Consejos frente a un ataque nuclear

Hace ya unos 10 años que conozco el artículo siguiente. No recuerdo la fuente original pero lo tenía guardado en un Word que rescaté hace poco. Tiene licencia Copyleft. Se trata de una serie de consejos de Protección Civil frente a un ataque nuclear. Si se sobrevive, lógicamente. Recuerdo que este artículo fue muy comentado entre los compañeros y amigos de la Facultad, mientras estudiábamos Físicas. Es realmente sorprendente y, aún hoy, después de releerlo, me parece impactante. He resaltado los párrafos más interesantes. ¡Buena suerte!

Medidas a tomar antes del ataque.

Debes intentar tener a mano los siguientes elementos, empaquetados en bolsas de plástico hermético y protegidos en un lugar como el que se destina a proteger a las personas (ver más adelante):

-Mantas.
-Ropa para mudarse. Ropa de temporada y ropa de invierno, aunque sea verano.
-Zapatillas de deporte y botas altas.
-Mascarillas (para protegerse del polvo radiactivo), tapones para los oídos, gafas y guantes.
-Pastillas antinucleares. Contienen yodo y otros productos para saturar tu cuerpo y evitar que absorbas
sus contrapartes radiactivas. Pídelas en tu farmacia.
-Productos de higiene personal.
-Esparadrapo y cinta aislante.
-Papel, bolígrafos, lápices.
-Dinero en efectivo, en moneda de curso legal o en oro. Las tarjetas no funcionarán y los cheques no se aceptarán.
-Botiquín de primeros auxilios completo.
-Analgésicos, tranquilizantes y estimulantes.
-Agua potable en envases no transparentes (tetra-brik preferiblemente).
-Latas de conserva y comida de fácil preparación (arroz, legumbres…), que tarde en caducar.
-Si tienes permiso de armas, un arma y munición.
-Martillo, escoplo y cizalla.
-Una radio, una linterna y un amplio surtido de pilas de larga duración en sus propios embalajes para una y otra, introducidas en una bolsa antiestática (pídela en una tienda de informática), a su vez empaquetada en papel de plata (para hacer una precaria jaula de Faraday).
-Tijeras, cuchillo, aguja de coser, hilo y cuerda.
-Un cubo.
-Pastillas potabilizadoras (no quitan la radiactividad, pero sí muchas otras cosas).
-Un extintor.
-Este documento, plastificado y anillado.

Sella con algún material autoadhesivo puertas y ventanas. Si tienes contraventanas, manténlas cerradas. Si tienes escaparates o grandes ventanales, protégelos con maderas.

Estimación de objetivos.

Podemos suponer que un ataque se dirigiría contra objetivos bien seleccionados, en el siguiente orden de importancia (para un Estado no nuclear como España):

Aeropuertos y puertos utilizables por las fuerzas aéreas y la marina de la OTAN dotados de armas nucleares. Es evidente que el primer blanco de un ataque nuclear es la fuerza nuclear enemiga y sus instalaciones de apoyo y despliegue.
Instalaciones de mantenimiento y fabricación de repuestos.
Estaciones de radar, especialmente los radares de descubierta de largo alcance.
Polígonos e instalaciones de carácter aeroespacial.
Acuartelamientos militares de relevancia y depósitos de municiones.
Nudos de comunicaciones.
Centrales de producción de energía eléctrica.
Áreas industriales.
Ciudades relevantes.
En caso de un conflicto total, este orden podría variar.

Indicadores de inicio del ataque.

En un mundo ideal, cabría esperar información amplia y suficiente a través de los medios de comunicación de masas. Ni qué decir tiene que los intereses políticos y económicos de estos medios pueden hacer que el preaviso sea muy breve. Como no podremos confiar en ellos, se ofrecen algunos posibles indicadores de inicio de un ataque nuclear.
Interrupción de servicio en equipos electrónicos. Es de esperar que un ataque nuclear se inicie con un ataque de pulso electromagnético (EMP), o que la detonación de armas relativamente próximas lo genere. Si se interrumpe el servicio de equipos electrónicos, luz, agua, telecomunicaciones y/o equipos operados por baterías (como los relojes de pulsera), cabe suponer que ha ocurrido un EMP.
Los vehículos, especialmente los más modernos (encendido electrónico, gestión electrónica del motor) pueden detenerse. Reducción masiva de la durabilidad de baterías.

Suspensión repentina y extensa de servicios de telecomunicaciones. Específicamente, imposibilidad de establecer contacto con una determinada área (una ciudad, por ejemplo) o la interrupción de comunicación con un área determinada. Esto puede ser indicativo de que esta área ya ha sido atacada. Interrupción general de las comunicaciones por saturación de las centrales como consecuencia del enrutado.
Detonaciones fuertes, profundas y remotas. Destellos violentos en el horizonte. Trazas de misiles en las regiones altas de la atmósfera. Aparición repentina e imprevista de “estrellas fugaces” componentes en reentrada).

Protección contra los efectos mecánicos y térmicos.

En España, pese a ser un país de la OTAN integrado en su estructura militar, con buques y aeronaves dotados de armas nucleares extranjeros, nadie se ha molestado en construir refugios antiatómicos capaces. Los pueblos de España, pese a participar en políticas de la OTAN que podrían llevarnos a una guerra nuclear, están indefensos ante un ataque de estas características. Como consecuencia, es preciso recurrir a la “iniciativa individual” para protegerse del ataque. No es probable que se de una situación de exterminio total.

El efecto más evidente de una detonación nuclear es, naturalmente, sus efectos mecánicos y térmicos: la explosión propiamente dicha. No hay mucho que hacer si uno se encuentra en el área de aniquilación o en el área roja. Pero muchos millones de personas viven –vivimos- fuera de esas áreas. Si tienes datos o indicios de que está en marcha un ataque nuclear, toma inmediatamente las siguientes precauciones.

Ten en cuenta que dispones de escasos minutos o quizás sólo segundos.
En todos los casos, toma en primer lugar la pastilla antinuclear. Recuerda que puede tener efectos secundarios; no te asustes innecesariamente. En ningún caso mires a tu alrededor a ver qué pasa: el “blast” lumínico podría dejarte ciego. La cara ha de estar entre tus rodillas o pegada al suelo, con los ojos cerrados.

Si te encuentras en el interior de un edificio:

Permanece en el interior. Las paredes, especialmente los rincones, pueden constituir una protección eficaz en las áreas periféricas a la detonación. Si hay sótano, baja a él y ponte en un rincón junto a la entrada pero no directamente frente a ella. Consigue rápidamente una manta y un cubo de agua, échate la manta por encima y ponte en posición defensiva (cabeza entre las rodillas, brazos cubriendo la nuca) tras cerrar las puertas. Siempre de espaldas a las ventanas y lo más lejos posible de ventanales, conducciones o almacenamientos de gas inflamable (gas ciudad, bombonas de butano), conducciones eléctricas, electrodomésticos y muebles pesados. No te empieces a mover inmediatamente después de la primera explosión, puede haber más (cabezas MIRV, ataque múltiple…). Si la manta se incendia por el blast térmico, apártala y utiliza el cubo de agua para apagarte tu (o rueda sobre ti mismo).

Si te encuentras en el interior de un vehículo:

Si es una aeronave o un buque, sigue escrupulosamente las instrucciones de la tripulación, mantén la calma y contribuye a que los demás la mantengan. Si es un vehículo terrestre, páralo (o exige que lo paren) y sal corriendo a buscar la protección de un edificio (ver punto anterior) o a campo abierto (ver punto posterior). En la medida de lo posible, no se debe permanecer en el interior de un vehículo por los materiales inflamables que transporta (combustible, aceites, etc…) y la posibilidad de quedar sin control como consecuencia de la detonación. Si, y sólo si, se trata de un ferrocarril eléctrico y éste está detenido es razonable utilizarlo de protección como si se tratase de un edificio.

Si te encuentras en campo abierto:

Intenta localizar una zanja, arcén, depresión, etc., y tírate dentro. Huye inmediatamente si observas que sus paredes son blandas o se desmoronan; podrías quedar enterrado. En cualquier caso arrójate al suelo, boca abajo, lo más pegado posible y con los brazos protegiendo la nuca y la cabeza. En todo caso, aléjate de los edificios (los cristales de las ventanas podrían herirte o matarte), de cualquier elemento que contenga materiales inflamables (vehículos, depósitos, canalizaciones…) y de las líneas eléctricas.

Protección contra los efectos radiológicos.

Existen dos amenazas directas: el blast radiactivo y la lluvia radiactiva (fallout). Buscarás protegerte del primero, que se produce junto con la explosión y termina con ella, con paredes, especialmente las de
hormigón armado, y similares. Probablemente no puedas evitarlo en su totalidad, pero puedes reducirlo.
Recuerda que se trata de radiación gamma y X: es penetrante y hacen falta varios metros de plomo para detenerlo en su totalidad.
Con la segunda puedes hacer algo más. La lluvia radiactiva no es necesariamente lluvia, sino que puede ser la deposición de polvo y humos. Básicamente cae desde arriba, como la lluvia, y puede respirarse. Te protegerás de ella cubriéndote con mantas y plásticos, y utilizando gafas, tapones para los oídos, guantes y mascarillas. Si crees que has estado en contacto con ella, depila la zona y lávala en profundidad, rascando bien. Intenta evitar el contacto con la parte de mantas, plásticos, gafas, tapones, guantes o mascarillas que ha estado expuesta, o la contaminación de la parte no expuesta por la expuesta.
La lluvia radiactiva tiende a acumularse en los lugares donde típicamente se acumula el agua. Evítalos como si fuera la peste. No bebas agua acumulada de manera natural a menos que sea una cuestión de vida o muerte.

Después del ataque.

Muévete con cuidado. Puede que pienses que no ha ocurrido nada, pero puedes estar aturdido y no haberte dado cuenta de lo que pasaba a tu alrededor. Mira primero antes de actuar, intentando mantener la calma, y hazte una composición de lugar lo más precisa posible. Si te encuentras en un edificio, recuerda que éste puede estar dañado, debilitado o incendiado en algún otro lugar. Actúa con lentitud y prudencia, pensando antes de hacer. Permanece cubierto por la manta a menos que por alguna razón no te sea posible.
En primer lugar oriéntate y comprueba que el lugar donde te encuentras es seguro. Si estás a oscuras, espera a que tus ojos se acostumbren a la oscuridad. Asegúrate de que los suelos, paredes y techos (los que queden) son estables y no se desmoronan. Mira a ver si los muebles están estables también.

Cuidado con los cristales y fragmentos; lo último que necesitas es una herida o una quemadura.
Comprueba, en primer lugar, la ubicación de cables eléctricos que puedan haber quedado al descubierto y el estado de las conducciones de gas, abriendo únicamente las puertas y ventanas que sean estrictamente necesarias (si es posible, ninguna). Si notas un olor a gas cada vez más fuerte, no estás a seguro y debes huir de ahí. Acto seguido, intenta confirmar que el edificio no esté ardiendo de una manera inteligente, sin salir a pasear por ahí bajo la posible lluvia radiactiva.

Comprueba que tienes los materiales que preparaste siguiendo las instrucciones a tomar antes del ataque.
Asegúrate de que no hay gases en el ambiente o fluidos inflamables en el suelo antes de encender ningún tipo de luz o usar ningún tipo de equipo eléctrico o electrónico.
Si el lugar parece ser seguro, manténte en él y establece allí tu base de operaciones. De lo contrario, ves a un lugar más seguro para poder establecerla. No hagas ningún movimiento sin tener una base a la que volver.

Comprueba lo que todavía funciona, en particular el teléfono, el agua potable y la red eléctrica. Si alguno de estos servicios está interrumpido, ten en cuenta que es posible que tarde mucho tiempo en restablecerse; ahorra tus reservas sustitutorias (pilas, agua potable…). Si el teléfono funciona, no te pongas a llamar como un loco a todo el mundo: probablemente no conseguirás hablar con nadie y además estarás contribuyendo a saturar unas líneas muy necesarias para los equipos de emergencia.
No salgas a descubierto sin una buena razón, y muy especialmente si está lloviendo.

Si tu área ha sido atacada, no esperes que los servicios de ambulancias y policía acudan con normalidad.
Los servicios del estado y privados estarán colapsados, si es que todavía existen. Intenta organizar a la gente de tu alrededor (familiares, vecinos, compañeros de trabajo…) para actuar de manera coordinada.
Si hay heridos, atiéndelos. No acudas a los hospitales por lesiones menores; estarán saturados y no te harán ni caso. Si hay un médico en tu entorno, liberadlo para atender a los heridos. Si hay personas con conocimientos de física, armas o energía nuclear, dejadles al menos algunos márgenes de tiempo para pensar y obtener ideas útiles.
Si tu radio aún funciona, escucha atentamente los partes de guerra y meteorológicos. Ten en cuenta que tu radio puede no funcionar durante algunas horas si entre tu y la emisora hay un área de blackout.  Evita las áreas más dañadas, de mayor contaminación y allá donde esté lloviendo. La lluvia va a ser peligrosa durante mucho tiempo.

Lávate usando el agua con mucha mesura, pero no dejes de lavarte; la higiene es vital en estas condiciones.
Si sospechas que alguien ha estado expuesto a lluvia radiactiva, que se depile al cero y se lave y cambie de ropa.
Evita las algaradas y por supuesto el saqueo. La gente no se va a pensar mucho lo de apretar el gatillo en semejantes circunstancias.
No hagas exhibición del material de supervivencia de que dispones.
No te eches a las carreteras a menos que te conste que no están colapsadas y que hay ruta abierta hacia tu destino. Jamás vagues por ahí, si vas a algún sitio llega hasta él y si no puedes vuelve directamente a tu base de operaciones anterior. Si tu vehículo funciona, ahorra la gasolina y no recojas a nadie. Es duro, pero es necesario. Todo puede ser una trampa. Se solidario pero no tonto. No dejes solo el vehículo hasta que no llegues a tu destino: mucha gente va a necesitar gasolina, bujías… o el vehículo entero.
Si tienes un arma de fuego, jamás la enseñes a menos que vayas a disparar. Si tienes que disparar, hazlo a blanco seguro y ahorrando munición.

La policía y el ejército pueden ser tus amigos… o tus enemigos. Procede con precaución al acercarte a ellos.
Además de que estarán muy nerviosos, habrá gente uniformada que puede que ya no esté obedeciendo órdenes. O que sus órdenes signifiquen tu peligro y tu muerte. Pero tampoco renuncies a su potencial de ayuda o a colaborar con ellos en lo adecuado.
No confíes demasiado en los medios de comunicación social que sigan operativos. Si en la actualidad son ya tan manipuladores, tendenciosos y mentirosos, en una situación tan grave es imposible saber bajo el control de qué poderes podrían quedar.
Contribuye a mantener el orden y los valores. Lo último que necesita una sociedad tan gravemente dañada es convertirse en una selva de cowboys, bandas de saqueadores y mafias. Intenta que niños y adolescentes reciban educación. Toma medidas tan duras como sean necesarias, pero sólo lo estrictamente necesario.
Si dispones de terreno, cultívalo. Es preferible comer comida contaminada a no comer. Hazlo con discreción; no te exhibas ante la necesidad de otras personas. Puede que no se conformen con admirar tu suerte. Ellos también luchan por su vida y la de los suyos.
El lugar ideal para permanecer es una casa rural de muros gruesos con terreno cultivable y/o caza, en una ladera y sin línea visual directa con un posible objetivo, con una fuente de agua próxima y medios eléctricos autónomos. Por el extremo contrario, el peor lugar para permanecer son las ciudades o urbanizaciones.
Además de que pueden ser atacadas, el suministro de agua potable, electricidad y alimentos no está garantizado. Pero no salgas de la ciudad a menos que sepas que las carreteras están libres.

Buena suerte.

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2 respuestas a Consejos frente a un ataque nuclear

  1. Más consejos que en un capítulo de Flashforward.

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