Maspalomas, un lugar histórico en la exploración del espacio exterior. Memorias (libro)

16 octubre 2019

Maspalomas, un lugar histórico en la exploración del espacio exterior. Memorias. Autor: Antonio-Román Rodríguez del Pino. Edita: Ayuntamiento de San Bartolomé de Tirajana. 191 páginas. ISBN: 13978-84-09-08937-6.

Es complicado conseguir este libro, pero gracias a Valeriano Claros tengo un ejemplar. Llegué a hablar con el autor, incluso, que me sugirió que me pusiera en contacto con el Ayuntamiento para ver si me podían enviar una copia dado que, en ese momento, no se podía comprar por Internet (no se si ahora se puede o tampoco). Hice dos gestiones con el consistorio que no llegaron a ningún sitio. Bueno, el caso es que, como digo, Valeriano Claros me consiguió uno y me lo regaló.

Tenía mucho interés en leerlo después de conocer quién lo ha escrito y es que Don Antonio-Román fue el secretario del director norteamericano de la Estación (STADIR) de NASA en Canarias (CYI) el Sr. Charles “Chuck” Rouiller, desde el año 1963 hasta 1969.  Estamos, por tanto, ante un protagonista en primera persona de lo que ocurrió allí. Y es que, al contrario de las otras estaciones españolas de NASA (Fresnedillas de la Oliva y Robledo de Chavela) no hay mucha información sobre cómo se vivió toda la carrera espacial desde Gran Canaria. Y eso que la “Canary Station” fue protagonista, desde el primer momento, del hecho histórico conocido como la Carrera espacial: si el Sputnik, el primer satélite artificial enviado al espacio por el ser humano, se lanzó en octubre de 1957, la NASA, el 4 de agosto de 1959, informaba al Gobierno español de que requería instalar una estación de seguimiento en las Islas Canarias.

Dcha. a izq: David Wilkins (BFEC), José Joaquín Mendizábal Solano (INTA), H. William Wood (Director de la División de Operaciones de NASA-GSFC), Charles A. Rouiller, Jr. (director de la estación NASA-CYI) y Antonio-Román Rodríguez Del Pino. Foto: ARRDP.

Pues bien, una vez leído, el libro me ha parecido una joya rara. Joya porque da luz a muchos aspectos que estaban olvidados y raro porque tiene una estructura que no es habitual. No sigue el relato temporal, sin embargo, esto no es una crítica puesto que la historia se cuenta y comprende, evitando el previsible lío al lector con tanto ir y volver.

El estilo es claro, directo y conciso, como corresponde a un autor que desde su juventud colaboró tanto con medios de prensa nacionales como con medios locales canarios (El Eco de Canarias y el Diario de Las Palmas). Además, se ilustra con muchas fotografías – algunas inéditas puesto que son de la colección particular de Don Antonio-Román -.

Creo que es necesario contar en detalle lo que ocurrió en Maspalomas y, sin duda, este libro va a ser una gran fuente para cuando se realice esa empresa. Agradecemos a Don Antonio-Román haber compartido estas memorias que todo “astrotrastornado” debería leer.

ANOTACIONES RELACIONADAS:

Actualización: cinco conferencias más sobre el Programa Apolo

2 octubre 2019

Con este artículo queremos actualizar y ampliar con cinco nuevas conferencias el artículo publicado el pasado 23 de septiembre titulado: “Unas cuantas conferencias que no deberías perderte en las próximas semanas”.

El próximo martes día 8 de octubre se impartirá la charla “1869-1969: visita guiada por las conquistas científicas que la ingeniería coronó en el Apolo 11” por parte de Javier García Álvarez, fundador del Museo de la Informática y las Transformaciones Digitales (MITD). Este evento tendrá lugar en la sede de la Real Academia de Ingeniera situada en la C/ Don Pedro 10 de Madrid a las 18h.

ACTUALIZACIÓN (20/10/19): La conferencia se puede ver en este enlace.

Ese mismo día, pero a las 19:30h, en el salón de actos de la sede de la Fundación Ramón Areces de Madrid (C/ Vitruvio 5) tendrá lugar la conferencia titulada “¿Por qué no volvimos a la luna? La historia desconocida del programa Apolo” impartida por Rafael Clemente. El Sr. Clemente es el autor del libro “Un pequeño paso para [un] hombre” que ya reseñamos en este blog hace unos meses. Para asistir es necesario inscribirse previamente ya que el aforo es limitado. Esta conferencia pertenece al ciclo: La conquista del espacio. 50 años de la llegada a la luna. Historia e historias de la exploración espacial.

ACTUALIZACIÓN (20/10/19): Enlazo, a continuación, el video de la magnífica charla del Sr. Clemente y una breve entrevista que se le hizo en la Fundación Ramón Areces.

El viernes 11 de octubre vuelvo a casa (antes de Navidad) para impartir la conferencia: “La participación española en la llegada del hombre a la Luna: 50 años del Apolo 11” en el salón de actos de la ETS de Ingenieros Industriales y de Telecomunicación de Santander (Cantabria). Esta conferencia ha sido organizada por ERZIA y SANTANDER TELEPORT con la colaboración de la Universidad de Cantabria. ¡Ah!, empezaremos a las 13h y la entrada es gratuita. En la charla explicaré el papel de las estaciones de seguimiento españolas de la red MSFN y NASCOM de NASA durante el Programa Apolo.

ACTUALIZACIÓN (20/10/19): Enlazo el video de una breve entrevista que me hicieron en la Universidad de Cantabria para promocionar la conferencia que dí.

El viernes siguiente, 18 de octubre a las 18 horas, nuestro admirado Carlos González Pintado se trasladará hasta el nuevo edificio del Museo de Ciencias naturales de la ciudad de Granollers (Barcelona) para dar la conferencia “Carrera espacial a la Luna: Un salto de gigante”.

ACTUALIZACIÓN (20/10/19): Parece ser que la conferencia de Carlos se anuló.

Saltamos al 15 de noviembre (viernes) en Boadilla del Monte (Madrid). A las 18:30h tendrá lugar en el Aula Medioambiental de Boadilla (Avda. de Adolfo Suárez 35) un mano a mano entre Carlos González y Alberto Martos. El primero impartirá su conferencia “Apolo 11: Un salto de gigante” y el segundo la conferencia “El legado científico del Proyecto Apolo”.

Así que actualizad vuestras agendas. ¡Os esperamos!

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El papel de la estación INTA/NASA en Maspalomas durante la misión del Apolo 11, por Valeriano Claros

25 septiembre 2019

Valeriano Claros Guerra. We are NASA. US Embassy Madrid.

Valeriano Claros Guerra ha tenido la generosidad de ceder a este blog el artículo que escribió el pasado mes de julio con motivo de los cincuenta años del lanzamiento del Apolo 11. Para Mr.Gorsky es todo un honor poder publicarlo y alojarlo aquí para que quede constancia en el futuro. Así mismo quiero expresar mi infinita gratitud a Valeriano por ello.

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“Escribo estas vivencias para revindicar, en el día del cincuentenario del lanzamiento del Apolo 11, el trabajo que españoles y americanos, codo con codo, hicimos en la estación de NASA de la Isla de Gran Canaria (CYI) para contribuir al éxito del Programa Apolo.

MSFN – Red de vuelos espaciales tripulados de NASA. En rojo la situación de la estación CYI.

CYI fue la primera estación de la red MSFN que durante el seguimiento del Apolo 11 confirmó la inserción en la órbita de aparcamiento y, después con las otras estaciones de la red, contribuir al control y preparación de la nave para su inyección a la órbita translunar.

Estación de NASA en Canarias (CYI). Montaña Blanca. Año 1971.

Además del equipamiento como estación de seguimiento, NASA estableció en Gran Canaria, un Observatorio de la Red de Partículas Solares integrado en la red de la National Oceanographic and Atmospheric Administration (NOAA) de Carnarvon (Australia del Oeste) y Houston, y que constaba de un telescopio óptico para la observación de la radiación solar el espectro Hα y un radiotelescopio solar. Su función era predecir tormentas solares y poder proteger a los astronautas durante todo el vuelo y especialmente en la superficie lunar, avisándoles, si la intensidad de la radiación era superior a la protección que les daba los trajes espaciales, protegerse en el Módulo de Excursión Lunar (LEM) y, si no era suficiente debían abortar la misión y regresar al módulo de mando (CSM) en la órbita lunar posicionándolo de forma que quedasen protegidos por el gran grosor del escudo térmico del frente del módulo que estaba preparado para la reentrada en la Tierra.

CYI SPAN. Telescopio y radiotelescopio de observación solar.

Comienzo mis recuerdos en diciembre de 1968, cuando apareció un anuncio en el ABC de Madrid en el que el Instituto Nacional de Técnica Aeroespacial (INTA) solicitaba ingenieros y técnicos en electrónica y telecomunicaciones que hablasen inglés para las Estaciones de Seguimiento de Satélites INTA/NASA del Programa Apolo de NASA en Fresnedillas de la Oliva (Madrid) y en la Isla de Gran Canaria.

Entrada a la Estación Madrid Apollo Prime. Red NASA MSFN. Fresnedillas de la Oliva. Autor: se ruega confirmación.

Con mi experiencia en la fábrica de ITT en Boksburg (África del Sur) para adaptar un equipo de comunicaciones – que multiplicaba por cuatro las comunicaciones simultáneas en las líneas de hilo de cobre – del sistema NEP al sistema ISEP y ponerlo en producción en Standard Eléctrica. S.A, yo consideraba que, tras dos años en la industria, era el momento de cambiar de trabajo y, por ello, me presenté a solicitar información.

INTA y NASA me seleccionaron para ocupar el puesto de Supervisor de Comunicaciones en la estación de Fresnedillas, pero cuando estaba a punto de pedir mi baja en Standard Eléctrica, me comunicaron que por razones del Reglamento del Personal no funcionario de la Administración Militar, por el que me contrataban, tenían que dárselo a un ingeniero que procedía de la estación de Robledo.

Estación Madrid Apollo Wing. Red NASA DSN. Actualmente MDSCC. Robledo de Chavela (Madrid).

Me ofrecieron el mismo puesto en la estación de la Isla de Gran Canaria y me propusieron un viaje a Canarias para ser entrevistado por el director de NASA y los ingenieros de BENDIX que eran los responsables de Mantenimiento y Operaciones (M&O) de dicha estación.

CYI: Antenas de control de satélites. Alejadas de las antenas VHF y Banda S para evitar interferencias.

Parece que quedaron satisfechos y, el 1 de febrero de 1969, me trasladé a Las Palmas con una maleta de ropa, un baúl de libros y muchas ilusiones para empezar mi vida profesional en las actividades espaciales y poder participar en las misiones tripuladas Apolo de NASA a Luna a pesar de tener que renunciar a la beca que me había concedido la Fundación Fullbright para cursar un Máster en la Universidad de Rochester en el estado de New York.

NASA. Configuración de la red NASCOM para el Apolo 11.

Rápidamente encajé en el grupo de técnicos de BENDIX y con el Supervisor de Comunicaciones, Ed Crough, que me encargó del Mini Centro de Conmutación de la estación y de las relaciones con TELEFÓNICA para intentar mejorar el funcionamiento de los circuitos telefónicos con Goddard Space Flight Centre (GSFC) y el Centro de Conmutación NASCOM, situado en la Estación de Robledo Chavela. También de la implementación de un servicio especial de vigilancia y mantenimiento durante los periodos críticos de las operaciones, especialmente durante los viajes de ida y vuelta a la Luna. Fue fácil, pues al frente de la Estación de INTELSAT que construyó TELEFÓNICA junto a la Estación Apolo, que nos daba servicio, estaba mi compañero de carrera y gran amigo, Enrique Used Aznar.

Primera estación de la CTNE en Maspalomas para el Programa Apolo. Fotografía cortesia de TELEFÓNICA.

Una vez aclimatado al entorno canario y al trabajo en equipo muy regulado por normas estrictas de NASA, viajé al Centro de Entrenamiento y Pruebas de la Red de Estaciones (Network Training and Test Facility, NT&TF) en Greenbelt, Maryland, donde permanecí casi dos meses para conocer en profundidad el funcionamiento de la Red de Estaciones de Vuelos Tripulados (Manned Space Flight Network, MSFN),  los detalles de la trayectoria de los vuelos, los 16 momentos críticos del viaje de ida y vuelta a la Luna y la coordinación de las comunicaciones en la red NASCOM (12 estaciones con antenas parabólicas de 10 metros de diámetro y 3 con antenas de 27 m) así como las particularidades de los diferentes sistemas y equipamientos de la estación. Fue el curso denominado Adiestramiento en la Red de Vuelos Tripulados (MSFN Indoctrination) por el que pasamos muchos de los ingenieros y técnicos de todas las estaciones de la red.

Portada del manual de entrenamiento sobre la red MSFN de NASA. Apollo MSFN Indoctrination.

Allí, no sólo me enseñaron las nuevas técnicas de modulación para las señales de telemetría, telemando y medidas de distancias, sino a la operación de los equipos relacionadas con ellas muy especialmente los módems que por aquellos tiempos tenían velocidades de 2.4 o 4.8 kbps. Pero lo fundamental fue que tanto los compañeros americanos como los profesores imbuyeron en mí su entusiasmo por llegar a la Luna que bullía en la sociedad americana.

Consolas de control de la estación CYI de NASA. Fotografia: Cortesía de Andrew Wells – Guildford, R.U.

Para ilustrarlo una anécdota: al terminar el curso entrenamiento, el director del Centro me preguntó que, si volvía directamente a Canarias, podría llevarme una pieza que era requerida para la antena de CYI antes de lanzamiento del Apolo 11.

Naturalmente accedí, pero hubo un pequeño retraso en la entrega y, como tenía que tomar el avión en Baltimore, aceleré un poco más de lo debido en el trayecto al aeropuerto. A mitad de camino, oí la sirena de la moto de un policía de tráfico que me indicaba que parase. Lo hice, bajé y me espetó: “Va a más velocidad de la permitida (You are speeding!). Le expliqué la situación, le hablé del Apolo 11, le mostré el paquete y su entusiasmo fue tal que dijo: “Usted no va a perder hoy su avión hoy porque yo también he contribuido con mis dólares al programa, pero le recuerdo que aquí cuando alguien corre más de lo debido, lo llevamos a la comisaria y al día siguiente el juez le indica la sanción que merece. Sígame” y me escoltó en el camino hasta la terminal de Baltimore y todo se saldó satisfactoriamente.

Valeriano Claros (izq.) a bordo del avión Super Constellation de NASA utilizado para el entrenamiento y simulación de las estaciones de la red MSFN.

A mi vuelta a Gran Canaria, comencé a participar en las simulaciones del lanzamiento del Apolo 11: era fantástico comprobar que todo lo que nos habían enseñado se llevaba a cabo con precisión casi militar (muchos de los ingenieros y técnicos americanos de BENDIX procedían del cuerpo de los Marines o de la USAF) y adquirir la experiencia que era necesaria para ocupar un puesto activo en el Apolo 11.

Lanzamiento del Apolo 11 el 16 de julio de 1969. NASA.

Y llegó el ansiado 16 de julio de 1969: yo tenía asignado el turno de tarde (16:00-24:00) en la consola de ComTech, con el compañero americano Jim Martin, y nuestra función era verificar las señales de voz de los astronautas que se recibían por tres antenas: la parabólica de 10 metros de diámetro en Banda S Unificada (USB), la Teltrac y la Agave, ambas en VHF. Nosotros seleccionábamos la de mejor calidad para enviarla por los canales de comunicaciones asignados a GSFC que, a su vez, la retransmitía a Houston.

CYI. Antenas VHF Teltrac y Agave. NASA S68-37982.

Todo el personal de la estación estaba expectante: el Director de NASA, Chuck Rouiller, una gran persona y mi mentor ante NASA Head Headquarters, estaba solo en su despacho (había sido subteniente de submarinos de la Flota del Pacífico en la Segunda Guerra Mundial y sabía de la soledad del mando) donde disponía de un intercomunicador telefónico (Switching, Conferencing and Monitoring Arrangement, SCAMA) que le daba acceso a todas las líneas de comunicación tanto internas como externas de la Estación.

Charles “Chuck” Rouillier dentro del círculo rojo. Autor: Gary Schulz. Libro: Read you loud and clear.

De memoria,  y quedan otros muchos , recuerdo que la consola principal estaba tripulada por el M&O Manager, George Cantrell y su asistente,  Dave Wilkins; los sistemas de la Antena de USB por Gerry Petro, Jim McCarthy  y Víctor Sirvent; Computadores por Ray Deely y Félix Gracia Castañer; el sistema de adquisición de las antenas Teltrac y Agave, por Frank Yenalevich y José Méndez ; el de Telemetría y registradores de cinta magnética y papel por Roger Lee y Óscar Aranguren; y en el radar de banda C que permitía obtener datos para confirmar la corrección de la órbita estaba John Adams; otros muchos servicios generales estaban también preparados: generadores de energía, aire acondicionado, seguridad, etc, todos capitaneados por John Vaughn y Andrés Rodríguez… En el SPAN estaban los observadores del Sol; Pepe Castellanos, Félix Herrera y Jim Ryan.

CYI. Antena USB (Banda S Unificada) de 10 metros. NASA MSFN. Año 1969. Autor: se ruega confirmación.

Mi compañero de consola, Jim Martin, me ha recordado recientemente que tenía la carne de gallina y a mí me preocupaba si podría seguir en inglés tantas conversaciones simultáneas y hacer el trabajo de control y calidad, pues había que estar atentos a los canales instrucciones internas y externas y no perder las conversaciones de los astronautas además de las explicaciones que proporcionaba el Oficial de Relaciones Públicas desde el Centro de Control.

A la hora del despegue menos 8,5 segundos, Houston anunció el comienzo de la ignición de los motores del Saturno V y confirmó el despegue a las 16:32:00 GMT (una hora más en Canarias pues era horario de verano).

En esos momentos del lanzamiento hubo alguna preocupación en Houston porque el motor principal del lanzador no alcanzaba la potencia de empuje que se esperaba, pero se hizo un cambio y se puso en marcha la turbobomba del cohete para inyectar oxígeno líquido desde su depósito en lugar por la manguera de la torre de lanzamiento y todo quedó solventado.

Lanzamiento del Apolo 11. 16 julio 1969. NASA.

Emocionados, fuimos escuchando los hitos que se iban cumpliendo hasta conseguir insertar el Apolo 11 en la órbita terrestre y que eran anunciados por el Oficial de Relaciones Públicas, contados a partir del tiempo transcurrido desde el despegue (Ground Elapsed Time, GET): A las 00:13 GET comenzaron maniobras de alabeo y cabeceo de la nave; a los 00:42 GET se sobrepasó el modo interrupción del lanzamiento I-B; a 01:57 GET se sobrepasó el modo de interrupción del lanzamiento I-C; a los 02:17 GET se anunció el apagado S-IC y a las 03:13 GET la separación de las fases S-IC/S-II; a las 03:17 GET se sobrepasó el modo interrupción del lanzamiento III S-IVB a COI (Contingency Orbit Insertion); a las 07:42 GET se apagó el S-II; a las 09:00 GET se sobrepasó el modo interrupción del lanzamiento S-IV; a las 000:09:15 GET ocurrió la separación de las fases S-II/S-IVB y finalmente a las 00:11:45 GET se anunció la inserción en la órbita de aparcamiento.

Separación del Sistema de Lanzamiento de Escape (LES) de la nave Apolo. NASA S66-5114.

Los eventos de interrupción del lanzamiento estaban previstos para activar si había algún problema que no se podía resolver, el sistema de evacuación de los astronautas (Launch Escape Tower), situado en la parte alta del lanzador Saturno V anclado al módulo de mando (CSM), que lo separaba del lanzador y los astronautas llegaban a tierra en paracaídas, salvando así sus vidas.

USNS Vanguard. Utilizado por NASA en el Atlántico para dar soporte a la red MSFN.

A las 14:33 GET, Houston perdió la señal que recibía el barco Vanguard y a las 15:35 GET la adquirió en la Estación de Gran Canaria. A partir a las 18:23 GET comenzaron las conversaciones entre Houston y el Apolo 11 a través de nuestra estación y a las 18:42 GET, con una muy buena comunicación, Control les informa que hay una discrepancia entre el sistema inercial de guiado de la tercera fase del cohete y el de la del módulo de servicio de 0,22 grados por lo que solicitan que la corrijan. Así lo hicieron y, en algún momento a la vuelta de la Luna, parece que Armstrong comentó que gracias a esa corrección no se pasaron de largo de la Luna…

CYI. Radar de reflexión transportable de banda C, modelo MPS-16 (AN/FPQ-6). Prácticamente no se utilizó porque la antena USB era más precisa.

Los datos que proporcionaron los sistemas de seguimiento de la antena de USB y el radar de Banda C, de Gran Canaria permitieron calcular con exactitud la órbita y el periodo de circunvalación que era de 1 hora, 28 minutos y 16 segundos. Así, la siguiente estación que hacía el seguimiento, que era Tananarive, pudo hacer un apuntamiento muy preciso de su antena.

Estación de NASA en Tananarive (Madagascar). Red MSFN. Autor: se ruega confirmación.

Perdimos la señal en Gran Canaria a las 23:37 GET y los siguientes eventos que ocurrieron a través de las Estaciones de Tananarive (Madagascar), Carnarvon (Australia del Oeste), Honeysuckle Creek (Canberra) y Goldstone (California) fueron:

  • Adquisición de señal en Tananarive a las 37:04 GET.
  • Puesta en marcha los instrumentos ópticos a las 38:46 GET.
  • Adquisición de señal en Carnarvon a las 52:15 GET.
  • Adquisición de señal en Honeysuckle Creek a las 59:33 GET.
  • Adquisición de señal en Goldstone a las 1:29:02 GET.
  • Sobrepaso de interrupción de la Inserción en la órbita Translunar (ITL) a las 1:35:05 GET.
  • Vía libre para ITL a las 2:26:38 GET.
  • Encendido de motores para ITL a las 2:44:16 GET.

A partir de ese momento, el papel de las estaciones con antenas de 10 metros de la red alrededor del mundo incluida la de Gran Canaria, trasladaron la responsabilidad del seguimiento del Apolo 11 a las estaciones con antena de 27 metros de diámetro que, en nuestra longitud geográfica correspondía a la Estación de Fresnedillas y su respaldo, la de Robledo de Chavela, aunque continuaron activas las estaciones durante todo el vuelo como estaciones de reservas en casos de fallo, el seguimiento se hacía en los periodos en los que la nave era visible debido a la rotación de Tierra.

En Gran Canaria todos celebramos que habíamos participado en un hecho histórico que volvimos a celebrar el día 20/21 de julio con el aterrizaje en la Luna, pero esa es otra historia que intentaré contar en otro momento.

Valeriano Claros Guerra.

Las Rozas, 16 de julio de 2019.”

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Unas cuantas conferencias que no deberías perderte en las próximas semanas

23 septiembre 2019

Llega un final de septiembre y un mes de octubre cargado de conferencias interesantes que no deberías perderte si eres un “lunático”. Además, en algún caso, no hace falta venir a Madrid para disfrutarlas, como suele ocurrir en la mayoría de las veces.

Comenzamos con el repaso:

Pasado mañana, 25 de septiembre, José Manuel Grandela imparte, en el Salón de Actos del Museo de la Evolución Humana de Burgos, la charla “El primer hombre en la Luna: España lo hizo posible”.  Hora: 20:15 h.

ACTUALIZACIÓN (20/10/19): Enlazamos el video de la charla y una entrevista a Grandela.

Dos días después, el viernes 27 de septiembre, Quixote Innovation, a través de su presidente, ha tenido la generosidad de invitarme a impartir una charla en el Museo del vino de Valdepeñas (Ciudad Real) sobre el papel de España en la llegada del ser humano a la Luna. Os esperamos allí a partir de las 20:30 h.

Ese mismo día, el viernes 27 de septiembre, José Manuel Urech e Isaac Domínguez darán la conferencia “Exploración y telecomunicaciones espaciales, pasado y presente de las estaciones españolas” en la sede del Instituto de la Ingeniera de España en Madrid. Hora de comienzo: 18:30 h. Hay que recordar que esta actividad se encuadra dentro del ciclo de eventos de exploración espacial para conmemorar el 50º aniversario de la llegada a la Luna y que ya anunciamos en este blog, gracias a Juan F. Cabrero.

Llegamos a octubre. El miércoles 2, a las 19 h, en la sede del CaixaForum de Sevilla, José Manuel Grandela impartirá su conferencia “El primer hombre en la Luna. España lo hizo posible”.

Dos días después, el viernes 4 de octubre, Valeriano Claros impartirá, en la Casa del Cultura de su localidad natal de Fuengirola (Málaga), la charla “50 aniversario de la llegada del hombre a la luna”. El evento comenzará a las 20 h.

El 4 y 5 de octubre, otra vez dentro del ciclo de eventos de exploración espacial para conmemorar los 50 años de la llegada del hombre a la Luna, Juan F. Cabrero nos hablará sobre “Música y Luna” desde el Planetario y el Museo lunar de Fresnedillas. (ACTUALIZACIÓN 24/09/2019: Se ha pospuesto la actividad del Planetario, seguramente hasta el mes de Diciembre. La actividad del día 5 en Fresnedillas será una observación de la Luna y de las estrellas).

A finales de octubre habrá otra conferencia de Valeriano Claros en Madrid, pero hasta que no se confirme oficialmente no lo anunciaremos en el blog y en Twitter. Estad atentos.

El miércoles 4 de diciembre, José Manuel Grandela viajará a Zaragoza para impartir su conferencia “El primer hombre en la Luna. España lo hizo posible” en el CaixaForum de la ciudad. Hora de comienzo: 19 h.

Tenemos trabajo. ¡No os las perdáis!

ANOTACIONES RELACIONADAS:

Próxima conferencia de José Manuel Grandela en la AEME

10 septiembre 2019

Asociación Española de Militares Escritores (AEME).

El próximo lunes 16 de septiembre de 2019 nuestro admirado José Manuel Grandela, protagonista en primera persona del Programa Apolo trabajando desde la Estación de NASA en Fresnedillas de la Oliva, impartirá una conferencia titulada «50 aniversario de la llegada del hombre a la Luna» en la Asociación Española de Escritores Militares.

Jose Manuel Grandela (izq) y Walter Cunninham del Apolo 7 (dcha) – Madrid 27 junio 2019

El acto tendrá lugar a las 19 horas en el Salón de Actos de la Fundación Universitaria Española situado en la Calle Alcalá nº 93 de la ciudad de Madrid.

La entrada es libre hasta completar el aforo.

Invitación a la conferencia de Grandela en la AEME

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Apolo, ¿una nueva estación para el Metro de Madrid?

22 julio 2019

Composición de cómo quedaría el nombre en una boca de Metro. Foto: http://www.comunidad.madrid

¿Por qué no? Estos días se cumplen 50 años de la llegada del ser humano a la Luna por primera vez. España tuvo un papel relevante ayudando a los norteamericanos con las estaciones de NASA de la Red de Vuelos Tripulados (MSFN, en sus siglas en inglés) y con las estaciones de Telefónica en la red NASCOM (NASA Communications). Se ha estimado que cerca de 400 españoles trabajaron y dieron lo mejor de sí para ayudar a lograr ese objetivo que, aunque lo realizaron los norteamericanos, trascendió a los Estados Unidos y se situó como uno de los hitos conseguidos por el Homo sapiens: nuestra civilización podía realizar viajes interplanetarios.

NASA: Antenas españolas (Fresnedillas, Robledo y Maspalomas)

El nombre de Apolo, para una estación de alguna línea nueva del Metro de Madrid, es perfecto porque, aunque era como se conocía a la estación “prime” de NASA, la de Fresnedillas de la Oliva, también era el nombre del Programa espacial que logró aquella gesta, dentro del cual se engloban al resto de estaciones española de las dos redes mencionadas antes.

Histórico catálogo de la estación espacial de Fresnedillas de la época de las misiones Apolo.

Pienso que nombrar una estación del Metro de Madrid como Apolo, también tendría otras ventajas:

  • Ayudaría a generar Marca España “de la buena”, porque se asocia a un evento histórico y tecnológico relevante a nivel mundial.
  • Ayudaría a cohesionar a distintas regiones de España: Madrid, Canarias y Ávila (por la estación de Cebreros).

Telefónica: Antenas Intelsat – NASCOM para el Programa Apolo. Fotos: cortesía de Telefónica.

Las líneas del Metro de Madrid constan de estaciones, por lo que el nombre de “Estación Apolo” es perfecto. Además, la estación se podría decorar con paneles informativos y fotografías de todas las estaciones de seguimiento.

Hoy sale en las noticias que Madrid va a empezar el nuevo proyecto urbanístico en la zona norte.  Según parece, está pensado que se construyan nuevas líneas de Metro a lo mejor es buena idea nombrar una de esas nuevas estaciones como “Estación Apolo”. ¿Por qué no?

Si te gusta la iniciativa, te invito a que firmes una petición en Change.org.

 

Muchas gracias por adelantado.

ANOTACIONES RELACIONADAS:

50 años del Apolo 11: un gigantesco salto para la humanidad

16 julio 2019

Y llegó el momento de la verdad. El Apolo 10, la misión previa, había sido un éxito total. Ya no había vuelta atrás. La humanidad, encarnada en tres hombres, intentaría pisar la Luna por primera vez. Si no lo conseguían por cualquier motivo, pero, sobre todo, si lo lograban, sus nombres quedarían grabados para siempre en el listado de protagonistas de los hitos conseguidos por el Homo sapiens: Neil Armstrong, Edwin Buzz Aldrin y Michael Collins.

Tripulación del Apolo 11: Armstrong (izq.), Collins (centro) y Aldrin (dcha.).

El Apolo 11 comenzó el 16 de julio de 1969 con el lanzamiento del Saturno V a las 9:32 am, hora local de Florida. Cuatro días después, durante la noche del 20 de julio, el módulo lunar tocó la superficie de nuestro satélite. Enseguida los dos astronautas, Armstrong y Aldrin, salieron a la superficie metidos, eso sí, dentro de sus trajes espaciales. Permanecieron allí fuera dos horas y media, regresando a la Tierra el día 24 de julio (para conocer un poco mejor sobre los pormenores de la misión, os enlazo el artículo que publiqué en el suplemento “Fuera de Serie” de los diarios Expansión y El Mundo el fin de semana del 6 y 7 de julio de 2019).

Lanzamiento del Apolo 11 por un cohete Saturno V (16 julio 1969).

El indicativo de llamada elegido para el módulo de mando fue “Columbia” y para el módulo lunar “Águila” (Eagle en inglés). Michael Collins afirmó en su momento que le gustaba el nombre de Columbia por su relación con el nombre de Colón, el descubridor de América.  Otros, sin embargo, quisieron relacionarlo con el “Columbiad”, el cañón imaginado por Julio Verne para lanzar a unos astronautas hacia la Luna en su novela “De la Tierra a la Luna”. El nombre del Águila vino por el emblema de la misión. Ahí se quiso representar al ave nacional de los Estados Unidos. El Columbia, la única parte de la nave que regresó a la Tierra, se puede admirar desde entonces en el grandioso Museo Nacional del Aire y el Espacio de Estados Unidos situado en la ciudad de Washington D.C.

El Columbia en el Museo del Aire y del Espacio (EE.UU.). Foto cortesía: Smithsonian Institution, National Air and Space Museum.

Actualmente, solo Buzz Aldrin y Michael Collins siguen vivos. Desgraciadamente el primer hombre que puso el pie en la Luna falleció hace ya casi siete años.

Cuentas de Aldrin y Collins en Twitter.

La red de seguimiento de naves espaciales tripuladas (MSFN en sus siglas en inglés), apoyada por la red del espacio profundo (DSN, también en sus siglas en inglés), se preparó a su máxima capacidad. El lanzamiento y las operaciones en órbita terrestre eran soportadas por las estaciones con las antenas de 30 pies (9 metros) de diámetro. En España, la estación de NASA en Maspalomas (Gran Canaria) era la encargada de confirmar que el lanzamiento del Saturno V había transcurrido bien. Cuando la nave Apolo se encontraba, aproximadamente, a una altitud de 16.000 kilómetros, las tres antenas principales de 26 metros de diámetro, separadas 120 º unas de otras, tomarían el control del seguimiento. La antena “prime” en Fresnedillas de la Oliva (Madrid) era la encargada de realizar esta función desde suelo español. Pero no estaría sola, a pocos kilómetros de Fresnedillas se encontraba la estación de NASA para el espacio profundo, en Robledo de Chavela, cuya antena actuaba de reserva de la “prime” en caso de emergencia, pero también, seguiría al módulo de mando y de servicio, con Collins dentro, cuando se separase del módulo lunar Eagle en la Luna y hasta el regreso de éste desde la superficie de nuestro satélite. Según el informe de NASA “Network Controller’s Mission Report for Apolo 11”, se puede comprobar que Fresnedillas (MAD) estuvo soportando la misión durante 87 horas y 2 minutos, Robledo (MADX) 85 horas y 56 minutos y Maspalomas (CYI) 76 horas y 75 minutos. Además, Fresnedillas estuvo controlando el descenso a la superficie lunar, recibiéndose allí, por primer vez en la Tierra, la famosa frase de Neil Armstrong: “El Águila ha aterrizado” (The Eagle has landed, en inglés).

NASA: Antenas españolas (Fresnedillas, Robledo y Maspalomas)

Todos los datos, la voz y las imágenes de televisión que se enviaban desde la nave y los astronautas y que se recogían en las estaciones de la red MSFN, se reenviaban al centro de control de misión de Houston (EE. UU.) mediante la red NASCOM (NASA Communications). Para las estaciones españolas de Canarias y Madrid, era Telefónica (CTNE en aquel entonces) la encargada de suministrar ese enlace. El enlace principal se realizaba a través de dos estaciones de comunicaciones vía satélite situadas en Maspalomas (para dar soporte a la estación de NASA allí) y Buitrago del Lozoya (para dar soporte a las estaciones de NASA en la sierra de Madrid). Ambas estaciones se conectaban con Andover, en Estados Unidos, a través de un satélite INTELSAT situado sobre el Océano Atlántico. Además, las dos estaciones de Telefónica estaban, a su vez, interconectadas (gracias a un cable submarino entre las Islas Canarias y la Península) con el fin de reconducir los tráficos en caso de ocurrir alguna incidencia.

Detalle de las conexiones de la red NASCOM entre España y EE.UU para el Apolo 11

Pero ¿qué pasaba si las estaciones funcionaban bien pero el satélite de comunicaciones sobre el Atlántico era el que fallaba? Pues eso es lo que ocurrió el 29 de junio, diecisiete días antes del lanzamiento del Apolo 11. El satélite INTELSAT III-F2 falló y quedó inutilizado. Había que buscar, por tanto, otras rutas secundarias para redireccionar todo el tráfico de datos, voz y televisión que se recibiría en Fresnedillas. Las reglas de la misión eran claras (Sección 4 – Ground Instrumentation Requirements): si no se conseguían asegurar las comunicaciones de la red, el lanzamiento se tenía que suspender y la oportunidad de ir a la Luna, antes de que acabara la década de los años 60 como había profetizado el presidente Kennedy, se perdería probablemente. En aquella época se necesitaba una señal digital multiplexada de 48 kilobits para poder trasmitir a la vez los distintos canales de voz y datos. Se propuso como solución utilizar de nuevo el primer satélite comercial de comunicaciones del Mundo (llamado Early Bird o Pájaro del Alba ó INTELSAT I), lanzado en 1965. El problema era que no se confiaba en que la estación de Telefónica de Buitrago fuera capaz de comunicarse con él dado que las baterías del satélite estaban ya muy debilitadas y solo era capaz de emitir una débil señal. De hecho, eso fue lo que ocurrió: el enlace entre Buitrago y el corresponsal al otro lado del Atlántico, a través del Early Bird, tenía mucho ruido y por tanto poca calidad. La otra solución posible era negociar, a toda prisa, enlaces con otras compañías telefónicas para buscar una ruta alternativa a través de otros circuitos. Se movilizó a personal de Telefónica y de ITT puesto que este tipo de trámites y conexiones requerían de su tiempo. Cuando quedaban 2 horas y 7 minutos para el lanzamiento del Apolo 11 en Cabo Cañaveral, Guenter Wendt, el jefe de la plataforma de lanzamiento, daba la orden para cerrar la escotilla del Columbia con los tres astronautas ya preparados en su interior. Dos minutos después, cuando quedaban 2 horas y 5 minutos, se consiguió juntar todos los circuitos secundarios (y una docena de cables submarinos bajo el Atlántico) que garantizaban los 48 kilobits de señal. El jefe de la red trasmitió el GO inmediatamente a Control de Misión. La histórica misión podía continuar, muy pocos, sin embargo, conocían lo que había estado pasando en esos días previos.

Telefónica: Antenas Intelsat – NASCOM para el Programa Apolo. Fotos: cortesía de Telefónica.

Dando un repaso a las hemerotecas de algunos periódicos de entonces, vemos que diez días antes del lanzamiento ya se empezaban a redactar informaciones, comentarios y noticias. La agencia EFE, la agencia Cifra, Europa Press, Pyresa, con sus enviados especiales a Houston, Cabo Cañaveral, Washington, Nueva York, Fresnedillas, Maspalomas, no paraban de enviar sus crónicas.  En los días previos al alunizaje, muchos de los medios trasmitían la preocupación sobre la coincidencia del Apolo 11 con la sonda soviética Luna 15 y las posibles interferencias que pudieran dar al traste con la histórica misión norteamericana. El lunes 21 de julio no hubo periódicos en España, por lo que se tuvo que esperar al martes 22 para leer todas las noticias relacionadas con el alunizaje. La apoteosis de aquellos días se trasladó a los medios escritos. Podemos ver, incluso, artículos profetizando ya la llegada del hombre a Marte en los siguientes años sin olvidar tampoco cómo se resaltó la participación española a través de las estaciones de NASA y de la red de Telefónica. Dos curiosidades más reflejadas en los periódicos: la cantidad de municipios que pusieron los nombres de los tres astronautas a alguna de sus calles y los anuncios de multitud de empresas aprovechando el tirón lunar.

Fotografía de Buzz Aldrin tomada en la Luna por su Neil Armstrong (Apolo 11).

Pero volviendo a la misión: el Apolo 11 había hecho historia. El reto lanzado por John F. Kennedy, ocho años antes, se había cumplido: los norteamericanos eran justos ganadores de la carrera espacial. Pero lo más importante: se acababa de demostrar que nuestra civilización podía realizar viajes interplanetarios. Además, aquellos días del verano de 1969, toda la humanidad pareció ser un único género humano con un espíritu común.

La tripulacion del Apolo 11 en Nueva York (Agosto 1969).

La aventura no acabó ahí. De hecho, quizás, empezaba de verdad. Otros tres hombres; Charles Conrad, Alan Bean y Richard Gordon se preparaban ya con el Apolo 12 para repetir la gesta de Armstrong, Aldrin y Collins en el mes de noviembre.

Godspeed, Apollo 11!