La charla de Walter Cunningham en Madrid y la posterior mesa redonda

30 junio 2019

La tarde del jueves 27 de junio de 2019 tuvo lugar, en la sede de la Fundación Giner de los Ríos de Madrid, una charla de Walter Cunningham, astronauta del Apolo 7, a la cual tuve la fortuna de poder asistir. Después de la conferencia de Walt, que era así como le llamaban todos en NASA en aquella época, se organizó una mesa redonda, moderada por la periodista Patricia Fernández de Lis, con Pedro Duque, José Manuel Grandela, Santa Martínez y el propio Cunningham.

Como se puede disfrutar del evento completo en el video que enlazamos arriba, sólo voy a comentar aquí aquellas cosas que me llamaron la atención.

Walter Cunningham (Apolo 7) en Madrid – 27 de junio 2019.

La primera es la autobiografía de Walter Cunningham: The All-American Boys. Reconozco que aún no la he leído, pero también confieso que la acabo de encargar.  Por cierto, Cunningham, aparte de ser astronauta, también es Físico.

Me gustó mucho como definió al Programa Apolo: una mezcla de exploración y aventura. También la referencia y la comparación con la primera vuelta al Mundo realizada por España al mando de Elcano y Magallanes.

“¿Tenías miedo? No. El único miedo era a fracasar y a defraudar a tus compañeros.”

Si él tuviera que resumir qué fue todo aquello, se quedaría con las palabras que dijo su compañero y astronauta del Apolo 17, Harrison Schmitt, ante el Congreso de los Estados Unidos y también con el mensaje de buena voluntad de John Gorton, el primer ministro australiano, que se mandó a la Luna en el Apolo 11, dentro de un disco de silicio junto con los mensajes de otros líderes mundiales. Schmitt dijo, tres semanas después de volver de la Luna, “primero me gustaría contarles algo de un lugar que he visto en el Sistema Solar. El valle Taurus Littrow. Este valle ha sido cambiado por nuestra presencia, pero también nosotros hemos cambiado por el viaje”. Gorton escribió “que el coraje y el genio técnico que hicieron posible este logro, se utilicen en el futuro para que la humanidad viva en un universo en el que la paz, la expresión personal y la posibilidad de aventuras peligrosas estén disponibles para todos.”.

“En la exploración, no se trata de eliminar los riesgos sino de gestionar esos riesgos.”

En la mesa redonda posterior, me llamó la atención el comentario de Cunningham diciendo que cuando se decide asumir un gran reto para un país, éste debería escoger a las mejores personas para hacer ese trabajo. No se debería ser políticamente correcto. Siempre es mejor alentar a los mejores. Es mucho mejor alentar la calidad entre los mejores que alentar la justicia en cuanto a razas o igualdad de oportunidades. ¿Quién es el mejor?

Walter Cunningham (Apolo 7) en Madrid y la posterior mesa redonda con Pedro Duque Y José Manuel Grandela entre otros.

En el turno de preguntas, nuestro admirado Alberto Martos le preguntó sobre si fue tan fuerte el efecto Pogo sufrido en el cohete Saturno V pero desgraciadamente a Cunningham le debieron hacer mal la traducción porque su respuesta no tuvo mucho que ver con la pregunta formulada.  Por mi parte, intenté hacerle una pregunta sobre el maldito resfriado, pero me quedé con las ganas. No llegué a tiempo para conocer si esa famosa anécdota fue tan significativa en la misión (y en su carrera posterior de astronauta) como nos han contado multitud de veces.

Terminadas las preguntas, los organizadores del evento nos invitaron al “tradicional vino español” donde volvimos a coincidir con amigos a los que acababa de ver por la mañana y a otros que hacía tiempo que no veía y a otros, como José Luis Tajada, que sólo conocía digitalmente y que, por fin, pude verle en persona.

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De Madrid a la Luna, la exposición de Telefónica sobre la participación española en el Programa Apolo

3 junio 2019

La Fundación Telefónica, en su Espacio Efemérides de la segunda planta de su emblemático edificio de la Gran Vía de Madrid, organiza una exposición sobre el papel de España en la llegada del Hombre a la Luna. Efeméride que cumple 50 años durante este año 2019. Para el que no lo sepan aún, el ser humano pisó la superficie lunar por primera vez en julio de 1969 durante la misión Apolo 11 y España, a través de una serie de estaciones de seguimiento de naves espaciales y de enlace de comunicaciones por satélite en su territorio, ayudó a que esto fuera posible.

Esta exposición es especial para mí ya que tengo el honor de ser el comisario de la misma.

En este artículo describiré cómo se ha estructurado el espacio expositivo, hasta cuándo se puede visitar y algún detalle más. Mi intención, por otro lado, es contar, en otro artículo, cómo se gestó el proyecto, quién participó en él y como se llegó a materializar todo. Pero para eso habrá que esperar un poco.

¿QUÉ SE PUEDE VER?

Nada más salir del ascensor que sube a la segunda planta podemos ver el espacio expositivo a mano derecha. Lo primero que nos encontramos es una columna central con imágenes y videos dentro de unos cubos de diferente tamaño. Detrás de esa columna hay un muro con paneles y vitrinas y a la derecha de la columna otro muro con más paneles y vitrinas. El espacio disponible es pequeño y se ha tenido que hacer una labor de resumen importante. Labor que ha implicado descartar muchos hechos y acontecimientos que seguramente deberían estar presentes. Mis disculpas, de antemano.

MURO GENERAL

En el muro de la derecha se cuenta, cronológicamente, el contexto histórico general, es decir, desde el lanzamiento del primer satélite artificial en 1957 por parte de la Unión soviética – el Sputnik -, hasta la última misión Apolo a la Luna (Apolo 17) en 1972. En la primera vitrina nos encontramos una serie de objetos relacionados con el Programa Apolo como las insignias de todas las misiones tripuladas, una fotografía de Alan Shepard jugando al golf en la Luna, una maqueta del lanzador Saturno V y un certificado de agradecimiento de NASA a un empleado de Telefónica (D. Vicente San Miguel, Director de la estación de Buitrago). Bajo esta vitrina hay un cajón en el que se puede ver el BOE con el primer acuerdo firmado entre los Gobiernos de España y Estados Unidos en 1960 y una medalla conmemorativa realizada con el metal de la nave Apolo a nombre de D. Valeriano Claros Guerra, ingeniero de la estación de NASA en Canarias. En la otra vitrina se puede ver una maqueta de la nave Apolo en órbita lunar, una réplica de la placa que dejaron los astronautas en la pata del módulo lunar Eagle del Apolo 11 y una réplica de la linterna que llevaban los astronautas en su equipamiento personal. Para terminar, en este muro, hay una proyección de un video sobre la misión del Apolo 11.

Exposición De Madrid a la Luna. Muro general.

MURO DEL FONDO

En el muro del fondo se explica la participación de Telefónica en toda esta historia. Participación que arranca desde el mismo momento en el que empieza la Carrera espacial, ya que Telefónica se encargaba de trasmitir la voz y los datos que se recibían en la estación que NASA instaló en 1960 cerca de la Playa de Maspalomas hasta su central, en la ciudad de Las Palmas, y de ahí, por enlace de radio a Londres, desde donde se reenviaban por cable submarino a Estados Unidos. Posteriormente a los Programas Mercury y Géminis, en 1967, NASA y Telefónica firmaron un contrato para que Telefónica se incorporase a la red NASCOM con dos estaciones terrenas de comunicaciones por satélite. Estas dos estaciones iban a dar servicio a las dos estaciones de NASA en España que se utilizaron durante el Programa Apolo: la principal en Fresnedillas de la Oliva (junto con su reserva de Robledo de Chavela) y la secundaria en Montaña Blanca en la isla de Gran Canaria. El contrato original es uno de los documentos que se exhiben en una vitrina. A parte de los paneles informativos, existen tres pantallas que muestran un video con imágenes del Proyecto Mercury, otro video con gráficos explicando la red NASCOM y un tercero con imágenes de la estación de Telefónica en Buitrago del Lozoya (Madrid). Este video se sustituirá en breve por otro con imágenes del recorrido que realizaron en coche descapotable los tres astronautas del Apolo 11 (Neil Armstrong, Buzz Aldrin y Michael Collins) por Madrid en su visita a la capital en octubre de 1969.

GRÁFICOS SUPERIORES

En la parte superior de los muros principales hay dos gráficos que muestran las etapas del viaje desde la Tierra a la Luna y el regreso desde la Luna a la Tierra. En el lateral del muro del fondo hay un cajetín con una hoja explicativa de cada etapa.

COLUMNA CENTRAL

La columna central sirve de apoyo a los dos muros con imágenes y videos. En especial quiero destacar el video con los testimonios de José Manuel Grandela, Valeriano Claros y Alberto Martos – técnicos de las estaciones de NASA en Madrid y Canarias -, y de Vicente San Miguel – Director de la estación de Telefónica en Buitrago -. En este video se han seleccionado sus comentarios sobre las relaciones personales entre los técnicos norteamericanos y los españoles.

VIDEO EN LA SALA DE LA HISTORIA DE LAS TELECOMUNICACIONES

No quisiera olvidarme de comentar que al lado del espacio expositivo está la exposición permanente que la Fundación Telefónica tiene sobre la Historia de las Telecomunicaciones. En esa otra exposición se ha colocado un video de 15 minutos de duración, a modo de mini documental, contando cómo fue la participación española en esta aventura de la Humanidad. Aunque hay que verlo de pie creo que merece la pena.

Exposición De Madrid a la Luna. Columna central en primer término, muro del fondo a la izquierda y acceso a la sala Historia de las Telecomunicaciones (derecha).

FECHAS Y HORARIOS:

La exposición se puede visitar desde el 11 de mayo hasta el domingo 17 de noviembre, en horario de 10 a 20 horas de martes a domingo. El lunes está cerrado.

REDES SOCIALES:

Sobre redes sociales comentar que el Twitter de la Fundación Telefónica ha creado la etiqueta #DeLaSierraALaLuna para concentrar aquí todos los mensajes sobre la exposición.

POSIBLE ITINERANCIA POR ESPAÑA:

Desde la Fundación Telefónica me han comentado que es posible que la exhibición itinere posteriormente por otros lugares de España.

Si te gustaría que la exposición llegase a tu ciudad o comentarme tus impresiones sobre la misma, por favor, mándame un correo electrónico.

AGRADECIMIENTOS:

Para finalizar quisiera agradecer a la Fundación Telefónica haber apostado por este proyecto, en especial a Reyes y a Laura. Tampoco me puedo olvidar mencionar  a mis compañeros de viaje de Mykado Media; Carmen (productora) y Gustavo (realizador). Ni de Iria, que me animó y ayudó desde el momento en el que le conté que tenía esta idea.

A todos muchas gracias y, por supuesto también, muchas gracias a todos los que habéis visitado ya la exposición.


50 años del Apolo 7: primera misión tripulada del Programa Apolo

11 octubre 2018

Hoy, día 11 de octubre de 2018, se cumplen cincuenta años del lanzamiento de la misión Apolo 7.  Se puede decir, de alguna manera, que también se da el pistoletazo de salida para las celebraciones de los cincuenta años de la llegada del Hombre a la Luna con el Apolo 11 a mediados del mes de julio del año que viene (2019).

Pero volviendo al Apolo 7, recordemos, brevemente, los motivos que hicieron de la misma una misión histórica:

  • Fue el primer vuelo tripulado del Programa Apolo.
  • Fue el primer lanzamiento tripulado del cohete Saturno IB.
  • Fue la primera misión espacial estadounidense con tres astronautas volando al mismo tiempo.
  • Los objetivos de esta misión fueron probar y verificar los sistemas del módulo de mando y de servicio (CSM), las comunicaciones y los procedimientos que se emplearían en las siguientes misiones Apolo.
  • Además, también fue la primera vez que se emitía televisión en directo desde una nave espacial tripulada.

En este blog hemos contado varias anécdotas que ocurrieron durante esta misión durante estos últimos años que, junto con toda la información disponible que hay hoy en día a disposición, permite hacerse una buena idea de lo que el Apolo 7 aportó y significó en la llegada del ser humano a la Luna:

De aquella misión, como la de todas del Programa Apolo, solo regresó a Tierra el Módulo de mando. El del Apolo 7 se encuentra en el Museo Frontiers of Flight de Dallas, Texas (EEUU) que por supuesto puede ser visitado.

A fecha de hoy, sin embargo, de los tres astronautas que formaban la tripulación, sólo Walter Cunningham (Piloto del Módulo Lunar – LMP) es el único que sigue vivo con 86 años.

Quizás, una de las anécdotas menos conocidas fue que, al comienzo de la misión, durante la fase de despegue e inserción en órbita, las comunicaciones de voz se resintieron bastante, llegando a perderse durante algunos minutos. Posteriormente el problema se achacó a los equipos receptores de VHF de las estaciones de seguimiento. Como se puede leer en el Diario de vuelo del Apolo 7 el problema se empezó a solucionar cuando el Apolo 7 volaba por encima de la estación de Canarias (Maspalomas).

Obviamente no podía faltar algún comentario simpático de los astronautas cuando veían las islas desde el módulo de mando.

  • 000:20:09 Swigert (Houston): Oh, okay. I was just wondering. I couldn’t see what you were describing there. (¡Oh! Vale. Me preguntaba. No puedo ver lo que me estás describiendo.)
  • 000:20:11 Schirra (Apolo 7): We’re looking at the Canary Islands. (Estamos viendo las Islas Canarias).
  • 000:20:15 Swigert (Houston): Oh, you’re making me jealous. (¡Oh! Me das envidia).

Leyendo la hemeroteca del periódico ABC, descubrimos que el periódico informó también de que: “A las ocho y cuatro de la noche (nueve y cuarto de la Península), estaba desconectada toda la red telefónica de Maspalomas con el exterior”.  Supongo que para no interferir en la trasmisión de datos hacia Houston dado que, la red NASCOM de NASA, utilizaba el cable submarino que conectaba Canarias con la Península.

¿Qué pasó con la estación de Fresnedillas y el Ala Apolo (Apollo Wing) de la estación de Robledo de Chavela en Madrid? Estas estaciones siguieron también la misión con sus antenas, como informó el kit de prensa. Además, uno de los objetivos de la misión fue probar el comportamiento del sistema de comunicación en banda S entre el módulo de mando y servicio y la red de estaciones de la MSFN. Objetivo que se logró totalmente.

El Apolo 7 quizás sea la misión menos glamurosa de todas las misiones tripuladas del Programa Apolo, sin embargo, quitando el hecho de que fue la primera (en ser tripulada), tuvo más importancia de lo que se cree. Hay que recordar que los norteamericanos llegaron a ella después del terrible accidente del Apolo 1 ocurrido un año y, casi, ocho meses antes e iba justo detrás del Apolo 8, que iba a ir, nada menos, a orbitar la Luna dos meses después. ¿Alguien hubiera ido a la Luna en el Apolo 8 sin ni siquiera haber probado mínimamente la nave en órbita terrestre?

Godspeed, Apollo 7!


De porqué al módulo lunar del Apolo 11 se le llamó Eagle y los otros indicativos para las naves Apolo

15 marzo 2018

CAPCOM Charlie Duke, Jim Lovell y Fred Haise durante el Apolo 11: Houston.

Cuando uno se comunica por radio con otra estación, o con un barco o con los astronautas de una nave espacial, por ejemplo, hay que identificar a cada emisor-receptor con lo que se llama indicativo (call sign en inglés). Esto facilita, como digo, la comunicación y la identificación entre los participantes de la conversación y evita, por tanto, problemas que puedan surgir debido a malinterpretaciones, etc.

A partir del Apolo 9, las naves Apolo constaban de dos naves unidas; el módulo de mando (CM) y el módulo lunar o LEM. El primero era donde viajaban los astronautas hasta la Luna, permaneciendo uno de ellos en el CM mientras el módulo lunar bajaba a la superficie de la Luna con los otros dos, para luego regresar a la órbita lunar, donde se desechaba una vez que los astronautas se introducían de nuevo en el módulo de mando.

El Apolo 7 y el Apolo 8 solo constaban del módulo de mando por lo que su indicativo era Apolo 7 y Apolo 8 directamente. Pero a partir del Apolo 9 había que distinguir entre el módulo de mando y el módulo lunar, como decimos, cuando se separaban entre ellos. Cuando estaban unidas el indicativo era el nombre de la misión Apolo.

Módulo de mando y servicio del Apolo 9: Gumdrop (gominola)

En el Apolo 9, al módulo de mando se le denominó como Gumdrop, gominola en español. Esto fue debido a que cuando el módulo de mando llegó a Cabo Cañaveral desde la fábrica para ser montado encima del cohete Saturno V, iba cubierto con una especie de envoltorio azul que recordaba a las gominolas y de ahí el nombre. Para el módulo lunar se utilizó Spider, araña en español. Esto era debido a las cuatro patas del LEM que destacaban como las patas de las arañas.

En el Apolo 10, la misión de prueba antes del Apolo 11, el módulo de mando se llamó Charlie Brown, el personaje de los comics de Snoopy que fue el nombre elegido para el módulo lunar dado que el LEM “husmearía” (snooping se dice en inglés) la Luna en una órbita baja.

El comandante del Apolo 10, Thomas P. Stafford, le toca la nariz a Snoopy.

Y llegamos al Apolo 11 con su módulo lunar Eagle por el águila representada en el emblema de la misión. En este caso, el módulo de mando se identificó con Columbia, el mismo nombre (Columbiad) con el que Julio Verne nombró a la nave que viajara en su novela “De la Tierra a la Luna” y con el que guarda relación con el descubrimiento de América por parte de Colón.

La segunda misión sobre la Luna, la del Apolo 12, contó con el módulo de mando Yankee Clipper, nombre puesto por los trabajadores del fabricante de esta nave espacial y el módulo lunar Intrepid, nombre escogido, de la misma manera, por los empleados de la empresa fabricante del LEM.

Los astronautas del Apolo 13 se salvaron gracias al módulo lunar Aquarius, el portador de agua, que traía la fertilidad y la vida al Valle del Nilo de la misma forma que los astronautas esperaban traer conocimientos de la Luna. Para el módulo de mando se escogió el nombre de Odyssey, Odisea en español, por la epopeya griega de Homero.

Vuelo de los hermanos Wright en Kitty Hawk (EEUU).

El Apolo 14 escogió el nombre de Kitty Hawk para el módulo de mando en honor al nombre del sitio en donde los hermanos Wright lograron volar por primera vez. Por otro lado, Antares fue el nombre del módulo lunar. Nombre de la estrella que usaría el LEM como referencia para el aterrizaje en la superficie lunar.

La primera misión Apolo en utilizar el Rover lunar sobre la superficie lunar fue la del Apolo 15. En esta ocasión el módulo de mando se llamó Endeavour, Esfuerzo, en honor al barco que utilizó el marino inglés James Cook en sus periplos científicos. En la Luna se posó el LEM llamado Falcon, Halcón, que es la mascota de la Academia militar del Fuerza Aérea Norteamericana (USAF). Los tres astronautas del Apolo 15 eran militares de la USAF.

Módulo de mando y de servicio del Apolo 16: Casper.

La penúltima misión lunar, la del Apolo 16, escogió el nombre de Casper, el fantasma de los dibujos animados, para el módulo de mando. Esto se debió a la similitud del color blanco de los trajes espaciales con el blanco del fantasma. El penúltimo LEM en posarse sobre la Luna se llamaba Orión, por la constelación Orión que utilizarían los astronautas como referencia en su navegación por el espacio hacia la Luna.

Y llegamos al Apolo 17, la última misión tripulada. En este caso se eligieron unos nombres acordes a la ocasión. Para el módulo de mando se escogió como nombre el de América. Un tributo y un agradecimiento a las personas que hicieron posible el Programa Apolo. Challenger, Retador en español, fue el nombre del último módulo lunar. Esto se debió por los retos que habría que acometer en el futuro de la Carrera espacial después del Programa Apolo.

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Apollo (libro)

14 febrero 2018

Apollo. Por Zack Scott. Editorial: Headline Group. 2017. Idioma: inglés. 160 páginas. ISBN-13: 978-1472247889. Calificación: 4 estrellas de 5.

Zack Scott es un inglés apasionado por el diseño que ha sido capaz de recopilar los principales datos y cifras del Programa Apolo para crear una serie de gráficos e infografías muy potentes visualmente. Estas imágenes permiten entender magníficamente aquella gran hazaña que posibilitó pisar la Luna por el ser humano.

Para ello, ha consultado diferentes fuentes, desde distintas webs de NASA hasta libros de reconocido prestigio en la materia como Apollo by the numbers de Richard W. Orloff.

Además, a los maravillosos gráficos se añaden una serie de textos en inglés, muy bien redactados, que permiten al lector comprender los aspectos relacionados con los vuelos a la Luna. Hay una primera parte dedicada a toda la maquinaria desarrollada; los cohetes Saturno V,  las naves Apolo, los Rover lunares, etc. Posteriormente se explican las distintas misiones, centrándose en las tripuladas (del Apolo 7 al 17), sin olvidarse del Skylab y de la Apolo-Soyuz de 1975. La tercera parte se centra en el selecto grupo de los doce astronautas que lograron posarse sobre la superficie de nuestro satélite y la última parte, quizás la más curiosa, hace un repaso a cifras, estadísticas y detalles como por ejemplo la edad de los astronautas o el número de empleados de NASA durante la década de los años 60  entre otras cosas.

Misión Apolo 11 (ejemplo gráfico)

Sin duda se trata de un libro que hay que tener bien para realizar alguna consulta rápida o bien para recrearse en las estupendas infografías desarrolladas por Scott.

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Efemérides relacionadas con el Programa Apolo para este año 2018

3 enero 2018

Durante este año 2018, que ahora comienza, van a tener lugar las siguientes conmemoraciones relacionadas con el Programa Apolo:

  • 50 años de la primera misión tripulada del Programa Apolo: Apolo 7.

Insignia de la misión Apolo 7.

  • 50 años de la segunda misión tripulada del Programa Apolo y la primera en acercarse a la Luna: Apolo 8.
  • 45 años de las misiones Skylab.
  • 21 de Julio de 1998: 20 años del fallecimiento de Alan B. Shepard, comandante del Apolo 14.
  • 6 de Noviembre de 2018: Primer aniversario del fallecimiento de Richard Gordon, astronauta del Apolo 12.

La precisión en el aterrizaje lunar y en el amerizaje al regreso de las misiones Apolo

28 diciembre 2017

Despedimos el año con uno de esos artículos curiosos que tanto gustan. Esta vez se trata de conocer la precisión que tuvieron las seis misiones lunares que lograron posarse sobre la superficie de nuestro satélite y la de los módulos de mando de todas las misiones tripuladas que amerizaron sobre el océano.

Charles Conrad, examina la sonda Surveyor III . El Módulo Lunar está al fondo a la derecha.

Todas las misiones lunares tenían designado un punto exacto sobre la superficie de la Luna en el que debía posarse el módulo lunar. En realidad se trataba de una zona elíptica. Para alcanzar dicha zona había que tener en cuenta numerosas variables, como por ejemplo la cantidad de combustible disponible en el cohete Saturno V, el lugar de lanzamiento terrestre (en este caso Cabo Cañaveral), si la nave Apolo viajaría por una trayectoria de retorno libre o no y unas cuantas cosas más que hacían que llegar a ese punto exacto fuera realmente un ejercicio de auténtica precisión. La misión que más cerca estuvo fue la del Apolo 14, a tan solo 53 metros del objetivo. Le siguió el Apolo 12 a 183 metros. La tercera misión más precisa fue el Apolo 17 a 200 metros, seguida por el Apolo 16 que aterrizó a 212 metros. El Apolo 15 aterrizó a 549 metros de su objetivo y la primera misión, la del Apolo 11, logró posarse nada más y nada menos que a casi 7 kilómetros del punto donde debía hacerlo.

Kit de prensa del Apolo 14. Lugar previsto del amerizaje.

Si miramos ahora cuál fue la precisión en el amerizaje sobre el océano de todas las misiones tripuladas del Programa Apolo, volvemos a felicitar al Apolo 14 ya que fue la que más cerca estuvo de su objetivo. Tan solo a un kilómetro. El Apolo 17, el Apolo 15 y el Apolo 13 estuvieron entre el kilómetro y medio y los dos kilómetros del punto exacto. El Apolo 8 y el Apolo 10 se posaron sobre el océano a unos 2 kilómetros y medio y el Apolo 11, el Apolo 7 y el Apolo 12 se alejaron entre los 3 y los 4 kilómetros del objetivo. El Apolo 9 cayó exactamente a 5 kilómetros y el que peor precisión tuvo fue el Apolo 16 a 5 kilómetros y medio de donde debía caer.

Amerizaje del Apolo 14 en el océano.

Por tanto, podemos afirmar que la misión del Apolo 14, aquella que estuvo comandada por Alan B. Shepard junto con Edgar D. Mitchell y Stuart A. Roosa, fue la misión más precisa de todo el Programa Apolo sin olvidar que se venía del desastre-éxito del Apolo 13 y NASA no las tenía todas consigo, como se suele decir.

Fuente: Apollo by the numbers. Por Richard W. Orloff.

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