No dream is too high, el último libro de Buzz Aldrin

15 noviembre 2018

No dream is too high. Life lessons from a Man who walked on the Moon. Por Buzz Aldrin y Ken Abraham. Idioma: inglés. Editorial: National Geographic Partners LLC. Año: 2016. Páginas: 223. ISBN: 978-1426216497.

Buzz Aldrin, el segundo hombre que pisó la Luna después de que lo hiciera su compañero Neil Armstrong en la misión del Apolo 11, nos quiere dar, con este libro, una serie de consejos sobre la vida, derivados de su experiencia vital y profesional como astronauta.

Sin duda son consejos valiosos que a muchos podrán servir de inspiración y de ayuda. A modo de resumen, podemos encontrar los siguientes:

  • El cielo no es el límite. Hay huellas en la Luna.
  • Mantén tu mente abierta a las oportunidades.
  • Enséñame qué amigos tienes y te diré como será tu futuro.
  • El segundo viene después del primero.
  • Escribe tu propio epitafio.
  • Mantén tu espíritu de aventura.
  • Fracasar siempre es una opción.
  • Se respetuoso con la gente.
  • Ríete mucho.
  • Ayuda o otros a llegar más allá de donde tú fuiste.

Pero lo que a mí, particularmente, me ha gustado más del libro es conocer las anécdotas vividas por Aldrin en su carrera como astronauta de NASA relacionándolas con el consejo de cada capítulo. Muchas de estas anécdotas son muy conocidas, otras no tanto. Entre las que relata están:

  • La historia de cómo fue tomada la foto histórica de la huella y de su bota en la superficie lunar.
  • De donde viene el nombre de Buzz.
  • Cómo conoció a Neil Armstrong.
  • El accidente del Apolo 1 y su amistad con los astronautas fallecidos, especialmente con Ed White.
  • La controversia de si debía salir el primero a la superficie lunar en vez de Neil Armstrong. Sus primeras palabras en la Luna y  la famosa foto que le hizo Armstrong en la Luna.
  • Cuando se hizo pis bajando las escalerillas del LEM.
  • Sus problemas con el alcohol.
  • El 60 % de posibilidades de tener un aterrizaje exitoso en la Luna que habían calculado y el discurso que daría el Presidente Nixon en caso de que no lo hubieran logrado.
  • Cuando falló al intentar volver a subir a la escalerilla del LEM una vez que pisó la Luna por primera vez. Estaba en el procedimiento pero no se percató de la gravedad lunar.
  • El momento en el que pasó más miedo que fue cuando volvían a la órbita lunar para encontrarse con Mike Collins. A Buzz se le ocurrió hacer otra cosa distinta del procedimiento y la cosa casi acaba en tragedia.
  • Sus gastos de viaje y el informe de la aduana cuando llegó de la Luna.
  • Su conversación con el Presidente Richard Nixon desde la superficie de la Luna.
  • El avistamiento de un objeto no identificado mientras viajaban hacia la Luna.
  • Su agradecimiento religioso cuando aterrizaron en la Luna celebrado con la comunión. Acto que no gustó a Deke Slayton. Posteriormente, el cáliz que empleó Aldrin en la Luna fue robado pero devuelto al cabo de un tiempo.
  • Cómo vivió el fallecimiento de Neil Armstrong.
  • La explicación de su primera frase en la Luna: Magnificent desolation (Magnífica desolación).
  • El recuerdo final a las 400.000 personas que participaron y ayudaron a desarrollar el Programa Apolo. Trabajo sin el cual él nunca hubiera podido llegar a la Luna con el Apolo 11.

Como se puede ver, se trata de una fuente directa a multitud de anécdotas y temas relacionados con la llegada del Hombre a la Luna que permiten aclarar controversias o dudas generadas a lo largo de los últimos años, además se puede percibir cómo es Buzz Aldrin en realidad, imagen bastante distinta a la mostrada en la película El primer hombre (First man).

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El primer hombre – First man (película)

24 octubre 2018

Hace casi dos meses, comentaba en este blog el tráiler de la película El primer hombre (First man, en su título original) sobre la vida de Neil Armstrong, el primer hombre en pisar la Luna (aunque llegara a la superficie de nuestro satélite con el Módulo lunar al mismo tiempo que su compañero Edwin “Buzz” Aldrin).

Astronautas del Apolo 11 (izq. a dcha.) Neil A. Armstrong, Michael Collins y Buzz Aldrin

En ese artículo planteábamos dos cuestiones que, hoy, ya pueden ser contestadas después de ver la película.

El primer asunto era si la película quería aprovechar el tirón que supondrá celebrar el año que viene (2019) el cincuenta aniversario del Apolo 11 y la respuesta es que si. No sólo eso, sino que parece que el estreno ha sido el pistoletazo de salida para esos festejos. Además, ha coincidido en el tiempo con la celebración de los cincuenta años del Apolo 7, primera misión tripulada del Programa Apolo, que ya comentamos también en este blog. En España, el estreno del film ha tenido bastante repercusión mediática y han sido numerosos los periódicos que han escrito sobre ello y sobre el papel de los ingenieros de la estación de seguimiento de Fresnedillas. Además, la película participó en el Festival de Cine de San Sebastián, a donde acudió su protagonista Ryan Gosling.

Neil Armstrong dentro del Módulo lunar

La segunda cuestión planteada era, precisamente, si Ryan Gosling sería capaz de interpretar correctamente a Neil Armstrong. Y aquí tengo mis dudas. Ryan Gosling interpreta a un hombre callado e inexpresivo y pienso que confunde esos atributos con los que definían a Armstrong que, según su compañero Michael Collins del Apolo 11, eran la modestia y la humildad. Gosling interpreta a Armstrong como si fuera un robot pero Armstrong no era así. La prueba es que hay multitud de fotografías de él sonriendo.

Neil Armstrong saliendo de la piscina (Life)

¿Quieren decir mis palabras que no merece la pena verla? En absoluto, la película, a pesar de su ritmo lento, se puede ver. Un “espacio-trastornado” sacará multitud de defectos, como es lógico, pero hay escenas y momentos que nos harán disfrutar, que para eso el cine es un espectáculo. Para mí, lo peor quizás fuera que se ha centrado demasiado en “el antes” del Apolo 11 que en la transcendental misión propiamente dicha. Otro aspecto a destacar es el enfoque que se da de su compañero Buzz Aldrin. Aparece poco y lo poco que aparece, encima, es para dar una visión negativa. Lo cual, a priori, parece bastante injusto dado que Armstrong no llegó sólo a la Luna, como muchas veces se quiera dar a entender en la película.

Neil Armstrong durante un entrenamiento (Foto © Bettmann/CORBIS)

En definitiva, la película se puede ver y por momentos, incluso, disfrutar pero ni es Apolo 13 ni la maravillosa serie De la Tierra a la Luna.

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El primer hombre – First man (tráiler)

25 agosto 2018

Hoy, 25 de agosto de 2018, se cumplen seis años del fallecimiento de Neil Armstrong, el primer ser humano que pisó la Luna con sus propias botas.

Para recordar a su persona y la histórica hazaña que consiguió con el Apolo 11,  junto con su compañero Buzz Aldrin, nada mejor que visionar la película que se estrenará en España el próximo 11 de octubre. La película “El primer hombre” está basada en el libro escrito por James R. Hansen titulado “El primer hombre: La vida de Neil A. Armstrong”. Este libro también saldrá a la venta, en español, el próximo mes de Septiembre aunque en inglés lleva ya editado desde el año 2012.

Libros: Primer Hombre – First Man.

Aunque el libro trata sobre todo la vida de Armstrong, la película comprende el periodo de tiempo desde 1961 – cuyos hitos principales son el vuelo de Yuri Gagarin y el anuncio del Presidente Kennedy de enviar hombres a la Luna – y 1969 – fecha del Apolo 11 -.

Ryan Gosling interpretando a Neil Armstrong

Seguramente la película quiera aprovechar el tirón que supondrá celebrar en julio del año que viene el 50 aniversario de la llegada del Hombre a la Luna. Aunque quizás lo más importante no sea eso sino que el actor que encarna a Neil Armstrong, Ryan Gosling, sea capaz de interpretar a ese hombre tan especial. Quizás el mejor resumen que define a Armstrong lo escribió su otro compañero del Apolo 11, Michael Collins, en un artículo publicado en el Washington Post unas semanas después de su fallecimiento. En ese artículo, Collins definió a Armstrong como una persona modesta y humilde, que poseía una competencia técnica abrumadora, que era un apasionado de la aviación y del espacio pero que, sobre todo,  era un experto decisor, que es, al fin y al cabo, lo que se busca en un comandante de misión. En definitiva: Neil Armstrong era el mejor.

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Noveno aniversario de Mr Gorsky

21 julio 2018

Celebracion del Apolo 8

Un nuevo 21 de julio para conmemorar, en este caso, los 49 años de la llegada del Hombre a la Luna con el Apolo 11. También coincide con el cumpleaños de este blog. Nueve años han pasado ya desde que, en 2009, decidimos abrirlo para compartir con todos vosotros historias sobre la exploración espacial principalmente. Tampoco hoy podemos olvidarnos de una efeméride más triste y es el veinte aniversario del fallecimiento del astronauta y caminante lunar Alan Shepard.

No por repetirlo todos los años deja de tener vigencia pero si nos dicen, cuando empezamos, que íbamos a durar todos estos años no nos lo hubiéramos creído. Y de nuevo también, no puede faltar nuestro agradecimiento a todos los que nos leéis y os pasáis por aquí de vez en cuando. Si no fuera por vosotros, esto no tendría sentido. Muchas gracias.

Seguimos en contacto and godspeed!


Artemisa, la novela

3 abril 2018

Andy Weir nos sorprendió en el año 2014 con la publicación de El marciano. Una novela de ficción realista muy fresca y excitante. Tanto por la historia que se contaba como por el estilo utilizado. Se trataba de una aventura de supervivencia situada en un medio hostil para el ser humano como es la superficie de Marte. Aderezado todo ello con un estilo directo pero a la vez muy cercano (el sentido del humor del personaje fue muy comentado en su momento) y muy realista. Realismo que se trasmitía con unas descripciones técnicas muy detalladas pero que eran narradas de una forma muy sencilla y compresible. Aptas para todos los públicos. Aquello tenía todos los ingredientes para que fuera un bombazo editorial, como finalmente ocurrió. Lo siguiente fue hacer una película. Otro éxito protagonizado por Matt Damon. Normalmente ¿qué suele ocurrir después en estos casos? Pues que el autor, y la editorial, quieren seguir navegando aprovechando el viento a favor que tienen. Y aquí estamos, con la segunda novela de Weir: Artemisa.

Aparentemente tiene muchas coincidencias con El marciano. Se trata de otra historia de ficción realista en un medio hostil (se cambia la superficie de Marte por la superficie de la Luna) y mantiene ese mismo estilo directo, ágil y técnico que la primera novela. Pero hay pequeñas diferencias y algunos detalles reseñables. En primer lugar el protagonista ya no es un hombre sino que es una mujer. La acción se desarrolla en una ciudad  lunar, de unos 2.000 habitantes, en donde reina la multiculturalidad. Otro detalle actual es que la protagonista es árabe y de religión musulmana. Pero quizás, la gran diferencia, es que esta vez el medio hostil no tiene tanta relevancia como en El marciano. En realidad esta nueva historia no deja de ser un thriller ambientado en la Luna. Lo cual está muy bien para los que nos gusta la Luna. Y está aún mejor, ya que el autor no deja de hacer múltiples guiños al Programa Apolo; empezando por el propio título de la novela (Artemisa es la hermana del Dios Apolo), pasando por la dedicatoria de la novela a todos los pilotos del módulo de mando de las misiones lunares (del Apolo 11 a la última del 17), o el puntazo de imaginarse el lugar donde se alunizó por primera vez con el Apolo 11 (el Mar de la Tranquilidad) como un centro turístico de visitantes. Con todos estos ingredientes, seguramente tengamos una próxima película a la vista.

El marciano, sin duda, marcó un hito. Artemisa no deja de ser algo que ya nos han contado pero ambientado en un sitio divertido (la menor gravedad de la Luna permite realizar algunas licencias simpáticas a nuestros protagonistas). Además, el estilo directo que utiliza el autor no surte esta vez el mismo efecto que en El marciano. El recuerdo de Mark Watney está aún fresco y ahora no es lo mismo.

Quizás lo más importante es que Andy Weir, con El marciano, consiguió contar una historia en donde la supervivencia innata en el Hombre junto con la voluntad de luchar a toda costa, cuando todo parece que está perdido,  hace que uno pueda salir adelante pero, sin embargo, con Artemisa, Andy Weir no pretende llegar tan lejos. Artemisa es una historia para leer y pasar el rato. No hay mucho más por detrás. Esto no significa que no merezca la pena leerla. Todo lo contrario. Si te gusta la Luna y el Programa Apolo tienes que leer y disfrutar esta novela. Seguro que la película también nos deleitará. Aunque no haya patatas de por medio.

(Artículo publicado originalmente en el blog de la Asociación Española de Comunicación Científica).

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De porqué al módulo lunar del Apolo 11 se le llamó Eagle y los otros indicativos para las naves Apolo

15 marzo 2018

CAPCOM Charlie Duke, Jim Lovell y Fred Haise durante el Apolo 11: Houston.

Cuando uno se comunica por radio con otra estación, o con un barco o con los astronautas de una nave espacial, por ejemplo, hay que identificar a cada emisor-receptor con lo que se llama indicativo (call sign en inglés). Esto facilita, como digo, la comunicación y la identificación entre los participantes de la conversación y evita, por tanto, problemas que puedan surgir debido a malinterpretaciones, etc.

A partir del Apolo 9, las naves Apolo constaban de dos naves unidas; el módulo de mando (CM) y el módulo lunar o LEM. El primero era donde viajaban los astronautas hasta la Luna, permaneciendo uno de ellos en el CM mientras el módulo lunar bajaba a la superficie de la Luna con los otros dos, para luego regresar a la órbita lunar, donde se desechaba una vez que los astronautas se introducían de nuevo en el módulo de mando.

El Apolo 7 y el Apolo 8 solo constaban del módulo de mando por lo que su indicativo era Apolo 7 y Apolo 8 directamente. Pero a partir del Apolo 9 había que distinguir entre el módulo de mando y el módulo lunar, como decimos, cuando se separaban entre ellos. Cuando estaban unidas el indicativo era el nombre de la misión Apolo.

Módulo de mando y servicio del Apolo 9: Gumdrop (gominola)

En el Apolo 9, al módulo de mando se le denominó como Gumdrop, gominola en español. Esto fue debido a que cuando el módulo de mando llegó a Cabo Cañaveral desde la fábrica para ser montado encima del cohete Saturno V, iba cubierto con una especie de envoltorio azul que recordaba a las gominolas y de ahí el nombre. Para el módulo lunar se utilizó Spider, araña en español. Esto era debido a las cuatro patas del LEM que destacaban como las patas de las arañas.

En el Apolo 10, la misión de prueba antes del Apolo 11, el módulo de mando se llamó Charlie Brown, el personaje de los comics de Snoopy que fue el nombre elegido para el módulo lunar dado que el LEM “husmearía” (snooping se dice en inglés) la Luna en una órbita baja.

El comandante del Apolo 10, Thomas P. Stafford, le toca la nariz a Snoopy.

Y llegamos al Apolo 11 con su módulo lunar Eagle por el águila representada en el emblema de la misión. En este caso, el módulo de mando se identificó con Columbia, el mismo nombre (Columbiad) con el que Julio Verne nombró a la nave que viajara en su novela “De la Tierra a la Luna” y con el que guarda relación con el descubrimiento de América por parte de Colón.

La segunda misión sobre la Luna, la del Apolo 12, contó con el módulo de mando Yankee Clipper, nombre puesto por los trabajadores del fabricante de esta nave espacial y el módulo lunar Intrepid, nombre escogido, de la misma manera, por los empleados de la empresa fabricante del LEM.

Los astronautas del Apolo 13 se salvaron gracias al módulo lunar Aquarius, el portador de agua, que traía la fertilidad y la vida al Valle del Nilo de la misma forma que los astronautas esperaban traer conocimientos de la Luna. Para el módulo de mando se escogió el nombre de Odyssey, Odisea en español, por la epopeya griega de Homero.

Vuelo de los hermanos Wright en Kitty Hawk (EEUU).

El Apolo 14 escogió el nombre de Kitty Hawk para el módulo de mando en honor al nombre del sitio en donde los hermanos Wright lograron volar por primera vez. Por otro lado, Antares fue el nombre del módulo lunar. Nombre de la estrella que usaría el LEM como referencia para el aterrizaje en la superficie lunar.

La primera misión Apolo en utilizar el Rover lunar sobre la superficie lunar fue la del Apolo 15. En esta ocasión el módulo de mando se llamó Endeavour, Esfuerzo, en honor al barco que utilizó el marino inglés James Cook en sus periplos científicos. En la Luna se posó el LEM llamado Falcon, Halcón, que es la mascota de la Academia militar del Fuerza Aérea Norteamericana (USAF). Los tres astronautas del Apolo 15 eran militares de la USAF.

Módulo de mando y de servicio del Apolo 16: Casper.

La penúltima misión lunar, la del Apolo 16, escogió el nombre de Casper, el fantasma de los dibujos animados, para el módulo de mando. Esto se debió a la similitud del color blanco de los trajes espaciales con el blanco del fantasma. El penúltimo LEM en posarse sobre la Luna se llamaba Orión, por la constelación Orión que utilizarían los astronautas como referencia en su navegación por el espacio hacia la Luna.

Y llegamos al Apolo 17, la última misión tripulada. En este caso se eligieron unos nombres acordes a la ocasión. Para el módulo de mando se escogió como nombre el de América. Un tributo y un agradecimiento a las personas que hicieron posible el Programa Apolo. Challenger, Retador en español, fue el nombre del último módulo lunar. Esto se debió por los retos que habría que acometer en el futuro de la Carrera espacial después del Programa Apolo.

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Apollo (libro)

14 febrero 2018

Apollo. Por Zack Scott. Editorial: Headline Group. 2017. Idioma: inglés. 160 páginas. ISBN-13: 978-1472247889. Calificación: 4 estrellas de 5.

Zack Scott es un inglés apasionado por el diseño que ha sido capaz de recopilar los principales datos y cifras del Programa Apolo para crear una serie de gráficos e infografías muy potentes visualmente. Estas imágenes permiten entender magníficamente aquella gran hazaña que posibilitó pisar la Luna por el ser humano.

Para ello, ha consultado diferentes fuentes, desde distintas webs de NASA hasta libros de reconocido prestigio en la materia como Apollo by the numbers de Richard W. Orloff.

Además, a los maravillosos gráficos se añaden una serie de textos en inglés, muy bien redactados, que permiten al lector comprender los aspectos relacionados con los vuelos a la Luna. Hay una primera parte dedicada a toda la maquinaria desarrollada; los cohetes Saturno V,  las naves Apolo, los Rover lunares, etc. Posteriormente se explican las distintas misiones, centrándose en las tripuladas (del Apolo 7 al 17), sin olvidarse del Skylab y de la Apolo-Soyuz de 1975. La tercera parte se centra en el selecto grupo de los doce astronautas que lograron posarse sobre la superficie de nuestro satélite y la última parte, quizás la más curiosa, hace un repaso a cifras, estadísticas y detalles como por ejemplo la edad de los astronautas o el número de empleados de NASA durante la década de los años 60  entre otras cosas.

Misión Apolo 11 (ejemplo gráfico)

Sin duda se trata de un libro que hay que tener bien para realizar alguna consulta rápida o bien para recrearse en las estupendas infografías desarrolladas por Scott.

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