Ludwig, el extraterrestre (libro)

12 junio 2017

Ludwig, el extraterrestre. Por Luis Ruiz de Gopegui. Editorial Media Vaca. 2017. 224 páginas. ISBN: 978-84-943625-7-6.

“Ludwig, el extraterrestre” es la segunda novela que ha escrito, recientemente, Don Luis Ruiz de Gopegui sobre si estamos, o no, solos en el Universo. Recordamos que la primera novela que escribió fue “82 Erídano”. La diferencia entre esa primera novela y esta segunda es que la primera trataba sobre el problema de la comunicación con unos extraterrestres que venían a la Tierra y “Ludwig, el extraterrestre” se centra en el origen de la vida.  La idea planteada es simple. Un meteorito llega a la Tierra y unos científicos que se han dedicado a estudiarlo descubren que contiene unas células orgánicas. Después de una serie de experimentos, logran extraer el ADN de la roca y traen a la vida a un humanoide extraterrestre.

No se trata de una novela fantástica de ciencia ficción, en la que muchas veces se plantean más preguntas que respuestas, sino que se trata de una obra de anticipación científica, como le gusta definir a su autor. Esto quiere decir que se trata de ficción realista porque todo lo que relata Don Luis no va en contra de las leyes de la naturaleza, ya sean físicas, químicas o biológicas. Otra cosa es la mucha o poca probabilidad de que ocurra lo que imagina el autor en esta cuidada publicación.

El relato sigue el estilo propio de Gopegui; claro, directo, cercano, amable. Va al grano y no se detiene en descripciones pesadas o que no aportan nada a la historia. Por tanto es de muy fácil lectura por el fondo y por la forma. Hay que recordar también que la novela está formada por capítulos muy cortos que proporcionan esta sensación. Tampoco hay que olvidar que el estilo de Don Luis es muy didáctico ya que, en ocasiones, la lectura de algunos párrafos parecen sacados de un ensayo más que de una novela fantástica.

Como decíamos anteriormente, se trata de una edición muy cuidada por parte de la editorial Media Vaca en la que se nota el cariño con la que han tratado a esta obra. Esta editorial ya publicó, hace unos años, un cuento de Gopegui titulado “Seis niños en Marte” la diferencia ahora es que “Ludwig, el extraterrestre” no es cuento, aunque haya un cuento dentro de la novela. Por tanto la obra no está enfocada a niños o adolescentes sino que es una novela para todos los públicos.

Finalmente, destacar al otro autor de la novela, Juan Miguel Aguilera, que con su magnífico trabajo ha ilustrado todos los capítulos con maravillosas imágenes. Imágenes que ayudan a sentir mejor el relato de Don Luis. Imágenes con un estilo propio y que encierran, algunas de ellas, pequeños guiños para descubrir. Sin duda todo un acierto por parte de Media Vaca que hace que merezca la pena comprar un ejemplar de este libro.

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Lunar, un corto hecho con las fotografías del Programa Apolo

30 mayo 2017

Seguimos creyendo que el Programa Apolo que consiguió llevar a 12 hombres a pisar la superficie de la Luna, sigue fascinando a muchas personas. La prueba es que, a casi 50 años de la llegada del Apolo 11 a nuestro satélite, se sigue generando material y contenido sobre aquella gran aventura del Ser humano.

Lo último que hemos podido ver, y admirar, en ese sentido, es un corto de poco más de 7 minutos titulado “Lunar” el cuál se ha realizado, única y exclusivamente, con las fotografías que tomaron los astronautas en todas las misiones Apolo. Si a eso le añades una banda sonora y, sobre todo, aplicas una serie de técnicas a las fotografías para dar sensación de movimiento el resultado es realmente maravilloso.

Captura del corto “Lunar”.

Hay que dar las gracias a los hermanos Christian y Wolfgang Stangl que han trabajado durante 18 meses para dar forma a este corto tan espectacular y les animamos, desde aquí, a que continúen con este tipo de iniciativas.

(Vía mi madre, ¡gracias mamá!).

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La manzana roja en el traje de los astronautas del Programa Apolo

18 mayo 2017

Buzz Aldrin en la Luna (Apolo 11)

En muchas de las fotografías de los astronautas del Programa Apolo en la Luna se puede observar, en la parte delantera del traje espacial y a la altura de la cintura, una especie de bolita roja.

Esta bola, llamada “la manzana roja” por razones obvias, colgaba de un cable con un pasador de bloqueo en el otro extremo. Cuando se tiraba de la bolita roja, el sistema se desbloqueaba y permitía a los  astronautas girar la válvula de purga de doble posición que permitía seleccionar un caudal alto o bajo de oxígeno.

Válvula de purga de doble posición y manzana roja

La válvula de purga se utilizaba junto con el sistema de purga de oxígeno (OPS en sus siglas en inglés) en los casos de que la mochila principal (PLSS – Portable Life Support System) no pudiera proporcionar oxígeno al traje, tuviera un mal funcionamiento (por ejemplo, cuando no se pudiera gestionar correctamente el dióxido de carbono generado por la respiración del astronauta) o hubiera una fuga en el traje espacial.

Con la posición de bajo caudal de oxígeno seleccionada,  se permitía refrigerar, respirar y vaciar el CO2 del astronauta de forma normal. Sin embargo, si se giraba para obtener un caudal alto, el astronauta podía respirar y eliminar el CO2 pero se refrigeraba mínimamente. La presión dentro del traje espacial se mantenía a 0,27 atmósferas (4 psi).

PLSS (Portable Life Support System) y OPS (Oxigene Purge System)

En el Apolo 14, tanto el Comandante Alan Shepard como el Piloto del módulo lunar Ed Mitchell, tuvieron dificultades con los cambio de posición de la válvula y estuvieron practicando antes hasta que se sintieron seguros de que podían hacerlo correctamente sin riesgo para sus vidas. Sin embargo, a ambos astronautas no les gustó nada el diseño de esta parte del traje espacial.

En la misión del Apolo 16, a John Young se le salía a menudo el pasador cuando se subía al Rover lunar y se echaba hacia adelante. Por esta razón, su compañero en la Luna, Charlie Duke, le tenía que recordar a menudo que se asegurase de tener la válvula cerrada para no dejar escapar el oxígeno lo cual acortaría el tiempo de sus paseos por la superficie lunar.

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“La carrera espacial”, próxima conferencia de Alberto Martos en el CEV del MDSCC

8 mayo 2017

El sábado 13 de mayo de 2017, a las 12 horas, tendrá lugar la conferencia titulada “La carrera espacial” en el Centro de Entrenamiento y Visitantes (CEV) del Madrid Deep Space Communications Complex (MDSCC) en Robledo de Chavela (Madrid). El ponente será el maestro Alberto Martos. Los que leen este blog saben que sentimos una gran admiración por Alberto, no sólo porque tiene unos infinitos conocimientos sobre la materia sino también porque se trata de una excelente persona. Para los que no lo sepan, Alberto fue un antiguo ingeniero de la Estación de seguimiento de misiones tripuladas de NASA-INTA en Fresnedillas de la Oliva (Madrid), durante las misiones Apolo, Skylab y Apolo-Soyuz, entre otras. Además ha escrito un libro imprescindible sobre aquellos acontecimientos.

Breve historia de la carrera espacial. Por Alberto Martos.

La conferencia que va a impartir Alberto responderá a la cuestión principal de si la carrera espacial, entre norteamericanos y soviéticos por conseguir llegar a la Luna antes que nadie, fue un duelo entre caballeros (o no). También se hablará, entre otras cosas, sobre si la ciencia fue el principal objetivo del Proyecto Apolo. Para responder a esta y otras cuestiones relacionadas, Alberto Martos ha aprovechado su experiencia y la reciente desclasificación de documentos secretos en los EE.UU. y de la política de transparencia (Glasnost) en la antigua URSS.

Alberto Martos

Como el salón de actos del CEV tiene un aforo limitado es necesario reservar previamente antes de ir. Para ello hay que llamar al teléfono 918.677.321.

El CEV está en la carretera de Colmenar del Arroyo a Robledo de Chavela, km. 7. M-531.

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45 años del Apolo 16 y las “cosas” que encontraron en la Luna

5 mayo 2017

Tripulación Apolo 16. De izq. a dcha: Mattingly, Young y Duke.

La semana pasada se cumplieron 45 años del fin de la penúltima misión Apolo a la Luna. Misión que llevó a los astronautas John Young (Comandante) y a Charlie Duke a pisar la Luna mientras que un tercer astronauta, Thomas Mattingly, permanecía en órbita dentro del Módulo de Mando llamado “Casper”. La misión del Apolo 16 fue una de seis grandes misiones que lograron llegar a la superficie de la Luna. En ella se realizaron tres salidas de la nave para explorar la zona al sur del ecuador lunar donde habían aterrizado. El tiempo total de estas tres actividades extra vehiculares (EVAs en inglés) fue de más de 20 horas repartidas en los casi tres días que permanecieron allí. Además, en todo ese tiempo, pudieron recolectar casi 100 kilos de rocas lunares para ser analizadas posteriormente en laboratorios y universidades de la Tierra sin olvidar la instalación del paquete de instrumentos científicos ALSEP por toda la superficie. Entre los experimentos e instrumentación que se dejó allí había un medidor del flujo térmico, un micro sismómetro pasivo, un detector de campo magnético (Magnetómetro), un sismómetro activo, un detector de la composición del viento solar,  un detector de rayos cósmicos o un retro reflector láser. No hay que olvidar tampoco que se lograron recorrer 20 kilómetros con el Rover lunar ni que se puso en órbita lunar un sub-satélite para estudiar el plasma y el campo magnético de la Luna así como realizar un mapa del campo gravitatorio de la misma.

Gran Prix con el LRV Apolo 16

Pero esta misión dejó multitud de anécdotas como por ejemplo aquella en la que John Young condujo el Rover lunar a la increíble velocidad de 18 km/h logrando el record de velocidad en la Luna y que aún sigue vigente (a pesar de que Eugene Cernan, Comandante de la siguiente y última misión a la Luna, la del Apolo 17, intentó batirlo pero sin lograrlo). Otra simpática anécdota la protagonizó Charlie Duke, cuando dejó sobre la superficie lunar una fotografía de él y de toda su familia, como recuerdo. Fotografía que seguramente hoy en día ya se haya borrado por efecto de la luz y las variaciones de temperatura que hay allí.

Sin embargo, durante aquellos días del mes de abril de 1972,  ocurrió otra anécdota, poco conocida, pero muy cercana a nosotros puesto que la misma sucedió en la Estación de NASA en Fresnedillas de la Oliva (Madrid) que seguía a la nave Apolo cada 8 horas al día. La anécdota me la contó hace muchos años el Director del personal español de la estación, Don Luis Ruiz de Gopegui, siendo confirmada también por Don José Manuel Grandela en su libro sobre Fresnedillas que ya reseñamos en este mismo blog.

Ya en la Luna John Young, en un momento dado al principio de la misión, pidió por radio hablar de forma privada con el Director de Control de Misión en Houston (MOCR) algo, a priori, no muy normal. Sin embargo, Houston ordenó a la red de seguimiento que reservaran una línea para que se produjera esa comunicación directa además de prohibir a todos los técnicos escuchar aquella conversación.

Estación de seguimiento de Fresnedillas (Madrid) en 1967.

En el mismo momento, el subdirector de NASA en Fresnedillas, Steve Stompf, fue a la sala donde estaban los periodistas acreditados y en donde había un altavoz que permitía a los profesionales de la información seguir las andanzas de los astronautas el tiempo que durase la misión. Stompf, una vez allí, apagó el altavoz justo después de que el Comandante de la misión dijera las siguientes palabras:

Young: “Hey, here they are! They are back again!”. (¡Eh! ¡Ya están aquí! ¡Ya han vuelto otra vez!).

Pues bien, parece ser que entre los periodistas allí presentes se encontraba José Antonio Silva do Porto, un ex piloto de Aviaco, que, sin esperar ni un segundo, se subió a su motocicleta y partió raudo hasta las instalaciones de Televisión Española en Madrid. A las pocas horas, un informativo de TVE anunció que el señor Silva, acreditado para la cadena en Fresnedillas, había oído que los astronautas habían exclamado asustados desde la Luna que estaban viendo alguna evidencia de lo que podrían ser ovnis o extraterrestres y que un americano había cortado esa comunicación delante de ellos con lo que se demostraba que algo excepcional pasaba en la Luna. Algo que, evidentemente, no era verdad pero la falta de paciencia del señor Silva le jugó una mala pasada porque lo que realmente pasaba era que John Young tenía gases.

Flatulencias debidas a que los astronautas bebían zumo de naranja en vez de agua con el fin de contrarrestar la pérdida de potasio que había causado problemas a los astronautas de las anteriores misiones. Cuando Young pidió hablar por la línea privada en realidad lo que hizo fue hablar con el médico de la misión para comentarle que tenía retortijones de tripa y no que habían visto supuestos extraterrestres en la Luna.

Al finalizar la primera actividad extra vehicular en la superficie de la Luna, y ya dentro del módulo lunar, los dos astronautas siguieron comentando lo que había pasado con la mala suerte de que la línea estaba abierta, con lo que esa conversación pudo ser escuchada por toda la red de seguimiento, ya en abierto.

128:50:37. Young: “I have the farts, again. I got them again, Charlie. I don’t know what the hell gives them to me. Certainly not…I think it’s acid stomach. I really do.”. (Tengo gases otra vez. Los tengo otra vez Charlie. No sé qué demonios me los causa. Creo que es ácido en el estómago. Estoy seguro.).

128:50:44. Duke: “It probably is.”. (Seguramente lo sea.).

128:50:45. Young: “(Laughing) I mean, I haven’t eaten this much citrus fruit in 20 years! And I’ll tell you one thing, in another 12 fucking days, I ain’t never eating any more. And if they offer to sup(plement) me potassium with my breakfast, I’m going to throw up! (Pause) I like an occasional orange. Really do. (Laughs) But I’ll be durned if I’m going to be buried in oranges.”. (Riendo) (¡Lo que quiero decir es que no he comido tanta fruta cítrica en veinte años! Y te voy a decir una cosa, en otros doce jodidos días, nunca voy a comer más naranjas. Y si me quieren servir potasio en el desayuno, lo voy a vomitar (Pausa). Me gusta la naranja de vez en cuando, de verdad (risas). Pero maldito sea si me van a enterrar en naranjas).

Mística y misterio de los ovnis

Fin de la historia. Sin embargo, quince años después de aquello, José Antonio Silva publicó un libro titulado “Mística y misterio de los OVNIs” en donde contaba su versión de los hechos afirmando, en la página 93 del mismo, que habían encontrado “cosas” en la Luna y que las comunicaciones entre la Tierra y los astronautas habían sido “rigurosamente censuradas” por NASA.

(Artículo publicado originalmente en el blog de la Asociación Española de Comunicación Científica).

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Presentacion: Ludwig, el extraterrestre

25 abril 2017

El próximo sábado 27 de mayo de 2017, a las 12 horas, tendrá lugar la presentación del nuevo libro de Don Luis Ruiz de Gopegui titulado “Ludwig, el extraterrestre” de la editorial Media Vaca (ISBN:  978-84-943625-7-6.).

El acto se celebrará en la Biblioteca Pública Municipal Eugenio Trías (antigua Casa de Fieras de El Retiro) situada en el Paseo Fernán Nuñez 24 de Madrid.

Además contará con la participación de la nieta del autor, Mariú Bertolo, de 13 años, que presentará la nueva obra de su abuelo.

El libro, de 224 pagínas, saldrá próximamente a la venta. En él, Don Luis, se plantea (nos plantea) la pregunta de si existe vida en otras partes del Universo.

Finalmente comentar también que la obra está plagada de magníficas ilustraciones realizadas por Juan Miguel Aguilera.

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Life (Vida), la película

18 abril 2017

La amplitud del cine de ciencia ficción permite visionar películas claramente fantásticas o, como en el caso de Life, proponer una situación que, a día de hoy, se antoja un tanto lejana pero que en unas pocas décadas podría ser algo a tener en cuenta. En cierta manera, Life, podría ser calificado como un film visionario.

Y es que la premisa de Life [ojo spoiler], una sonda procedente de Marte que trae consigo unas muestras biológicas para ser analizadas en la Estación Espacial Internacional (EEI) y determinar que, efectivamente, hay vida (y de la peligrosa) en Marte antes de ser re-enviadas con seguridad a la Tierra, podría ser una situación bastante realista de aquí a unos pocos años.

La película plantea un bicho que va creciendo por momentos tanto en tamaño como en mala leche. Esto, hay que reconocer, no es nuevo en el cine y se ha contado ya en numerosas ocasiones. Tampoco es nueva la actitud que toman los astronautas hacia el bicho, que no es otra que la de intentar acabar con él a toda costa. Life no se va a destacar por su originalidad en el uso, por parte de la tripulación de la EEI, de los distintos recursos para acabar con la vida del bicho. Retahíla de métodos de destrucción demasiados usados ya en el cine de ciencia ficción. Por un lado nos encontramos con el uso de un lanzallamas dentro de una nave espacial. Algo que en la realidad sólo se podría calificar como de auténtica locura ya que un fuego en el espacio, aparte de consumir parte del oxígeno que hay en la nave para poder respirar, es de las cosas más peligrosas que existen puesto que es muy difícil de apagar en gravedad cero. En otro momento de la película se plantea abrir las escotillas de la nave para sacar el oxígeno (y hacer que el bicho muera de asfixia) o bien para que la temperatura de la nave se iguale a la del espacio exterior, que es de unos -270º C aproximadamente, y congelarlo. Eso sin olvidar tampoco la bajada de la presión que afectaría negativamente, tarde o temprano, al organismo procedente de Marte.

Pero lo realmente interesante de la película es el planteamiento, muy acertado, sobre qué hacer en caso de encontrar vida más allá de nuestro planeta. Cómo deberíamos reaccionar y, sobre todo, qué procedimientos deberíamos desarrollar para evitar que una gran oportunidad como esa se transforme en una amenaza grave para toda la humanidad.

Life (Vida) – Fotograma de la película.

Sin duda, encontrar vida en otros lugares del Universo sería considerado como el mayor descubrimiento hecho por los Seres humanos. Resolvería muchas cuestiones científicas y generaría tal cantidad de nuevo conocimiento que sería beneficioso para todos nosotros. Sin embargo, este hecho conllevaría un dilema, una paradoja, y es la de cómo descartamos que esa nueva fuente de vida no sea, en realidad, un arma de doble filo. De hecho, hoy en día, muchos científicos como Stephen Hawking abogan por controlar nuestras emisiones radioeléctricas hacia el Universo para evitar ser detectados por civilizaciones extraterrestres más avanzadas que nosotros y evitar posibles “sustos”.  Por tanto, desde un punto de vista científico, tan importante sería encontrar vida extraterrestre como desarrollar todos los procedimientos recurrentes de seguridad que, cómo se muestra en el film, permitan evitar que la amenaza se propague si falla uno o varios de ellos. Procedimientos de seguridad que en muchos casos ya están implementados en la vida civil, como por ejemplo en hospitales para evitar el riesgo de contagiar epidemias o en el caso de las centrales nucleares para, en caso de accidente, contener la radiación. También ha habido un precedente real durante la carrera espacial cuando en las tres primeras misiones del Programa Apolo que tocaron la Luna (Apolo 11, Apolo 12 y Apolo 14), los astronautas que regresaban de allí eran metidos en una caravana aislada a modo de cuarentena por si en la Luna hubiera algún organismo peligroso para la humanidad. Pero enseguida se comprobó que no había peligro, cosa que no siempre va a ser así. Por esa razón, lo más seguro para nosotros, como especie, sería estudiar esa posible vida en su medio natural, es decir, enviando astronautas y científicos a la superficie de Marte, si ese fuera el caso.

Tripulación del Apolo 14 en el módulo de cuarentena después de regresar de la Luna.

Volviendo a la película, todos estos asuntos de seguridad se tratan desde una perspectiva bastante realista, aunque haya otros aspectos, como decíamos al principio, que se obvian con el fin de generar la típica tensión al espectador en este tipo de tramas. En resumen podemos afirmar que estamos ante un film bastante correcto.

En definitiva, si te gusta la ficción realista, al estilo de Gravity, mezclada con un poco de tensión, al estilo de Alien, no debes perderte Life, pero lleva cuidado que tanta curiosidad mató al gato…

(Este artículo se publicó, previamente, en el blog de cine El Palomitrón el día 16 de abril de 2017 como una colaboración).

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