El día que jugamos al golf en la Luna

15 noviembre 2016

Lo que voy a relatar a continuación constituye, al menos para mí, la mejor anécdota de todas las que ocurrieron durante las misiones lunares del Programa Apolo. Sería algo así como la anécdota definitiva.

A finales de enero de 1971, se lanzaba al espacio el Apolo 14. Aquella misión volvió a captar la atención del público mundial después del accidente del Apolo 13. El comandante del 14 era nada más y nada menos que Alan Shepard. Shepard fue el primer astronauta norteamericano y el segundo en la Historia, ya que voló después que el soviético Yuri Gagarin. Pero, posteriormente a su vuelo con el proyecto Mercury, se le detectó un problema en el oído que le impidió volver al espacio con el proyecto Géminis. Tras pasar por el quirófano, volvió a estar operativo para vuelos espaciales con el Programa Apolo.

Alan Shepard vistiéndose para ir a la Luna

Alan Shepard vistiéndose para ir a la Luna

Alan Shepard provenía de la Marina de los EE.UU. Tenía una forma de ser acorde al estereotipo que tenemos de los militares; serio, duro, directo, exigente e incluso antipático. Pocas bromas con él.

Pero Shepard tenía una pasión. Esa pasión era jugar al golf. Actividad que practicaba siempre que podía. Tenía un hándicap de 8, según otras fuentes consultadas dicen que era de 15, pero en cualquier caso quiere decir, para los que no estéis familiarizados con el golf, que era un jugador muy bueno.

Pues bien, justo antes de finalizar la segunda y última EVA (actividad extravehicular sobre la superficie lunar), Alan Shepard construyó un palo de golf con uno de los mangos de una de las herramientas que llevaban los astronautas para recoger rocas y piedras lunares y le acopló una cabeza de un hierro 6 marca Wilson Staff. Todo esto lo había preparado en Tierra en el más estricto secreto, dado que, por la limitación de peso que imponía NASA, no se podían llevar cosas innecesarias dentro del módulo lunar.  Así que, ¿cómo logró Shepard ocultar la cabeza del palo y las pelotas de golf? La cabeza del palo pudo esconderla en el envase de uno de los experimentos que iban a dejar en la Luna y las pelotas de golf dentro de un calcetín.

Alan Shepard y el palo utilizado para jugar al golf en la Luna

Alan Shepard y el palo utilizado para jugar al golf en la Luna

Shepard se colocó delante de la cámara de televisión que habían instalado en la superficie lunar y avisó a Houston. Les dijo que, como podían reconocer, en una de sus manos llevaba un auténtico hierro 6 y en la mano izquierda una pequeña bolita [de golf] blanca, muy familiar para millones de norteamericanos y que dejaría caer al suelo lunar. Posteriormente, continuó diciendo, que dado que el traje estaba tan rígido no podría golpear la pelota agarrando el palo con las dos manos (como lo haría cualquier golfista), así que intentaría golpearla como si estuviera en un bunker de arena de un campo de golf.

El primer golpe no fue muy bueno, se calcula que sólo recorrió 40 metros, y su compañero Mitchell comentó que había golpeado más arena que bola, cosa que reconoció Shepard a continuación.  Fred Haise, que hacía de CAPCOM en ese momento, dijo que le parecía que Shepard había hecho un slice (un golpe de golf en el que la bola va con efecto hacia la derecha).

Alan Shepard, previsor de que esto le podía pasar, sacó la segunda bola y lo intentó de nuevo, esta vez mucho mejor, por lo que afirmó exuberantemente aquello de: Millas y millas y millas. Sugiriendo que la bola, bajo los efectos de la baja gravedad lunar, volaba y volaba y volaba muchos metros antes de caer de nuevo a la superficie de nuestro satélite. Posteriormente, se estimó que la segunda bola había recorrido una distancia de entre 180 y 370 metros.

Captura de la imagen de tv del momento en el que Alan Shepard juega al golf en la Luna

Captura de la imagen de tv del momento en el que Alan Shepard juega al golf en la Luna

Cuando regresó a la Luna, Shepard donó el palo de golf al Museo de la Asociación Norteamericana de Golf, en Nueva Jersey, a una hora de Nueva York y allí sigue expuesto a pesar de que el Smithsonian reclamó la propiedad dado que al haber volado en una nave federal era, por tanto, propiedad federal. Aquello no tuvo éxito y el Smithsonian tuvo que conformarse con mostrar una réplica del palo.

La acción de Alan Shepard también le valió otra reprimenda desde St. Andrews, la cuna del golf situada en Escocia y la institución que redacta las reglas de este deporte. El motivo es que hay una regla de etiqueta que dice que después de golpear una bola desde dentro del bunker hay que rastrillar y alisar las marcas dejadas en la arena, cosa que el genial astronauta no hizo en aquel momento.

Alan Shepard con el palo utilizado para jugar al golf en la Luna

Alan Shepard con el palo utilizado para jugar al golf en la Luna

En cualquier caso, la acción del comandante del Apolo 14 le valió ser merecedor de la Medalla al mérito en Golf por un hecho que causó sensación entre todos los aficionados a este deporte.

El hecho de ir a la Luna ya es, de por sí, suficientemente poderoso, intenso y sublime para definir al Homo Sapiens como especie singular y transcendental. Pero que un individuo que vaya a vivir esa experiencia en primera persona se plantee, además, de forma premeditada, realizar allí una actividad tan banal, a priori, como es jugar al golf, implica una genialidad que sólo a un Ser humano podría ocurrírsele. Este gesto, quizás, nos defina más como especie que cualquier otro hecho realizado sobre la Luna. De ahí que haya querido titular este artículo en primera persona del plural.

A continuación os dejo el video donde Shepard dona el palo de golf al Museo de la USGA y explica cómo preparó todo.

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La importancia de pagar los impuestos antes de ir a la Luna

20 septiembre 2016

La misión del Apolo 13 es bastante conocida por ser la única que no logró aterrizar en la Luna debido a una grave explosión ocurrida en uno de los tanques de oxígeno del módulo de servicio. Iba a ser la tercera vez que los norteamericanos pusieran astronautas allí pero tuvieron que improvisar rápidamente para que la tripulación regresara sana y salva a la Tierra después del accidente. La magnífica película de Ron Howard, protagonizada por el gran Tom Hanks, ayudó bastante a popularizar estos dramáticos hechos en los últimos años.

Jack Swigert (retrato oficial)

Jack Swigert (retrato oficial)

Sin embargo, antes de la explosión, ocurrió una anécdota bastante curiosa y simpática, aunque no para el protagonista de la misma. Mientras el CAPCOM Joe Kerwin contaba por radio a la tripulación las noticias de aquellos días – una de ellas era que los Beatles anunciaban que se disolvían -, les recordó, casi sin querer, el pasatiempo favorito de los norteamericanos: presentar la declaración de la Renta (video a partir del minuto 2:20). Entonces Jack Swigert, piloto del módulo de mando, con voz seria, dice que a él se le ha olvidado y que necesita una prórroga para cuando vuelva de la Luna. A partir de ahí empiezan los comentarios graciosos de todos los demás; James Lovell, comandante de la misión, incluso bromea con que espera que esos impuestos no fueran con los que se fuera a pagar el combustible de la etapa de ascenso del módulo lunar (minuto 4:00) y que serviría para regresar de la Luna. Pero Swigert, como se puede oir en el video, insiste que es una cosa muy seria y que está preocupado. En ese momento Joe Kerwin capta la indirecta y le comenta que no se preocupe, que Tom Stafford se encargará de pedir una prórroga en su nombre.

Moraleja: Si te vas a ir a la Luna, paga antes tus impuestos…

ACTUALIZACIÓN (09/11/2016): Revisando, recientemente, mis notas y artículos de coleccionismo sobre esta misión, vi un chiste gráfico, sobre esta anécdota, publicado en algún periódico español de la época pero que desconozco.

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Chiste sobre el Apolo 13 aparecido en un periódico español de la época.

Fuente del video: Project Apollo (Facebook).

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¿Cuántos elefantes hacen falta para mandar a un hombre a la Luna?

13 mayo 2016

La respuesta es bastante fácil de obtener, aunque parezca mentira. El cohete Saturno V, para ir a la Luna, quemaba 4.887,5 litros de combustible por segundo. Como la densidad del combustible utilizado era de 1,2 kg/litro, entonces los 4.887,5 litros se convierten en 5.864,4 kg. Hasta aquí todo bien.

Pero hoy es viernes y se acerca el fin de semana, así que Maxim Sachs y la gente de Business Insider se han dedicado a darle otra vuelta a esto. Otra vuelta divertida.

Maxim Sachs ha calculado cuánto pesa un elefante de media, llegando a la bonita cifra de 4.309 kg.

Por tanto, haciendo una simple división, tenemos que se consumirían 1,36 elefantes cada segundo que estuviera el Saturno V en funcionamiento

Todo esto es muy divertido, pero lo que mola realmente es ver el video de Maxim Sachs y la infografía de Business Insider.

bi_graphics-rocket-fuel-via-elephants¡Buen fin de semana… and Godspeed!

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Moonwalkers, la película

8 marzo 2016

Moonwalkers, basada en la verdadera teoría de la conspiraciónMoonwalkers de Antoine Bardou-Jacquet (2015) con Ron Perlman y Rupert Grint.

Una de las teorías de la conspiración lunar más famosa es aquella que cuenta que las imágenes de video de los astronautas en la Luna fueron, en realidad, grabadas por el famoso director de cine Stanley Kubrick en un estudio. Se llegó a realizar, incluso, un falso documental titulado Operación Luna donde se explica.

Pues bien, partiendo de esta idea, en 2015, han sacado esta película que, a modo de comedia, relata cómo los responsables del Programa Apolo, con ayuda inestimable de la CIA, intentan contratar a Kubrick para que realice el montaje lunar.

A pesar de que la película transcurre, en muchos momentos, a un ritmo lento es bastante entretenida. Tengo que reconocer, incluso, que me reí bastante con algunos golpes de humor. De lo que no hay duda es del gran papel que interpreta Ron Perlman. Es como Alberto Chicote cabreado en la cocina de un restaurante cochambroso. Genial.

El largometraje recuerda muchas veces a ese cine británico irreverente y violento de Snatch, cerdos y diamantes. Tiene una buena banda sonora e, incluso, hace un guiño a España al final del mismo. Además, se agradece también la inclusión de imágenes reales de aquellos tiempos de finales de los años 60.

No te la pierdas si quieres pasar un rato entreteniedo y reírte un poco de los conspiranoicos.

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El programa Apolo, versión XKCD

20 octubre 2014

– ¿Ves esa esfera brillante en el cielo nocturno?

– ¿Si?

– Vayamos allí y golpeémosla con un martillo hasta romperla en pequeñas piezas, después traigamos las piezas de vuelta y guardémoslas en un armario.

– ¡Suena bien!

El programa Apolo fue raro.

(A la espera de la traducción oficial).

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La leyenda urbana de Neil por Ulrich Lotzmann

3 junio 2013
Por Ulrich Lotzmann.

Por Ulrich Lotzmann.

Un poco de humor que hemos encontrado en el Apollo Lunar Surface Journal (ALSJ). Se trata de un dibujo de Ulrich Lotzmann, colaborador del ALSJ y amigo de Pete Conrad y Alan Bean, sobre la leyenda urbana acerca de Mr. Gorsky. Obviamente no podía faltar en nuestro blog.

Se puede encontrar una versión animada en este enlace.

¡Buena suerte Mr. Gorsky! 😉
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Pues nada, aquí, viendo el paisaje…

16 agosto 2012

Una bonita composición que nos ha mandado Paukf. ¡Gracias! Que por cierto, me ha recordado al final de la película Space Cowboys.

¡Fly me to the moon!

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