del Programa Apolo y la exploración espacial y me encontré con dos ejemplares de un libro de fotografías editado en 1969 del John F. Kennedy Space Center, el famoso Cabo Cañaveral. No recuerdo muy bien porqué tengo dos ejemplares, pero seguramente uno de ellos vendría junto con algún otro objeto, algún libro, que adquirí hace años en eBay.

Bueno el caso es que me he decidido a compartirlo con vosotros, como ya hice en su día con el histórico catálogo verde de Fresnedillas y aquí está el resultado.

Espero que disfrutéis tanto como yo de las fotografías y de la pátina, si se me permite decirlo, tan característica que tiene y que es tan típica de las publicaciones espaciales de aquellos años.

01 JFK Space Center Souvenir Book

02 y 03 JFK Space Center Souvenir Book_06 y 07 JFK Space Center Souvenir Book08 y 09 JFK Space Center Souvenir Book10 y 11 JFK Space Center Souvenir Book12 y 13 JFK Space Center Souvenir Book14 y 15 JFK Space Center Souvenir Book16 y 17 JFK Space Center Souvenir Book18 y 19 JFK Space Center Souvenir Book20 y 21 JFK Space Center Souvenir Book22 y 23 JFK Space Center Souvenir Book24 y 25 JFK Space Center Souvenir Book26 y 27 JFK Space Center Souvenir Book28 y 29 JFK Space Center Souvenir Book30 y 31 JFK Space Center Souvenir Book32 y 33 JFK Space Center Souvenir Book34 y 35 JFK Space Center Souvenir Book36 JFK Space Center Souvenir Book

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Aprender astronomía con 100 ejercicios prácticos

22 octubre 2015

Aprender astronomía con 100 ejercicios prácticosAprender astronomía con 100 ejercicios prácticos. Por Jordi Lopesino. Editorial Marcombo. 2013. 216 páginas (incluye CD). ISBN: 9788426719072.

Jordi Lopesino nos plantea, en este libro, una manera sencilla de ampliar nuestros conocimientos sobre astronomía. Y lo hace como si fuera un manual de consulta. La razón para hacer esto surge de la experiencia del autor en el ámbito de la enseñanza. Si en cada ejercicio propuesto, esto es, en cada “píldora” de conocimiento explicativa, le añades unas buenas imágenes descriptivas, el resultado que obtienes es de mucha calidad.

El público objetivo al que va dirigido esta magnífica obra, va desde el aficionado novato que se quiere acercar por primera vez a observar el cielo, hasta el aficionado, no tan novato, que quiera tener condensado, a modo de guía rápida, 100 temas de consulta básica.

Entre estos temas, o ejercicios, podemos encontrarnos desde el funcionamiento básico del ojo, pieza fundamental para empezar cualquier observación del firmamento, hasta cómo automatizar una montura de un telescopio o cómo estudiar, incluso, exoplanetas. Obviamente, el recorrido parte de un nivel de conocimiento mínimo y va a más.

Si esto no fuera suficiente, se acompaña con el libro un CDROM que contiene programas de astronomía como, por ejemplo, el Stellarium, programas de cartas celestes y un catálago Messier.

Así que, si estás empezando en esto de la astronomía y no sabes muy bien cómo hacerlo este es tu libro. Pero también lo es si quieres tener condensado el conocimiento básico de la ciencia de la observación de los cielos nocturnos. Se trata, como se suele decir ahora, de “un básico”. ¡Qué lo disfrutéis!

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El marciano (libro)

14 septiembre 2015

El marciano (libro)El marciano. Por Andy Weir. Editorial Nova (Ediciones B). 2014. 407 páginas. ISBN: 978-84-666-5505-7.

Eres un astronauta que va a Marte, la misión tiene un problema y debe ser abortada pero, justo cuando te vas a ir con tus compañeros de la superficie del planeta rojo, te ocurre un percance y te quedas allí. Solo y dado por muerto por tus “viejos amiguetes”. Además la antena se ha roto y no te puedes comunicar. ¿Qué haces? La respuesta es bien sencilla: tratar de sobrevivir a toda costa y ganar tiempo hasta que puedas ser rescatado. De esto va este magnífico libro.

Toda una ráfaga de aire fresco que va a apasionar a todos los lectores que devoramos novelas de ciencia ficción realista. Y es que, desde la novela ya comentada anteriormente en este blog de Ruiz de Gopegui titulada Regreso a la Luna, no habíamos leído nada tan excitante.

Ese aire fresco que empapa esta gran obra y de la que ya estamos esperando ansiosos el estreno de la película protagonizada por Matt Damon, es el que le va a faltar a Mark Watney, nuestro querido marciano, en multitud de ocasiones mientras intenta ingeniárselas para lograr sobreponerse a la retahíla de putadas (con perdón) que le van ocurriendo día sí y día también. Y es que, no quiero insultar a los lectores de este blog, como muy bien sabéis, la atmósfera de Marte no es la atmósfera “guay” de la Tierra.

Pero para ir concretando un poco más, destripando el argumento lo menos posible, me quedaría con dos aspectos de esta obra. Uno es el gran nivel técnico de la misma, ya que la descripción de todos los detalles técnicos es bastante alta, lo que da una idea del conocimiento del autor. Y dos, la idea que trasmite el protagonista sobre la capacidad humana por sobrevivir. La actitud del ser humano por y para conseguir un fin por difícil que éste sea. Ésto último quizás sea lo que más me ha llamado la atención. Cuando a un Hombre se le mete algo realmente en la cabeza y tiene los medios (aunque sean pocos) pero sobre todo el conocimiento y la actitud correcta, puede pasar por encima de cualquier cosa como el dolor, la ansiedad, la tristeza, la soledad, el desamparo…

En definitiva, lo que trasmite esta obra es que pase lo que pase jamás, jamás, te rindas.

Ya estáis tardando en leerlo.

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