El astronauta, la película de Tony Leblanc rodada en la estación de Fresnedillas

23 junio 2017

En 1970, un año después de la llegada del Hombre a la Luna con el Apolo 11, se estrenaba la película española titulada “El astronauta”. Se trataba de una comedia producida por el gran Pedro Masó y protagonizada por los geniales Tony Leblanc, José Luis López Vázquez, José Luis Coll y José Sazatornil entre otros. En ella se relataba la hilarante historia en la que la agencia espacial española SANA (jugando con las mismas letras que NASA) intentaría mandar a Tony Leblanc a pisar la Luna… Si los norteamericanos podían hacerlo, los españoles no íbamos a ser menos… El resultado mejor verlo para disfrute de todos los espectadores.

Pues bien, como se ha contado en este blog varias veces, hubo algunas secuencias que se grabaron dentro de la estación de seguimiento de vuelos tripulados de NASA-INTA que se encontraba, durante los vuelos de los Apolo, en Fresnedillas de la Oliva (Madrid). Luis Ruiz de Gopegui, el director español de la estación en aquellos tiempos, me contó que, una vez finalizado el rodaje de esas secuencias, se organizó una comida entre los trabajadores de Fresnedillas y los actores. José Manuel Grandela también me contó que el famoso botijo que sale en la película se lo pidió Tony Leblanc y era el que utilizaban los técnicos “reales” para sofocar el calor dentro de la estación.

Ahora, gracias a otro técnico, Luis F. Rojo, se ha podido localizar en YouTube las partes de la película en la que salen las secuencias grabadas dentro de la estación de Fresnedillas y que adjuntamos a continuación para vuestro deleite. Pero no dudéis en ver la película entera, que merece la pena.

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“La carrera espacial”, próxima conferencia de Alberto Martos en el CEV del MDSCC

8 mayo 2017

El sábado 13 de mayo de 2017, a las 12 horas, tendrá lugar la conferencia titulada “La carrera espacial” en el Centro de Entrenamiento y Visitantes (CEV) del Madrid Deep Space Communications Complex (MDSCC) en Robledo de Chavela (Madrid). El ponente será el maestro Alberto Martos. Los que leen este blog saben que sentimos una gran admiración por Alberto, no sólo porque tiene unos infinitos conocimientos sobre la materia sino también porque se trata de una excelente persona. Para los que no lo sepan, Alberto fue un antiguo ingeniero de la Estación de seguimiento de misiones tripuladas de NASA-INTA en Fresnedillas de la Oliva (Madrid), durante las misiones Apolo, Skylab y Apolo-Soyuz, entre otras. Además ha escrito un libro imprescindible sobre aquellos acontecimientos.

Breve historia de la carrera espacial. Por Alberto Martos.

La conferencia que va a impartir Alberto responderá a la cuestión principal de si la carrera espacial, entre norteamericanos y soviéticos por conseguir llegar a la Luna antes que nadie, fue un duelo entre caballeros (o no). También se hablará, entre otras cosas, sobre si la ciencia fue el principal objetivo del Proyecto Apolo. Para responder a esta y otras cuestiones relacionadas, Alberto Martos ha aprovechado su experiencia y la reciente desclasificación de documentos secretos en los EE.UU. y de la política de transparencia (Glasnost) en la antigua URSS.

Alberto Martos

Como el salón de actos del CEV tiene un aforo limitado es necesario reservar previamente antes de ir. Para ello hay que llamar al teléfono 918.677.321.

El CEV está en la carretera de Colmenar del Arroyo a Robledo de Chavela, km. 7. M-531.

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45 años del Apolo 16 y las “cosas” que encontraron en la Luna

5 mayo 2017

Tripulación Apolo 16. De izq. a dcha: Mattingly, Young y Duke.

La semana pasada se cumplieron 45 años del fin de la penúltima misión Apolo a la Luna. Misión que llevó a los astronautas John Young (Comandante) y a Charlie Duke a pisar la Luna mientras que un tercer astronauta, Thomas Mattingly, permanecía en órbita dentro del Módulo de Mando llamado “Casper”. La misión del Apolo 16 fue una de seis grandes misiones que lograron llegar a la superficie de la Luna. En ella se realizaron tres salidas de la nave para explorar la zona al sur del ecuador lunar donde habían aterrizado. El tiempo total de estas tres actividades extra vehiculares (EVAs en inglés) fue de más de 20 horas repartidas en los casi tres días que permanecieron allí. Además, en todo ese tiempo, pudieron recolectar casi 100 kilos de rocas lunares para ser analizadas posteriormente en laboratorios y universidades de la Tierra sin olvidar la instalación del paquete de instrumentos científicos ALSEP por toda la superficie. Entre los experimentos e instrumentación que se dejó allí había un medidor del flujo térmico, un micro sismómetro pasivo, un detector de campo magnético (Magnetómetro), un sismómetro activo, un detector de la composición del viento solar,  un detector de rayos cósmicos o un retro reflector láser. No hay que olvidar tampoco que se lograron recorrer 20 kilómetros con el Rover lunar ni que se puso en órbita lunar un sub-satélite para estudiar el plasma y el campo magnético de la Luna así como realizar un mapa del campo gravitatorio de la misma.

Gran Prix con el LRV Apolo 16

Pero esta misión dejó multitud de anécdotas como por ejemplo aquella en la que John Young condujo el Rover lunar a la increíble velocidad de 18 km/h logrando el record de velocidad en la Luna y que aún sigue vigente (a pesar de que Eugene Cernan, Comandante de la siguiente y última misión a la Luna, la del Apolo 17, intentó batirlo pero sin lograrlo). Otra simpática anécdota la protagonizó Charlie Duke, cuando dejó sobre la superficie lunar una fotografía de él y de toda su familia, como recuerdo. Fotografía que seguramente hoy en día ya se haya borrado por efecto de la luz y las variaciones de temperatura que hay allí.

Sin embargo, durante aquellos días del mes de abril de 1972,  ocurrió otra anécdota, poco conocida, pero muy cercana a nosotros puesto que la misma sucedió en la Estación de NASA en Fresnedillas de la Oliva (Madrid) que seguía a la nave Apolo cada 8 horas al día. La anécdota me la contó hace muchos años el Director del personal español de la estación, Don Luis Ruiz de Gopegui, siendo confirmada también por Don José Manuel Grandela en su libro sobre Fresnedillas que ya reseñamos en este mismo blog.

Ya en la Luna John Young, en un momento dado al principio de la misión, pidió por radio hablar de forma privada con el Director de Control de Misión en Houston (MOCR) algo, a priori, no muy normal. Sin embargo, Houston ordenó a la red de seguimiento que reservaran una línea para que se produjera esa comunicación directa además de prohibir a todos los técnicos escuchar aquella conversación.

Estación de seguimiento de Fresnedillas (Madrid) en 1967.

En el mismo momento, el subdirector de NASA en Fresnedillas, Steve Stompf, fue a la sala donde estaban los periodistas acreditados y en donde había un altavoz que permitía a los profesionales de la información seguir las andanzas de los astronautas el tiempo que durase la misión. Stompf, una vez allí, apagó el altavoz justo después de que el Comandante de la misión dijera las siguientes palabras:

Young: “Hey, here they are! They are back again!”. (¡Eh! ¡Ya están aquí! ¡Ya han vuelto otra vez!).

Pues bien, parece ser que entre los periodistas allí presentes se encontraba José Antonio Silva do Porto, un ex piloto de Aviaco, que, sin esperar ni un segundo, se subió a su motocicleta y partió raudo hasta las instalaciones de Televisión Española en Madrid. A las pocas horas, un informativo de TVE anunció que el señor Silva, acreditado para la cadena en Fresnedillas, había oído que los astronautas habían exclamado asustados desde la Luna que estaban viendo alguna evidencia de lo que podrían ser ovnis o extraterrestres y que un americano había cortado esa comunicación delante de ellos con lo que se demostraba que algo excepcional pasaba en la Luna. Algo que, evidentemente, no era verdad pero la falta de paciencia del señor Silva le jugó una mala pasada porque lo que realmente pasaba era que John Young tenía gases.

Flatulencias debidas a que los astronautas bebían zumo de naranja en vez de agua con el fin de contrarrestar la pérdida de potasio que había causado problemas a los astronautas de las anteriores misiones. Cuando Young pidió hablar por la línea privada en realidad lo que hizo fue hablar con el médico de la misión para comentarle que tenía retortijones de tripa y no que habían visto supuestos extraterrestres en la Luna.

Al finalizar la primera actividad extra vehicular en la superficie de la Luna, y ya dentro del módulo lunar, los dos astronautas siguieron comentando lo que había pasado con la mala suerte de que la línea estaba abierta, con lo que esa conversación pudo ser escuchada por toda la red de seguimiento, ya en abierto.

128:50:37. Young: “I have the farts, again. I got them again, Charlie. I don’t know what the hell gives them to me. Certainly not…I think it’s acid stomach. I really do.”. (Tengo gases otra vez. Los tengo otra vez Charlie. No sé qué demonios me los causa. Creo que es ácido en el estómago. Estoy seguro.).

128:50:44. Duke: “It probably is.”. (Seguramente lo sea.).

128:50:45. Young: “(Laughing) I mean, I haven’t eaten this much citrus fruit in 20 years! And I’ll tell you one thing, in another 12 fucking days, I ain’t never eating any more. And if they offer to sup(plement) me potassium with my breakfast, I’m going to throw up! (Pause) I like an occasional orange. Really do. (Laughs) But I’ll be durned if I’m going to be buried in oranges.”. (Riendo) (¡Lo que quiero decir es que no he comido tanta fruta cítrica en veinte años! Y te voy a decir una cosa, en otros doce jodidos días, nunca voy a comer más naranjas. Y si me quieren servir potasio en el desayuno, lo voy a vomitar (Pausa). Me gusta la naranja de vez en cuando, de verdad (risas). Pero maldito sea si me van a enterrar en naranjas).

Mística y misterio de los ovnis

Fin de la historia. Sin embargo, quince años después de aquello, José Antonio Silva publicó un libro titulado “Mística y misterio de los OVNIs” en donde contaba su versión de los hechos afirmando, en la página 93 del mismo, que habían encontrado “cosas” en la Luna y que las comunicaciones entre la Tierra y los astronautas habían sido “rigurosamente censuradas” por NASA.

(Artículo publicado originalmente en el blog de la Asociación Española de Comunicación Científica).

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Otra conferencia de Carlos González sobre la carrera espacial, el Apolo 11 y la contribución española

14 abril 2017

El pasado 28 de marzo de 2017 tuvo lugar, en la Universidad Popular Carmen de Michelena de Tres Cantos (Madrid), la conferencia titulada “La Carrera Espacial, El Apollo XI y la contribución española” impartida por Carlos González Pintado, Jefe de Operaciones de la Estación de Fresnedillas en aquella época y del que ya hemos hablado en este blog muchas veces.


En la charla se trataron los siguientes temas:

  • Historia de la Carrera Espacial. ¿Cómo empezó? ¿Por qué?
  • La supremacía soviética.
  • Los programas de EE.UU. para contrarrestar dicha supremacía.
  • La elección de los futuros astronautas.
  • Papel de España.
  • El Saturno V.
  • El Proyecto Apollo.
  • El Apollo XI. ¿Cómo se vivió en España?

Esperamos que la disfrutéis y damos las gracias, una vez más, al canal “Madrid – Apollo Tracking Station” de YouTube por el aviso.

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Anecdotario de la Conquista de la Luna, conferencia de José Manuel Grandela

29 marzo 2017

El pasado 26 de marzo de 2017 nuestro admirado José Manuel Grandela impartió una conferencia en la sede de la Sociedad Filatélica de Madrid (SOFIMA) titulada “Anecdotario de la Conquista de la Luna”.

En ella, José Manuel nos cuenta la misión del Apolo 11 y cómo la vivió en primera persona cuando estaba en la estación de Fresnedillas. Además, en las diapostivas, va presentando referencias filatélicas dado que Grandela es Académico de la Real Academia Hispánica de Filatelia e Historia Postal.

(Vía Toni Rigo).

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¿Se dice Proyecto Apolo o Programa Apolo?

15 marzo 2017

Portada de un documento oficial de NASA en el que se aprecia la denominación “Project Mercury”

Cuando nos referimos al conjunto de misiones espaciales de algún país utilizamos, muchas veces y de forma indistinta, tanto la palabra “proyecto” como la palabra “programa“. Es muy habitual referirnos, por ejemplo, al Programa Apolo, al Proyecto Mercury, al Programa Vostok pero también al Proyecto Apolo, al Programa Mercury o al Proyecto Vostok, pero ¿se pueden utilizar las dos formas o hay alguna diferencia entre ambas designaciones?

La pista, que comparto con todos los lectores del blog, me la dio, hace unos meses, el gran José Manuel Grandela, ex ingeniero de la NASA y divulgador:

La diferencia es fácil de entender: “proyecto” es el sueño aún no realizado, y “programa” es el sueño hecho realidad o en pleno desarrollo. Así cuando yo llegué a la NASA, se hablaba del Programa Apollo y del Proyecto Apollo Application (asentamiento permanente de una base en la Luna tras el vuelo del Apollo XX).

De forma parecida, los satélites en proceso de desarrollo tenían su nombre seguido por una letra del vocabulario empezando por la “A”, siguiendo un riguroso orden cronológico, por ejemplo: el Pioneer-F pasó a llamarse Pioneer-10 en cuanto despegó hacia Júpiter. Y así con todos los demás.”.

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10 cosas que desconocías sobre el módulo de mando de la nave Apolo

9 marzo 2017

Módulo de Mando y Servicio “Endeavor” (Apolo 15)

La nave Apolo que llevó a 12 astronautas norteamericanos a pisar la Luna entre 1969 y 1972, constaba, a su vez, de tres partes. Una parte era el módulo lunar LEM (que a su vez tenía dos partes; la etapa de ascenso y la etapa de descenso), otra parte era el módulo de mando CM y la última era el módulo de servicio SM que estaba adosado permanentemente al módulo de mando excepto cuando los astronautas reentraban en la atmósfera terrestre, al regreso de la Luna, en el que se desprendía por motivos aerodinámicos y de seguridad.

Pues bien, North American Rockwell Corporation, en cooperación con NASA, publicó un libro titulado Apollo Spacecraft News Reference en el que, de forma breve, se repasaban aspectos curiosos sobre las características y el diseño del módulo de mando. Aquí os traemos algunos de ellos:

  • Se calculó que la posibilidad de que un micro meteorito del tamaño de un trozo de ceniza de un cigarrillo golpeara el módulo de mando durante una misión lunar de 8 días era de 1 entre 1230, es decir, 0.000813. Por tanto, la probabilidad de que el módulo de mando no fuera alcanzado era de 0.999187.
  • El panel de mandos incluía 24 instrumentos, 566 interruptores, 40 indicadores parciales (mecánicos) y 71 luces.

  • El módulo de mando de la nave Apolo ofrecía 2 metros cúbicos de espacio a cada astronauta contra los 1,9 m3 por hombre de un automóvil de aquella época. En comparación, la cápsula Mercury ofrecía 1,5 metros cúbicos para su único viajero y la Geminis proporcionaba 1,13 metros cúbicos por hombre.
  • El módulo de mando se diseñó para poder soportar un agujero de hasta 0.6 centímetros de diámetro y mantener la presión dentro de la nave durante 15 minutos, que se considera tiempo suficiente para que un astronauta se pusiera el traje espacial.

  • Se calculó que cuando la nave Apolo volvía a entrar en la atmósfera, generaba una energía equivalente aproximada de 86.000 kilovatios/hora de electricidad, suficiente para iluminar la ciudad de Los Ángeles en 1968 durante unos 104 segundos.
  • El ordenador principal del módulo de mando ocupaba sólo 0,03 metros cúbicos.

  • El módulo de mando de la nave espacial Apolo tenía alrededor de 24 kilómetros de alambre, lo suficiente para conectar 50 hogares de dos dormitorios.
  • La cubierta protectora del módulo de mando del sistema de lanzamiento de escape protegía al módulo de mando de temperaturas de unos 600 grados centígrados alcanzados por el rozamiento con la atmósfera en la fase de lanzamiento.

  • El módulo de mando utiliza sólo unos 2.000 vatios de electricidad, similar a la cantidad requerida por un horno de la época.
  • Mientras que un automóvil de la época tenía menos de 3.000 partes funcionales, el módulo de mando tenía más de 2.000.000, sin contar los alambres y los componentes estructurales.
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