Artemisa, la novela

3 abril 2018

Andy Weir nos sorprendió en el año 2014 con la publicación de El marciano. Una novela de ficción realista muy fresca y excitante. Tanto por la historia que se contaba como por el estilo utilizado. Se trataba de una aventura de supervivencia situada en un medio hostil para el ser humano como es la superficie de Marte. Aderezado todo ello con un estilo directo pero a la vez muy cercano (el sentido del humor del personaje fue muy comentado en su momento) y muy realista. Realismo que se trasmitía con unas descripciones técnicas muy detalladas pero que eran narradas de una forma muy sencilla y compresible. Aptas para todos los públicos. Aquello tenía todos los ingredientes para que fuera un bombazo editorial, como finalmente ocurrió. Lo siguiente fue hacer una película. Otro éxito protagonizado por Matt Damon. Normalmente ¿qué suele ocurrir después en estos casos? Pues que el autor, y la editorial, quieren seguir navegando aprovechando el viento a favor que tienen. Y aquí estamos, con la segunda novela de Weir: Artemisa.

Aparentemente tiene muchas coincidencias con El marciano. Se trata de otra historia de ficción realista en un medio hostil (se cambia la superficie de Marte por la superficie de la Luna) y mantiene ese mismo estilo directo, ágil y técnico que la primera novela. Pero hay pequeñas diferencias y algunos detalles reseñables. En primer lugar el protagonista ya no es un hombre sino que es una mujer. La acción se desarrolla en una ciudad  lunar, de unos 2.000 habitantes, en donde reina la multiculturalidad. Otro detalle actual es que la protagonista es árabe y de religión musulmana. Pero quizás, la gran diferencia, es que esta vez el medio hostil no tiene tanta relevancia como en El marciano. En realidad esta nueva historia no deja de ser un thriller ambientado en la Luna. Lo cual está muy bien para los que nos gusta la Luna. Y está aún mejor, ya que el autor no deja de hacer múltiples guiños al Programa Apolo; empezando por el propio título de la novela (Artemisa es la hermana del Dios Apolo), pasando por la dedicatoria de la novela a todos los pilotos del módulo de mando de las misiones lunares (del Apolo 11 a la última del 17), o el puntazo de imaginarse el lugar donde se alunizó por primera vez con el Apolo 11 (el Mar de la Tranquilidad) como un centro turístico de visitantes. Con todos estos ingredientes, seguramente tengamos una próxima película a la vista.

El marciano, sin duda, marcó un hito. Artemisa no deja de ser algo que ya nos han contado pero ambientado en un sitio divertido (la menor gravedad de la Luna permite realizar algunas licencias simpáticas a nuestros protagonistas). Además, el estilo directo que utiliza el autor no surte esta vez el mismo efecto que en El marciano. El recuerdo de Mark Watney está aún fresco y ahora no es lo mismo.

Quizás lo más importante es que Andy Weir, con El marciano, consiguió contar una historia en donde la supervivencia innata en el Hombre junto con la voluntad de luchar a toda costa, cuando todo parece que está perdido,  hace que uno pueda salir adelante pero, sin embargo, con Artemisa, Andy Weir no pretende llegar tan lejos. Artemisa es una historia para leer y pasar el rato. No hay mucho más por detrás. Esto no significa que no merezca la pena leerla. Todo lo contrario. Si te gusta la Luna y el Programa Apolo tienes que leer y disfrutar esta novela. Seguro que la película también nos deleitará. Aunque no haya patatas de por medio.

(Artículo publicado originalmente en el blog de la Asociación Española de Comunicación Científica).

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Blade Runner 2049

24 octubre 2017

Blade Runner 2049 de Denis Villeneuve (2017) con Ryan Gosling, Harrison Ford, Ana de Armas y Jared Leto.

¡Ojo que te la puedo destripar! De nada.

Reconozco que fui al cine a ver la segunda parte de Blade Runner con bastantes reticencias. Reticencias por las estupendas críticas previas que estaba teniendo el film ya que, en general, no me suelen gustar las películas que maravillan a críticos o salen premiadas en famosísimos festivales. Y, sobre todo, reticencias con respecto a Denis Villeneuve, el director de la película.  Hace casi un año, reseñé en este mismo blog “La llegada”, el último trabajo del director canadiense. Reseña bastante crítica por mi parte, calificando a Villeneuve como bluf. Pero como se suele decir, a la tercera va la vencida… No sé si Villeneuve leyó mi crítica y leyó la obra de Don Luis Ruiz de Gopegui (en especial “Cibernética de lo Humano”) o este hombre tenía talento pero no quería gastarlo antes de tiempo o ambas. Y es que Blade Runner 2049 está muy bien. Reconozco que entré al cine frunciendo el ceño y salí del mismo con una sonrisa tonta.

Desde un punto de vista cinematográfico, la película es merecedora de todos los elogios que está recibiendo. El ritmo es bueno a pesar de las dos horas y media largas del metraje y del pequeño bajón a mitad del mismo pero se recupera bien. La combinación de lo visual junto con la banda sonora sigue siendo brutal, aunque reconozco que eché en falta a Vangelis. Y los actores muy bien, salvo Jared Leto. Muy “intensito” en comparación con los replicantes. Aunque tampoco hay que olvidar que la mayoría de los personajes son replicantes y la empatía la tienen por los suelos…

Rutger Hauer interpretando al replicante en Blade Runner (1982)

Pero sin duda, lo mejor es que Blade Runner 2049 resuelve muchas dudas de las planteadas hace treinta años en la película original y amplia y mejora en muchos otros aspectos el universo imaginado por Ridley Scott. Me quedo, sobre todo, en el planteamiento de la evolución de la vida inteligente, la consciencia y los cambios emocionales. Todas estas variables conforman el mensaje más importante que quiere trasmitir el film. Y lo mejor no es que lo trasmite excelentemente si no que, incluso, da pie para una tercera parte, aunque esperemos que no haya que aguantarse treinta años más.

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Ludwig, el extraterrestre (libro)

12 junio 2017

Ludwig, el extraterrestre. Por Luis Ruiz de Gopegui. Editorial Media Vaca. 2017. 224 páginas. ISBN: 978-84-943625-7-6.

“Ludwig, el extraterrestre” es la segunda novela que ha escrito, recientemente, Don Luis Ruiz de Gopegui sobre si estamos, o no, solos en el Universo. Recordamos que la primera novela que escribió fue “82 Erídano”. La diferencia entre esa primera novela y esta segunda es que la primera trataba sobre el problema de la comunicación con unos extraterrestres que venían a la Tierra y “Ludwig, el extraterrestre” se centra en el origen de la vida.  La idea planteada es simple. Un meteorito llega a la Tierra y unos científicos que se han dedicado a estudiarlo descubren que contiene unas células orgánicas. Después de una serie de experimentos, logran extraer el ADN de la roca y traen a la vida a un humanoide extraterrestre.

No se trata de una novela fantástica de ciencia ficción, en la que muchas veces se plantean más preguntas que respuestas, sino que se trata de una obra de anticipación científica, como le gusta definir a su autor. Esto quiere decir que se trata de ficción realista porque todo lo que relata Don Luis no va en contra de las leyes de la naturaleza, ya sean físicas, químicas o biológicas. Otra cosa es la mucha o poca probabilidad de que ocurra lo que imagina el autor en esta cuidada publicación.

El relato sigue el estilo propio de Gopegui; claro, directo, cercano, amable. Va al grano y no se detiene en descripciones pesadas o que no aportan nada a la historia. Por tanto es de muy fácil lectura por el fondo y por la forma. Hay que recordar también que la novela está formada por capítulos muy cortos que proporcionan esta sensación. Tampoco hay que olvidar que el estilo de Don Luis es muy didáctico ya que, en ocasiones, la lectura de algunos párrafos parecen sacados de un ensayo más que de una novela fantástica.

Como decíamos anteriormente, se trata de una edición muy cuidada por parte de la editorial Media Vaca en la que se nota el cariño con la que han tratado a esta obra. Esta editorial ya publicó, hace unos años, un cuento de Gopegui titulado “Seis niños en Marte” la diferencia ahora es que “Ludwig, el extraterrestre” no es cuento, aunque haya un cuento dentro de la novela. Por tanto la obra no está enfocada a niños o adolescentes sino que es una novela para todos los públicos.

Finalmente, destacar al otro autor de la novela, Juan Miguel Aguilera, que con su magnífico trabajo ha ilustrado todos los capítulos con maravillosas imágenes. Imágenes que ayudan a sentir mejor el relato de Don Luis. Imágenes con un estilo propio y que encierran, algunas de ellas, pequeños guiños para descubrir. Sin duda todo un acierto por parte de Media Vaca que hace que merezca la pena comprar un ejemplar de este libro.

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45 años del Apolo 16 y las “cosas” que encontraron en la Luna

5 mayo 2017

Tripulación Apolo 16. De izq. a dcha: Mattingly, Young y Duke.

La semana pasada se cumplieron 45 años del fin de la penúltima misión Apolo a la Luna. Misión que llevó a los astronautas John Young (Comandante) y a Charlie Duke a pisar la Luna mientras que un tercer astronauta, Thomas Mattingly, permanecía en órbita dentro del Módulo de Mando llamado “Casper”. La misión del Apolo 16 fue una de seis grandes misiones que lograron llegar a la superficie de la Luna. En ella se realizaron tres salidas de la nave para explorar la zona al sur del ecuador lunar donde habían aterrizado. El tiempo total de estas tres actividades extra vehiculares (EVAs en inglés) fue de más de 20 horas repartidas en los casi tres días que permanecieron allí. Además, en todo ese tiempo, pudieron recolectar casi 100 kilos de rocas lunares para ser analizadas posteriormente en laboratorios y universidades de la Tierra sin olvidar la instalación del paquete de instrumentos científicos ALSEP por toda la superficie. Entre los experimentos e instrumentación que se dejó allí había un medidor del flujo térmico, un micro sismómetro pasivo, un detector de campo magnético (Magnetómetro), un sismómetro activo, un detector de la composición del viento solar,  un detector de rayos cósmicos o un retro reflector láser. No hay que olvidar tampoco que se lograron recorrer 20 kilómetros con el Rover lunar ni que se puso en órbita lunar un sub-satélite para estudiar el plasma y el campo magnético de la Luna así como realizar un mapa del campo gravitatorio de la misma.

Gran Prix con el LRV Apolo 16

Pero esta misión dejó multitud de anécdotas como por ejemplo aquella en la que John Young condujo el Rover lunar a la increíble velocidad de 18 km/h logrando el record de velocidad en la Luna y que aún sigue vigente (a pesar de que Eugene Cernan, Comandante de la siguiente y última misión a la Luna, la del Apolo 17, intentó batirlo pero sin lograrlo). Otra simpática anécdota la protagonizó Charlie Duke, cuando dejó sobre la superficie lunar una fotografía de él y de toda su familia, como recuerdo. Fotografía que seguramente hoy en día ya se haya borrado por efecto de la luz y las variaciones de temperatura que hay allí.

Sin embargo, durante aquellos días del mes de abril de 1972,  ocurrió otra anécdota, poco conocida, pero muy cercana a nosotros puesto que la misma sucedió en la Estación de NASA en Fresnedillas de la Oliva (Madrid) que seguía a la nave Apolo cada 8 horas al día. La anécdota me la contó hace muchos años el Director del personal español de la estación, Don Luis Ruiz de Gopegui, siendo confirmada también por Don José Manuel Grandela en su libro sobre Fresnedillas que ya reseñamos en este mismo blog.

Ya en la Luna John Young, en un momento dado al principio de la misión, pidió por radio hablar de forma privada con el Director de Control de Misión en Houston (MOCR) algo, a priori, no muy normal. Sin embargo, Houston ordenó a la red de seguimiento que reservaran una línea para que se produjera esa comunicación directa además de prohibir a todos los técnicos escuchar aquella conversación.

Estación de seguimiento de Fresnedillas (Madrid) en 1967.

En el mismo momento, el subdirector de NASA en Fresnedillas, Steve Stompf, fue a la sala donde estaban los periodistas acreditados y en donde había un altavoz que permitía a los profesionales de la información seguir las andanzas de los astronautas el tiempo que durase la misión. Stompf, una vez allí, apagó el altavoz justo después de que el Comandante de la misión dijera las siguientes palabras:

Young: “Hey, here they are! They are back again!”. (¡Eh! ¡Ya están aquí! ¡Ya han vuelto otra vez!).

Pues bien, parece ser que entre los periodistas allí presentes se encontraba José Antonio Silva do Porto, un ex piloto de Aviaco, que, sin esperar ni un segundo, se subió a su motocicleta y partió raudo hasta las instalaciones de Televisión Española en Madrid. A las pocas horas, un informativo de TVE anunció que el señor Silva, acreditado para la cadena en Fresnedillas, había oído que los astronautas habían exclamado asustados desde la Luna que estaban viendo alguna evidencia de lo que podrían ser ovnis o extraterrestres y que un americano había cortado esa comunicación delante de ellos con lo que se demostraba que algo excepcional pasaba en la Luna. Algo que, evidentemente, no era verdad pero la falta de paciencia del señor Silva le jugó una mala pasada porque lo que realmente pasaba era que John Young tenía gases.

Flatulencias debidas a que los astronautas bebían zumo de naranja en vez de agua con el fin de contrarrestar la pérdida de potasio que había causado problemas a los astronautas de las anteriores misiones. Cuando Young pidió hablar por la línea privada en realidad lo que hizo fue hablar con el médico de la misión para comentarle que tenía retortijones de tripa y no que habían visto supuestos extraterrestres en la Luna.

Al finalizar la primera actividad extra vehicular en la superficie de la Luna, y ya dentro del módulo lunar, los dos astronautas siguieron comentando lo que había pasado con la mala suerte de que la línea estaba abierta, con lo que esa conversación pudo ser escuchada por toda la red de seguimiento, ya en abierto.

128:50:37. Young: “I have the farts, again. I got them again, Charlie. I don’t know what the hell gives them to me. Certainly not…I think it’s acid stomach. I really do.”. (Tengo gases otra vez. Los tengo otra vez Charlie. No sé qué demonios me los causa. Creo que es ácido en el estómago. Estoy seguro.).

128:50:44. Duke: “It probably is.”. (Seguramente lo sea.).

128:50:45. Young: “(Laughing) I mean, I haven’t eaten this much citrus fruit in 20 years! And I’ll tell you one thing, in another 12 fucking days, I ain’t never eating any more. And if they offer to sup(plement) me potassium with my breakfast, I’m going to throw up! (Pause) I like an occasional orange. Really do. (Laughs) But I’ll be durned if I’m going to be buried in oranges.”. (Riendo) (¡Lo que quiero decir es que no he comido tanta fruta cítrica en veinte años! Y te voy a decir una cosa, en otros doce jodidos días, nunca voy a comer más naranjas. Y si me quieren servir potasio en el desayuno, lo voy a vomitar (Pausa). Me gusta la naranja de vez en cuando, de verdad (risas). Pero maldito sea si me van a enterrar en naranjas).

Mística y misterio de los ovnis

Fin de la historia. Sin embargo, quince años después de aquello, José Antonio Silva publicó un libro titulado “Mística y misterio de los OVNIs” en donde contaba su versión de los hechos afirmando, en la página 93 del mismo, que habían encontrado “cosas” en la Luna y que las comunicaciones entre la Tierra y los astronautas habían sido “rigurosamente censuradas” por NASA.

(Artículo publicado originalmente en el blog de la Asociación Española de Comunicación Científica).

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Presentacion: Ludwig, el extraterrestre

25 abril 2017

El próximo sábado 27 de mayo de 2017, a las 12 horas, tendrá lugar la presentación del nuevo libro de Don Luis Ruiz de Gopegui titulado “Ludwig, el extraterrestre” de la editorial Media Vaca (ISBN:  978-84-943625-7-6.).

El acto se celebrará en la Biblioteca Pública Municipal Eugenio Trías (antigua Casa de Fieras de El Retiro) situada en el Paseo Fernán Nuñez 24 de Madrid.

Además contará con la participación de la nieta del autor, Mariú Bertolo, de 13 años, que presentará la nueva obra de su abuelo.

El libro, de 224 pagínas, saldrá próximamente a la venta. En él, Don Luis, se plantea (nos plantea) la pregunta de si existe vida en otras partes del Universo.

Finalmente comentar también que la obra está plagada de magníficas ilustraciones realizadas por Juan Miguel Aguilera.

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10 cosas que desconocías sobre el módulo de mando de la nave Apolo

9 marzo 2017

Módulo de Mando y Servicio “Endeavor” (Apolo 15)

La nave Apolo que llevó a 12 astronautas norteamericanos a pisar la Luna entre 1969 y 1972, constaba, a su vez, de tres partes. Una parte era el módulo lunar LEM (que a su vez tenía dos partes; la etapa de ascenso y la etapa de descenso), otra parte era el módulo de mando CM y la última era el módulo de servicio SM que estaba adosado permanentemente al módulo de mando excepto cuando los astronautas reentraban en la atmósfera terrestre, al regreso de la Luna, en el que se desprendía por motivos aerodinámicos y de seguridad.

Pues bien, North American Rockwell Corporation, en cooperación con NASA, publicó un libro titulado Apollo Spacecraft News Reference en el que, de forma breve, se repasaban aspectos curiosos sobre las características y el diseño del módulo de mando. Aquí os traemos algunos de ellos:

  • Se calculó que la posibilidad de que un micro meteorito del tamaño de un trozo de ceniza de un cigarrillo golpeara el módulo de mando durante una misión lunar de 8 días era de 1 entre 1230, es decir, 0.000813. Por tanto, la probabilidad de que el módulo de mando no fuera alcanzado era de 0.999187.
  • El panel de mandos incluía 24 instrumentos, 566 interruptores, 40 indicadores parciales (mecánicos) y 71 luces.

  • El módulo de mando de la nave Apolo ofrecía 2 metros cúbicos de espacio a cada astronauta contra los 1,9 m3 por hombre de un automóvil de aquella época. En comparación, la cápsula Mercury ofrecía 1,5 metros cúbicos para su único viajero y la Geminis proporcionaba 1,13 metros cúbicos por hombre.
  • El módulo de mando se diseñó para poder soportar un agujero de hasta 0.6 centímetros de diámetro y mantener la presión dentro de la nave durante 15 minutos, que se considera tiempo suficiente para que un astronauta se pusiera el traje espacial.

  • Se calculó que cuando la nave Apolo volvía a entrar en la atmósfera, generaba una energía equivalente aproximada de 86.000 kilovatios/hora de electricidad, suficiente para iluminar la ciudad de Los Ángeles en 1968 durante unos 104 segundos.
  • El ordenador principal del módulo de mando ocupaba sólo 0,03 metros cúbicos.

  • El módulo de mando de la nave espacial Apolo tenía alrededor de 24 kilómetros de alambre, lo suficiente para conectar 50 hogares de dos dormitorios.
  • La cubierta protectora del módulo de mando del sistema de lanzamiento de escape protegía al módulo de mando de temperaturas de unos 600 grados centígrados alcanzados por el rozamiento con la atmósfera en la fase de lanzamiento.

  • El módulo de mando utiliza sólo unos 2.000 vatios de electricidad, similar a la cantidad requerida por un horno de la época.
  • Mientras que un automóvil de la época tenía menos de 3.000 partes funcionales, el módulo de mando tenía más de 2.000.000, sin contar los alambres y los componentes estructurales.
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Concurso John F. Kennedy Space Center: Sorteo de un souvenir book de 1969 (Cerrado)

7 diciembre 2016

01 JFK Space Center Souvenir BookHace casi un año (febrero 2016) os hablaba de esta publicación de 1969 (podéis recuperar aquí el artículo) en donde se mostraba de forma muy fotográfica cómo era el John F. Kennedy Space Center (Cabo Cañaveral), en los años previos a los aterrizajes en la Luna por parte de las nave Apolo.

Como os decía en el artículo, tengo dos ejemplares y he decidido sortear uno de ellos, que está en perfectas condiciones, entre los lectores de este blog, a modo de regalo de Navidad (el ganador se comunicará el día de Reyes de 2017).

¿Qué tenéis que hacer para optar a llevaros este ejemplar?

Muy sencillo, seguirnos en Twitter y/o Facebook y después contestarnos a la pregunta que os formulamos más abajo.

TWITTER:

Síguenos en Twitter (@bkrio).
Tuitea desde tu cuenta el siguiente tuit: “Quiero participar en el sorteo del souvenir book del JFK Space Center @bkrio”.
Mándanos un correo a: mrgorsky@hotmail.es indicándonos tu nombre y tu usuario Twitter.

FACEBOOK:

Síguenos en Facebook (enlace: https://www.facebook.com/programaapollo).
Dale al “Me gusta” a nuestra publicación del concurso y compártela en tu muro.
Mándanos un correo a: mrgorsky@hotmail.es contestando a  la siguiente pregunta:

PREGUNTA: ¿Si pudieras hablar con algún astronauta que pisó la Luna, qué le dirías?

CONDICIONES:

*Solo se admite una participación por usuario. Podéis elegir tanto Twitter como Facebook para participar. De entre todas las respuestas recibidas, un jurado compuesto por colaboradores de Mr.Gorsky elegirá el ganador/a, premiando la creatividad y originalidad de la respuesta. Así que afinad vuestra imaginación porque el premio bien lo vale:)

**Concurso válido sólamente en territorio español.

Tenéis hasta las 23:59 del jueves 5 de enero de 2017 (noche de Reyes) para concursar.


ACTUALIZACIÓN:

Y el ganador (en este caso ganadora) del concurso es: Arantxa Gonzalo (@aran_Gonzalo).

Su pregunta fue si los astronautas del Apolo llevaban equipaje de mano y qué es lo que hacían con la ropa sucia.

Enhorabuena a la ganadora por el premio y por la divertidas preguntas que nos habéis enviado. El ejemplar llegará por correo postal en unos días. Y agradeceríamos a Arantxa que comparta con nosotros una foto cuando por fin reciba el premio en casa.

Muchas gracias a todos los que habéis participado. En breve llegarán más concursos, así que no os mováis mucho:)