El astronauta, la película de Tony Leblanc rodada en la estación de Fresnedillas

23 junio 2017

En 1970, un año después de la llegada del Hombre a la Luna con el Apolo 11, se estrenaba la película española titulada “El astronauta”. Se trataba de una comedia producida por el gran Pedro Masó y protagonizada por los geniales Tony Leblanc, José Luis López Vázquez, José Luis Coll y José Sazatornil entre otros. En ella se relataba la hilarante historia en la que la agencia espacial española SANA (jugando con las mismas letras que NASA) intentaría mandar a Tony Leblanc a pisar la Luna… Si los norteamericanos podían hacerlo, los españoles no íbamos a ser menos… El resultado mejor verlo para disfrute de todos los espectadores.

Pues bien, como se ha contado en este blog varias veces, hubo algunas secuencias que se grabaron dentro de la estación de seguimiento de vuelos tripulados de NASA-INTA que se encontraba, durante los vuelos de los Apolo, en Fresnedillas de la Oliva (Madrid). Luis Ruiz de Gopegui, el director español de la estación en aquellos tiempos, me contó que, una vez finalizado el rodaje de esas secuencias, se organizó una comida entre los trabajadores de Fresnedillas y los actores. José Manuel Grandela también me contó que el famoso botijo que sale en la película se lo pidió Tony Leblanc y era el que utilizaban los técnicos “reales” para sofocar el calor dentro de la estación.

Ahora, gracias a otro técnico, Luis F. Rojo, se ha podido localizar en YouTube las partes de la película en la que salen las secuencias grabadas dentro de la estación de Fresnedillas y que adjuntamos a continuación para vuestro deleite. Pero no dudéis en ver la película entera, que merece la pena.

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Ludwig, el extraterrestre (libro)

12 junio 2017

Ludwig, el extraterrestre. Por Luis Ruiz de Gopegui. Editorial Media Vaca. 2017. 224 páginas. ISBN: 978-84-943625-7-6.

“Ludwig, el extraterrestre” es la segunda novela que ha escrito, recientemente, Don Luis Ruiz de Gopegui sobre si estamos, o no, solos en el Universo. Recordamos que la primera novela que escribió fue “82 Erídano”. La diferencia entre esa primera novela y esta segunda es que la primera trataba sobre el problema de la comunicación con unos extraterrestres que venían a la Tierra y “Ludwig, el extraterrestre” se centra en el origen de la vida.  La idea planteada es simple. Un meteorito llega a la Tierra y unos científicos que se han dedicado a estudiarlo descubren que contiene unas células orgánicas. Después de una serie de experimentos, logran extraer el ADN de la roca y traen a la vida a un humanoide extraterrestre.

No se trata de una novela fantástica de ciencia ficción, en la que muchas veces se plantean más preguntas que respuestas, sino que se trata de una obra de anticipación científica, como le gusta definir a su autor. Esto quiere decir que se trata de ficción realista porque todo lo que relata Don Luis no va en contra de las leyes de la naturaleza, ya sean físicas, químicas o biológicas. Otra cosa es la mucha o poca probabilidad de que ocurra lo que imagina el autor en esta cuidada publicación.

El relato sigue el estilo propio de Gopegui; claro, directo, cercano, amable. Va al grano y no se detiene en descripciones pesadas o que no aportan nada a la historia. Por tanto es de muy fácil lectura por el fondo y por la forma. Hay que recordar también que la novela está formada por capítulos muy cortos que proporcionan esta sensación. Tampoco hay que olvidar que el estilo de Don Luis es muy didáctico ya que, en ocasiones, la lectura de algunos párrafos parecen sacados de un ensayo más que de una novela fantástica.

Como decíamos anteriormente, se trata de una edición muy cuidada por parte de la editorial Media Vaca en la que se nota el cariño con la que han tratado a esta obra. Esta editorial ya publicó, hace unos años, un cuento de Gopegui titulado “Seis niños en Marte” la diferencia ahora es que “Ludwig, el extraterrestre” no es cuento, aunque haya un cuento dentro de la novela. Por tanto la obra no está enfocada a niños o adolescentes sino que es una novela para todos los públicos.

Finalmente, destacar al otro autor de la novela, Juan Miguel Aguilera, que con su magnífico trabajo ha ilustrado todos los capítulos con maravillosas imágenes. Imágenes que ayudan a sentir mejor el relato de Don Luis. Imágenes con un estilo propio y que encierran, algunas de ellas, pequeños guiños para descubrir. Sin duda todo un acierto por parte de Media Vaca que hace que merezca la pena comprar un ejemplar de este libro.

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