Próxima conferencia de José Manuel Grandela en la AEME

10 septiembre 2019

Asociación Española de Militares Escritores (AEME).

El próximo lunes 16 de septiembre de 2019 nuestro admirado José Manuel Grandela, protagonista en primera persona del Programa Apolo trabajando desde la Estación de NASA en Fresnedillas de la Oliva, impartirá una conferencia titulada «50 aniversario de la llegada del hombre a la Luna» en la Asociación Española de Escritores Militares.

Jose Manuel Grandela (izq) y Walter Cunninham del Apolo 7 (dcha) – Madrid 27 junio 2019

El acto tendrá lugar a las 19 horas en el Salón de Actos de la Fundación Universitaria Española situado en la Calle Alcalá nº 93 de la ciudad de Madrid.

La entrada es libre hasta completar el aforo.

Invitación a la conferencia de Grandela en la AEME

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Apolo, ¿una nueva estación para el Metro de Madrid?

22 julio 2019

Composición de cómo quedaría el nombre en una boca de Metro. Foto: http://www.comunidad.madrid

¿Por qué no? Estos días se cumplen 50 años de la llegada del ser humano a la Luna por primera vez. España tuvo un papel relevante ayudando a los norteamericanos con las estaciones de NASA de la Red de Vuelos Tripulados (MSFN, en sus siglas en inglés) y con las estaciones de Telefónica en la red NASCOM (NASA Communications). Se ha estimado que cerca de 400 españoles trabajaron y dieron lo mejor de sí para ayudar a lograr ese objetivo que, aunque lo realizaron los norteamericanos, trascendió a los Estados Unidos y se situó como uno de los hitos conseguidos por el Homo sapiens: nuestra civilización podía realizar viajes interplanetarios.

NASA: Antenas españolas (Fresnedillas, Robledo y Maspalomas)

El nombre de Apolo, para una estación de alguna línea nueva del Metro de Madrid, es perfecto porque, aunque era como se conocía a la estación “prime” de NASA, la de Fresnedillas de la Oliva, también era el nombre del Programa espacial que logró aquella gesta, dentro del cual se engloban al resto de estaciones española de las dos redes mencionadas antes.

Histórico catálogo de la estación espacial de Fresnedillas de la época de las misiones Apolo.

Pienso que nombrar una estación del Metro de Madrid como Apolo, también tendría otras ventajas:

  • Ayudaría a generar Marca España “de la buena”, porque se asocia a un evento histórico y tecnológico relevante a nivel mundial.
  • Ayudaría a cohesionar a distintas regiones de España: Madrid, Canarias y Ávila (por la estación de Cebreros).

Telefónica: Antenas Intelsat – NASCOM para el Programa Apolo. Fotos: cortesía de Telefónica.

Las líneas del Metro de Madrid constan de estaciones, por lo que el nombre de “Estación Apolo” es perfecto. Además, la estación se podría decorar con paneles informativos y fotografías de todas las estaciones de seguimiento.

Hoy sale en las noticias que Madrid va a empezar el nuevo proyecto urbanístico en la zona norte.  Según parece, está pensado que se construyan nuevas líneas de Metro a lo mejor es buena idea nombrar una de esas nuevas estaciones como “Estación Apolo”. ¿Por qué no?

Si te gusta la iniciativa, te invito a que firmes una petición en Change.org.

 

Muchas gracias por adelantado.

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50 años del Apolo 11: un gigantesco salto para la humanidad

16 julio 2019

Y llegó el momento de la verdad. El Apolo 10, la misión previa, había sido un éxito total. Ya no había vuelta atrás. La humanidad, encarnada en tres hombres, intentaría pisar la Luna por primera vez. Si no lo conseguían por cualquier motivo, pero, sobre todo, si lo lograban, sus nombres quedarían grabados para siempre en el listado de protagonistas de los hitos conseguidos por el Homo sapiens: Neil Armstrong, Edwin Buzz Aldrin y Michael Collins.

Tripulación del Apolo 11: Armstrong (izq.), Collins (centro) y Aldrin (dcha.).

El Apolo 11 comenzó el 16 de julio de 1969 con el lanzamiento del Saturno V a las 9:32 am, hora local de Florida. Cuatro días después, durante la noche del 20 de julio, el módulo lunar tocó la superficie de nuestro satélite. Enseguida los dos astronautas, Armstrong y Aldrin, salieron a la superficie metidos, eso sí, dentro de sus trajes espaciales. Permanecieron allí fuera dos horas y media, regresando a la Tierra el día 24 de julio (para conocer un poco mejor sobre los pormenores de la misión, os enlazo el artículo que publiqué en el suplemento “Fuera de Serie” de los diarios Expansión y El Mundo el fin de semana del 6 y 7 de julio de 2019).

Lanzamiento del Apolo 11 por un cohete Saturno V (16 julio 1969).

El indicativo de llamada elegido para el módulo de mando fue “Columbia” y para el módulo lunar “Águila” (Eagle en inglés). Michael Collins afirmó en su momento que le gustaba el nombre de Columbia por su relación con el nombre de Colón, el descubridor de América.  Otros, sin embargo, quisieron relacionarlo con el “Columbiad”, el cañón imaginado por Julio Verne para lanzar a unos astronautas hacia la Luna en su novela “De la Tierra a la Luna”. El nombre del Águila vino por el emblema de la misión. Ahí se quiso representar al ave nacional de los Estados Unidos. El Columbia, la única parte de la nave que regresó a la Tierra, se puede admirar desde entonces en el grandioso Museo Nacional del Aire y el Espacio de Estados Unidos situado en la ciudad de Washington D.C.

El Columbia en el Museo del Aire y del Espacio (EE.UU.). Foto cortesía: Smithsonian Institution, National Air and Space Museum.

Actualmente, solo Buzz Aldrin y Michael Collins siguen vivos. Desgraciadamente el primer hombre que puso el pie en la Luna falleció hace ya casi siete años.

Cuentas de Aldrin y Collins en Twitter.

La red de seguimiento de naves espaciales tripuladas (MSFN en sus siglas en inglés), apoyada por la red del espacio profundo (DSN, también en sus siglas en inglés), se preparó a su máxima capacidad. El lanzamiento y las operaciones en órbita terrestre eran soportadas por las estaciones con las antenas de 30 pies (9 metros) de diámetro. En España, la estación de NASA en Maspalomas (Gran Canaria) era la encargada de confirmar que el lanzamiento del Saturno V había transcurrido bien. Cuando la nave Apolo se encontraba, aproximadamente, a una altitud de 16.000 kilómetros, las tres antenas principales de 26 metros de diámetro, separadas 120 º unas de otras, tomarían el control del seguimiento. La antena “prime” en Fresnedillas de la Oliva (Madrid) era la encargada de realizar esta función desde suelo español. Pero no estaría sola, a pocos kilómetros de Fresnedillas se encontraba la estación de NASA para el espacio profundo, en Robledo de Chavela, cuya antena actuaba de reserva de la “prime” en caso de emergencia, pero también, seguiría al módulo de mando y de servicio, con Collins dentro, cuando se separase del módulo lunar Eagle en la Luna y hasta el regreso de éste desde la superficie de nuestro satélite. Según el informe de NASA “Network Controller’s Mission Report for Apolo 11”, se puede comprobar que Fresnedillas (MAD) estuvo soportando la misión durante 87 horas y 2 minutos, Robledo (MADX) 85 horas y 56 minutos y Maspalomas (CYI) 76 horas y 75 minutos. Además, Fresnedillas estuvo controlando el descenso a la superficie lunar, recibiéndose allí, por primer vez en la Tierra, la famosa frase de Neil Armstrong: “El Águila ha aterrizado” (The Eagle has landed, en inglés).

NASA: Antenas españolas (Fresnedillas, Robledo y Maspalomas)

Todos los datos, la voz y las imágenes de televisión que se enviaban desde la nave y los astronautas y que se recogían en las estaciones de la red MSFN, se reenviaban al centro de control de misión de Houston (EE. UU.) mediante la red NASCOM (NASA Communications). Para las estaciones españolas de Canarias y Madrid, era Telefónica (CTNE en aquel entonces) la encargada de suministrar ese enlace. El enlace principal se realizaba a través de dos estaciones de comunicaciones vía satélite situadas en Maspalomas (para dar soporte a la estación de NASA allí) y Buitrago del Lozoya (para dar soporte a las estaciones de NASA en la sierra de Madrid). Ambas estaciones se conectaban con Andover, en Estados Unidos, a través de un satélite INTELSAT situado sobre el Océano Atlántico. Además, las dos estaciones de Telefónica estaban, a su vez, interconectadas (gracias a un cable submarino entre las Islas Canarias y la Península) con el fin de reconducir los tráficos en caso de ocurrir alguna incidencia.

Detalle de las conexiones de la red NASCOM entre España y EE.UU para el Apolo 11

Pero ¿qué pasaba si las estaciones funcionaban bien pero el satélite de comunicaciones sobre el Atlántico era el que fallaba? Pues eso es lo que ocurrió el 29 de junio, diecisiete días antes del lanzamiento del Apolo 11. El satélite INTELSAT III-F2 falló y quedó inutilizado. Había que buscar, por tanto, otras rutas secundarias para redireccionar todo el tráfico de datos, voz y televisión que se recibiría en Fresnedillas. Las reglas de la misión eran claras (Sección 4 – Ground Instrumentation Requirements): si no se conseguían asegurar las comunicaciones de la red, el lanzamiento se tenía que suspender y la oportunidad de ir a la Luna, antes de que acabara la década de los años 60 como había profetizado el presidente Kennedy, se perdería probablemente. En aquella época se necesitaba una señal digital multiplexada de 48 kilobits para poder trasmitir a la vez los distintos canales de voz y datos. Se propuso como solución utilizar de nuevo el primer satélite comercial de comunicaciones del Mundo (llamado Early Bird o Pájaro del Alba ó INTELSAT I), lanzado en 1965. El problema era que no se confiaba en que la estación de Telefónica de Buitrago fuera capaz de comunicarse con él dado que las baterías del satélite estaban ya muy debilitadas y solo era capaz de emitir una débil señal. De hecho, eso fue lo que ocurrió: el enlace entre Buitrago y el corresponsal al otro lado del Atlántico, a través del Early Bird, tenía mucho ruido y por tanto poca calidad. La otra solución posible era negociar, a toda prisa, enlaces con otras compañías telefónicas para buscar una ruta alternativa a través de otros circuitos. Se movilizó a personal de Telefónica y de ITT puesto que este tipo de trámites y conexiones requerían de su tiempo. Cuando quedaban 2 horas y 7 minutos para el lanzamiento del Apolo 11 en Cabo Cañaveral, Guenter Wendt, el jefe de la plataforma de lanzamiento, daba la orden para cerrar la escotilla del Columbia con los tres astronautas ya preparados en su interior. Dos minutos después, cuando quedaban 2 horas y 5 minutos, se consiguió juntar todos los circuitos secundarios (y una docena de cables submarinos bajo el Atlántico) que garantizaban los 48 kilobits de señal. El jefe de la red trasmitió el GO inmediatamente a Control de Misión. La histórica misión podía continuar, muy pocos, sin embargo, conocían lo que había estado pasando en esos días previos.

Telefónica: Antenas Intelsat – NASCOM para el Programa Apolo. Fotos: cortesía de Telefónica.

Dando un repaso a las hemerotecas de algunos periódicos de entonces, vemos que diez días antes del lanzamiento ya se empezaban a redactar informaciones, comentarios y noticias. La agencia EFE, la agencia Cifra, Europa Press, Pyresa, con sus enviados especiales a Houston, Cabo Cañaveral, Washington, Nueva York, Fresnedillas, Maspalomas, no paraban de enviar sus crónicas.  En los días previos al alunizaje, muchos de los medios trasmitían la preocupación sobre la coincidencia del Apolo 11 con la sonda soviética Luna 15 y las posibles interferencias que pudieran dar al traste con la histórica misión norteamericana. El lunes 21 de julio no hubo periódicos en España, por lo que se tuvo que esperar al martes 22 para leer todas las noticias relacionadas con el alunizaje. La apoteosis de aquellos días se trasladó a los medios escritos. Podemos ver, incluso, artículos profetizando ya la llegada del hombre a Marte en los siguientes años sin olvidar tampoco cómo se resaltó la participación española a través de las estaciones de NASA y de la red de Telefónica. Dos curiosidades más reflejadas en los periódicos: la cantidad de municipios que pusieron los nombres de los tres astronautas a alguna de sus calles y los anuncios de multitud de empresas aprovechando el tirón lunar.

Fotografía de Buzz Aldrin tomada en la Luna por su Neil Armstrong (Apolo 11).

Pero volviendo a la misión: el Apolo 11 había hecho historia. El reto lanzado por John F. Kennedy, ocho años antes, se había cumplido: los norteamericanos eran justos ganadores de la carrera espacial. Pero lo más importante: se acababa de demostrar que nuestra civilización podía realizar viajes interplanetarios. Además, aquellos días del verano de 1969, toda la humanidad pareció ser un único género humano con un espíritu común.

La tripulacion del Apolo 11 en Nueva York (Agosto 1969).

La aventura no acabó ahí. De hecho, quizás, empezaba de verdad. Otros tres hombres; Charles Conrad, Alan Bean y Richard Gordon se preparaban ya con el Apolo 12 para repetir la gesta de Armstrong, Aldrin y Collins en el mes de noviembre.

Godspeed, Apollo 11!


Cómo viví el “Hay Vida en martes” sobre la Luna, en el Espacio Fundación Telefónica

5 julio 2019

Ya está colgado el video de la nueva edición de “Hay Vida en martes” sobre los cincuenta años de la llegada del hombre a la Luna por primera vez.

El evento, como sabéis si sois habituales a este blog, está organizado por Espacio Fundación Telefónica en el marco de la exposición “De Madrid a la Luna”, y tuve el honor de participar dado que ejerzo de “comisario” de la exposición.

Mi primer comentario ha de ser para mis compañeros de comida, camerino y escenario: la palentina Eva Villaver que ha escrito un libro maravilloso sobre la Luna y que reseñaremos aquí más adelante. Mi admirado Carlos González Pintado del que tanto he aprendido sobre el Programa Apolo y la Carrera espacial. Jesús Sáez, un auténtico crack, que ha sabido contarnos la vida de Carlos en “El gran salto al abismo” y del que también hablaremos aquí. Y, por último, la directora de orquesta, la simpática y profesional América Valenzuela. Para todos ellos mi gratitud y admiración.

Hay vida en Martes: 50 años en la Luna. 2-julio-2019. Cortesía de Fundación Telefónica. Fotografía de Irene Medina

El segundo comentario ha de ser para toda la gente de Telefónica involucrada para que el evento fuera todo un éxito. Cuidan hasta el último de los detalles y eso es lo que marca la diferencia. Las cosas no son excelentes si no tienes detrás a gente con talento e ilusión por hacer las cosas bien; mi queridísima Reyes, la gran Sara, pero también Andrés, Elena, Silvia, Laura… Gracias.

El otro día también tuve la suerte de conocer a Miguel Ángel, editor del libro de Eva, y comisario de otras exposiciones, del que tengo que aprender tanto. Y de la gente de Next Door Publishers, Nuria y Ohian, que han editado el libro de Jesús y Carlos con un gusto increíble.

No quiero olvidarme de los #martianos. El interés y la ilusión (y la inocencia también, en algún caso astrológica) mostrados son un camino seguro al futuro que tenéis por delante. Un placer haberos conocido y estoy a vuestra disposición.

Hay vida en Martes: 50 años en la Luna. 2-julio-2019. Cortesía de Fundación Telefónica. Dibujo de Enrique Flores.

Otro comentario a parte es para mi tocayo Enrique Flores, el cuadernista, que nos metió a todos en un cómic perfectamente ilustrado y para Irene Medina, la fotógrafa que retrató el evento. Sus fotografías hablan por sí solas.

Finalmente, a todos los que asististeis, tanto presencial como digitalmente. Me han dicho que vinisteis casi 300 personas y se conectaron 69 (Chus, gracias). Espero que os lo pasarais bien y mereciera la pena. Me gustó saludar a mucha gente conocida como Carlos, Juan, el pajarito y a otros a los que conocí allí por primera vez; Rafael, Elena, Pablo, Carlos, Joaquín… El agradecimiento a la familia presente: Iria, Javier y virtual: mis padres, mi hermana, mi cuñado, mis sobrinos

Hay vida en Martes: 50 años en la Luna. 2-julio-2019. Fotografía de Carlos Herranz.

Algunos me habéis dicho que hablé poco o que fui prudente… Bueno, en este tipo de actos, siempre hay alguien que habla más y alguien que habla menos. Lo importante es que lo que se dijera resultara interesante y valioso para los que pudisteis ver el evento. Además, lo bueno si breve, dos veces bueno. 😉

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Hay vida en martes: 50 años en la Luna, próxima actividad en el Espacio Fundación Telefónica

25 junio 2019

El Espacio Fundación Telefónica ha tenido la generosidad de invitarme al próximo evento de HAY VIDA EN MARTES, el próximo 2 de julio a las 19 horas, que se celebrará en el edificio de Telefónica de la Gran Vía de Madrid (entrada por la C/ Fuencarral 3).

Para los que no sepáis qué es esto, se trata de un encuentro que llevan realizando desde 2014 y en el que se abordan, de manera distendida, diversas temáticas culturales, científicas o tecnológicas y que, en esta ocasión, se centra en la efeméride de los cincuenta años del aterrizaje del Apolo 11 en la Luna.

Durante el evento, el ilustrador Enrique Flores dibujará todo lo que suceda en el escenario y un grupo de adolescentes (entre 14 y 21 años), los #martianos, nos preguntarán en directo desde el público. El resto de las preguntas llega únicamente a través de Twitter y nos las va transmitiendo la moderadora que en este caso es América Valenzuela.

El formato del evento suele componerse de dos partes diferenciadas:

– Entrevistas individuales a los invitados (De 19h a 19:45h aproximadamente).

– Puesta en común, todos juntos, intercalando preguntas de la moderadora, los #martianos y de Twitter (De 19:45h a 20:30h).

Como invitados estarán Eva Villaver, autora del libro “Las mil caras de la luna“, Jesús Sáez y el gran Carlos González, autor y protagonista respectivamente del libro “El gran salto al abismo y yo mismo en calidad de comisario de la exposición “De Madrid a la Luna”.

El evento se puede seguir en directo a través de la web y se subirá, posteriormente, al canal de YouTube.  En Twitter se podrá comentar bajo la etiqueta #VidaMartes. Tampoco os olvidéis de las etiquetas #DeLaSierraALaLuna y #Apollo50 que enmarcan las actividades relacionadas con los 50 años del Apolo 11 y la exposición “De Madrid a la Luna”.

¡No olvidéis apuntaros – gratuitamente – en la web del evento para reservar sitio (botón verde “RESERVA”)!

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