Mi visita a la primera Estación de seguimiento de NASA en Canarias (2 de 4)

De Maspalomas a la Luna (1969-2019)

Este es el segundo artículo relacionado con mi viaje a Maspalomas con motivo de la inauguración de la exposición titulada “De Maspalomas a la Luna”, en donde se explica la participación de esa localidad y de sus habitantes en los programas espaciales tripulados norteamericanos que tenían por objeto llegar a la Luna.

UNA BREVE INTRODUCCIÓN

El 4 de octubre de 1957 la URSS lanzaba al espacio el Sputnik 1. Fue el primer satélite artificial que orbitaba la Tierra. Comenzaba en ese momento lo que se denomina como “la carrera espacial”. Los norteamericanos, por su parte, reaccionaron lanzando sus propios cohetes con muy poco éxito al principio. Sin embargo, sí hicieron una cosa bien: fundar la NASA al año siguiente. Esta agencia federal civil, se creó por la unión de varias instituciones y organismos que operaban por su cuenta, pero que todos se dedicaban al estudio y desarrollo de la astronáutica. Entre los programas en desarrollo que aportaron esas agencias, había uno, liderado por la Fuerza Aérea Norteamericana (USAF), para poner astronautas a orbitar la Tierra dentro de una nave o cápsula espacial. Es lo que se conoció posteriormente como Programa Mercury: si los soviéticos habían lanzado al espacio el primer satélite artificial, ellos, los norteamericanos, serían los primeros en mandar astronautas al espacio.

Los siete astronautas del Programa Mercury norteamericano.

Para mantener el contacto permanente con la nave y el astronauta hacían falta instalar una serie de estaciones de seguimiento, equipadas con antenas y radares, a lo largo de la órbita que seguiría la nave. Como es conocido, los norteamericanos lanzaban (y lanzan) sus cohetes desde Cabo Cañaveral (Florida) hacia el Atlántico, con el fin de aprovechar la rotación de la Tierra. Así, el primer territorio con el que se encuentra la nave después de cruzar el océano son las Islas Canarias. La solución, por tanto, era fácil: el 4 de agosto de 1959 el Gobierno norteamericano contacta, a través de NASA, con el Gobierno español para instalar una de esas estaciones en Canarias. Para, unos meses después, el 18 de marzo de 1960, firmar el acuerdo entre ambos países. El lugar escogido para colocar la estación fueron tres parcelas cedidas por el VIII Conde de la Vega Grande de Guadalupe, Don Alejandro del Castillo y del Castillo, situadas muy cerca del Faro de Maspalomas.  En aquellos días, el sur de la isla de Gran Canaria era una zona agrícola alejada de posibles interferencias. Nada que ver con lo que es hoy.

Estación Mercury (CYI). Localización de las tres parcelas. Autor de la fotografía: se ruega confirmación.

LA ESTACIÓN MERCURY o CYI

Las funciones concretas de una estación de seguimiento de vuelos tripulados en aquella época eran básicamente tres: seguimiento de la nave (es decir, determinar su posición y su velocidad), telemetría (es decir, conseguir los datos acerca del estado de la nave y del astronauta) y, finalmente, comunicarse por voz con el astronauta.

Radar de muy largo alcance (Verlort) en Banda S. Estación de Muchea (arriba) y Bermuda (abajo). El radar de Canarias era similar a estos. NASA SP-45 y carnarvonspace.com

Para la primera función, el seguimiento, se necesitaba instalar un radar de largo alcance. En este caso, para Canarias, se usó uno que operaba en Banda S (entre 2.700 y 2.900 MHz) que se instaló en una parcela a pocos metros al oeste del Faro de Maspalomas, junto a la playa.

Edificio de Telemetría y Control (T&C) con las dos antenas “Acquisition Aid”. Foto escaneada por Tony Pelling (Archivos de Tidbinbilla). Fuente: honeysucklecreek.net. La estación de Maspalomas era similar a esta.

Para obtener la telemetría y poder comunicarse con el astronauta se instalaron una serie de antenas en VHF y HF en dos parcelas distintas, pero cercanas, y al norte del Faro. Justo al lado de la carretera. Las antenas de VHF operaban entre 225 y 300 MHz y la de HF entre 15 y 20 MHz.

Red de seguimiento para el Programa Mercury. La estación de Maspalomas es la conocida como CYI. NASA SP-45.

Todo este complejo era conocido en la red de NASA con las siglas CYI, del inglés Grand CanarY Island. Aunque también se conocía como Canary Station (Estación Canaria) o, en Maspalomas, como Estación Mercury, por el nombre del programa espacial.

Camino que seguían las comunicaciones, desde la Estación Mercury de NASA hasta el centro de control de misión. Nótese la participación de Telefónica. Fuente: Histories of the Space Tracking and Data Acquisition Network (STADAN), the Manned Space Flight Network (MSFN), and the NASA Communications Network (NASCOM).

Aparte de la propia estación, se necesitaba el apoyo de Telefónica, en aquellos días conocida como Compañía Telefónica Nacional de España o por sus siglas CTNE. Su función era trasmitir hacia Estados Unidos todo lo que captaba la Estación Mercury de NASA. Por esta razón, al lado de la estación norteamericana, se colocó una pequeña instalación de Telefónica que reenviaba todas las señales de la Canary Station hacia la central de Telefónica en la ciudad de Las Palmas y, desde allí, vía radio a Londres desde donde cruzarían el Océano Atlántico, camino de Estados Unidos, a través de un cable submarino. El sentido inverso también funcionaba, es decir, desde el centro de control de misión, en Cabo Cañaveral, hacia la nave.

John Glenn se dispone a iniciar su vuelo orbital el 20 de febrero de 1962.

La Estación Mercury operó desde el primer vuelo orbital tripulado del Programa Mercury, el de John Glenn con su nave Amistad-7 (Friendship-7 en inglés) el 20 de febrero de 1962, hasta la última misión del Programa Géminis, la del Géminis 12, en noviembre de 1966. Para el Programa Géminis la Canary Station fue ampliada con el fin de poder dar mejor cobertura a las nuevas misiones, pero para el Programa Apolo, las instalaciones y equipamientos eran insuficientes por lo que se decidió desmantelarla y construir una nueva estación a unos kilómetros de allí, en la zona de Montaña Blanca, al año siguiente. Amén de que la presión turística de la zona, con sus consecuentes interferencias radioeléctricas, recomendaban también su traslado a otro lugar.

Estación Apolo de NASA en Canarias (CYI). Montaña Blanca. Año 1971. Fotografía: Joseph William Hirman.

La nueva estación siguió siendo conocida en la red espacial de vuelos tripulados (MSFN en sus siglas en inglés) como Grand Canary Island Station, CYI, pero en la zona pasó a ser denominada como Estación Apolo hasta que se cerró en 1975.  Cuatro años después se volvió a abrir, siendo gestionada ya por el INTA hasta el día de hoy. Actualmente las instalaciones reciben el nombre de Centro Espacial de Canarias o Estación especializada en Satélites de Observación de la Tierra de Maspalomas. La visita que pude realizar a este mítico lugar, gracias a la ayuda de mi amigo Juan, la contaré en el próximo artículo de esta serie.

EL BAR EL CHARCO Y EL RESTAURANTE MERCURIO

Como he dicho al principio, el lugar escogido para instalar la Estación Mercury era un sitio inhóspito y muy poco transitado. El turismo aún no se había desarrollado, como ocurrió pocos años después. Allí sólo estaba el famoso Faro de Maspalomas desde que se construyera a finales del siglo XIX, las dunas, terrenos de cultivo como tomateras y un bar.

Norteamericanos e isleños jugando al futbolín en el Restaurante Mercurio. Fotografía: Paul Schutzer para Life (1965).

El bar era propiedad de la familia Vega Vega y estaba al lado de la carretera que iba al Faro, justo enfrente de la parcela principal de la Estación, la situada más al norte de las tres.  Posteriormente, a este bar se le renombró como Restaurante Mercurio, por razones obvias, siendo muy conocido por servir langostas. También he podido ver, en otras fuentes, que al bar se le conocía como Bar Vega. En cualquier caso, aquel lugar se llenaba de técnicos de la estación que, al terminar sus turnos de trabajo, bebían cerveza (dicen que de la marca Heineken) y jugaban al futbolín. Otra de las anécdotas que circulan por ahí es que el bar se benefició de la presencia norteamericana dado que pudo tener suministro de electricidad, cosa muy difícil en aquel lugar y en aquella época, gracias a un cable tendido desde la Estación al otro lado de la carretera.

Postal del interior del Restaurante Mercurio (Maspalomas). Fecha y autor desconocidos.

PERO ¿QUÉ QUEDA DE TODO AQUELLO?

En mi reciente viaje a Maspalomas, me propuse buscar los posibles restos de la estación. El primer lugar al que me dirigí fue la parcela donde se situó el radar Verlort, en Banda S, que se localizaba a unos 500 metros al oeste del Faro de Maspalomas, siguiendo la línea de playa y justo al lado del yacimiento arqueológico de Punta Mujeres. El lugar exacto, como pude comprobar, lo ocupa hoy en día, la tienda circular Varadero de la cadena Fund Grube. El progreso es lo que tiene.

Cartel del Yacimiento Punta Mujeres en el que se hace referencia al radar de la Estación Mercury de NASA en Maspalomas.

Posteriormente, decidí volver al Faro y caminar, por la actual Avenida Cristóbal Colón, para buscar las otras dos parcelas. A unos 800 metros al norte del Faro se encontraba la parcela en donde se situaba el edificio con los generadores, el depósito diésel y la antena trasmisora tierra-aire. Ese lugar lo ocupa hoy la enorme piscina del Hotel Lopesan Baobab Resort. En concreto, de las dos que tiene el complejo, la que está más cerca de la rotonda en donde se cruzan la Avenida de Cristóbal Colón con el Paseo Príncipe de Asturias. Más progreso.

Antigua localización, en Maspalomas, de una de las parcelas que conformaban la Estación Mercury o Canary Station (CYI) durante los Programas Mercury y Geminis.

Y por fin llegué a la última parcela, en donde se encontraban la nave principal con el edificio de control y telemetría y las dos antenas de adquisición y recepción montadas en sendas torres. Esta parcela es la que se encuentra enfrente del Restaurante Mercurio y de la centralita de Telefónica. Y estas tres cosas son lo único que queda hoy de todo aquello. Es muy fácil dar con el lugar dado que está en el kilómetro uno de la carretera GC-510.

Localización exacta de la parcela principal de la Estación Mercury (Canary Station) en Maspalomas. Aún está en pie el poste telefónico que unía la CYI con la centralita de Telefónica, más allá del Restaurante Mercurio.

Aunque la parcela está vallada, se puede acceder por un lateral que no lo está. Por primera vez realicé “arqueología espacial”, como me dijo un amigo. Allí pude observar perfectamente la losa de cimentación del edificio. Que es realmente el único resto que queda. Aparte de unos hierros oxidados, un tornillo, una arandela y poco más.  No me puedo olvidar tampoco del poste telefónico, de madera, que aún se mantiene en pie en la esquina norte, pegado a la carretera. El cable permanece ahí, como se puede ver en las fotografías, y cruza la GC-510 en dirección a la centralita de Telefónica, que también sigue operando y que tiene adosada una gran torre para los usos modernos. De ahí, repito, salía una línea de teléfonos hacia Las Palmas. Esta línea es la que se construyó en el año 1960 y se refleja en el Libro de Actas del Consejo de Administración de Telefónica del 15 de junio de ese año. Acta que está expuesta, por cierto, en la exposición “De Madrid a la Luna” en Espacio Fundación Telefónica hasta el día 2 de febrero de 2020.

Lugar exacto donde se encontrada el Edificio de Telemetría y Control y las dos antenas de la Canary Station (CYI) durante los Programas Mercury y Géminis. Se observa perfectamente la losa de cimentación, y al fondo el Restaurante Mercurio.

Losa de cimentación y restos del Edificio de Telemetría y Control de la Canary Station (CYI) durante los Programas Mercury y Géminis. Al fondo antenas de la centralita de Telefónica.

El otro gran resto que actualmente permanece en pie es el Restaurante Mercurio. El de la cerveza y las partidas de futbolín entre guiris e isleños. Ahora mismo permanece cerrado y viendo el actual estado del edificio, se hace difícil imaginar que ese local, en su día, fuera famoso por las langostas que se servían en él.

Restaurante Mercurio en 2019. Observese la langosta del cartel y la central de Telefónica detrás. El cable telefónico es el que procede de la parcela principal donde estaba la Canary Station (CYI).

Y ya está. No queda más de toda aquella aventura ocurrida durante los primeros años de la carrera espacial.

Es cierto que, afortunadamente, la Estación Apolo, actual Centro Espacial de Canarias, ahí sigue. Pero eso lo contaré en el próximo artículo.

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3 Responses to Mi visita a la primera Estación de seguimiento de NASA en Canarias (2 de 4)

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  3. […] con el amaraje de la última misión tripulada el 15 de noviembre de 1966, se decidió trasladar la estación de seguimiento ubicada en tres parcelas próximas al faro de Maspalomas a otro lugar. Los motivos principales para tomar esta decisión fueron dos: en primer lugar, los […]

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