Reedición del número de la revista LIFE dedicado a Neil Armstrong

26 marzo 2019

Revista LIFE – reedición Neil Armstrong

El pasado mes de octubre de 2018, la famosa revista norteamericana LIFE reeditó el número especial dedicado a Neil Armstrong con motivo del estreno de la película Primer hombre (First man).

La publicación está llena de fotografías de la vida del famoso astronauta que acompañan a los nueve artículos que conforman el número especial.

Se me pasó comentarlo en el blog en su momento, pero no quería dejarlo pasar dado que quiero agradecer públicamente a Luis F. Rojo que me hiciera llegar un número de esta maravilla.

Gracias otra vez Luis y descuida que no se me ha olvidado que te debo dos botellas de buen vino español. 🙂

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59 años del acuerdo entre España y EE.UU para establecer una estación de seguimiento del Proyecto Mercury en Canarias

18 marzo 2019

Captura del acuerdo España – EEUU – 1960

Aunque la cifra no es redonda, – el año que viene se cumplirán 60 años -, tiene su importancia. Y es que el 18 de marzo de 1960 se oficializaba un acuerdo histórico y de gran importancia.

Histórico porque aquella aventura del Proyecto Mercury, que se iniciaba bajo el mandato del Presidente norteamericano Eisenhower, concluiría, nueve años después, con los pies de Neil Armstrong y Buzz Aldrin sobre la superficie de la Luna en la misión del Apolo 11. Misión de la que este año 2019 se cumplirán 50 años.

Y España jugaría un papel destacable desde ese mismo momento. Papel que se mantiene hasta nuestros días gracias al Complejo de Comunicaciones con el Espacio Profundo de Madrid (Madrid Deep Space Communications Complex o MDSCC) situado en Robledo de Chavela. Sin olvidar que en Maspalomas, lugar escogido finalmente para la estación del Proyecto Mercury, sigue existiendo hoy en día una gran instalación de seguimiento de satélites.

Estación Espacial de Maspalomas (años 60). Fotos: ESA.

Siendo rigurosos con las fechas, un año antes de la firma del acuerdo, en 1959, fue cuando los dos Gobiernos empezaron a mantener conversaciones al respecto. En concreto, el 4 de agosto de 1959, la NASA informaba al Gobierno español de que requería instalar una estación de seguimiento en las Islas Canarias. Seis días más tarde, el 10 de agosto, una delegación de NASA visitaba ya las islas. Para ponerlo todo en contexto, en diciembre del 59 el Presidente Eisenhower vendría a España en visita oficial.

Si observamos el acuerdo, podemos destacar varias cosas. La primera que fue bastante sencillo, ya que solo consta de 14 puntos que caben en tres hojas. Otro punto que me llamó la atención fue que en el punto 3 dice que “La estación estará compuesta […] de las instalaciones necesarias para las comunicaciones de punto a punto en aquellos casos en que las comunicaciones no puedan ser facilitadas por los servicios telefónicos y telegráficos locales y previo acuerdo entre ambos Gobiernos”. Me llamó la atención porque este punto daba pie a la participación de la Compañía Telefónica Nacional de España (CTNE). Finalmente, otro punto importantísimo fue el 10 en donde se acordaba que en la estación también hubiera “personal español calificado en relación con el funcionamiento y mantenimiento de la estación”.

Habiendo pasado tantos años de aquello y viendo como transcurrieron posteriormente los acontecimientos, creo que es de recibo reconocer que se trató de un gran acuerdo. Por esta razón, mi reconocimiento al Ministro de Asuntos Exteriores de la época, que fue quien firmó aquel acuerdo, Don Fernando Castiella.

Diario Falange – Canarias – 22 marzo 1960

La única manera que tuve de conseguir ver este acuerdo fue a través del lado norteamericano, dentro de un volumen que recopila los tratados y acuerdos de los Estados Unidos durante el año 1960, encontrado en Google. Por parte española, el diario ABC publicaba la noticia el día 20 de marzo. En los medios de Canarias, solo hemos visto la publicación de la noticias el día 22 en el diario Falange.

ACTUALIZACIÓN (22/03/19): El acuerdo, por parte española, se puede ver en el BOE del día 7 de abril de 1960.

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En el espacio, no es lo mismo órbita que revolución

11 marzo 2019

Red de seguimiento del Programa Mercury (Project Mercury – A Chronology. NASA-4001)

Si nos atenemos a lo que dice el diccionario de la Real Academia Española, la primera acepción que nos encontramos para la palabra órbita es “curva debida a la acción gravitacional, descrita por un cuerpo celeste que se mueve en torno a otro”. Si buscamos revolución obtenemos “movimiento de un astro a lo largo de una órbita completa”.

Pero para el ámbito de los vuelos espaciales estas definiciones no son del todo precisas.

Una órbita sería la circunferencia que dibuja una nave espacial, por ejemplo, alrededor de la Tierra. Esto significa que si se parte de un punto A en la circunferencia, la órbita se consigue cuando se llega a ese mismo punto A. Independientemente de la posición y rotación del cuerpo celeste sobre el que gira la nave. Se sale de A y se llega a A.

El Apolo 7 a punto de pasar sobre Cabo Cañaveral (Florida) y completar otra revolución

Una revolución, sin embargo, toma la referencia en un punto sobre la superficie del cuerpo celeste. Esto quiere decir que una revolución es la circunferencia que se completa cuando la nave espacial empieza y pasa por el mismo punto sobre la superficie del cuerpo celeste. Como los cuerpos celestes giran sobre su eje, una revolución no estaría completa hasta que la nave espacial recorre la distancia extra que el punto de la superficie del cuerpo celeste se ha movido como consecuencia de la rotación del propio cuerpo celeste. Dicho de otro modo, una nave espacial es lanzada desde Cabo Cañaveral, la revolución se completaría cuando la nave vuelve a pasar sobre Cabo Cañaveral. Sin embargo, la órbita se completaría antes dado que no tiene en cuenta la rotación de la Tierra, en este caso.

Por esta razón, si estudiamos una misión real, en la Géminis 7 por ejemplo, la nave espacial completó 220 órbitas pero solamente 206 revoluciones.

Fuente: Tracking Apollo to the Moon.

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50 años del Apolo 9: el módulo lunar entra en escena

1 marzo 2019

Modulo lunar (LEM) – Apolo 9

Después del increíble éxito cosechado por el Apolo 8, le tocaba el turno al Apolo 9. La primera misión en donde se probaría el módulo lunar (LEM) que permitiría a dos astronautas llegar y volver de la superficie lunar.

En realidad, esta misión debería haber volado antes que la del 8 pero un retraso en la fabricación del módulo lunar, unido a los rumores de que los soviéticos se podrían adelantar a los planes norteamericanos, intercambió los planes de NASA. Por dos veces. Y es que el lanzamiento estaba programado para el día 28 de febrero pero los tres astronautas cogieron un virus y hubo que esperar hasta el día 3 de marzo para enviarlos al espacio a bordo del cohete Saturno V.

Astronautas del Apolo 9 (izq a dcha): McDivitt, Scott y Schweickart

La misión, en términos de objetivos, fue todo un éxito. Por primera vez se pilotó el módulo lunar en el espacio. Por primera vez el cohete Saturno V llevó consigo a toda la nave Apolo (Módulo de mando y servicio y módulo lunar). También por primera vez se probó el traje espacial que se utilizaría en la superficie lunar. Traje independiente al llevar la mochila PLSS (Portable Life Support System – Sistema portátil de ayuda vital). Finalmente, fue la primera vez que se separaron el módulo de mando y servicio del LEM. Se distanciaron casi 200 kilómetros durante unas seis horas. La misión terminó el 13 de marzo cuando los tres astronautas amerizaron en el océano Atlántico. Por cierto, sería la última misión Apolo que haría eso dado que todas las demás lo hicieron después en el océano Pacífico.

Módulo de mando y de servicio “Golosina” (Gumdrop)

Como hemos dicho antes, hubo un momento, durante la misión, en que el módulo de mando y servicio (CSM) y el módulo lunar (LEM) se separaron. Por esa razón hubo que pensar en la necesidad de diferenciar a las naves con dos indicativos de llamada. Los astronautas decidieron que el CSM se llamase golosina (Gumdrop en inglés), dado que a eso les recordó cuando lo vieron, por primera vez, envuelto con una cobertura azul. Araña (Spider en inglés) fue el nombre escogido para el LEM. La explicación parece obvia viendo el diseño de la nave lunar.

Afortunadamente, los tres astronautas que participaron en aquella misión siguen, a día de hoy, vivos. James McDivitt fue el Comandante, David Scott el piloto del módulo de mando y Russell Schweickart el piloto del módulo lunar. Éste último era – es – apodado Rusty (oxidado en inglés) por su color de pelo pelirrojo. Cuando probó el traje espacial fuera de la nave, su indicativo de llamada pasó a ser Red Rover (Rover rojo) también por la misma razón.

Lo único tangible que queda de aquella misión es el módulo de mando. El del Apolo 9 se puede ver en el Museo del Aire y del Espacio de San Diego (California).

Respecto a la participación española la mayoría de ella se concentró en las estaciones de seguimiento. La principal, la de Fresnedillas (Madrid prime) se encargó de seguir a la nave Apolo y al módulo de mando cuando éste se separó del LEM. La antena de Robledo de Chavela (Apollo Wing) se encargó de controlar al módulo lunar durante la separación, como me contó en su día Carlos González. Según el kit de prensa de la misión, las naves llegarían a estar separadas, en su máxima amplitud, 45 grados (ángulo relativo). La estación de Maspalomas (Canary Island – CYI) también participó en esta misión.

Vista del LEM (etapa de ascenso) desde el CSM

Los requerimientos asignados a la red de seguimiento fueron menos severos que para la misión a la Luna del Apolo 8, ya que el 9 era una misión en órbita terrestre. Sin embargo, NASA encomendó un par de objetivos importares a la red. Por un lado, la capacitación operacional del sistema de comunicación en Banda-S (USB) para el LEM (objetivo conseguido aunque hubo discrepancias intermitentes) y, por otro, demostrar la compatibilidad operacional de la Banda-S con la comunicación VHF de toda la nave e, incluso, durante la actividad extra vehicular en la que se probó el traje espacial. Éste último objetivo también se alcanzó salvo por fallos esporádicos.

Respecto a la red de comunicaciones de NASA, NASCOM, cabe destacar que se utilizaron los dos satélites INTELSAT, siendo el que estaba sobre el océano Atlántico con el que se comunicaba la estación de Maspalomas en las Islas Canarias (CYI) y las de Madrid gracias al enlace proporcionado por la estación de la Compañía Telefónica Nacional de España (CTNE) situada en Buitrago de Lozoya.

Apolo 9 – Press Kit – pag 78 – NASCOM

Si revisamos las hemerotecas, en el ABC del día 6 de marzo, se informaba de que se iban a enviar, por vía aérea, 27 kilogramos de cintas magnéticas con datos de la misión desde las estaciones de Fresnedillas y Robledo hacía el Centro de vuelos espaciales de Baltimore (sic). En el ABC del 14 de marzo se hacía mención especial a las estaciones de seguimiento repartidas por todo el Mundo.

El Eco de Canarias, periódico ya desaparecido, en su edición del día 4 de marzo, informaba del programa especial que realizó Televisión Española para retrasmitir el lanzamiento del Apolo 9. Así mismo, la crónica entraba en detalles de cómo habían sido los primeros contactos entre el Apolo 9 y la estación de seguimiento de Maspalomas quince minutos después del lanzamiento desde Cabo Cañaveral.  Finalmente el periódico informaba que la estación de Maspalomas detectaría a la nave Apolo cada hora y media hasta que terminase la misión.

El Eco de Canarias – 4 marzo 1969 – Apolo 9

El Apolo 9 seguramente sea la misión menos glamurosa de todo el Programa Apolo, pero si el módulo lunar no se hubiera probado en la órbita terrestre, ¿alguien, en su sano juicio, hubiera querido descender hacia la superficie lunar en la siguiente misión? Ahí radica la importancia de esta misión.

Godspeed, Apollo 9!