El papel de Australia durante el Apolo 11 en una infografía

14 febrero 2020

Con motivo del 50 aniversario de la llegada del hombre a la Luna con el Apolo 11, la Organización de Investigación Científica e Industrial de la Commonwealth (CSIRO) abrió una estupenda web en donde se explica el papel que tuvo ese país en el Programa Apolo ayudando a los norteamericanos a conseguir el objetivo marcado por Kennedy. Queremos rescatar un par de infografías muy interesantes que hemos visto allí.

El papel de las estaciones de seguimiento australianas durante el Apolo 11

El papel de Australia fue bastante similar al papel que tuvo España en aquella aventura. Una de las infraestructuras que tuvo que desarrollar la NASA fue la Red de vuelos espaciales tripulados (MSFN en sus siglas en inglés) que se ocupaba de captar toda la información de la nave Apolo desde la Luna (y viceversa) a través de una serie de estaciones de seguimiento repartidas por todo el mundo. Otra red que tuvo que crear la agencia norteamericana fue la Red de comunicaciones de NASA (NASCOM, también en sus siglas en inglés), que era la encargada de retrasmitir toda la información desde las estaciones hasta Houston (y viceversa) utilizando todo tipo de enlaces de comunicación.

Las tres estaciones principales de la MSFN eran Goldstone (Estados Unidos), Honeysuckle Creek (Australia) y Fresnedillas de la Oliva (España) que tenían antenas de 26 metros. Aparte de éstas, había repartidas por el mundo otra serie de estaciones que daban apoyo a las tres principales: en España estaban Maspalomas y Robledo de Chavela y en Australia contaban con Carnarvon, Tidbinbilla, Island Lagoon y Orroral Valley. El radiotelescopio de Parkes no pertenecía a la red de NASA pero, para el Apolo 11, su gran antena de 64 metros de diámetro fue utilizada para la retrasmisión de televisión desde la Luna.

Además, NASA necesitó contratar los servicios de la Compañía Telefónica Nacional de España (CTNE) y de la Overseas Telecommunications Commission (OTC) para poder establecer los enlaces vía satélite INTELSAT – dentro de la red NASCOM -, que permitían unir las estaciones españolas y australianas con Houston.

Como regalo extra enlazamos también la infografía comparativa entre el cohete Saturno V y las antenas australianas.

El cohete Saturno V comparado con algunas de las antenas más grandes de Australia.

(¡Gracias por el chivatazo Juan!).

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1929-2019, Gran Vía 28 (libro)

3 febrero 2020

Portada del libro: 1929-2019. Gran Vía 28.

Telefónica ha editado recientemente un libro sobre la historia de su mítica sede, situada en el número 28 de la Gran Vía de Madrid, con motivo de su 90 cumpleaños.

Hay que recordar que este edificio, que se empezó a construir en 1926, llegó a ser el primer rascacielos de Europa. Originariamente su función era la de ser una central telefónica, pero desde el primer momento se convirtió también en un icono de la capital de España. Su fachada de granito y caliza, con su portada barroca, aún hoy en día llama la atención.

Alzado del edificio de Telefónica de Madrid. Cortesía: Telefónica.

Este libro se puede descargar gratuitamente en pdf en la web de Telefónica y lo quiero reseñar en el blog porque, aunque de forma breve, el autor no se olvida de destacar el papel que tuvo Telefónica en el Programa Apolo operando bajo la red NASCOM. Aunque hubiera estado genial que se contara la anécdota de cómo se vivió en el edficio la caída del satélite INTELSAT III-F2 unos días antes del lanzamiento del Apolo 11.

Además, los astronautas del Apolo 11, los primeros que pisaron la Luna, pasaron por enfrente del mítico edificio durante su visita a España en el mes de octubre de 1969.

Portada de la revista QP de Telefónica, nº 32. Los astronautas del Apolo 11 pasando por el edificio de Telefónica. Cortesía Fundación Telefónica.

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SI TE HA GUSTADO ESTE ARTÍCULO, ACEPTO QUE ME INVITES A UNA CERVEZA... ;-)


La exposición “De Madrid a la Luna” se vuelve a prorrogar unos días más

22 enero 2020

Tengo la satisfacción de anunciar, como comisario de la exposición “De Madrid a la Luna” en Espacio Fundación Telefónica de Madrid, que la muestra se va a poder disfrutar quince días más, es decir, hasta el domingo 16 de febrero.

Es la segunda vez que se extiende la fecha de clausura. La primera vez ocurrió el pasado mes de noviembre, como anuncié también en este mismo blog, ampliándose hasta el 2 de febrero de 2020.

“De Madrid a la Luna” (fotografía cortesía de Fundación Telefónica)

Por cierto, muchas gracias de nuevo a los responsables de la Fundación por haber decidido extender la fecha.

Los rezagados o a los que les ha gustado mucho la exposición, tienen otra oportunidad para ir a conocer el papel de que jugó España (a través de las estaciones de seguimiento que NASA construyó aquí), y el de Telefónica (como proveedor principal de NASA), en la llegada del hombre a la Luna. Aunque, si eres de los que no tienen claro el ir a verla o no, a lo mejor te convenzo si te digo que el diario La Vanguardia la seleccionó entre las diez mejores exposiciones mundiales sobre el tema.

Diez exposiones para tocar la Luna (Diario La Vanguardia).

Vuelvo a recordar que la muestra está en la segunda planta del Espacio Fundación Telefónica de la Calle Fuencarral nº 3 de la ciudad de Madrid. El horario de visitas es de martes a domingo (el lunes está cerrado), de 10h de la mañana a 20h de la tarde. El acceso es gratuito.

ACTUALIZACIÓN (14/02/2020): La exposición se vuelve a prorrogar una semana más. La fecha de clausura, por tanto, pasa al domingo 23 de febrero.

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La exposición “De Madrid a la Luna” viaja a Santander

20 enero 2020

Exposición “De España a la Luna” en Santander.

Gracias al empeño, ilusión e inquietud de Mario Crespo, director del Centro de Educación de Personas Adultas (CEPA) “Escuelas Verdes” de Santander, se ha conseguido que la exposición “De Madrid a la Luna”, que se puede ver en el Espacio Fundación Telefónica de Madrid, se traslade a este centro cántabro bajo el título “De España a la Luna”.

Exposición “De España a la Luna” en Santander. Vista general del espacio expositivo.

Se me olvidó mencionarlo antes en el blog para su mayor difusión. Mis disculpas. Como digo, en los pasillos de este lugar se pueden ver los paneles replicados de la expo de Madrid con los mismos textos y fotografías. Obviamente, adaptados al formato correspondiente. Por cierto, labor realizada excelentemente por Alberto, el diseñador gráfico. Además, se han recopilado un montón de revistas y libros relacionados con el tema lunar, así como un buen puñado de sellos conmemorativos (astro filatelia). Uno de los objetos que se expone en una de las vitrinas y que a mí personalmente me ha llamado mucho la atención, es una moneda conmemorativa de Apolo 11. ¡Ah! también se pueden ver los videos que hay en la exposición original.

Exposición “De España a la Luna” en Santander. Moneda expuesta.

Se trata de una breve itinerancia de dos meses que comenzó el pasado martes 7 de enero de 2020 y terminará el próximo 28 de febrero. El CEPA “Escuelas Verdes” de Santander está en la calle Enrique Gran, s/n. Advierto que, si vais en coche, el aparcamiento por la zona está bastante complicado. El horario de visita es de lunes a jueves de 9 a 21h y los viernes de 9 a 18h.

Exposición “De España a la Luna” en Santander. Vitrina con libros y revistas.

Personalmente me ha hecho mucha ilusión este proyecto; uno por estar en mi ciudad y dos por ser Mario el que lo ha gestionado. Además, fue todo un poco sorpresivo ya que conozco a Mario desde hace tiempo (incluso salió mencionado en una entrada de este blog hace diez años) pero me enteré (casi por casualidad) de su interés por la exposición cuando se empezó a plantear la itinerancia en Telefónica. Así que, ya digo, feliz por partida doble.

Exposición “De España a la Luna” en Santander. Créditos.

He de agradecer personalmente a Mario y al Centro su gran interés por llevar esta exposición al CEPA para que los alumnos y los visitantes que acudan allí puedan aprender y conocer esta parte desconocida de la historia de nuestro país, además de por haberme invitado a impartir un par de conferencias sobre el asunto a sus alumnos. Fue un auténtico placer. Muchas gracias de nuevo por todo. ¡Ah! y gracias también a El Diario Montañés por hacerse eco de la noticia. 😊

Recorte de la noticia aparecida en El Diario Montañés del 9 de enero de 2020 sobre la exposición.

Acabo ya, no sin antes invitaros a pasar por el CEPA recordando que hay que darse prisa porque la muestra solo estará disponible dos meses y el tiempo se pasa volando.

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Mi visita a las estaciones INTELSAT de Telefónica en Gran Canaria (4 de 4)

23 diciembre 2019

Con este post acaba la serie de cuatro artículos relacionados con mi reciente viaje a Canarias con motivo de la inauguración de la exposición “De Maspalomas a la Luna”. En esta exposición se cuenta, principalmente, el papel que tuvieron las estaciones de seguimiento de vuelos tripulados que NASA, junto con el INTA, situó en Gran Canaria durante los años 60.

INTRODUCCIÓN

Cuando terminó el Programa Géminis con el amaraje de la última misión tripulada el 15 de noviembre de 1966, se decidió trasladar la estación de seguimiento ubicada en tres parcelas próximas al faro de Maspalomas a otro lugar. Los motivos principales para tomar esta decisión fueron dos: en primer lugar, los requerimientos técnicos exigidos con relación a las comunicaciones con la nave y los astronautas para el Programa Apolo, hacía necesario abordar un cambio tecnológico. Para las comunicaciones de esas misiones se iba a utilizar la Banda S Unificada (USB en sus siglas en inglés), que demandaba de antenas y equipamientos más grandes. Estos nuevos equipos deberían estar instalados todos juntos en una única parcela. En segundo lugar, la presión turística en la zona del faro y las posibles interferencias debidas a esta nueva actividad, aconsejaban alejar a los nuevos trasmisores y receptores de esas posibles fuentes electromagnéticas que dificultaran las misiones lunares. Por ello, en 1967, se construyó una nueva y moderna estación en la zona de Montaña Blanca para que albergase a la, ya inolvidable, antena blanca de 10 metros de diámetro en Banda S Unificada.

Antena en Banda S Unificada (USB) de 10 metros de diámetro en la Estación NASA/INTA de Maspalomas (CYI).

Otro cambio fundamental que fue necesario acometer tenía que ver con la red NASCOM. Recordamos que esta red (NASA Communicatios Network en inglés) era la encargada de trasmitir toda la información que se captaba en las estaciones de la red de vuelos espaciales tripulados (MSFN en sus siglas en inglés), como la de Maspalomas o la de Fresnedillas en Madrid, hacia el centro de control de misión en Houston (Texas) y viceversa. Hasta el Programa Géminis la red NASCOM funcionaba por medio de cables telefónicos, enlaces de microondas, enlaces vía radio y cables submarinos principalmente, pero para las misiones lunares esto era insuficiente. Se exigía más capacidad y más fiabilidad. Y en aquellos tiempos sólo las comunicaciones vía satélite (que habían comenzado a funcionar comercialmente unos pocos años antes) eran capaces de atender esos requerimientos. Por esta razón, la Compañía Telefónica Nacional de España (CTNE) firmó con NASA un contrato en 1967 con el fin de que esta última instalara una serie de estaciones de comunicaciones por satélite en España para integrarse en la red NASCOM, a través de satélites INTELSAT, y dar servicio a las misiones lunares de NASA.

Portada del contrato entre NASA y Telefonica del año 1967 para la integración en la red NASCOM. El original está expuesto en la exposición “De Madrid a la Luna” hasta el 2 de febrero de 2020. Cortesía: Fundación Telefónica.

LAS ESTACIONES INTELSAT DE TELEFÓNICA

Telefónica decidió instalar dos estaciones en España. Una, la principal, en Buitrago del Lozoya (Madrid) para dar servicio especialmente a la estación de Fresnedillas (Madrid Apollo Prime en terminología de NASA) y otra en Maspalomas (Gran Canaria) para dar servicio a la nueva estación de la que hemos hablado antes y que era conocida en NASA con las siglas de CYI (Gran CanarY Island Station).

NASA: Antenas españolas en Banda S Unificada (Fresnedillas, Robledo y Maspalomas)

A diferencia de la estación de Buitrago, que constaba de una antena de casi 26 metros de diámetro, la estación de Telefónica en Maspalomas tenía dos antenas de 12 metros. Esta estación operó solo tres años, es decir, desde 1968 (con los primeros vuelos tripulados del Programa Apolo) hasta el año 1971. Año en el que se cerró porque la CTNE abrió en Agüimes, también en la isla de Gran Canaria, otra estación, con una antena más grande de 30 metros de diámetro, que sería la encargada de enlazar con Estados Unidos durante las últimas misiones Apolo. Como curiosidad, quiero comentar que gracias a esa nueva antena los habitantes de las Islas Canarias pudieron ver la televisión en el mismo momento en que se veía en la península dado que, hasta entonces, los programas de televisión se emitían en Canarias con un día de retraso, es decir, lo que se veía en la península un sábado, por ejemplo, es lo que se veía en las islas el domingo. Una ventaja más de los satélites de comunicación para la vida de las personas.

Telefónica: Antenas Intelsat – NASCOM para el Programa Apolo. Fotos: cortesía de Telefónica.

MASPALOMAS

En mi reciente viaje a Maspalomas, traté de localizar, como si fuera un arqueólogo espacial, el lugar donde se encontraba situada esa primera estación de Telefónica, la de las dos antenas, dado que se desmanteló hace ya muchos años. La empresa no fue fácil. De hecho, fue imposible. Previamente al viaje leí documentación de Telefónica, pregunté a varias personas que estuvieron allí en aquellos años, e incluso, busqué en Google Maps por si encontraba alguna pista que me pudieran indicar la localización exacta. Pero, como digo, fue imposible determinar el lugar. Estuve dando una vuelta por la zona de Pedrazo bajo a ver si era capaz de reconocer algún hito basándome en las fotografías que hay de la estación, mirando los alrededores o incluso las montañas de la sierra, hacia el norte, pero nada. Además, aquella zona, la más probable, está actualmente muy urbanizada, con un montón de viviendas, sin olvidar que hace unos años se construyó por allí la autopista GC-1.

Estación INTELSAT de comunicaciones vía satélite de Telefónica en Maspalomas. (1968-1971). Esta estación ya no existe. Foto: NASA S68-37987.

Tuve que desistir, por el momento, y olvidarme de la estación de Maspalomas. Por cierto, aprovecho el artículo para agradecer de antemano a algún posible lector del blog que conozca el lugar y tuviera a bien decírmelo.

Panorámica desde Pedrazo bajo apuntando hacia el Norte (Maspalomas – año 2019).

AGÜIMES

Quedaba ya abordar la última etapa de este viaje de “arqueología espacial”, como muy bien lo definió mi amigo Luis. El objetivo no era otro que acercarme a ver la enorme antena de Agüimes, a unos 36 kilómetros al sur de Las Palmas de Gran Canaria, en la zona de La Goleta. Localizarla no fue difícil. Como la instalación sigue existiendo, aunque Telefónica la tiene cerrada y, por tanto, sin uso, es muy fácil encontrarla. Sólo hay que ir por la autopista GC-1, salirse a la altura del Cruce de Arinaga, y coger la carretera GC-104 en sentido Los Corralillos. La antena se ve enseguida dada sus dimensiones. De hecho, se ve desde la autopista. Es fácil parar y darse una vuelta por los alrededores, pero, como digo, no se puede entrar dentro porque la estación está en desuso, lo que no quita para admirar las grandes dimensiones de su antena de 30 metros. Me produce una sensación extraña cada vez que observo y me planto delante de una de estas antenas. Es raro verlas quietas, paradas, apuntando al cielo, eso sí, como estatuas que recuerdan un pasado glorioso. Porque, en efecto, el pasado fue glorioso. Nada más y nada menos que aproximadamente un tercio de todas las comunicaciones y datos que se generaron en todas las primeras expediciones del ser humano a la Luna pasaron por estas antenas españolas. Casi nada.

Estación de Telefónica en Agüimes (Gran Canaria) para operar satelites INTELSAT dentro de la red NASCOM. Actualmente en desuso. Foto: MrGorsky, año 2019.

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Mi visita a la primera Estación de seguimiento de NASA en Canarias (2 de 4)

10 diciembre 2019

De Maspalomas a la Luna (1969-2019)

Este es el segundo artículo relacionado con mi viaje a Maspalomas con motivo de la inauguración de la exposición titulada “De Maspalomas a la Luna”, en donde se explica la participación de esa localidad y de sus habitantes en los programas espaciales tripulados norteamericanos que tenían por objeto llegar a la Luna.

UNA BREVE INTRODUCCIÓN

El 4 de octubre de 1957 la URSS lanzaba al espacio el Sputnik 1. Fue el primer satélite artificial que orbitaba la Tierra. Comenzaba en ese momento lo que se denomina como “la carrera espacial”. Los norteamericanos, por su parte, reaccionaron lanzando sus propios cohetes con muy poco éxito al principio. Sin embargo, sí hicieron una cosa bien: fundar la NASA al año siguiente. Esta agencia federal civil, se creó por la unión de varias instituciones y organismos que operaban por su cuenta, pero que todos se dedicaban al estudio y desarrollo de la astronáutica. Entre los programas en desarrollo que aportaron esas agencias, había uno, liderado por la Fuerza Aérea Norteamericana (USAF), para poner astronautas a orbitar la Tierra dentro de una nave o cápsula espacial. Es lo que se conoció posteriormente como Programa Mercury: si los soviéticos habían lanzado al espacio el primer satélite artificial, ellos, los norteamericanos, serían los primeros en mandar astronautas al espacio.

Los siete astronautas del Programa Mercury norteamericano.

Para mantener el contacto permanente con la nave y el astronauta hacían falta instalar una serie de estaciones de seguimiento, equipadas con antenas y radares, a lo largo de la órbita que seguiría la nave. Como es conocido, los norteamericanos lanzaban (y lanzan) sus cohetes desde Cabo Cañaveral (Florida) hacia el Atlántico, con el fin de aprovechar la rotación de la Tierra. Así, el primer territorio con el que se encuentra la nave después de cruzar el océano son las Islas Canarias. La solución, por tanto, era fácil: el 4 de agosto de 1959 el Gobierno norteamericano contacta, a través de NASA, con el Gobierno español para instalar una de esas estaciones en Canarias. Para, unos meses después, el 18 de marzo de 1960, firmar el acuerdo entre ambos países. El lugar escogido para colocar la estación fueron tres parcelas cedidas por el VIII Conde de la Vega Grande de Guadalupe, Don Alejandro del Castillo y del Castillo, situadas muy cerca del Faro de Maspalomas.  En aquellos días, el sur de la isla de Gran Canaria era una zona agrícola alejada de posibles interferencias. Nada que ver con lo que es hoy.

Estación Mercury (CYI). Localización de las tres parcelas. Autor de la fotografía: se ruega confirmación.

LA ESTACIÓN MERCURY o CYI

Las funciones concretas de una estación de seguimiento de vuelos tripulados en aquella época eran básicamente tres: seguimiento de la nave (es decir, determinar su posición y su velocidad), telemetría (es decir, conseguir los datos acerca del estado de la nave y del astronauta) y, finalmente, comunicarse por voz con el astronauta.

Radar de muy largo alcance (Verlort) en Banda S. Estación de Muchea (arriba) y Bermuda (abajo). El radar de Canarias era similar a estos. NASA SP-45 y carnarvonspace.com

Para la primera función, el seguimiento, se necesitaba instalar un radar de largo alcance. En este caso, para Canarias, se usó uno que operaba en Banda S (entre 2.700 y 2.900 MHz) que se instaló en una parcela a pocos metros al oeste del Faro de Maspalomas, junto a la playa.

Edificio de Telemetría y Control (T&C) con las dos antenas “Acquisition Aid”. Foto escaneada por Tony Pelling (Archivos de Tidbinbilla). Fuente: honeysucklecreek.net. La estación de Maspalomas era similar a esta.

Para obtener la telemetría y poder comunicarse con el astronauta se instalaron una serie de antenas en VHF y HF en dos parcelas distintas, pero cercanas, y al norte del Faro. Justo al lado de la carretera. Las antenas de VHF operaban entre 225 y 300 MHz y la de HF entre 15 y 20 MHz.

Red de seguimiento para el Programa Mercury. La estación de Maspalomas es la conocida como CYI. NASA SP-45.

Todo este complejo era conocido en la red de NASA con las siglas CYI, del inglés Grand CanarY Island. Aunque también se conocía como Canary Station (Estación Canaria) o, en Maspalomas, como Estación Mercury, por el nombre del programa espacial.

Camino que seguían las comunicaciones, desde la Estación Mercury de NASA hasta el centro de control de misión. Nótese la participación de Telefónica. Fuente: Histories of the Space Tracking and Data Acquisition Network (STADAN), the Manned Space Flight Network (MSFN), and the NASA Communications Network (NASCOM).

Aparte de la propia estación, se necesitaba el apoyo de Telefónica, en aquellos días conocida como Compañía Telefónica Nacional de España o por sus siglas CTNE. Su función era trasmitir hacia Estados Unidos todo lo que captaba la Estación Mercury de NASA. Por esta razón, al lado de la estación norteamericana, se colocó una pequeña instalación de Telefónica que reenviaba todas las señales de la Canary Station hacia la central de Telefónica en la ciudad de Las Palmas y, desde allí, vía radio a Londres desde donde cruzarían el Océano Atlántico, camino de Estados Unidos, a través de un cable submarino. El sentido inverso también funcionaba, es decir, desde el centro de control de misión, en Cabo Cañaveral, hacia la nave.

John Glenn se dispone a iniciar su vuelo orbital el 20 de febrero de 1962.

La Estación Mercury operó desde el primer vuelo orbital tripulado del Programa Mercury, el de John Glenn con su nave Amistad-7 (Friendship-7 en inglés) el 20 de febrero de 1962, hasta la última misión del Programa Géminis, la del Géminis 12, en noviembre de 1966. Para el Programa Géminis la Canary Station fue ampliada con el fin de poder dar mejor cobertura a las nuevas misiones, pero para el Programa Apolo, las instalaciones y equipamientos eran insuficientes por lo que se decidió desmantelarla y construir una nueva estación a unos kilómetros de allí, en la zona de Montaña Blanca, al año siguiente. Amén de que la presión turística de la zona, con sus consecuentes interferencias radioeléctricas, recomendaban también su traslado a otro lugar.

Estación Apolo de NASA en Canarias (CYI). Montaña Blanca. Año 1971. Fotografía: Joseph William Hirman.

La nueva estación siguió siendo conocida en la red espacial de vuelos tripulados (MSFN en sus siglas en inglés) como Grand Canary Island Station, CYI, pero en la zona pasó a ser denominada como Estación Apolo hasta que se cerró en 1975.  Cuatro años después se volvió a abrir, siendo gestionada ya por el INTA hasta el día de hoy. Actualmente las instalaciones reciben el nombre de Centro Espacial de Canarias o Estación especializada en Satélites de Observación de la Tierra de Maspalomas. La visita que pude realizar a este mítico lugar, gracias a la ayuda de mi amigo Juan, la contaré en el próximo artículo de esta serie.

EL BAR EL CHARCO Y EL RESTAURANTE MERCURIO

Como he dicho al principio, el lugar escogido para instalar la Estación Mercury era un sitio inhóspito y muy poco transitado. El turismo aún no se había desarrollado, como ocurrió pocos años después. Allí sólo estaba el famoso Faro de Maspalomas desde que se construyera a finales del siglo XIX, las dunas, terrenos de cultivo como tomateras y un bar.

Norteamericanos e isleños jugando al futbolín en el Restaurante Mercurio. Fotografía: Paul Schutzer para Life (1965).

El bar era propiedad de la familia Vega Vega y estaba al lado de la carretera que iba al Faro, justo enfrente de la parcela principal de la Estación, la situada más al norte de las tres.  Posteriormente, a este bar se le renombró como Restaurante Mercurio, por razones obvias, siendo muy conocido por servir langostas. También he podido ver, en otras fuentes, que al bar se le conocía como Bar Vega. En cualquier caso, aquel lugar se llenaba de técnicos de la estación que, al terminar sus turnos de trabajo, bebían cerveza (dicen que de la marca Heineken) y jugaban al futbolín. Otra de las anécdotas que circulan por ahí es que el bar se benefició de la presencia norteamericana dado que pudo tener suministro de electricidad, cosa muy difícil en aquel lugar y en aquella época, gracias a un cable tendido desde la Estación al otro lado de la carretera.

Postal del interior del Restaurante Mercurio (Maspalomas). Fecha y autor desconocidos.

PERO ¿QUÉ QUEDA DE TODO AQUELLO?

En mi reciente viaje a Maspalomas, me propuse buscar los posibles restos de la estación. El primer lugar al que me dirigí fue la parcela donde se situó el radar Verlort, en Banda S, que se localizaba a unos 500 metros al oeste del Faro de Maspalomas, siguiendo la línea de playa y justo al lado del yacimiento arqueológico de Punta Mujeres. El lugar exacto, como pude comprobar, lo ocupa hoy en día, la tienda circular Varadero de la cadena Fund Grube. El progreso es lo que tiene.

Cartel del Yacimiento Punta Mujeres en el que se hace referencia al radar de la Estación Mercury de NASA en Maspalomas.

Posteriormente, decidí volver al Faro y caminar, por la actual Avenida Cristóbal Colón, para buscar las otras dos parcelas. A unos 800 metros al norte del Faro se encontraba la parcela en donde se situaba el edificio con los generadores, el depósito diésel y la antena trasmisora tierra-aire. Ese lugar lo ocupa hoy la enorme piscina del Hotel Lopesan Baobab Resort. En concreto, de las dos que tiene el complejo, la que está más cerca de la rotonda en donde se cruzan la Avenida de Cristóbal Colón con el Paseo Príncipe de Asturias. Más progreso.

Antigua localización, en Maspalomas, de una de las parcelas que conformaban la Estación Mercury o Canary Station (CYI) durante los Programas Mercury y Geminis.

Y por fin llegué a la última parcela, en donde se encontraban la nave principal con el edificio de control y telemetría y las dos antenas de adquisición y recepción montadas en sendas torres. Esta parcela es la que se encuentra enfrente del Restaurante Mercurio y de la centralita de Telefónica. Y estas tres cosas son lo único que queda hoy de todo aquello. Es muy fácil dar con el lugar dado que está en el kilómetro uno de la carretera GC-510.

Localización exacta de la parcela principal de la Estación Mercury (Canary Station) en Maspalomas. Aún está en pie el poste telefónico que unía la CYI con la centralita de Telefónica, más allá del Restaurante Mercurio.

Aunque la parcela está vallada, se puede acceder por un lateral que no lo está. Por primera vez realicé “arqueología espacial”, como me dijo un amigo. Allí pude observar perfectamente la losa de cimentación del edificio. Que es realmente el único resto que queda. Aparte de unos hierros oxidados, un tornillo, una arandela y poco más.  No me puedo olvidar tampoco del poste telefónico, de madera, que aún se mantiene en pie en la esquina norte, pegado a la carretera. El cable permanece ahí, como se puede ver en las fotografías, y cruza la GC-510 en dirección a la centralita de Telefónica, que también sigue operando y que tiene adosada una gran torre para los usos modernos. De ahí, repito, salía una línea de teléfonos hacia Las Palmas. Esta línea es la que se construyó en el año 1960 y se refleja en el Libro de Actas del Consejo de Administración de Telefónica del 15 de junio de ese año. Acta que está expuesta, por cierto, en la exposición “De Madrid a la Luna” en Espacio Fundación Telefónica hasta el día 2 de febrero de 2020.

Lugar exacto donde se encontrada el Edificio de Telemetría y Control y las dos antenas de la Canary Station (CYI) durante los Programas Mercury y Géminis. Se observa perfectamente la losa de cimentación, y al fondo el Restaurante Mercurio.

Losa de cimentación y restos del Edificio de Telemetría y Control de la Canary Station (CYI) durante los Programas Mercury y Géminis. Al fondo antenas de la centralita de Telefónica.

El otro gran resto que actualmente permanece en pie es el Restaurante Mercurio. El de la cerveza y las partidas de futbolín entre guiris e isleños. Ahora mismo permanece cerrado y viendo el actual estado del edificio, se hace difícil imaginar que ese local, en su día, fuera famoso por las langostas que se servían en él.

Restaurante Mercurio en 2019. Observese la langosta del cartel y la central de Telefónica detrás. El cable telefónico es el que procede de la parcela principal donde estaba la Canary Station (CYI).

Y ya está. No queda más de toda aquella aventura ocurrida durante los primeros años de la carrera espacial.

Es cierto que, afortunadamente, la Estación Apolo, actual Centro Espacial de Canarias, ahí sigue. Pero eso lo contaré en el próximo artículo.

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Mi visita a la exposición “De Maspalomas a la Luna” (1 de 4)

8 diciembre 2019

Ha pasado una semana desde que regresé a la península desde Gran Canaria. Fueron cuatro días muy intensos, productivos y, sobre todo, inolvidables. Tanto por todas las actividades y visitas en las que participé, como por las personas que conocí. Debido a esta intensidad y productividad, voy a escribir varios artículos para compartir las vivencias y aprendizajes que adquirí.

Exposición “De Maspalomas a la Luna” (sala principal). Fotografía: Laura Morales.

El primero de esos artículos es este mismo. En él hablaré sobre la exposición que relata, espléndidamente, la participación canaria en la carrera espacial y los eventos que tuvieron lugar relacionados con su inauguración. En otro artículo tengo previsto comentar mis primeros “pinitos” en arqueología espacial y lo que descubrí cuando visité las tres parcelas en donde se ubicaban las naves y las antenas de la primitiva Estación Mercury (CYI) a principios de los años 60. Un artículo aparte irá dedicado a mi visita a la mítica Estación Apolo de Montaña Blanca, hoy conocida como Centro Espacial de Canarias, y a la conferencia que impartí antes, junto con el gran Valeriano Claros. Finalmente, en el último artículo de esta serie, comentaré mis visitas a las estaciones de Telefónica (Maspalomas y Agüimes) que dieron soporte a la Estación Apolo de NASA durante las misiones Apolo.

LA EXPOSICIÓN

Aterricé en Gran Canaria el jueves 28 de noviembre a primera hora. Prácticamente después de salir con el coche de alquiler en dirección a Maspalomas en donde se presentaba la exposición a los medios locales de comunicación, me llamó Mercy García, de Radio Dunas, para hacerme una pequeña entrevista telefónica que comparto aquí: podcast ivoox.

Entrada a la exposición “De Maspalomas a la Luna”.

Y llegamos a la exposición. El lugar escogido para exhibirla es todo un acierto. Estamos hablando del Faro de Maspalomas. Un lugar realmente emblemático y conocido. Referencia del lugar desde su construcción a finales del siglo XIX. La sala principal se encuentra en el primer piso, pero nada más acceder al edificio desde la calle, se entra en un patio en donde te recibe una fotografía enorme de los tres famosos astronautas del Apolo 11 cuando visitaron Maspalomas hace cincuenta años.

La exposición cuenta con dos salas, la principal, como digo, y una secundaria en donde se puede ver el video de 15 minutos cedido por Fundación Telefónica que se produjo con motivo de la exposición “De Madrid a la Luna”.

Exposición “De Maspalomas a la Luna”. Izq: Teletipo. Dcha: Reloj atómico.

Pero volvamos a la sala principal, en donde se pueden admirar una serie de paneles, con fotografías y textos explicativos (en español e inglés), una serie de videos y unas vitrinas con objetos varios (manuales originales de NASA, libros, diplomas, revistas, medallas e incluso una pequeñísima roca lunar). Entre los objetos que quizás más llamen la atención, se puede ver una maqueta cedida por el INTA de la nave Géminis, un teletipo original de la época de la Estación Apolo y un rack o bastidor, también de esa época, que controlada el reloj atómico (necesario para mantener la estabilidad y continuidad de la escala de tiempo durante las misiones espaciales). Tampoco podían faltar unas cuantas fotografías firmadas y dedicadas por los famosos astronautas del Apolo 11.

Exposición “De Maspalomas a la Luna”. Maqueta cedida por el INTA de la nave Géminis.

Aunque ya lo resalté en el anterior artículo, la comisaria de la exposición la ha planteado desde un punto de vista transversal, es decir, no solo se cuentan los hechos históricos que ocurrieron sino también se revelan las implicaciones indirectas que supuso, para los habitantes y trabajadores de la zona, el establecimiento a principio de los años 60, de una estación de seguimiento espacial norteamericana. Es fácil adivinar el choque cultural que ocurrió.

Panel de la exposición “De Maspalomas a la Luna”. Fotografía: Laura Morales.

Llegados a este punto, y una vez vista la exposición con mis propios ojos, he de decir que la comisaria, Laura Morales, ha realizado una excelente labor, tanto en descifrar y exponer la historia ocurrida de forma rigurosa, como en la documentación de esta. Me imagino, viendo los objetos expuestos, cómo ha debido de ser el trabajo para gestionarlos y adquirirlos. Enhorabuena Laura, y muchas felicidades una vez más.

Exposición “De Maspalomas a la Luna”: Presentación a los medios. De izq. a dcha: Laura Morales (Comisaria), Valeriano Claros, Concepción Narváez (Alcaldesa), Elena Espino (Concejala), Enrique Teruel. http://www.maspalomas.com

Aquella mañana estuvimos presentes, para explicar a los medios de comunicación la importancia de esta exposición, la alcaldesa de San Bartolomé de Tirajana, señora Concepción Narváez, la concejala de cultura, señora Elena Espino, la comisaria de la exposición, Valeriano Claros y yo mismo. Una vez atendidos a los medios, por cierto, muchos y muy interesados en el tema según pude comprobar, se terminó el acto de presentación. Pero el día no terminó ahí. Aún nos quedaba el acto oficial de inauguración que ocurriría por la tarde, durante el atardecer y en la calle, bajo los pies del Faro.

EL ACTO OFICIAL DE INAUGURACIÓN

Mientras corría una agradable brisa marina, la periodista Eva Marrero empezó a presentar el acto desde un sencillo atril y con una pantalla detrás que proyectaba muchas de las imágenes que están expuestas en la exhibición. El primer invitado en tomar la palabra fue el también periodista Don Ángel Tristán Pimienta, un lugareño conocido, que vivió y narró lo sucedido en Maspalomas durante aquella época de los inicios de la conquista espacial. Con humor e improvisación, el señor Tristán nos regaló unas cuantas anécdotas de aquellos tiempos.  Durante su discurso, se hizo referencia al artículo que escribió sobre la estación de NASA en Maspalomas publicado en el número 636 (15 de diciembre de 1968) de la Gaceta Ilustrada.

Intervención de Don Ángel Tristán en la inauguración oficial de la exposición “De Maspalomas a la Luna”.

Cuando terminó el turno de Don Ángel, subió al escenario Valeriano Claros. Valeriano estuvo en la Estación de NASA durante todos los vuelos que tocaron la superficie lunar hasta el cierre de esa estación en 1975. En su intervención pudimos escuchar cómo fue vivir y trabajar en aquel lugar tan destacado de la historia de la humanidad. Y cómo permaneció en la estación, al término de su turno, para poder ver en directo las imágenes de Armstrong y Aldrin en la Luna a través de la antena USB de 9 metros de diámetro y de la red NASCOM. Un auténtico lujo.

Intervención de Valeriano Claros en la inauguración oficial de la exposición “De Maspalomas a la Luna”.

Una vez terminada la alocución de Valeriano, la concejala de cultura Elena Espino, tomó la palabra y agradeció a Ángel Tristán y a Valeriano sus palabras. Entregando, a este último, un presente como reconocimiento y agradecimiento por la labor realizada al frente de la Estación Apolo de NASA en Maspalomas.  Al terminar el discurso de la concejala, la banda de música “Maspalomas Sol y Arena” subió al escenario y amenizó el lugar con unas cuantas melodías.

Homenaje a Valeriano Claros en la inauguración oficial de la exposición “De Maspalomas a la Luna”.

Posteriormente, y ya para finalizar los actos de ese día, se procedió a dar por inaugurada oficialmente la exposición, invitándose a todos los presentes que así lo quisieran a acceder al edificio del Faro para contemplarla y admirarla. Allí pude saludar, entre otras personas, a Don Ángel Tristán.

EL HOTEL RIU PALACE OASIS

Después de visitar de nuevo la exposición brevemente, Valeriano, su esposa Carmen y yo, nos retiramos al Hotel Riu Palace Oasis, el famoso Hotel Maspalomas Oasis en donde se hospedaron los astronautas del Apolo 11 y 12, a disfrutar de una exquisita cena. Aprovecho ahora el momento para resaltar la maravillosa reforma que ha sufrido recientemente el hotel y su excelente trato hacia nosotros. Sin duda, recomiendo a todo el mundo que vaya y disfrute unos días de esas magníficas instalaciones con unos excelentes profesionales. Yo desde luego volveré. Tampoco me puedo olvidar de mencionar, y agradecer, a Ángeles y Nieves, de la empresa IMACO 89, por su magnífico trabajo organizando todos los actos y haciéndonoslo muy fácil a los invitados.

Hotel Maspalomas Oasis. Visita de los astronautas del Apolo 12 (Febrero 1970).

Se terminaba aquí la jornada por todo lo alto. Sin embargo, en el artículo no he narrado todo lo que viví aquel día. Me faltó contaros lo que pasó entre la presentación de la exposición a la prensa y la inauguración oficial. Pero eso lo dejaré para el siguiente artículo. No os lo perdáis porque seguro que os gustará.

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