La participación de Carlos González en el I Encuentro literario de Misterio de Guadarrama

11 septiembre 2018

Compartimos el video de 30 minutos, de Mindalia Televisión, con la participación de nuestro admirado Carlos González (antiguo Jefe de Operaciones y el Adjunto al Director del Complejo MDSCC) en el I Encuentro literario de Misterio de Guadarrama (Madrid) celebrado el pasado 25 de Agosto de 2018.

Gracias a Luis F. Rojo por el aviso.

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Houston, tenemos un problema (falso documental)

4 septiembre 2018

He tenido la oportunidad de ver recientemente en Netflix el documental eslovaco titulado “Hjuston, imamo problem” que parte de la idea de que los EE.UU. compraron a la Yugoslavia del comunista Tito su programa espacial.

¿Perdón? Si, al inicio de la carrera espacial, cuando los soviéticos lanzaron el Sputnik, iban muy por delante de los norteamericanos. Éstos encadenaban fracaso tras fracaso porque no tenían (supuestamente) los conocimientos técnicos necesarios para desarrollar los cohetes ni la tecnología que pudiera competir con los soviéticos. Sin embargo, los yugoslavos si los tenían (no se sabe cómo) pero carecían del dinero necesario para desarrollar un programa espacial. Dinero que si tenían los EE.UU. Así que Tito vendió a Kennedy sus desarrollos y permitió que los millones de dólares que llegaron del otro lado del Atlántico sirvieran para mejorar la vida en el antiguo país balcánico.

Esta rocambolesca idea es la base del documental. De este falso documental. Parece que en los últimos años se ha puesto de moda realizar documentales y películas que tergiversan claramente los hechos históricos. La diferencia de éste respecto a otros, es que al final se dice que es falso y que se ha hecho para trata de explicar cómo funcionan muchas de las teorías de la conspiración.

Se puede ver, no llega a hora y media, y al menos conoces un poco más sobre quién era Tito y qué pasó en Yugoslavia. Eso sí, lo del viejo en silla de ruedas se hace bastante aburrido.

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El primer hombre – First man (tráiler)

25 agosto 2018

Hoy, 25 de agosto de 2018, se cumplen seis años del fallecimiento de Neil Armstrong, el primer ser humano que pisó la Luna con sus propias botas.

Para recordar a su persona y la histórica hazaña que consiguió con el Apolo 11,  junto con su compañero Buzz Aldrin, nada mejor que visionar la película que se estrenará en España el próximo 11 de octubre. La película “El primer hombre” está basada en el libro escrito por James R. Hansen titulado “El primer hombre: La vida de Neil A. Armstrong”. Este libro también saldrá a la venta, en español, el próximo mes de Septiembre aunque en inglés lleva ya editado desde el año 2012.

Libros: Primer Hombre – First Man.

Aunque el libro trata sobre todo la vida de Armstrong, la película comprende el periodo de tiempo desde 1961 – cuyos hitos principales son el vuelo de Yuri Gagarin y el anuncio del Presidente Kennedy de enviar hombres a la Luna – y 1969 – fecha del Apolo 11 -.

Ryan Gosling interpretando a Neil Armstrong

Seguramente la película quiera aprovechar el tirón que supondrá celebrar en julio del año que viene el 50 aniversario de la llegada del Hombre a la Luna. Aunque quizás lo más importante no sea eso sino que el actor que encarna a Neil Armstrong, Ryan Gosling, sea capaz de interpretar a ese hombre tan especial. Quizás el mejor resumen que define a Armstrong lo escribió su otro compañero del Apolo 11, Michael Collins, en un artículo publicado en el Washington Post unas semanas después de su fallecimiento. En ese artículo, Collins definió a Armstrong como una persona modesta y humilde, que poseía una competencia técnica abrumadora, que era un apasionado de la aviación y del espacio pero que, sobre todo,  era un experto decisor, que es, al fin y al cabo, lo que se busca en un comandante de misión. En definitiva: Neil Armstrong era el mejor.

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Noveno aniversario de Mr Gorsky

21 julio 2018

Celebracion del Apolo 8

Un nuevo 21 de julio para conmemorar, en este caso, los 49 años de la llegada del Hombre a la Luna con el Apolo 11. También coincide con el cumpleaños de este blog. Nueve años han pasado ya desde que, en 2009, decidimos abrirlo para compartir con todos vosotros historias sobre la exploración espacial principalmente. Tampoco hoy podemos olvidarnos de una efeméride más triste y es el veinte aniversario del fallecimiento del astronauta y caminante lunar Alan Shepard.

No por repetirlo todos los años deja de tener vigencia pero si nos dicen, cuando empezamos, que íbamos a durar todos estos años no nos lo hubiéramos creído. Y de nuevo también, no puede faltar nuestro agradecimiento a todos los que nos leéis y os pasáis por aquí de vez en cuando. Si no fuera por vosotros, esto no tendría sentido. Muchas gracias.

Seguimos en contacto and godspeed!


Mercury 13, documental sobre las primeras mujeres norteamericanas que intentaron ser astronautas

5 junio 2018

Mercury 13 (Documental de Netflix)

Para los Estados Unidos, pioneros en multitud de aspectos relacionados con la exploración espacial y el primer y único país en enviar seres humanos a la superficie de la Luna, no debió resultar gratificante, sin embargo, tener que esperar hasta el año 1983 para enviar al espacio a la primera mujer norteamericana. Sally Ride voló en la misión STS-7 del transbordador espacial justo veinte años después del vuelo de la soviética Valentina Tereshkova ocurrido en 1963. Como es bien sabido, Tereshkova fue la primera mujer en salir al espacio.

Y es que, aunque la URSS fue la gran perdedora en la lucha por llegar antes que nadie a la Luna, pudo conservar esa ventaja durante dos décadas. En parte, aquello fue debido a la falta de visión norteamericana, influenciada claramente por los prejuicios de la época. Pero lo peor de todo para los americanos es que pudieron haber disputado también ese logro a los soviéticos, si hubieran querido, ya que disponían de los recursos humanos y técnicos necesarios para ello.

William Randolph Lovelace II

El 4 de octubre de 1957 la URSS lanzó el Sputnik 1 y en ese momento comenzó la carrera espacial. Poco tiempo después, NASA encargó al Doctor William Randolph Lovelace II que diseñara algunas de las pruebas a las que someter a los primeros candidatos a astronautas de los EE.UU. Los seleccionados fueron mundialmente conocidos como los siete del Programa Mercury. Sin embargo, el Doctor Lovelace también pensaba tener mujeres astronautas.  Por ello, en febrero de 1960, empezó a reclutar a mujeres que pilotaban aviones con el fin de realizar un estudio denominado “La mujer en el espacio”. Este estudio nada tenía que ver con NASA y fue liderado y financiado en parte por el propio Doctor Lovelace. Se escogieron a 25 mujeres que fueron sometidas a casi las mismas pruebas que a las que hubieron de enfrentarse los astronautas, aprobando 13 de ellas.

El 12 de abril de 1961, el soviético Yuri Gagarin se convirtió en el primer ser humano en llegar al espacio, siendo Alan B. Shepard, veintitrés días después de Gagarin, el primer norteamericano en hacer (casi) lo mismo con su vuelo suborbital. En esta época, las mujeres seleccionadas por el Doctor Lovelace se preparaban para la segunda fase de pruebas.

En septiembre de 1961, cuando iba a comenzar la tercera fase de las pruebas, NASA se enteró de los planes del Doctor Lovelace y presionó para que se cancelara el estudio. A pesar, incluso, de que algunos de los resultados conseguidos por las mujeres eran mejores que los obtenidos por los hombres. Lovelace llegó a afirmar que aquello fue la mayor bofetada que había recibido.

En julio de 1962, pocos meses después del vuelo de John Glenn, las 13 del Mercury, como así se las conocía ya, llevaron su caso al Congreso de los EE.UU. pero ni siquiera aquel gesto logró hacer cambiar a NASA de opinión.

Casi un año después, en junio de 1963, Valentina Tereshkova se convertiría, como dijimos al principio, en la primera mujer en volar al espacio, orbitando 48 veces a la Tierra.

Habría que esperar hasta 1976 para que la Fuerza Aérea Norteamericana  (USAF) empezara a entrenar a mujeres, y hasta 1995 para que una mujer – Eileen Collins – pilotara y comandara una misión del transbordador espacial, la STS-63. Una anécdota curiosa del documental es cuando Collins relata cómo fue reclutada por NASA. Un día vio un cartel en la base aérea donde estaba estacionada en el que se solicitaba a los interesados que llamasen a NASA. Ella aprovechó la oportunidad que tanto tiempo había esperado y telefoneó. Al otro lado le respondió el mismísimo John Young, noveno hombre en pisar la Luna, y lo primero que le preguntó fue: ¿Aún quieres ser una astronauta? Ella contestó que sí y, después de un rato de conversación, Young le dijo: Vas a ser la primera mujer en pilotar el transbordador espacial.

Siete de las 13 del Mercury durante el lanzamiento de la misión STS-63 (Año 1995)

Sin duda pasó mucho tiempo desde que comenzó la carrera espacial hasta que las mujeres norteamericanas empezaron a tener un papel protagonista en la misma. Aquellas 13 mujeres se merecieron haber tenido su oportunidad de volar al espacio exterior, sobre todo, cuando se demostró que sus resultados fueron tan válidos como los de sus compañeros masculinos.

Pero de lo que tampoco hay duda es que sin su esfuerzo, sin su lucha o sin su sacrificio durante aquellos primeros años, no hubieran inspirado a otras mujeres a conseguir lo que ellas no pudieron. Ese quizás sea su mayor legado y aquello por lo que agradecérselo para siempre.

Mercury 13 es un documental de 1 h y 19 minutos de duración que se puede ver en Netflix.

(Artículo publicado originalmente en el blog de la Asociación Española de Comunicación Científica).

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Falleció Alan Bean, el pintor lunar

29 mayo 2018

Alan Bean en el Océano de las Tormentas (Apolo 12) – GPN-2000-001428.

Desgraciadamente el pasado 26 de mayo de 2018 fallecía Alan Bean, piloto del módulo lunar en el Apolo 12 y, por tanto, el cuarto hombre en pisar la Luna.

A parte de la faceta humana, que está siendo ampliamente recordada estos días, quisiera destacar su faceta artística y es que Alan Bean era gran pintor que dedicó su obra a retratar al óleo algunos momentos vividos (o imaginados) por él o por los otros “moonwalkers” en la superficie de la Luna durante aquellas misiones del Programa Apolo. Pintura que, aparte del simbolismo de las mismas, consigue acercar a los que no hemos estado en la Luna esas sensaciones que pudieron vivir aquellos 12 elegidos.

Alan Bean en su estudio de pintura

Soy de la opinión de que al espacio no solo deben viajar físicos, ingenieros o pilotos, también deben viajar poetas, pintores y cualquier otro tipo de artista que ayuden, con su obra, a comprender al resto de las personas lo que es viajar al espacio y a otros mundos. Quiero recordar las palabras que Alan Bean le dijo a Eduardo García Llama en una entrevista que le realizó en noviembre de 2014.

Después de dejar la NASA, se ha dedicado de lleno a la pintura y me gustaría hablar acerca de esta faceta artística. ¿Por qué la pintura? ¿Qué desea transmitir a la gente con su arte?

Dejé la NASA, el mejor trabajo del mundo para mí, para contar historias acerca de la gran aventura que fue Apollo y algunas que se habrían perdido para siempre, y contarlas de una manera que inspire a futuros exploradores que vayan al espacio. Cuando futuros exploradores vayan al espacio y lean mis libros, tal vez digan ‘¿sabes?, podemos hacerlo mejor que lo que esos tipos hicieron en esas historias y en esas pinturas, podemos hacer más que ellos’. Algunas de las pinturas que hago versan sobre cosas que me gustaría haber hecho en la Luna y que no hice. Cuando otros vean esas cosas en las pinturas de Alan Bean, podrán decidir hacerlas y hacer cosas mejores. Por ejemplo, cuando vayan a la Luna podrían llevar una pelota de fútbol [americano] o de soccer y hacer algo con ella allí arriba y retransmitirlo por televisión para que la gente en la Tierra lo disfrutara; además, nosotros también lo habríamos disfrutado (risas). Nosotros nunca pensamos en su día nada de eso. Alan Shepard [Apollo XIV] golpeó una bola de golf en la Luna pero nosotros no pensamos en nada similar, así que cuando la próxima tripulación vaya a la Luna tal vez vean una pintura mía titulada ‘Are you ready for some football’ (‘¿Estás listo para algo de fútbol?’) y les inspire para llevar una pelota y lanzarse algún pase y jugar frente a la televisión en el vacío del espacio, a un sexto de gravedad, vistiendo un traje espacial, únicamente durante unos pocos minutos, claro, pero sólo porque estas son las cosas que hacemos los humanos y son cosas que a otros humanos les encantaría ver. Esta es más o menos la razón por la que pinto lo que pinto, para celebrar y recordar cosas que gustarán a los seres humanos en el futuro.

“Pete y yo” – Pintura de Alan Bean (Apolo 12)

Después del fallecimiento de John Young, en enero de 2018, con el de Alan Bean ya sólo quedan vivos cuatro de los doce astronautas que pisaron la Luna: Buzz Aldrin (Apolo 11), Dave Scott (Apolo 15), Charlie Duke (Apolo 16) y Harrison “Jack” Schmitt (Apolo 17).

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Artemisa, la novela

3 abril 2018

Andy Weir nos sorprendió en el año 2014 con la publicación de El marciano. Una novela de ficción realista muy fresca y excitante. Tanto por la historia que se contaba como por el estilo utilizado. Se trataba de una aventura de supervivencia situada en un medio hostil para el ser humano como es la superficie de Marte. Aderezado todo ello con un estilo directo pero a la vez muy cercano (el sentido del humor del personaje fue muy comentado en su momento) y muy realista. Realismo que se trasmitía con unas descripciones técnicas muy detalladas pero que eran narradas de una forma muy sencilla y compresible. Aptas para todos los públicos. Aquello tenía todos los ingredientes para que fuera un bombazo editorial, como finalmente ocurrió. Lo siguiente fue hacer una película. Otro éxito protagonizado por Matt Damon. Normalmente ¿qué suele ocurrir después en estos casos? Pues que el autor, y la editorial, quieren seguir navegando aprovechando el viento a favor que tienen. Y aquí estamos, con la segunda novela de Weir: Artemisa.

Aparentemente tiene muchas coincidencias con El marciano. Se trata de otra historia de ficción realista en un medio hostil (se cambia la superficie de Marte por la superficie de la Luna) y mantiene ese mismo estilo directo, ágil y técnico que la primera novela. Pero hay pequeñas diferencias y algunos detalles reseñables. En primer lugar el protagonista ya no es un hombre sino que es una mujer. La acción se desarrolla en una ciudad  lunar, de unos 2.000 habitantes, en donde reina la multiculturalidad. Otro detalle actual es que la protagonista es árabe y de religión musulmana. Pero quizás, la gran diferencia, es que esta vez el medio hostil no tiene tanta relevancia como en El marciano. En realidad esta nueva historia no deja de ser un thriller ambientado en la Luna. Lo cual está muy bien para los que nos gusta la Luna. Y está aún mejor, ya que el autor no deja de hacer múltiples guiños al Programa Apolo; empezando por el propio título de la novela (Artemisa es la hermana del Dios Apolo), pasando por la dedicatoria de la novela a todos los pilotos del módulo de mando de las misiones lunares (del Apolo 11 a la última del 17), o el puntazo de imaginarse el lugar donde se alunizó por primera vez con el Apolo 11 (el Mar de la Tranquilidad) como un centro turístico de visitantes. Con todos estos ingredientes, seguramente tengamos una próxima película a la vista.

El marciano, sin duda, marcó un hito. Artemisa no deja de ser algo que ya nos han contado pero ambientado en un sitio divertido (la menor gravedad de la Luna permite realizar algunas licencias simpáticas a nuestros protagonistas). Además, el estilo directo que utiliza el autor no surte esta vez el mismo efecto que en El marciano. El recuerdo de Mark Watney está aún fresco y ahora no es lo mismo.

Quizás lo más importante es que Andy Weir, con El marciano, consiguió contar una historia en donde la supervivencia innata en el Hombre junto con la voluntad de luchar a toda costa, cuando todo parece que está perdido,  hace que uno pueda salir adelante pero, sin embargo, con Artemisa, Andy Weir no pretende llegar tan lejos. Artemisa es una historia para leer y pasar el rato. No hay mucho más por detrás. Esto no significa que no merezca la pena leerla. Todo lo contrario. Si te gusta la Luna y el Programa Apolo tienes que leer y disfrutar esta novela. Seguro que la película también nos deleitará. Aunque no haya patatas de por medio.

(Artículo publicado originalmente en el blog de la Asociación Española de Comunicación Científica).

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