Noveno aniversario de Mr Gorsky

21 julio 2018

Celebracion del Apolo 8

Un nuevo 21 de julio para conmemorar, en este caso, los 49 años de la llegada del Hombre a la Luna con el Apolo 11. También coincide con el cumpleaños de este blog. Nueve años han pasado ya desde que, en 2009, decidimos abrirlo para compartir con todos vosotros historias sobre la exploración espacial principalmente. Tampoco hoy podemos olvidarnos de una efeméride más triste y es el veinte aniversario del fallecimiento del astronauta y caminante lunar Alan Shepard.

No por repetirlo todos los años deja de tener vigencia pero si nos dicen, cuando empezamos, que íbamos a durar todos estos años no nos lo hubiéramos creído. Y de nuevo también, no puede faltar nuestro agradecimiento a todos los que nos leéis y os pasáis por aquí de vez en cuando. Si no fuera por vosotros, esto no tendría sentido. Muchas gracias.

Seguimos en contacto and godspeed!

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De porqué al módulo lunar del Apolo 11 se le llamó Eagle y los otros indicativos para las naves Apolo

15 marzo 2018

CAPCOM Charlie Duke, Jim Lovell y Fred Haise durante el Apolo 11: Houston.

Cuando uno se comunica por radio con otra estación, o con un barco o con los astronautas de una nave espacial, por ejemplo, hay que identificar a cada emisor-receptor con lo que se llama indicativo (call sign en inglés). Esto facilita, como digo, la comunicación y la identificación entre los participantes de la conversación y evita, por tanto, problemas que puedan surgir debido a malinterpretaciones, etc.

A partir del Apolo 9, las naves Apolo constaban de dos naves unidas; el módulo de mando (CM) y el módulo lunar o LEM. El primero era donde viajaban los astronautas hasta la Luna, permaneciendo uno de ellos en el CM mientras el módulo lunar bajaba a la superficie de la Luna con los otros dos, para luego regresar a la órbita lunar, donde se desechaba una vez que los astronautas se introducían de nuevo en el módulo de mando.

El Apolo 7 y el Apolo 8 solo constaban del módulo de mando por lo que su indicativo era Apolo 7 y Apolo 8 directamente. Pero a partir del Apolo 9 había que distinguir entre el módulo de mando y el módulo lunar, como decimos, cuando se separaban entre ellos. Cuando estaban unidas el indicativo era el nombre de la misión Apolo.

Módulo de mando y servicio del Apolo 9: Gumdrop (gominola)

En el Apolo 9, al módulo de mando se le denominó como Gumdrop, gominola en español. Esto fue debido a que cuando el módulo de mando llegó a Cabo Cañaveral desde la fábrica para ser montado encima del cohete Saturno V, iba cubierto con una especie de envoltorio azul que recordaba a las gominolas y de ahí el nombre. Para el módulo lunar se utilizó Spider, araña en español. Esto era debido a las cuatro patas del LEM que destacaban como las patas de las arañas.

En el Apolo 10, la misión de prueba antes del Apolo 11, el módulo de mando se llamó Charlie Brown, el personaje de los comics de Snoopy que fue el nombre elegido para el módulo lunar dado que el LEM “husmearía” (snooping se dice en inglés) la Luna en una órbita baja.

El comandante del Apolo 10, Thomas P. Stafford, le toca la nariz a Snoopy.

Y llegamos al Apolo 11 con su módulo lunar Eagle por el águila representada en el emblema de la misión. En este caso, el módulo de mando se identificó con Columbia, el mismo nombre (Columbiad) con el que Julio Verne nombró a la nave que viajara en su novela “De la Tierra a la Luna” y con el que guarda relación con el descubrimiento de América por parte de Colón.

La segunda misión sobre la Luna, la del Apolo 12, contó con el módulo de mando Yankee Clipper, nombre puesto por los trabajadores del fabricante de esta nave espacial y el módulo lunar Intrepid, nombre escogido, de la misma manera, por los empleados de la empresa fabricante del LEM.

Los astronautas del Apolo 13 se salvaron gracias al módulo lunar Aquarius, el portador de agua, que traía la fertilidad y la vida al Valle del Nilo de la misma forma que los astronautas esperaban traer conocimientos de la Luna. Para el módulo de mando se escogió el nombre de Odyssey, Odisea en español, por la epopeya griega de Homero.

Vuelo de los hermanos Wright en Kitty Hawk (EEUU).

El Apolo 14 escogió el nombre de Kitty Hawk para el módulo de mando en honor al nombre del sitio en donde los hermanos Wright lograron volar por primera vez. Por otro lado, Antares fue el nombre del módulo lunar. Nombre de la estrella que usaría el LEM como referencia para el aterrizaje en la superficie lunar.

La primera misión Apolo en utilizar el Rover lunar sobre la superficie lunar fue la del Apolo 15. En esta ocasión el módulo de mando se llamó Endeavour, Esfuerzo, en honor al barco que utilizó el marino inglés James Cook en sus periplos científicos. En la Luna se posó el LEM llamado Falcon, Halcón, que es la mascota de la Academia militar del Fuerza Aérea Norteamericana (USAF). Los tres astronautas del Apolo 15 eran militares de la USAF.

Módulo de mando y de servicio del Apolo 16: Casper.

La penúltima misión lunar, la del Apolo 16, escogió el nombre de Casper, el fantasma de los dibujos animados, para el módulo de mando. Esto se debió a la similitud del color blanco de los trajes espaciales con el blanco del fantasma. El penúltimo LEM en posarse sobre la Luna se llamaba Orión, por la constelación Orión que utilizarían los astronautas como referencia en su navegación por el espacio hacia la Luna.

Y llegamos al Apolo 17, la última misión tripulada. En este caso se eligieron unos nombres acordes a la ocasión. Para el módulo de mando se escogió como nombre el de América. Un tributo y un agradecimiento a las personas que hicieron posible el Programa Apolo. Challenger, Retador en español, fue el nombre del último módulo lunar. Esto se debió por los retos que habría que acometer en el futuro de la Carrera espacial después del Programa Apolo.

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Apollo (libro)

14 febrero 2018

Apollo. Por Zack Scott. Editorial: Headline Group. 2017. Idioma: inglés. 160 páginas. ISBN-13: 978-1472247889. Calificación: 4 estrellas de 5.

Zack Scott es un inglés apasionado por el diseño que ha sido capaz de recopilar los principales datos y cifras del Programa Apolo para crear una serie de gráficos e infografías muy potentes visualmente. Estas imágenes permiten entender magníficamente aquella gran hazaña que posibilitó pisar la Luna por el ser humano.

Para ello, ha consultado diferentes fuentes, desde distintas webs de NASA hasta libros de reconocido prestigio en la materia como Apollo by the numbers de Richard W. Orloff.

Además, a los maravillosos gráficos se añaden una serie de textos en inglés, muy bien redactados, que permiten al lector comprender los aspectos relacionados con los vuelos a la Luna. Hay una primera parte dedicada a toda la maquinaria desarrollada; los cohetes Saturno V,  las naves Apolo, los Rover lunares, etc. Posteriormente se explican las distintas misiones, centrándose en las tripuladas (del Apolo 7 al 17), sin olvidarse del Skylab y de la Apolo-Soyuz de 1975. La tercera parte se centra en el selecto grupo de los doce astronautas que lograron posarse sobre la superficie de nuestro satélite y la última parte, quizás la más curiosa, hace un repaso a cifras, estadísticas y detalles como por ejemplo la edad de los astronautas o el número de empleados de NASA durante la década de los años 60  entre otras cosas.

Misión Apolo 11 (ejemplo gráfico)

Sin duda se trata de un libro que hay que tener bien para realizar alguna consulta rápida o bien para recrearse en las estupendas infografías desarrolladas por Scott.

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La precisión en el aterrizaje lunar y en el amerizaje al regreso de las misiones Apolo

28 diciembre 2017

Despedimos el año con uno de esos artículos curiosos que tanto gustan. Esta vez se trata de conocer la precisión que tuvieron las seis misiones lunares que lograron posarse sobre la superficie de nuestro satélite y la de los módulos de mando de todas las misiones tripuladas que amerizaron sobre el océano.

Charles Conrad, examina la sonda Surveyor III . El Módulo Lunar está al fondo a la derecha.

Todas las misiones lunares tenían designado un punto exacto sobre la superficie de la Luna en el que debía posarse el módulo lunar. En realidad se trataba de una zona elíptica. Para alcanzar dicha zona había que tener en cuenta numerosas variables, como por ejemplo la cantidad de combustible disponible en el cohete Saturno V, el lugar de lanzamiento terrestre (en este caso Cabo Cañaveral), si la nave Apolo viajaría por una trayectoria de retorno libre o no y unas cuantas cosas más que hacían que llegar a ese punto exacto fuera realmente un ejercicio de auténtica precisión. La misión que más cerca estuvo fue la del Apolo 14, a tan solo 53 metros del objetivo. Le siguió el Apolo 12 a 183 metros. La tercera misión más precisa fue el Apolo 17 a 200 metros, seguida por el Apolo 16 que aterrizó a 212 metros. El Apolo 15 aterrizó a 549 metros de su objetivo y la primera misión, la del Apolo 11, logró posarse nada más y nada menos que a casi 7 kilómetros del punto donde debía hacerlo.

Kit de prensa del Apolo 14. Lugar previsto del amerizaje.

Si miramos ahora cuál fue la precisión en el amerizaje sobre el océano de todas las misiones tripuladas del Programa Apolo, volvemos a felicitar al Apolo 14 ya que fue la que más cerca estuvo de su objetivo. Tan solo a un kilómetro. El Apolo 17, el Apolo 15 y el Apolo 13 estuvieron entre el kilómetro y medio y los dos kilómetros del punto exacto. El Apolo 8 y el Apolo 10 se posaron sobre el océano a unos 2 kilómetros y medio y el Apolo 11, el Apolo 7 y el Apolo 12 se alejaron entre los 3 y los 4 kilómetros del objetivo. El Apolo 9 cayó exactamente a 5 kilómetros y el que peor precisión tuvo fue el Apolo 16 a 5 kilómetros y medio de donde debía caer.

Amerizaje del Apolo 14 en el océano.

Por tanto, podemos afirmar que la misión del Apolo 14, aquella que estuvo comandada por Alan B. Shepard junto con Edgar D. Mitchell y Stuart A. Roosa, fue la misión más precisa de todo el Programa Apolo sin olvidar que se venía del desastre-éxito del Apolo 13 y NASA no las tenía todas consigo, como se suele decir.

Fuente: Apollo by the numbers. Por Richard W. Orloff.

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La manzana roja en el traje de los astronautas del Programa Apolo

18 mayo 2017

Buzz Aldrin en la Luna (Apolo 11)

En muchas de las fotografías de los astronautas del Programa Apolo en la Luna se puede observar, en la parte delantera del traje espacial y a la altura de la cintura, una especie de bolita roja.

Esta bola, llamada “la manzana roja” por razones obvias, colgaba de un cable con un pasador de bloqueo en el otro extremo. Cuando se tiraba de la bolita roja, el sistema se desbloqueaba y permitía a los  astronautas girar la válvula de purga de doble posición que permitía seleccionar un caudal alto o bajo de oxígeno.

Válvula de purga de doble posición y manzana roja

La válvula de purga se utilizaba junto con el sistema de purga de oxígeno (OPS en sus siglas en inglés) en los casos de que la mochila principal (PLSS – Portable Life Support System) no pudiera proporcionar oxígeno al traje, tuviera un mal funcionamiento (por ejemplo, cuando no se pudiera gestionar correctamente el dióxido de carbono generado por la respiración del astronauta) o hubiera una fuga en el traje espacial.

Con la posición de bajo caudal de oxígeno seleccionada,  se permitía refrigerar, respirar y vaciar el CO2 del astronauta de forma normal. Sin embargo, si se giraba para obtener un caudal alto, el astronauta podía respirar y eliminar el CO2 pero se refrigeraba mínimamente. La presión dentro del traje espacial se mantenía a 0,27 atmósferas (4 psi).

PLSS (Portable Life Support System) y OPS (Oxigene Purge System)

En el Apolo 14, tanto el Comandante Alan Shepard como el Piloto del módulo lunar Ed Mitchell, tuvieron dificultades con los cambio de posición de la válvula y estuvieron practicando antes hasta que se sintieron seguros de que podían hacerlo correctamente sin riesgo para sus vidas. Sin embargo, a ambos astronautas no les gustó nada el diseño de esta parte del traje espacial.

En la misión del Apolo 16, a John Young se le salía a menudo el pasador cuando se subía al Rover lunar y se echaba hacia adelante. Por esta razón, su compañero en la Luna, Charlie Duke, le tenía que recordar a menudo que se asegurase de tener la válvula cerrada para no dejar escapar el oxígeno lo cual acortaría el tiempo de sus paseos por la superficie lunar.

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El día que jugamos al golf en la Luna

15 noviembre 2016

Lo que voy a relatar a continuación constituye, al menos para mí, la mejor anécdota de todas las que ocurrieron durante las misiones lunares del Programa Apolo. Sería algo así como la anécdota definitiva.

A finales de enero de 1971, se lanzaba al espacio el Apolo 14. Aquella misión volvió a captar la atención del público mundial después del accidente del Apolo 13. El comandante del 14 era nada más y nada menos que Alan Shepard. Shepard fue el primer astronauta norteamericano y el segundo en la Historia, ya que voló después que el soviético Yuri Gagarin. Pero, posteriormente a su vuelo con el proyecto Mercury, se le detectó un problema en el oído que le impidió volver al espacio con el proyecto Géminis. Tras pasar por el quirófano, volvió a estar operativo para vuelos espaciales con el Programa Apolo.

Alan Shepard vistiéndose para ir a la Luna

Alan Shepard vistiéndose para ir a la Luna

Alan Shepard provenía de la Marina de los EE.UU. Tenía una forma de ser acorde al estereotipo que tenemos de los militares; serio, duro, directo, exigente e incluso antipático. Pocas bromas con él.

Pero Shepard tenía una pasión. Esa pasión era jugar al golf. Actividad que practicaba siempre que podía. Tenía un hándicap de 8, según otras fuentes consultadas dicen que era de 15, pero en cualquier caso quiere decir, para los que no estéis familiarizados con el golf, que era un jugador muy bueno.

Pues bien, justo antes de finalizar la segunda y última EVA (actividad extravehicular sobre la superficie lunar), Alan Shepard construyó un palo de golf con uno de los mangos de una de las herramientas que llevaban los astronautas para recoger rocas y piedras lunares y le acopló una cabeza de un hierro 6 marca Wilson Staff. Todo esto lo había preparado en Tierra en el más estricto secreto, dado que, por la limitación de peso que imponía NASA, no se podían llevar cosas innecesarias dentro del módulo lunar.  Así que, ¿cómo logró Shepard ocultar la cabeza del palo y las pelotas de golf? La cabeza del palo pudo esconderla en el envase de uno de los experimentos que iban a dejar en la Luna y las pelotas de golf dentro de un calcetín.

Alan Shepard y el palo utilizado para jugar al golf en la Luna

Alan Shepard y el palo utilizado para jugar al golf en la Luna

Shepard se colocó delante de la cámara de televisión que habían instalado en la superficie lunar y avisó a Houston. Les dijo que, como podían reconocer, en una de sus manos llevaba un auténtico hierro 6 y en la mano izquierda una pequeña bolita [de golf] blanca, muy familiar para millones de norteamericanos y que dejaría caer al suelo lunar. Posteriormente, continuó diciendo, que dado que el traje estaba tan rígido no podría golpear la pelota agarrando el palo con las dos manos (como lo haría cualquier golfista), así que intentaría golpearla como si estuviera en un bunker de arena de un campo de golf.

El primer golpe no fue muy bueno, se calcula que sólo recorrió 40 metros, y su compañero Mitchell comentó que había golpeado más arena que bola, cosa que reconoció Shepard a continuación.  Fred Haise, que hacía de CAPCOM en ese momento, dijo que le parecía que Shepard había hecho un slice (un golpe de golf en el que la bola va con efecto hacia la derecha).

Alan Shepard, previsor de que esto le podía pasar, sacó la segunda bola y lo intentó de nuevo, esta vez mucho mejor, por lo que afirmó exuberantemente aquello de: Millas y millas y millas. Sugiriendo que la bola, bajo los efectos de la baja gravedad lunar, volaba y volaba y volaba muchos metros antes de caer de nuevo a la superficie de nuestro satélite. Posteriormente, se estimó que la segunda bola había recorrido una distancia de entre 180 y 370 metros.

Captura de la imagen de tv del momento en el que Alan Shepard juega al golf en la Luna

Captura de la imagen de tv del momento en el que Alan Shepard juega al golf en la Luna

Cuando regresó a la Luna, Shepard donó el palo de golf al Museo de la Asociación Norteamericana de Golf, en Nueva Jersey, a una hora de Nueva York y allí sigue expuesto a pesar de que el Smithsonian reclamó la propiedad dado que al haber volado en una nave federal era, por tanto, propiedad federal. Aquello no tuvo éxito y el Smithsonian tuvo que conformarse con mostrar una réplica del palo.

La acción de Alan Shepard también le valió otra reprimenda desde St. Andrews, la cuna del golf situada en Escocia y la institución que redacta las reglas de este deporte. El motivo es que hay una regla de etiqueta que dice que después de golpear una bola desde dentro del bunker hay que rastrillar y alisar las marcas dejadas en la arena, cosa que el genial astronauta no hizo en aquel momento.

Alan Shepard con el palo utilizado para jugar al golf en la Luna

Alan Shepard con el palo utilizado para jugar al golf en la Luna

En cualquier caso, la acción del comandante del Apolo 14 le valió ser merecedor de la Medalla al mérito en Golf por un hecho que causó sensación entre todos los aficionados a este deporte.

El hecho de ir a la Luna ya es, de por sí, suficientemente poderoso, intenso y sublime para definir al Homo Sapiens como especie singular y transcendental. Pero que un individuo que vaya a vivir esa experiencia en primera persona se plantee, además, de forma premeditada, realizar allí una actividad tan banal, a priori, como es jugar al golf, implica una genialidad que sólo a un Ser humano podría ocurrírsele. Este gesto, quizás, nos defina más como especie que cualquier otro hecho realizado sobre la Luna. De ahí que haya querido titular este artículo en primera persona del plural.

A continuación os dejo el video donde Shepard dona el palo de golf al Museo de la USGA y explica cómo preparó todo.

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Falleció Edgar Mitchell, el sexto hombre en pisar la Luna

15 febrero 2016

ap14-S70-55388El pasado 5 de febrero se conmemoraba el 45 aniversario de la llegada del Apolo 14 a la Luna. Y el destino ha querido que, un día antes, el 4 de febrero, falleciera Edgar Mitchell, piloto del módulo lunar de esa misión y sexto hombre en pisar la superficie de nuestro satélite.

Se ha escrito y recordado mucho a Mitchell en internet durante estos diez días que han transcurrido, aproximadamente, desde su fallecimiento. Obviamente esos recuerdos han sido, y todavía son, totalmente justificados. Desde este blog nos unimos, humildemente, a todos ellos y mandamos nuestro pésame a su familia, amigos y compañeros del Programa Apolo.

De Edgar Mitchell, personalmente, me quedo con ese misterio que desprendía su mirada. Y que se acentuó al volver de su extraordinario viaje a la Luna en donde dijo que conectó con todo el Universo, como una especie de revelación.

Edgar MitchellEn cuanto a sus anécdotas, cómo no recordar sus experimentos telepáticos mientras iba y volvía de la Luna, o su lanzamiento de jabalina sobre la superficie lunar o su mala suerte al no poder llegar, junto con su compañero de misión, al cráter Cono (Cone), quedándose sólo a 20 metros del borde, porque estaban tan cansados que casi se habían perdido. No podemos olvidar tampoco que sus primeras palabras sobre la Luna fueron tan simples como “lo está soltando ahora”, en el minuto 113.56.53 de la misión.

Edgar Mitchell sobre la LunaDespués de la muerte de Ed Mitchell, sólo quedan siete de los doce astronautas que pisaron la Luna entre 1969 y 1972. Es triste pensar cómo el tiempo está ayudando a olvidar a todos aquellos hombres que, de una u otra manera, participaron en la que, quizás, fue la mayor proeza que, como civilización, hayamos conseguido. D.E.P.

Antigua web oficial de Ed MitchellP.D: He intentado entrar en la web personal de Mitchell pero como podéis ver, desgraciadamente, ya no está operativa.

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