Mi visita a la exposición “De Maspalomas a la Luna” (1 de 4)

8 diciembre 2019

Ha pasado una semana desde que regresé a la península desde Gran Canaria. Fueron cuatro días muy intensos, productivos y, sobre todo, inolvidables. Tanto por todas las actividades y visitas en las que participé, como por las personas que conocí. Debido a esta intensidad y productividad, voy a escribir varios artículos para compartir las vivencias y aprendizajes que adquirí.

Exposición “De Maspalomas a la Luna” (sala principal). Fotografía: Laura Morales.

El primero de esos artículos es este mismo. En él hablaré sobre la exposición que relata, espléndidamente, la participación canaria en la carrera espacial y los eventos que tuvieron lugar relacionados con su inauguración. En otro artículo tengo previsto comentar mis primeros “pinitos” en arqueología espacial y lo que descubrí cuando visité las tres parcelas en donde se ubicaban las naves y las antenas de la primitiva Estación Mercury (CYI) a principios de los años 60. Un artículo aparte irá dedicado a mi visita a la mítica Estación Apolo de Montaña Blanca, hoy conocida como Centro Espacial de Canarias, y a la conferencia que impartí antes, junto con el gran Valeriano Claros. Finalmente, en el último artículo de esta serie, comentaré mis visitas a las estaciones de Telefónica (Maspalomas y Agüimes) que dieron soporte a la Estación Apolo de NASA durante las misiones Apolo.

LA EXPOSICIÓN

Aterricé en Gran Canaria el jueves 28 de noviembre a primera hora. Prácticamente después de salir con el coche de alquiler en dirección a Maspalomas en donde se presentaba la exposición a los medios locales de comunicación, me llamó Mercy García, de Radio Dunas, para hacerme una pequeña entrevista telefónica que comparto aquí: podcast ivoox.

Entrada a la exposición “De Maspalomas a la Luna”.

Y llegamos a la exposición. El lugar escogido para exhibirla es todo un acierto. Estamos hablando del Faro de Maspalomas. Un lugar realmente emblemático y conocido. Referencia del lugar desde su construcción a finales del siglo XIX. La sala principal se encuentra en el primer piso, pero nada más acceder al edificio desde la calle, se entra en un patio en donde te recibe una fotografía enorme de los tres famosos astronautas del Apolo 11 cuando visitaron Maspalomas hace cincuenta años.

La exposición cuenta con dos salas, la principal, como digo, y una secundaria en donde se puede ver el video de 15 minutos cedido por Fundación Telefónica que se produjo con motivo de la exposición “De Madrid a la Luna”.

Exposición “De Maspalomas a la Luna”. Izq: Teletipo. Dcha: Reloj atómico.

Pero volvamos a la sala principal, en donde se pueden admirar una serie de paneles, con fotografías y textos explicativos (en español e inglés), una serie de videos y unas vitrinas con objetos varios (manuales originales de NASA, libros, diplomas, revistas, medallas e incluso una pequeñísima roca lunar). Entre los objetos que quizás más llamen la atención, se puede ver una maqueta cedida por el INTA de la nave Géminis, un teletipo original de la época de la Estación Apolo y un rack o bastidor, también de esa época, que controlada el reloj atómico (necesario para mantener la estabilidad y continuidad de la escala de tiempo durante las misiones espaciales). Tampoco podían faltar unas cuantas fotografías firmadas y dedicadas por los famosos astronautas del Apolo 11.

Exposición “De Maspalomas a la Luna”. Maqueta cedida por el INTA de la nave Géminis.

Aunque ya lo resalté en el anterior artículo, la comisaria de la exposición la ha planteado desde un punto de vista transversal, es decir, no solo se cuentan los hechos históricos que ocurrieron sino también se revelan las implicaciones indirectas que supuso, para los habitantes y trabajadores de la zona, el establecimiento a principio de los años 60, de una estación de seguimiento espacial norteamericana. Es fácil adivinar el choque cultural que ocurrió.

Panel de la exposición “De Maspalomas a la Luna”. Fotografía: Laura Morales.

Llegados a este punto, y una vez vista la exposición con mis propios ojos, he de decir que la comisaria, Laura Morales, ha realizado una excelente labor, tanto en descifrar y exponer la historia ocurrida de forma rigurosa, como en la documentación de esta. Me imagino, viendo los objetos expuestos, cómo ha debido de ser el trabajo para gestionarlos y adquirirlos. Enhorabuena Laura, y muchas felicidades una vez más.

Exposición “De Maspalomas a la Luna”: Presentación a los medios. De izq. a dcha: Laura Morales (Comisaria), Valeriano Claros, Concepción Narváez (Alcaldesa), Elena Espino (Concejala), Enrique Teruel. http://www.maspalomas.com

Aquella mañana estuvimos presentes, para explicar a los medios de comunicación la importancia de esta exposición, la alcaldesa de San Bartolomé de Tirajana, señora Concepción Narváez, la concejala de cultura, señora Elena Espino, la comisaria de la exposición, Valeriano Claros y yo mismo. Una vez atendidos a los medios, por cierto, muchos y muy interesados en el tema según pude comprobar, se terminó el acto de presentación. Pero el día no terminó ahí. Aún nos quedaba el acto oficial de inauguración que ocurriría por la tarde, durante el atardecer y en la calle, bajo los pies del Faro.

EL ACTO OFICIAL DE INAUGURACIÓN

Mientras corría una agradable brisa marina, la periodista Eva Marrero empezó a presentar el acto desde un sencillo atril y con una pantalla detrás que proyectaba muchas de las imágenes que están expuestas en la exhibición. El primer invitado en tomar la palabra fue el también periodista Don Ángel Tristán Pimienta, un lugareño conocido, que vivió y narró lo sucedido en Maspalomas durante aquella época de los inicios de la conquista espacial. Con humor e improvisación, el señor Tristán nos regaló unas cuantas anécdotas de aquellos tiempos.  Durante su discurso, se hizo referencia al artículo que escribió sobre la estación de NASA en Maspalomas publicado en el número 636 (15 de diciembre de 1968) de la Gaceta Ilustrada.

Intervención de Don Ángel Tristán en la inauguración oficial de la exposición “De Maspalomas a la Luna”.

Cuando terminó el turno de Don Ángel, subió al escenario Valeriano Claros. Valeriano estuvo en la Estación de NASA durante todos los vuelos que tocaron la superficie lunar hasta el cierre de esa estación en 1975. En su intervención pudimos escuchar cómo fue vivir y trabajar en aquel lugar tan destacado de la historia de la humanidad. Y cómo permaneció en la estación, al término de su turno, para poder ver en directo las imágenes de Armstrong y Aldrin en la Luna a través de la antena USB de 9 metros de diámetro y de la red NASCOM. Un auténtico lujo.

Intervención de Valeriano Claros en la inauguración oficial de la exposición “De Maspalomas a la Luna”.

Una vez terminada la alocución de Valeriano, la concejala de cultura Elena Espino, tomó la palabra y agradeció a Ángel Tristán y a Valeriano sus palabras. Entregando, a este último, un presente como reconocimiento y agradecimiento por la labor realizada al frente de la Estación Apolo de NASA en Maspalomas.  Al terminar el discurso de la concejala, la banda de música “Maspalomas Sol y Arena” subió al escenario y amenizó el lugar con unas cuantas melodías.

Homenaje a Valeriano Claros en la inauguración oficial de la exposición “De Maspalomas a la Luna”.

Posteriormente, y ya para finalizar los actos de ese día, se procedió a dar por inaugurada oficialmente la exposición, invitándose a todos los presentes que así lo quisieran a acceder al edificio del Faro para contemplarla y admirarla. Allí pude saludar, entre otras personas, a Don Ángel Tristán.

EL HOTEL RIU PALACE OASIS

Después de visitar de nuevo la exposición brevemente, Valeriano, su esposa Carmen y yo, nos retiramos al Hotel Riu Palace Oasis, el famoso Hotel Maspalomas Oasis en donde se hospedaron los astronautas del Apolo 11 y 12, a disfrutar de una exquisita cena. Aprovecho ahora el momento para resaltar la maravillosa reforma que ha sufrido recientemente el hotel y su excelente trato hacia nosotros. Sin duda, recomiendo a todo el mundo que vaya y disfrute unos días de esas magníficas instalaciones con unos excelentes profesionales. Yo desde luego volveré. Tampoco me puedo olvidar de mencionar, y agradecer, a Ángeles y Nieves, de la empresa IMACO 89, por su magnífico trabajo organizando todos los actos y haciéndonoslo muy fácil a los invitados.

Hotel Maspalomas Oasis. Visita de los astronautas del Apolo 12 (Febrero 1970).

Se terminaba aquí la jornada por todo lo alto. Sin embargo, en el artículo no he narrado todo lo que viví aquel día. Me faltó contaros lo que pasó entre la presentación de la exposición a la prensa y la inauguración oficial. Pero eso lo dejaré para el siguiente artículo. No os lo perdáis porque seguro que os gustará.

ANOTACIONES RELACIONADAS:

50 años del Apolo 12: se repite la machada

14 noviembre 2019

Cuando Neil Armstrong, Buzz Aldrin y Michael Collins regresaron de su viaje a la Luna en julio de 1969, demostraron que el ser humano podía realizar viajes interplanetarios. Esa certeza significaba ya que la aventura era posible. En el fondo, era el pistoletazo de salida para la exploración real de la Luna. Y para seguir haciendo Historia con mayúsculas. Cuatro meses después, en noviembre, llegaba el turno para Charles “Pete” Conrad, Alan Bean y Richard Gordon.

Tripulación del Apolo 12. De izq. a dcha: Charles Conrad, Richard Gordon y Alan Bean. Fotografía: AP12-KSC-69PC-621.

El objetivo principal que debía cumplir la misión del Apolo 12 era aterrizar en la Luna de forma precisa, es decir, en un lugar predeterminado. Algo que el Apolo 11 no pudo conseguir ya que alunizó a casi seis kilómetros del sitio inicialmente previsto. Esta vez se escogió un lugar en el Océano de las Tormentas, concretamente a escasos metros de donde se había posado la sonda Surveyor 3 en abril de 1967.

Momento en el que un rayo golpea la torre de lanzamiento durante el despeque del Apolo 12. Foto: AP12-S69-60068.

El Apolo 12 fue lanzado desde Cabo Cañaveral el 14 de noviembre y se puede afirmar que fue una misión casi perfecta. Aunque estuvo a punto de fracasar desde el mismo inicio de esta puesto que un par de rayos impactaron sobre el Saturno V durante la fase de lanzamiento haciendo que los paneles de navegación del módulo de mando se apagasen. En momentos así es cuando se justifica la elección de ciertos astronautas para llevar a cabo ciertas misiones. Sino hubiera sido por los nervios de acero de Conrad, junto con las tablas de Gordon y Bean, la misión se hubiera abortado provocando un gran perjuicio al Programa Apolo. Aunque, para ser justos también, la ayuda que recibieron desde el Control de misión en Houston para solventar ese momento crítico fue definitiva: John Aaron, el controlador EECOM, sugirió rápidamente “que prueben SCE a Auxiliar” (“Try SCE to Aux” en inglés) orden que arregló el problema “milagrosamente”.

Pete Conrad saliendo del LEM para pisar la superficie lunar. Fotón: AS12-46-6717.

A parte de conseguir el objetivo de aterrizar a unos 200 metros de la Surveyor 3, la misión del Apolo 12 fue la primera en realizar dos actividades extravehiculares (EVA en sus siglas en inglés) de casi cuatro horas cada una. En esas EVAs se instaló, por primera vez, un conjunto de experimentos e instrumentos científicos denominado ALSEP (Apollo Lunar Surface Experiments Package), así como otra bandera los Estados Unidos. En la pata de la etapa de descenso del módulo lunar se dejó una placa sin ninguna frase como si ocurrió en el Apolo 11, solo la fecha y los nombres y las firmas de los astronautas. En la Luna se recolectaron 34,5 Kg de rocas y se cogió la cámara de televisión de la Surveyor 3 para estudiarla posteriormente en la Tierra.  En total Pete Conrad y Alan Bean permaneciendo en la Luna 31 horas y 31 minutos.

Charles Conrad examinando la Surveyor 3 durante la segunda EVA. Foto: AS12-48-7136.

Entre los logros de esta misión, no quiero olvidar tampoco mencionar que el Apolo 12 viajó en una trayectoria híbrida, no de retorno libre. Esto se decidió por varias razones, entre ellas para que la antena de seguimiento de Goldstone (EE. UU) de 64 metros (210 pies) de diámetro pudiera controlar el descenso y aterrizaje en la Luna. A cambio se sacrificaba la seguridad, por lo que, si hubiera habido un problema grave con los motores de la nave, los astronautas no hubieran podido regresar directamente a la Tierra. La importancia de esto se demostró clave en la siguiente misión, la del Apolo 13.

Placa dejada por el Apolo 12 en una de las patas de la etapa de descenso del módulo lunar Intrepid.

Otro dato curioso de esta misión es que, durante el regreso a casa, los astronautas del Apolo 12 tuvieron la suerte de ser los primeros hombres en ver a la Tierra eclipsando al Sol.

También al regreso, los astronautas tuvieron que pasar 21 días de cuarentena.

El indicativo de llamada elegido para el módulo de mando y de servicio fue Yankee Clipper y para el módulo lunar el de Intrepid. Nombres puestos por los trabajadores de las fábricas de esas dos naves. El módulo de mando Yankee Clipper se exhibe actualmente en el Museo del aire y el espacio de Virginia (Virginia Air & Space Center) de Hampton (Virginia).

Módulo de mando Yankee Clipper en el Museo del Aire y el Espacio de Virginia (EE.UU.).

Desgraciadamente, ninguno de los tres astronautas sigue vivo. Conrad, el comandante, falleció en 1999 por una hemorragia interna tras sufrir un accidente de moto. Gordon murió en 2017 y Alan Bean, el piloto del módulo lunar, nos dejó en 2018.

Apolo 12 (Intrepid) en la Luna. A la derecha se observa la antena de Banda-S. Foto: AS12-47-6988.

La configuración de la red de seguimiento de vuelos tripulados (MSFN en sus siglas en inglés) se amplió, no solo con la antena de 64 metros de Goldstone antes mencionada, sino también con otra antena en Parkes (Australia) con el objetivo de mejorar la cobertura de televisión en la Luna. En general la red funcionó perfectamente. Como pequeña anécdota reflejada posteriormente en el informe de la misión, hay que destacar que después de la primera EVA, se detectó un tono de 2 KHz en las comunicaciones aire-tierra recibidas a través del canal de voz de respaldo del módulo lunar. Parece ser que ese tono se generó en algún equipo de la estación de Fresnedillas (Madrid prime) y posteriormente se enviaba hacia el módulo lunar por el enlace uplink que a su vez era retransmitido al transpondedor de tierra.

Configuración de la red NASCOM para el Apolo 12. Se puede ver que sobre el Océano Atlántico había dos satélites INTELSAT operando.

¿Y qué pasó con la red NASCOM? Recordamos que esta red mundial estaba formada por multitud de circuitos telefónicos, cables submarinos, enlaces de microondas, satélites de comunicaciones, etc, que trasmitían los datos recogidos en las estaciones de la red MSFN al control de misión en Houston. Como ya contamos en este blog, unos días antes del lanzamiento del Apolo 11, el enlace principal entre las estaciones de NASA en España (a través de la estación de Telefónica en Buitrago) y Estados Unidos se perdió. La antena del satélite Intelsat III-F2, situado sobre sobre Brasil, falló y quedó inutilizado para dar servicio al Apolo 11. Sin embargo, el satélite se recuperó parcialmente en agosto de ese mismo año, permitiendo trasmitir unos circuitos de voz. Por tanto, para la misión del Apolo 12, se podía volver a contar con él. No obstante, como no era suficiente, también se tuvo que utilizar el otro satélite operativo que había sobre el Océano Atlántico: el Intelsat II-F3 o Canary bird (Canario).

El Intrepid visto desde el Yankee Clipper descendiendo a la superficie lunar. Foto: AS12-51-7507.

Si el Apolo 12 logró un aterrizaje preciso fue gracias, en parte, al excelente comportamiento de la red MSFN y NASCOM la cual permitió trasmitir y recibir instantáneamente los datos entre el módulo lunar y el Centro del control de misión en Houston. Una gran parte de esos datos se procesaron con el nuevo programa informático del LEM (llamado “Lear Processor” en honor a su inventor, el ingeniero William M. Lear) para ir corrigiendo los errores de navegación en el descenso del Intrepid a la Luna. Con el nuevo comando “Noun 69” (Nombre 69), los astronautas podían actualizar las coordenadas del lugar de aterrizaje en base a los datos que recibían de la red MSFN y todo ello en tiempo real.

Apollo experience report – Mission planning for lunar module descent and descent – junio 1972.pdf

Los periódicos españoles de la época ya informaban sobre la misión unos días antes del lanzamiento. El día 13 lo que preocupaba era si la avería detectada en uno de los depósitos de hidrógeno líquido podría hacer que se aplazara el lanzamiento. Al día siguiente, Europa Press reseñaba el papel de la estación de Fresnedillas y su enlace con Houston a través del satélite Intelsat operado por Telefónica desde su estación de Buitrago del Lozoya. El día 15, en el ABC, el enviado especial a Fresnedillas, Antonio Alférez, reflejaba en su crónica que había podido ver el lanzamiento “a través de una pantalla de TV en color”. Alférez también se percató que la segunda misión a la Luna ya no despertaba tanto interés entre el público puesto que “apenas hemos venido unos pocos periodistas en comparación con la legión llegada con el Apolo 11”. La agencia Cifra informaba también de los contactos hechos entre la estación de Maspalomas y los astronautas durante la primera fase de la misión. El 18 de noviembre, el ABC informaba de que los equipos de astrofotografía de la Agrupación Astronómica de Sabadell habían podido fotografiar, con mucha calidad, “el cúmulo de gas desprendido por el Apolo 12 al iniciar su recorrido translunar”. Al parecer esta Agrupación colaboraba con NASA dentro de la red internacional de vigilancia lunar.

Portadas del diario ABC relacionadas con la misión Apolo 12.

Los periódicos canarios, en especial El Eco de Canarias, cubrían también la misión, centrándose muchas veces en contar lo que pasaba desde la estación de Maspalomas. Antonio-Román Rodríguez del Pino enviaba sus crónicas telefónicas, sin embargo, desde la estación de “Robledo de Chavela”. La agencia Pyresa informaba, el día 19, que TVE iba a emitir en directo un par de programas sobre la llegada del Apolo 12 a la Luna.

El Eco de Canarias informando el 20 de noviembre de 1969 sobre la llegada del Apolo 12 a la Luna. (Página 2).

La segunda misión lunar llegaba a su fin. Dos hombres más habían podido pisar de nuevo la superficie de la Luna y traerse con ellos un legado científico de primer orden. Y hacerlo, además, con una gran camaradería, compañerismo y dosis de buen humor. Alan Bean, el cuarto hombre en pisar la Luna, era un gran aficionado a la pintura. En honor a sus compañeros de misión, pintó una serie de cuadros bajo el título de “Buddies forever” (Amigos para siempre) en las que reflejaba su estancia en la Luna. Sin embargo, pintó uno que tituló “The fantasy” (La fantasía) en el que situó a Richard Gordon, el astronauta que se quedó orbitando la Luna dentro del Módulo de mando, sobre la Luna junto con Pete Conrad y el mismo.

Cuadro: Fantasy (Fantasia). Autor: Alan Bean.

Parecía que los Estados Unidos tenía dominadas todas las técnicas y procedimientos para ir y volver a la Luna con astronautas. La ilusión y euforia del Apolo 11 y 12 se empezaban a diluir. En abril de 1970, cinco meses después del Apolo 12, le tocaría el turno al Apolo 13. Pura rutina ya… ¿O quizás no?

Godspeed, Apollo 12!


El gran salto al abismo (libro)

11 noviembre 2019

El gran salto al abismo. La extraordinaria historia de un técnico español de la NASA en la exploración del espacio. Por Jesús Sáez Carreras. Edita: Next Door Publishers (Colección El Café Cajal). Año: 2019. 243 páginas. ISBN: 978-84-949245-6-9.

Hace miles y miles de años hubo un instante en el que un homínido bípedo fue capaz de fabricar las primeras herramientas de piedra de la historia. Ese instante es considerado como el momento en el que surgió el ser humano por primera vez. Fue el primer gran salto de nuestra especie… Hasta que hace aproximadamente sesenta años, un 12 de abril de 1961, otro miembro de esa misma especie, Yuri Gagarin, llegó al espacio por primera vez… Ese fue el segundo y gran salto al abismo del Homo sapiens. Comenzaba la carrera espacial.

Carlos González, un joven español, participó desde casi el inicio de la confrontación mundial por ver quién de los dos bloques políticos más importantes de aquella época dominaba el espacio; o el conocido como “mundo libre” o el comunismo soviético.

Mientras trabajaba para NASA en las dos estaciones de seguimiento de la sierra de Madrid (Fresnedillas de la Oliva y Robledo de Chavela), Carlos fue testigo de primera mano de todos los momentos históricos en la conquista inicial del espacio. Desde su puesto de trabajo controló, en 1968, a la primera misión tripulada del Programa Apolo, la del Apolo 7, hasta el lanzamiento de la misión Juno, en 2011, justo el día que comenzaba su jubilación. Ni que decir tiene que trabajó en misiones míticas como la del Apolo 11 o la del Apolo 13 o que vivió – y sufrió – las dos tragedias del transbordador espacial (Challenger y Columbia) entre otros hechos. Incluso, en marzo de 1974, llegó a conocer en persona al mismísimo Werhner von Braun, el diseñador del lanzador Saturno V que mandaría a 12 hombres a pisar la Luna. Por todo ello, la NASA le concedió la Medalla al Servicio Público Distinguido reconociendo su profesionalidad, buen hacer y esfuerzo contribuyendo a que el ser humano, a través de la Agencia espacial norteamericana, pudiera conseguir tantos y tantos sueños.

Aunque Carlos, aparte de ser un experto en su campo, es también un hombre excepcional con una calidad y generosidad humana de las que dejan huella en los demás. No se me olvidará cuando le conocí por primera vez: fue en una visita a la estación de Robledo, poco antes de jubilarse, y siempre le estaré agradecido de que me enseñara y explicara las distintas estancias de la mítica estación de Robledo de Chavela (MDSCC). Guardo como oro en paño una reproducción en papel que me dio, y dedicó, del certificado de agradecimiento que la NASA le había entregado por su participación en el Apolo 11.

Pero volvamos al libro. Básicamente es la historia personal de Carlos contada dentro de la historia general de la conquista espacial. Y ahí su autor realiza una labor exquisita al juntar las dos grandes historias. Jesús Sáez te va llevando en volandas, tejiendo unos nudos ya irrompibles; el de la vida de Carlos y la exploración espacial. Tuve el gusto de conocer a Jesús cuando compartí con él el escenario del “Hay vida en martes” en Espacio Fundación Telefónica sobre los 50 años de la llegada a la Luna y, aunque suene a peloteo, he de decir que escribe muy bien. Su redacción es elegante, cercana, natural, divulgativa y muy efectiva ya que consigue que el lector devore las páginas de su obra rápidamente.

Hay vida en Martes: 50 años en la Luna. 2-julio-2019. Cortesía de Fundación Telefónica. Fotografía de Irene Medina

Si lo reseñado hasta ahora no fuera suficiente para comprar y leer este libro, voy a explicar más motivos para hacerlo.

Por un lado, el libro está prologado por Miguel López-Alegría, el primer astronauta de origen español que llegó al espacio. Pero aún hay más ¡y es que el epílogo lo ha escrito nada más y nada menos que Charles Duke! El décimo hombre que pisó la Luna con el Apolo 16. Charlie Duke es amigo de Carlos y ambos comparten el gusto por la divulgación del Programa Apolo como pude constatar personalmente en las visitas que hizo Duke a Madrid con motivo de la exposición sobre la historia de la carrera espacial que hubo en Madrid en el año 2011.

Otro punto importante que quiero destacar sobre esta obra es la gran labor editorial de Nuria y Oihan, de Next Door Publishers. La gran calidad y el cariño con que se han currado este proyecto se percibe desde el mismo momento en que coges y ojeas un ejemplar del libro. La maquetación, las ilustraciones, las fotografías… Sin olvidar la bibliografía final y las sugerencias de blogs y documentales relacionados con este tema. Por cierto, muchas gracias por incluir a Mr.Gorsky  entre ellas. Sin duda no lo merecemos, pero gracias.

Carlos, ese hombre extraordinario con la voz ronca que trasmite confianza y cercanía, ejemplo de una generación de españoles que, con su esfuerzo (y el de sus padres), fueron capaces de destacar en un campo y en un momento histórico gracias a su talento, habilidad y trabajo con el fin de poner un granazo de arena en la conquista del espacio y en ampliar el conocimiento que el ser humano tiene sobre el Universo. Aquel chaval que en 1957 vio pasar al Sputnik cruzando el cielo de Madrid la lado de su padre desde la azotea de la casa donde vivían, aquel que con 17 años se marchó a estudiar a Estados Unidos gracias a una beca, aquel que hizo la mili durante 18 meses, aquel que volvía a Madrid todos los días haciendo autostop desde su puesto de trabajo en Pinto, aquel chaval, aquel hombre, se sentó la noche del 20 de julio de 1969 enfrente de una de las consolas que controlaban el descenso a la Luna del Apolo 11. Gracias Carlos y a todos los de tu generación por tu ejemplo. Y gracias, de nuevo, a Jesús Sáez y a Next Door Publisher por recoger esta gran historia y guardarla ya para la posteridad.

Sin duda alguna, todo astro trastornado debería tener un ejemplar de este libro en su estantería.

ANOTACIONES RELACIONADAS:

De Madrid a la Luna, la exposición de Telefónica sobre la participación española en el Programa Apolo

3 junio 2019

La Fundación Telefónica, en su Espacio Efemérides de la segunda planta de su emblemático edificio de la Gran Vía de Madrid, organiza una exposición sobre el papel de España en la llegada del Hombre a la Luna. Efeméride que cumple 50 años durante este año 2019. Para el que no lo sepan aún, el ser humano pisó la superficie lunar por primera vez en julio de 1969 durante la misión Apolo 11 y España, a través de una serie de estaciones de seguimiento de naves espaciales y de enlace de comunicaciones por satélite en su territorio, ayudó a que esto fuera posible.

Esta exposición es especial para mí ya que tengo el honor de ser el comisario de la misma.

En este artículo describiré cómo se ha estructurado el espacio expositivo, hasta cuándo se puede visitar y algún detalle más. Mi intención, por otro lado, es contar, en otro artículo, cómo se gestó el proyecto, quién participó en él y como se llegó a materializar todo. Pero para eso habrá que esperar un poco.

¿QUÉ SE PUEDE VER?

Nada más salir del ascensor que sube a la segunda planta podemos ver el espacio expositivo a mano derecha. Lo primero que nos encontramos es una columna central con imágenes y videos dentro de unos cubos de diferente tamaño. Detrás de esa columna hay un muro con paneles y vitrinas y a la derecha de la columna otro muro con más paneles y vitrinas. El espacio disponible es pequeño y se ha tenido que hacer una labor de resumen importante. Labor que ha implicado descartar muchos hechos y acontecimientos que seguramente deberían estar presentes. Mis disculpas, de antemano.

MURO GENERAL

En el muro de la derecha se cuenta, cronológicamente, el contexto histórico general, es decir, desde el lanzamiento del primer satélite artificial en 1957 por parte de la Unión soviética – el Sputnik -, hasta la última misión Apolo a la Luna (Apolo 17) en 1972. En la primera vitrina nos encontramos una serie de objetos relacionados con el Programa Apolo como las insignias de todas las misiones tripuladas, una fotografía de Alan Shepard jugando al golf en la Luna, una maqueta del lanzador Saturno V y un certificado de agradecimiento de NASA a un empleado de Telefónica (D. Vicente San Miguel, Director de la estación de Buitrago). Bajo esta vitrina hay un cajón en el que se puede ver el BOE con el primer acuerdo firmado entre los Gobiernos de España y Estados Unidos en 1960 y una medalla conmemorativa realizada con el metal de la nave Apolo a nombre de D. Valeriano Claros Guerra, ingeniero de la estación de NASA en Canarias. En la otra vitrina se puede ver una maqueta de la nave Apolo en órbita lunar, una réplica de la placa que dejaron los astronautas en la pata del módulo lunar Eagle del Apolo 11 y una réplica de la linterna que llevaban los astronautas en su equipamiento personal. Para terminar, en este muro, hay una proyección de un video sobre la misión del Apolo 11.

Exposición De Madrid a la Luna. Muro general.

MURO DEL FONDO

En el muro del fondo se explica la participación de Telefónica en toda esta historia. Participación que arranca desde el mismo momento en el que empieza la Carrera espacial, ya que Telefónica se encargaba de trasmitir la voz y los datos que se recibían en la estación que NASA instaló en 1960 cerca de la Playa de Maspalomas hasta su central, en la ciudad de Las Palmas, y de ahí, por enlace de radio a Londres, desde donde se reenviaban por cable submarino a Estados Unidos. Posteriormente a los Programas Mercury y Géminis, en 1967, NASA y Telefónica firmaron un contrato para que Telefónica se incorporase a la red NASCOM con dos estaciones terrenas de comunicaciones por satélite. Estas dos estaciones iban a dar servicio a las dos estaciones de NASA en España que se utilizaron durante el Programa Apolo: la principal en Fresnedillas de la Oliva (junto con su reserva de Robledo de Chavela) y la secundaria en Montaña Blanca en la isla de Gran Canaria. El contrato original es uno de los documentos que se exhiben en una vitrina. A parte de los paneles informativos, existen tres pantallas que muestran un video con imágenes del Proyecto Mercury, otro video con gráficos explicando la red NASCOM y un tercero con imágenes de la estación de Telefónica en Buitrago del Lozoya (Madrid). Este video se sustituirá en breve por otro con imágenes del recorrido que realizaron en coche descapotable los tres astronautas del Apolo 11 (Neil Armstrong, Buzz Aldrin y Michael Collins) por Madrid en su visita a la capital en octubre de 1969.

GRÁFICOS SUPERIORES

En la parte superior de los muros principales hay dos gráficos que muestran las etapas del viaje desde la Tierra a la Luna y el regreso desde la Luna a la Tierra. En el lateral del muro del fondo hay un cajetín con una hoja explicativa de cada etapa.

COLUMNA CENTRAL

La columna central sirve de apoyo a los dos muros con imágenes y videos. En especial quiero destacar el video con los testimonios de José Manuel Grandela, Valeriano Claros y Alberto Martos – técnicos de las estaciones de NASA en Madrid y Canarias -, y de Vicente San Miguel – Director de la estación de Telefónica en Buitrago -. En este video se han seleccionado sus comentarios sobre las relaciones personales entre los técnicos norteamericanos y los españoles.

VIDEO EN LA SALA DE LA HISTORIA DE LAS TELECOMUNICACIONES

No quisiera olvidarme de comentar que al lado del espacio expositivo está la exposición permanente que la Fundación Telefónica tiene sobre la Historia de las Telecomunicaciones. En esa otra exposición se ha colocado un video de 15 minutos de duración, a modo de mini documental, contando cómo fue la participación española en esta aventura de la Humanidad. Aunque hay que verlo de pie creo que merece la pena.

Exposición De Madrid a la Luna. Columna central en primer término, muro del fondo a la izquierda y acceso a la sala Historia de las Telecomunicaciones (derecha).

FECHAS Y HORARIOS:

La exposición se puede visitar desde el 11 de mayo hasta el domingo 17 de noviembre, en horario de 10 a 20 horas de martes a domingo. El lunes está cerrado.

REDES SOCIALES:

Sobre redes sociales comentar que el Twitter de la Fundación Telefónica ha creado la etiqueta #DeLaSierraALaLuna para concentrar aquí todos los mensajes sobre la exposición.

POSIBLE ITINERANCIA POR ESPAÑA:

Desde la Fundación Telefónica me han comentado que es posible que la exhibición itinere posteriormente por otros lugares de España.

Si te gustaría que la exposición llegase a tu ciudad o comentarme tus impresiones sobre la misma, por favor, mándame un correo electrónico.

AGRADECIMIENTOS:

Para finalizar quisiera agradecer a la Fundación Telefónica haber apostado por este proyecto, en especial a Reyes y a Laura. Tampoco me puedo olvidar mencionar  a mis compañeros de viaje de Mykado Media; Carmen (productora) y Gustavo (realizador). Ni de Iria, que me animó y ayudó desde el momento en el que le conté que tenía esta idea.

A todos muchas gracias y, por supuesto también, muchas gracias a todos los que habéis visitado ya la exposición.


Efemérides relacionadas con el Programa Apolo para este año 2019

2 enero 2019

2019 es el año. El año en el que se conmemorarán, nada más y nada menos, los 50 años de la llegada del Hombre a la Luna.  Pero no solo eso, también habrá otras fechas de interés:

  • 55 años de la firma del acuerdo de cooperación entre España y EEUU para instalar y operar la estación de Robledo de Chavela (Madrid), hoy MDSCC, el 29 de enero de 1964.
  • 55 años del comienzo de las obras de la estación de Robledo de Chavela (Madrid), hoy MDSCC, el 20 de agosto de 1964.
  • 50 años de la misión Apolo 9 (Marzo de 1969).
  • 50 años de la misión Apolo 10 (Mayo de 1969).
  • 50 años de la misión Apolo 11 (Julio de 1969).

  • 50 años de la misión Apolo 12 (Noviembre de 1969).
  • 25 años del fallecimiento de Stuart A. Roosa, piloto del módulo de mando del Apolo 14.
  • 20 años del fallecimiento de Charles Conrad, comandante del Apolo 12.
  • 1 año del fallecimiento de Alan Bean, piloto del módulo lunar del Apolo 12.
  • 1 año del fallecimiento de John Young, comandante del Apolo 16.
  • Pero es que además, este blog, el mismo día que se conmemorará la gesta del Apolo 11, cumplirá 10 años.

¡Qué el 2019 sea un buen año para todos!


Falleció Alan Bean, el pintor lunar

29 mayo 2018

Alan Bean en el Océano de las Tormentas (Apolo 12) – GPN-2000-001428.

Desgraciadamente el pasado 26 de mayo de 2018 fallecía Alan Bean, piloto del módulo lunar en el Apolo 12 y, por tanto, el cuarto hombre en pisar la Luna.

A parte de la faceta humana, que está siendo ampliamente recordada estos días, quisiera destacar su faceta artística y es que Alan Bean era gran pintor que dedicó su obra a retratar al óleo algunos momentos vividos (o imaginados) por él o por los otros “moonwalkers” en la superficie de la Luna durante aquellas misiones del Programa Apolo. Pintura que, aparte del simbolismo de las mismas, consigue acercar a los que no hemos estado en la Luna esas sensaciones que pudieron vivir aquellos 12 elegidos.

Alan Bean en su estudio de pintura

Soy de la opinión de que al espacio no solo deben viajar físicos, ingenieros o pilotos, también deben viajar poetas, pintores y cualquier otro tipo de artista que ayuden, con su obra, a comprender al resto de las personas lo que es viajar al espacio y a otros mundos. Quiero recordar las palabras que Alan Bean le dijo a Eduardo García Llama en una entrevista que le realizó en noviembre de 2014.

Después de dejar la NASA, se ha dedicado de lleno a la pintura y me gustaría hablar acerca de esta faceta artística. ¿Por qué la pintura? ¿Qué desea transmitir a la gente con su arte?

Dejé la NASA, el mejor trabajo del mundo para mí, para contar historias acerca de la gran aventura que fue Apollo y algunas que se habrían perdido para siempre, y contarlas de una manera que inspire a futuros exploradores que vayan al espacio. Cuando futuros exploradores vayan al espacio y lean mis libros, tal vez digan ‘¿sabes?, podemos hacerlo mejor que lo que esos tipos hicieron en esas historias y en esas pinturas, podemos hacer más que ellos’. Algunas de las pinturas que hago versan sobre cosas que me gustaría haber hecho en la Luna y que no hice. Cuando otros vean esas cosas en las pinturas de Alan Bean, podrán decidir hacerlas y hacer cosas mejores. Por ejemplo, cuando vayan a la Luna podrían llevar una pelota de fútbol [americano] o de soccer y hacer algo con ella allí arriba y retransmitirlo por televisión para que la gente en la Tierra lo disfrutara; además, nosotros también lo habríamos disfrutado (risas). Nosotros nunca pensamos en su día nada de eso. Alan Shepard [Apollo XIV] golpeó una bola de golf en la Luna pero nosotros no pensamos en nada similar, así que cuando la próxima tripulación vaya a la Luna tal vez vean una pintura mía titulada ‘Are you ready for some football’ (‘¿Estás listo para algo de fútbol?’) y les inspire para llevar una pelota y lanzarse algún pase y jugar frente a la televisión en el vacío del espacio, a un sexto de gravedad, vistiendo un traje espacial, únicamente durante unos pocos minutos, claro, pero sólo porque estas son las cosas que hacemos los humanos y son cosas que a otros humanos les encantaría ver. Esta es más o menos la razón por la que pinto lo que pinto, para celebrar y recordar cosas que gustarán a los seres humanos en el futuro.

“Pete y yo” – Pintura de Alan Bean (Apolo 12)

Después del fallecimiento de John Young, en enero de 2018, con el de Alan Bean ya sólo quedan vivos cuatro de los doce astronautas que pisaron la Luna: Buzz Aldrin (Apolo 11), Dave Scott (Apolo 15), Charlie Duke (Apolo 16) y Harrison “Jack” Schmitt (Apolo 17).

ANOTACIONES RELACIONADAS:

De porqué al módulo lunar del Apolo 11 se le llamó Eagle y los otros indicativos para las naves Apolo

15 marzo 2018

CAPCOM Charlie Duke, Jim Lovell y Fred Haise durante el Apolo 11: Houston.

Cuando uno se comunica por radio con otra estación, o con un barco o con los astronautas de una nave espacial, por ejemplo, hay que identificar a cada emisor-receptor con lo que se llama indicativo (call sign en inglés). Esto facilita, como digo, la comunicación y la identificación entre los participantes de la conversación y evita, por tanto, problemas que puedan surgir debido a malinterpretaciones, etc.

A partir del Apolo 9, las naves Apolo constaban de dos naves unidas; el módulo de mando (CM) y el módulo lunar o LEM. El primero era donde viajaban los astronautas hasta la Luna, permaneciendo uno de ellos en el CM mientras el módulo lunar bajaba a la superficie de la Luna con los otros dos, para luego regresar a la órbita lunar, donde se desechaba una vez que los astronautas se introducían de nuevo en el módulo de mando.

El Apolo 7 y el Apolo 8 solo constaban del módulo de mando por lo que su indicativo era Apolo 7 y Apolo 8 directamente. Pero a partir del Apolo 9 había que distinguir entre el módulo de mando y el módulo lunar, como decimos, cuando se separaban entre ellos. Cuando estaban unidas el indicativo era el nombre de la misión Apolo.

Módulo de mando y servicio del Apolo 9: Gumdrop (gominola)

En el Apolo 9, al módulo de mando se le denominó como Gumdrop, gominola en español. Esto fue debido a que cuando el módulo de mando llegó a Cabo Cañaveral desde la fábrica para ser montado encima del cohete Saturno V, iba cubierto con una especie de envoltorio azul que recordaba a las gominolas y de ahí el nombre. Para el módulo lunar se utilizó Spider, araña en español. Esto era debido a las cuatro patas del LEM que destacaban como las patas de las arañas.

En el Apolo 10, la misión de prueba antes del Apolo 11, el módulo de mando se llamó Charlie Brown, el personaje de los comics de Snoopy que fue el nombre elegido para el módulo lunar dado que el LEM “husmearía” (snooping se dice en inglés) la Luna en una órbita baja.

El comandante del Apolo 10, Thomas P. Stafford, le toca la nariz a Snoopy.

Y llegamos al Apolo 11 con su módulo lunar Eagle por el águila representada en el emblema de la misión. En este caso, el módulo de mando se identificó con Columbia, el mismo nombre (Columbiad) con el que Julio Verne nombró a la nave que viajara en su novela “De la Tierra a la Luna” y con el que guarda relación con el descubrimiento de América por parte de Colón.

La segunda misión sobre la Luna, la del Apolo 12, contó con el módulo de mando Yankee Clipper, nombre puesto por los trabajadores del fabricante de esta nave espacial y el módulo lunar Intrepid, nombre escogido, de la misma manera, por los empleados de la empresa fabricante del LEM.

Los astronautas del Apolo 13 se salvaron gracias al módulo lunar Aquarius, el portador de agua, que traía la fertilidad y la vida al Valle del Nilo de la misma forma que los astronautas esperaban traer conocimientos de la Luna. Para el módulo de mando se escogió el nombre de Odyssey, Odisea en español, por la epopeya griega de Homero.

Vuelo de los hermanos Wright en Kitty Hawk (EEUU).

El Apolo 14 escogió el nombre de Kitty Hawk para el módulo de mando en honor al nombre del sitio en donde los hermanos Wright lograron volar por primera vez. Por otro lado, Antares fue el nombre del módulo lunar. Nombre de la estrella que usaría el LEM como referencia para el aterrizaje en la superficie lunar.

La primera misión Apolo en utilizar el Rover lunar sobre la superficie lunar fue la del Apolo 15. En esta ocasión el módulo de mando se llamó Endeavour, Esfuerzo, en honor al barco que utilizó el marino inglés James Cook en sus periplos científicos. En la Luna se posó el LEM llamado Falcon, Halcón, que es la mascota de la Academia militar del Fuerza Aérea Norteamericana (USAF). Los tres astronautas del Apolo 15 eran militares de la USAF.

Módulo de mando y de servicio del Apolo 16: Casper.

La penúltima misión lunar, la del Apolo 16, escogió el nombre de Casper, el fantasma de los dibujos animados, para el módulo de mando. Esto se debió a la similitud del color blanco de los trajes espaciales con el blanco del fantasma. El penúltimo LEM en posarse sobre la Luna se llamaba Orión, por la constelación Orión que utilizarían los astronautas como referencia en su navegación por el espacio hacia la Luna.

Y llegamos al Apolo 17, la última misión tripulada. En este caso se eligieron unos nombres acordes a la ocasión. Para el módulo de mando se escogió como nombre el de América. Un tributo y un agradecimiento a las personas que hicieron posible el Programa Apolo. Challenger, Retador en español, fue el nombre del último módulo lunar. Esto se debió por los retos que habría que acometer en el futuro de la Carrera espacial después del Programa Apolo.

ANOTACIONES RELACIONADAS: